Descubro un limón mohoso en la nevera. Me extraña, hace dos días estaba perfecto. ¿Qué ha podido pasar? Mucho me temo que el desagüe de la nevera se ha vuelto a atascar. Toco la esquina de abajo y descubro un pequeño charco al lado del agujero. En el cajón de la fruta hay un dedo de agua. ¡Otra vez no! Casi se me había olvidado.
Me equipo con las armas de rigor: una jeringa, una aguja (son cosas que tienen infinidad de aplicaciones extrahospitalarias), paños (en este caso para secar el agua y no la sangre), un par de boles, el primero con agua templada y el otro para recoger el material extraído.
Por desgracia no cuento con un fibroscopio, una fibra óptica para ver el atasco habría sido lo ideal, espero que no esté muy profundo y se pueda solucionar con aspiración y jeringazos. Tras un buen rato, me da la impresión de que ya está arreglado.
Una hora más tarde, reviso, una cosa es ilusionarse y otra pecar de exceso de confianza. Mi gozo en un pozo, literalmente. El agua vuelve a estar estancada, aún no le ha dado tiempo a derramarse pero todo se andará. Hay que repetir la operación. Pido ayuda, sola no puedo, se ha vuelto cosa de dos, paso de cirujano a instrumentista y dejo a House el puesto de primera espada.
Probamos de nuevo con las jeringas y el agua, siempre ha resultado en el pasado. No tardamos en confirmar que en esta ocasión no basta. Suena el teléfono, corro a por él. Es para House, tiene que irse a hacer una traquetomía de un COVID. Me quedo sola de nuevo. Pruebo a bombear, agua, aire... sin éxito, noto la resistencia.
House se marcha. Un instante después oigo la llave y entra de nuevo. Falsa alarma, no hay traqueo. Uno se acostumbra a esos cambios de opinión de los intensivistas, así como a que no avisen con antelación, ¿qué es eso? o a que el quirófano esté ocupado y no se pueda hacer la cirugía. ¿Qué tal vas? pregunta según deja el abrigo. Igual, le digo. ¿Con qué contamos? me consulta. Tendremos que improvisar. Reviso el maletín de instrumental y regreso a la cocina con una jeringa de extracción de tapones de oído. Es mucho más grande y quizá funcione. Parece que va mejor, el agua entra, pero no, pronto comprobamos que solo era apariencia.
El plan es canalizar, pero ¿con qué? La guía de fontanero que compramos hace años no sirve, es demasiado gruesa. Un clip es corto. Los alambres de las brochetas también. La pinza de extracción de cuerpos extraños tampoco sirve. Tenemos un alambre fino, pero se dobla. Probamos con otro más firme que recuerdo haber visto en la caja de herramientas y que no aparece ahora que se necesita. Lo encuentra House en el rincón de al lado de la caja (junto a una pila de cosas que un día, cuando las desempolvemos, descubriremos qué son y para qué sirven, seguramente para un uso algo diferente al plan de su creador). El nuevo alambre es demasiado rígido, no pasa. Descartamos la caja de herramientas. Necesitaríamos un fiador similar al de las sondas nasogástricas.
¡Una cuerda de guitarra! exclama House. Buena idea. Un pequeño tope y entra, es casi igual que un fiador. Avanza sin problemas. Repetimos la operación antes de probar de nuevo con el agua y la jeringa. Por desgracia el agua no pasa tan bien como la cuerda. ¿Una más gruesa? Nuevo intento. La nueva cuerda es también algo más larga y llega más lejos, un par de centímetros pero suficiente. El agua empieza a fluir al inyectarla, sin embargo aún no estamos contentos. House revisa su arsenal. Sí, tiene más cuerdas, escoge la siguiente en tamaño. La pasa y el agua drena. Probamos con unos jeringazos. ¿No tienes otra cosa que cubra mejor el hueco que la aguja? se escapa por los bordes. Miro en el maletín, me inclino por un aspirador de oído, no demasiado fino, que se conecta a la jeringa. Es más largo y grueso que la aguja. Probamos. Perfecto, obstrucción resuelta.
