En fin, hablemos de libros sobre los que se puede decir algo.
The Coroner's Lunch (el primero de los misterios del Dr. Siri) de Colin Cotterill, es una novela de investigación bastante original, con un trasfondo político, médico y social del Laos comunista de los años 70. Muy a su pesar, Siri es el único forense de Laos. Obligado a sus 72 años a aceptar el cargo, nombramiento que se le otorga gracias a su título de médico, nunca antes había ejercido como forense y tiene que empezar casi de nuevo en esa especialidad. Por fortuna no suele contar con muchos clientes, hasta que de repente todo se complica y se encuentra frente a frente con un complot internacional y con la muerte de la esposa de un dignatario. Además de su enfermera y su ayudante, con Sd de Down, los propios muertos contribuyen a la investigación de su defunción. La historia es entretenida, ligera, no carga las tintas en la situación social y política del país, sino que se apoya en el humor y la ironía de Siri a la hora de de criticarlo y la parte correspondiente a magia y tradiciones es un aliciente más.
On the move fue el último libro de Oliver Sacks. Antes de morir de un cáncer terminal, Sacks divaga y se confiesa mientras habla de su vida personal y profesional en una autobiografía interesante a la que le falta concisión y, en ocasiones, unidad. Él mismo cuenta que, al escribir sus obras, siempre sentía que le faltaba añadir algo más, aunque me imagino que después de los alardes de logorrea de este libro, se quedaría tranquilo en ese aspecto (y, por si acaso, añadió la infinidad de notas del final). El ritmo cambia y eso hace que al lector le cueste engancharse y también que se desenganche con facilidad. La parte científica es interesante, aunque salvo en el caso de la L-Dopa (en el que se basa la película Awakenings-Despertares), e incluso en el desarrollo de este, hay mucha historia clínica, mucho estudio e investigación, bastantes hipótesis, pero poca resolución terapéutica. Es un libro curioso, muy sincero aunque con bastante autocomplacencia.
Babbit, del primer premio Nobel americano, Sinclair Lewis (del cual no había leído nada), me resultó soporífero. Del que se trata de una sátira se refleja en todas las incongruencias entre la manera de pensar y de actuar del personaje y, aunque está bien escrito, carece por completo de sentido del humor. El ritmo me resultó tan lento que como somnífero me hacía un efecto infalible. Sin duda por el estilo se merecía un esfuerzo, por soso que me parezca se trata de un Premio Nobel, e intenté darle una oportunidad, pero fui incapaz de terminarlo. Decidí que no me interesaba saber nada más sobre la vida de Babbit y del americano medio que representa.
El misterio de la cripta embrujada de Eduardo Mendoza es una investigación de lo más disparatada y surrealista. Como bien explica el autor en el prólogo, este libro lo escribió para divertirse y se dejó llevar. El resultado es un disparate irreverente y bastante chocante, con un protagonista marginal, loco y lúcido a su manera, que no es la convencional, y que junto con su "ayudante" parece ser el único que cuenta con media neurona funcionante, y no siempre. Es una comedia del más puro género "basura blanca americana", que no es un estilo de humor que me haga demasiada gracia, pero que tiene sus adictos (de ahí el éxito de la saga Torrente). Se lee rápido, a veces en diagonal o de otro modo sus monólogos y descripciones resultan un tanto cargantes. No seguiré con la serie.
2 comentarios:
Tienes razón. Los gustos literarios son algo muy personal. A pesar de tu devoción por Jane Austen a mí me es una escritora que me deja muy frío. De hecho cuenta con un extraño record en mi cuenta particular. Si empiezo un libro lo acabo. Solo hay dos excepciones a esta regla: Emma y Rayuela. Ambos son considerados obras maestras. Supongo que tendrán razón pero a mí me aburrieron considerablemente...
De los libros que comentas el único que he leído es On the move y comparto tu opinión. Exceso de ombliguismo.
A Emma le tuve que dar una segunda oportunidad porque al principio el personaje me pareció repelente, y lo dejé, luego fue un libro que me encantó. Rayuela lo tengo ahí, pero aún no me ha llamado, empiezo pero no me dan ganas de seguir, siempre hay otro que me da menos pereza.
Besos.
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