Queda revisar el material: cuerdas de guitarra, jeringas, agujas, pinzas, aspirador de oído. La pobre nevera no sabía que no iba a vérselas con un fontanero sino con dos cirujanos prestos a presentar batalla y uno de ellos ¡guitarrista!
"Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que cada uno pueda encontrar la suya." El Principito.
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viernes, 10 de abril de 2020
sábado, 27 de julio de 2019
Como él solo
¿Y como sigue House? me preguntan las titas. ¿Tan guapo, tan bueno y tan cariñoso como siempre? Se lo digo a House y se ríe, aunque sabe que comparto esa opinión, según él porque el amor me ciega, aunque se plantea si esa ceguera no depende de algún gen familiar.
Lo cierto es que pasan los años y House gana en porte y atractivo. Carisma nunca le ha faltado, y es un carisma que inspira confianza. Con él los pacientes se sienten seguros y también, en cierto modo, privilegiados, no es que haya pocos médicos como él, es que no hay nadie como él. ¿Perfecto? Se supone que nadie lo es, pero House se acerca mucho, al menos en los valores fundamentales, que son los que cuentan. Se esmera en superarse cada día, es buenísimo y sus principios son admirables, transmite una inmensa entereza, que buena falta me ha hecho. Es uno de esos seres maravillosos que contribuyen a convertir a una en mejor persona. Salvo a primera hora de la mañana, es sociable y cariñoso, y aún entonces me soporta cuando insisto en darle los buenos días, aunque tenga que recurrir a todo su autocontrol para no gruñirme. Tiene un sentido del humor afilado con el que se ríe incluso de sí mismo. No obstante es muy reservado, no le gusta alardear, y es más que posible que le abrume con este post (como cada año).
Lo cierto es que pasan los años y House gana en porte y atractivo. Carisma nunca le ha faltado, y es un carisma que inspira confianza. Con él los pacientes se sienten seguros y también, en cierto modo, privilegiados, no es que haya pocos médicos como él, es que no hay nadie como él. ¿Perfecto? Se supone que nadie lo es, pero House se acerca mucho, al menos en los valores fundamentales, que son los que cuentan. Se esmera en superarse cada día, es buenísimo y sus principios son admirables, transmite una inmensa entereza, que buena falta me ha hecho. Es uno de esos seres maravillosos que contribuyen a convertir a una en mejor persona. Salvo a primera hora de la mañana, es sociable y cariñoso, y aún entonces me soporta cuando insisto en darle los buenos días, aunque tenga que recurrir a todo su autocontrol para no gruñirme. Tiene un sentido del humor afilado con el que se ríe incluso de sí mismo. No obstante es muy reservado, no le gusta alardear, y es más que posible que le abrume con este post (como cada año).
viernes, 27 de julio de 2018
Felicidad
Make your interests gradually wider and more impersonal, until bit by bit the walls of the ego recede, and your life becomes increasingly merged in the universal life. An individual human existence should be like a river — small at first, narrowly contained within its banks, and rushing passionately past rocks and over waterfalls. Gradually the river grows wider, the banks recede, the waters flow more quietly, and in the end, without any visible break, they become merged in the sea, and painlessly lose their individual being.The man who, in old age, can see his life in this way, will not suffer from the fear of death, since the things he cares for will continue. And if, with the decay of vitality, weariness increases, the thought of rest will not be unwelcome. I should wish to die while still at work, knowing that others will carry on what I can no longer do and content in the thought that what was possible has been done. Bertrand Russell.
¿Quién no aspira a ser feliz? No creo que haya nadie, en su sano juicio, ni tampoco ningún loco, que no lo desee. ¿En qué consiste ese sentimiento? Diría que se asemeja al amor, no en vano los enamorados son felices cuando están con el amado, es posible que ahí resida el secreto de la felicidad, en enamorarse del mundo y de la vida, con sus bondades y sus defectos. Al igual que en el cariño, no se trata de que lo que te rodea sea perfecto, sino en apreciar sus virtudes y aprender para convertirse en la mejor versión de uno mismo. Quizá eso sea más fácil cuando se está enamorado, en los momentos en que el amor rebosa e impregna todo, entonces el mundo es maravilloso.
La felicidad es compartir, tiene algo de expansivo que bulle por irradiarse y salir. Depende de uno, sí, pero también de los demás, aunque no de la manera que muchos piensan, no es por lo que te den, sino por lo que se puede aportar. No se logra a través del egoísmo, por esa vía la satisfacción es breve y efímera y a la larga deriva en frustración, quien la busca por ese camino se convierte en un infeliz, un eterno insatisfecho. Suena un poco a sermón, pero la felicidad depende de esmerarse en ser amable, hacer las cosas bien, sin buscar reconocimiento, tan solo por el pundonor de superarse y sentirse útil. En la felicidad no hay remordimientos.
La felicidad es alegría, ir por la vida con una sonrisa, mantener la ilusión, aunque a veces sea una ilusión algo ingenua, casi infantil. Al madurar, la felicidad va más allá y se convierte en una cuestión de valores, una guía de principios fundamentales, no es fácil ser feliz si se actúa de forma contraria a como uno cree que debe hacerlo, pero sin olvidar la tolerancia, respetar y no imponerse a los demás. Con frecuencia, hacer feliz al otro es la mayor fuente de felicidad.
miércoles, 27 de julio de 2016
Hesse y House
“La felicidad es amor, no otra cosa. El que sabe amar es feliz”. Hesse
¿Por qué una cita de Hesse en el cumpleaños de House? En el caso de la frase que abre esta entrada se podría considerar una dedicatoria. Esas palabras encajan conmigo, con mi romanticismo, mi ilusión algo infantil, ese impulso que me hace ir a desearle buenos días todas las mañanas, aunque recién levantado no sea su mejor momento. No me importa, cuando sonríe después de mi beso, me hace feliz. A fin de cuentas la felicidad siempre conserva un poso de esa alegría de "porque sí" de la infancia. Felicidad y amor son inexplicables, aunque haya múltiples motivos para ello, ambos sentimientos son un ejemplo claro de que las emociones superan las razones. No, no penséis que me conformo con poco, House no es poco.
El escoger a Hesse para House quizá quede más claro con otra cita del mismo autor, en este caso del "Lobo estepario", una novela con la que se identifica: "Harry (House) encuentra en sí un hombre lleno de ideas, de sentimientos, de cultura, de naturaleza dominada y sublimada, y a la vez encuentra al lado al lobo, un mundo sombrío de instintos, de fiereza, de crueldad, de naturaleza ruda, no sublimada, fiera, caótica." Pocas descripciones reflejan mejor la personalidad de House, la nobleza y la fuerza de su carácter y sus principios, su necesidad de soledad en algunos momentos, su búsqueda de un espacio al que retirarse, un lugar agreste, no contaminado por otros seres, donde pueda dar rienda suelta a sus impulsos y sentirse libre.
Termino esta entrada con otra cita de Hesse: Las ideas adquieren valor cuando se convierten en vida.
¿Por qué una cita de Hesse en el cumpleaños de House? En el caso de la frase que abre esta entrada se podría considerar una dedicatoria. Esas palabras encajan conmigo, con mi romanticismo, mi ilusión algo infantil, ese impulso que me hace ir a desearle buenos días todas las mañanas, aunque recién levantado no sea su mejor momento. No me importa, cuando sonríe después de mi beso, me hace feliz. A fin de cuentas la felicidad siempre conserva un poso de esa alegría de "porque sí" de la infancia. Felicidad y amor son inexplicables, aunque haya múltiples motivos para ello, ambos sentimientos son un ejemplo claro de que las emociones superan las razones. No, no penséis que me conformo con poco, House no es poco.
El escoger a Hesse para House quizá quede más claro con otra cita del mismo autor, en este caso del "Lobo estepario", una novela con la que se identifica: "Harry (House) encuentra en sí un hombre lleno de ideas, de sentimientos, de cultura, de naturaleza dominada y sublimada, y a la vez encuentra al lado al lobo, un mundo sombrío de instintos, de fiereza, de crueldad, de naturaleza ruda, no sublimada, fiera, caótica." Pocas descripciones reflejan mejor la personalidad de House, la nobleza y la fuerza de su carácter y sus principios, su necesidad de soledad en algunos momentos, su búsqueda de un espacio al que retirarse, un lugar agreste, no contaminado por otros seres, donde pueda dar rienda suelta a sus impulsos y sentirse libre.
Termino esta entrada con otra cita de Hesse: Las ideas adquieren valor cuando se convierten en vida.
viernes, 17 de julio de 2015
Pequeña filosofía de vida
Una de las grandes frases de House es que "la vida no es lo que te pasa sino como te lo tomas." Es una sentencia llena de razón que revela una gran sabiduría.
La experiencia demuestra que no todo sale como uno quiere, de hecho la mayoría de los planes tienen tendencia a torcerse por una vía distinta a la original y conviene corregir su trayectoria, o adaptarse a ella. Se necesita aprender a ver los diferentes aspectos de las cosas porque, si no se hace así, lo único que se consigue es vivir engañado y ser desgraciado. No es cuestión de tomarse los disgustos a la tremenda sino de ponerlos en perspectiva y darles el valor que les corresponde. Hay que aprender a escoger las batallas, desgastarse en tonterías es agotador y las fuerzas se necesitan a la hora de pelear por lo importante. No sirve aferrarse a alguien para que luche por ti o amortigüe los golpes. Hay que saber mantenerse de pie por sí solo.
Madurar conlleva soltar lazos para avanzar por una senda propia. Aunque se viva en una sociedad, en la que es recomendable integrarse por cuestiones de salud mental, también hay que convertirse en un ente independiente. Conseguirlo supone tomar las riendas de la propia vida, asumir responsabilidades, pensar por uno mismo, tomar decisiones y esforzarse por llevarlas a cabo. Se hacen las cosas porque se debe o porque se está convencido de ellas, sin buscar palmaditas en el hombro ni felicitaciones. El reconocimiento es raro y esquivo y buscarlo suele ser sinónimo de frustración. Reconocer los méritos de otro, además de un detalle, es un rasgo de madurez.
jueves, 14 de mayo de 2015
La paletilla
Hay una regla no escrita, que sigo fielmente desde hace años aunque desconocía su existencia hasta ahora, que defiende prorrogar la celebración del cumpleaños durante todo un mes. Es una regla estupenda, una de las cosas buenas de la vida es disfrutar de una buena celebración, y lo bueno a veces es mejor breve pero nadie dice que sea perjudicial repetir.
La víspera, despedí el año que se acababa con una mariscada con House en el Restaurante Criado, recomendado por uno de los amigos de House. Un bogavante y una centolla fueron las víctimas sacrificadas en el homenaje y no las bañamos en sangre, sino en el fluido carmesí de un Pago de Carraovejas. Fue una despedida de lo más satisfactoria.
Aprovechamos que el día señalado caía en domingo para organizar una reunión familiar alrededor de la barbacoa del hermano. Las sillas adquirieron carácter rotatorio porque no faltó ni el apuntador y no había asientos para todos. Era un detalle carente de importancia. Lo fundamental, lo que no debía faltar era comida. La Señora se encargaba de una de las tartas y mi prima hornearía una de las suyas tradicionales de queso. Hermanísima seguro que hacía un postre de celiacos para ciclón. Contábamos además con 3 kg de solomillo. Aún así hacía falta algún entrante con el que abrir boca. Con esa idea en mente, me acerqué esa mañana a Cala Millor a por unas empanadas y algún pan especial. Para complementarlo añadí unos cortes de queso y decidí abrir un jamón, aunque el término correcto, visto el resultado, es asesinar un jamón.
El jamón, ignorante de su destino, completaba su solera en nuestra terraza desde hacía un año. El tiempo extra de maduración no facilitó las cosas a la hora de cortarlo. Acostumbrado a su integridad, se aferró a ella con toda su corteza. El curso de 3 minutos de Youtube sobre cómo cortar una paletilla, que era el caso, no sirvió de ayuda. Se entabló una batalla feroz en la cocina. House, casi recién despertado, y alarmado por el ruido, se pasó a ver qué sucedía. Mi intención había sido sorprenderle y a fe que lo conseguí, aunque no tal y como esperaba. Tras afilarme el cuchillo y embadurnar un estropajo de Fairy, mi marido desapareció de la escena del crimen. Sospecho que se marchó cuando le entraron ganas de matar a alguien, y no precisamente a la pata que, a fin de cuentas, ya estaba tiesa.
Proseguí con mi tarea, dispuesta a rematar la faena a fuerza de cabezonería y, ya que no de habilidad, sí de fuerza bruta, o al menos de voluntad. El hueso quiso resistirse a mis encantos, pero solo lo logró durante un rato. Aunque no fuese la técnica de un maestro, abandoné la horizontal de los puristas para recurrir a la disección quirúrgica. ¡Eso no se lo esperaba! La línea de corte se inclinó peligrosamente por el lateral hasta verticalizarse a ras de hueso. Con toda esa parte repelada, ya solo quedaba darle la vuelta, pero decidí dejar esa fase para otra ocasión. Ya tenía planeada mi estrategia.
- ¿Os habéis peleado con el jamón?
- Que te lo explique tu querida cuñada - le respondió mi marido.
- Solo ha sido una batalla. Aún queda todo un lado, pero el que quiera jamón que se pase él mismo por casa a cortarlo. Así puede llevarse lo que le apetezca. - le ofrecí. Sabía que aquel incentivo bastaría para que apareciesen voluntarios que terminasen de cortar el rebelde jamón.
- Si lo hubieses traído, lo habríamos cortado aquí - añadió el hermano. No añadió la parte de "y yo me habría quedado los restos" pero todos lo sobreentendimos.
Nadie más hizo mención a la finura de los pedazos. El resto de los invitados guardaba un silencio prudencial, supongo que porque estaban demasiado ocupados dando buena cuenta del cuerpo del delito. Ya se sabe que no es de buena educación hablar con la boca llena. A pesar de la singularidad del corte, no sobró ni una viruta.
lunes, 12 de mayo de 2014
Contigo
Te vas a tu despacho y al momento te echo de menos. Dejo de escribir y trato de distinguir algún ruido pero sólo encuentro un silencio vacío. Me levanto y me acerco a verte. Hay días que me basta con observarte desde la puerta. Te miro, me gusta tanto mirarte que no quiero apartar de ti mi mirada y la dejo ahí enganchada. Me quedo quieta, muy quieta, pero sólo en apariencia. Todo se agita dentro de mí. Mi corazón se estremece, la sangre aletea en mis venas y un torbellino de emociones me golpea bajo la piel hasta rebosar y envolverme. Entonces mi boca sonríe y mi mente vuela y me traslada a un mundo de ensueño en el que sigo despierta. Sé que no te molestaré si te doy un beso y, de paso, me acurruco un instante a tu lado, con la ternura de un abrazo. Me sostienes, me proteges, eres cálido, fuerte y blando.
No hay nada comparable a estar contigo, a oír tu voz, dormir a tu vera y, al despertar, ver en la oscuridad tu perfil sobre la almohada, saber que estás ahí y sentirme cerca de ti. Me sorprendes cada día, junto a ti no hay rutinas, conviertes el presente en algo especial y mi vida en extraordinaria. Eres lo mejor que me ha pasado. Contigo el amor es fácil. Me haces reír, me haces pensar. Me haces desear ser mejor persona. Confieso que soy feliz y que me encanta decirte y que me digas “te amo”.
No hay nada comparable a estar contigo, a oír tu voz, dormir a tu vera y, al despertar, ver en la oscuridad tu perfil sobre la almohada, saber que estás ahí y sentirme cerca de ti. Me sorprendes cada día, junto a ti no hay rutinas, conviertes el presente en algo especial y mi vida en extraordinaria. Eres lo mejor que me ha pasado. Contigo el amor es fácil. Me haces reír, me haces pensar. Me haces desear ser mejor persona. Confieso que soy feliz y que me encanta decirte y que me digas “te amo”.
lunes, 10 de febrero de 2014
Tiene pendientes...
Uno de mis primeros recuerdos tiene que ver precisamente con los pendientes. Se trata de la visita a mi prima Pal, recién nacida. Por entonces yo contaba casi con dos años y medio de edad y, sin contar a las gemelas, era la mayor de las primas: por entonces cuatro y aún todas chicas, los varones se hicieron esperar. La siguiente en edad era Hermanísima, que acababa de cumplir un año, mientras que mi otra prima contaba con tan sólo siete meses.
Recuerdo la sensación de ese día, sentía que se trataba de un acontecimiento importante y que debía portarme bien, ese siempre era un requisito obligado, y prestar atención a todo. Ya por entonces era consciente de que grabar las cosas en la memoria requería un cierto esfuerzo de fijación, si no, sin darme cuenta, las olvidaba. Lo que más me costaba, y me cuesta, eran las caras.
Recuerdo la sensación de ese día, sentía que se trataba de un acontecimiento importante y que debía portarme bien, ese siempre era un requisito obligado, y prestar atención a todo. Ya por entonces era consciente de que grabar las cosas en la memoria requería un cierto esfuerzo de fijación, si no, sin darme cuenta, las olvidaba. Lo que más me costaba, y me cuesta, eran las caras.
La casa de mis tíos era muy pequeña (debía de ser diminuta si con dos años me pareció pequeña) y oscura, aunque creo que las contraventanas estaban cerradas para que el bebé durmiese. La criatura era muy, muy chiquitina y estaba embozada en la cuna hasta las orejas. Con tan poca luz y tanta cobertura ¿cómo iba a reconocer a mi nueva prima la próxima vez que la viera? Me fijé y mi sentencia me marcó de manera definitiva: - "Tene pendentes pero no tene dentes" - declaré con mi lengua de trapo.
¿Cómo se explica mi atracción por los pendientes? ¿Por qué soy incapaz de resistirme a su encanto? Simplemente me encandilan. Su belleza posee una cualidad romántica, incluso algo mágica, que invita a soñar. Mis preferidos son los pendientes con cierto aire antiguo, los que se conocen como florentinos o isabelinos, sin desdeñar los victorianos o los de la belle epoque. Son objetos delicados que perduran y que, al mirarlos, evocan historias y recuerdos. Quizá esa idea surgiese de unos pendientes de filigrana de oro que habían pertenecido a mi abuela materna en su juventud y que llevé buena parte de mi infancia (hasta que uno se aplastó por accidente). Sentía que formaban parte del pasado y lo trasladaban al presente, convertidos en un recuerdo tangible de otra época. Poco después me regalaron una sortija de filigrana, con forma de rombo, con un pequeño rubí en su centro. Se convirtió en mi favorita, posiblemente porque combinaba con mis pendientes.
Además de aquellos pendientes recuerdo unos de perlas cultivadas que me regaló mi padre después de uno de sus viajes cuando tenía diez años. El pobre no podía ni imaginarse las consecuencias de su acción. Descubrí entonces que las perlas favorecen, en especial las que tienen mejor oriente, y ese es un gran descubrimiento aunque también muy peligroso, especialmente para una urraca como yo. Años después House me regaló una preciosa gargantilla de perlas redondas y suaves. Posee un tacto especial y, cuando la llevo puesta, se despierta aún más mi romanticismo. No fue ese su primer regalo, ya desde el principio demostró conocerme bien y en nuestras primeras navidades juntos me sorprendió con unos maravillosos pendientes, unos zafiros rodeados de pequeños brillantes que me traen a la mente la imagen de una noche estrellada. Perlas de luna, destellos de diamante, filigranas doradas, engarces de plata, reflejos irisados, gemas cristalinas... ¿quién no se imagina un cuento? jueves, 28 de noviembre de 2013
Flores de Pascua
Me han regalado una Flor de Pascua. Me la ha traído uno de mis pacientes y esos regalos siempre hacen ilusión. Ya os comenté que no he sido agraciada con el don de la mano verde, sino con el maleficio de la negra, por lo que House se ocupa del cuidado de la flora en casa (y a mí me mantiene a distancia, sin tocar nada, para intentar que sobreviva). La Señora me encarga el riego de sus macetas durante las vacaciones pero no porque confíe en mí, sino porque soy su último recurso.
Todos los años algún paciente me ofrece con todo su cariño una Flor de Pascua que no logramos que llegue siquiera hasta Navidad. Creo que según entran en casa, se marchitan. El año pasado House leyó que el motivo era un hongo que se manifestaba con motas blancas sobre las hojas. Aproveché una de sus salidas para acercarme a nuestras plantas y comprobé que nuestra poinsetia de turno estaba invadida. Mi instinto médico superó cualquier reparo y decidí intervenir. Era necesario aplicar medidas drásticas, tenía que operarla para extirpar la enfermedad. Agarré las tijeras, las de cocina porque no tenemos ninguna herramienta de jardinería, y la podé sin compasión. Por desgracia tuve que amputarle casi todas las hojas rojas y unas cuantas de las verdes. House abrió la puerta en el momento en el que terminaba el tratamiento. No me felicitó por mi iniciativa sino que me apartó de mi paciente con las alentadoras palabras: ¿Qué has hecho? ¡La has matado! Le expliqué que era una cura pero no le convencí y me convertí en culpable de poinseticidio. Aunque no se refleja en el código penal el castigo es recibir miradas asesinas del tribunal.
Contra todos los pronósticos, al menos los de House, la planta sobrevivió. Creo que la pobre no se atrevió a dejar escapar ninguna de las hojas que aún le quedaban, ni tampoco a mostrar más motas blancas. En realidad se le ocurrió una vez, lo sé porque descubrí a House, armado con las tijeras, entretenido en cortar las hojas afectadas. El tiempo le había demostrado la eficacia de mi cura. La mata, en teoría moribunda, pasó las navidades, el invierno, la primavera e incluso comenzó el verano con buen pie. Me mantuve alejada de ella, no conviene tentar de más a la suerte.
Ni House ni yo nos atrevíamos a cambiarle la tierra ni a trasplantarla de maceta. House me encargó que le comprase abono, seguro de que le iría bien. Le hice caso y compré una botella en la primera floristería que encontré. Me dejé aconsejar por el vendedor, aunque quizá mi error es que no le conté toda la historia. Nuestra Flor de Pascua, en su delicado estado, no soportó el suplemento. En poco tiempo, lo único que quedó fue el tiesto.
Al llegar con la nueva Flor de Pascua, House me ha hecho entrega de las tijeras. Este año no he sido tan drástica. ¿Bastará con la amenaza?
Todos los años algún paciente me ofrece con todo su cariño una Flor de Pascua que no logramos que llegue siquiera hasta Navidad. Creo que según entran en casa, se marchitan. El año pasado House leyó que el motivo era un hongo que se manifestaba con motas blancas sobre las hojas. Aproveché una de sus salidas para acercarme a nuestras plantas y comprobé que nuestra poinsetia de turno estaba invadida. Mi instinto médico superó cualquier reparo y decidí intervenir. Era necesario aplicar medidas drásticas, tenía que operarla para extirpar la enfermedad. Agarré las tijeras, las de cocina porque no tenemos ninguna herramienta de jardinería, y la podé sin compasión. Por desgracia tuve que amputarle casi todas las hojas rojas y unas cuantas de las verdes. House abrió la puerta en el momento en el que terminaba el tratamiento. No me felicitó por mi iniciativa sino que me apartó de mi paciente con las alentadoras palabras: ¿Qué has hecho? ¡La has matado! Le expliqué que era una cura pero no le convencí y me convertí en culpable de poinseticidio. Aunque no se refleja en el código penal el castigo es recibir miradas asesinas del tribunal.
Contra todos los pronósticos, al menos los de House, la planta sobrevivió. Creo que la pobre no se atrevió a dejar escapar ninguna de las hojas que aún le quedaban, ni tampoco a mostrar más motas blancas. En realidad se le ocurrió una vez, lo sé porque descubrí a House, armado con las tijeras, entretenido en cortar las hojas afectadas. El tiempo le había demostrado la eficacia de mi cura. La mata, en teoría moribunda, pasó las navidades, el invierno, la primavera e incluso comenzó el verano con buen pie. Me mantuve alejada de ella, no conviene tentar de más a la suerte.
Ni House ni yo nos atrevíamos a cambiarle la tierra ni a trasplantarla de maceta. House me encargó que le comprase abono, seguro de que le iría bien. Le hice caso y compré una botella en la primera floristería que encontré. Me dejé aconsejar por el vendedor, aunque quizá mi error es que no le conté toda la historia. Nuestra Flor de Pascua, en su delicado estado, no soportó el suplemento. En poco tiempo, lo único que quedó fue el tiesto.
Al llegar con la nueva Flor de Pascua, House me ha hecho entrega de las tijeras. Este año no he sido tan drástica. ¿Bastará con la amenaza?
sábado, 27 de julio de 2013
Athos
Athos es el héroe romántico de novela por excelencia. El mosquetero más noble, cortés y reservado. Es directo y gentil, siempre sincero, sin dobleces ni intenciones ocultas. Un hombre que esconde tras sus silencios un doloroso secreto que le atormenta. Un hombre enamorado del amor hasta el punto de idealizar a su amada y no poder olvidarla pese a descubrir su engaño y su tremendo error. Un hombre tan íntegro que incluso tras actuar con justicia, se siente culpable y no puede perdonarse. Sin embargo, su sentimiento de culpa no le convierte en un ser amargado que contagia su tristeza a los que le rodean sino que, al contrario, sus actos se encaminan a engrandecer su espíritu y su valor, a superarse y a ganar nuevos méritos con los que compensar el daño. Busca consuelo en la soledad, no desea ser compadecido, de él depende su fortaleza. Tiene momentos de flaqueza que le hacen tocar fondo pero, una vez que terminan, busca el modo de no volver a caer de nuevo en ellos.Cada aparición suya en las páginas del libro se acompaña de un estremecimiento del corazón, de una combinación de congoja y exaltación. Congoja por su desengaño, el desencanto que le impide amar de nuevo y exaltación porque su generosidad innata despierta el deseo de abrazarle y hacerle ver que el amor real existe y que supera con creces al platónico, que compartir la vida con la persona adecuada es algo maravilloso. Athos es un personaje entrañable que merece ser correspondido con la misma pasión que él siente para hacerle recobrar la confianza en el amor y que sea feliz de nuevo.
Me encanta esta cita que demuestra que el amor no ciega, sino que abre los ojos:
El amor es el único modo de captar lo más profundo de la personalidad de otro ser humano. Nadie puede llegar a ser plenamente consciente de la esencia de otro ser a no ser que lo ame. Su amor le permite ver los rasgos esenciales de la persona amada, no sólo eso sino que también percibe su potencial, aquello que aún no se ha realizado pero que debiera realizarse. Lo que es más, gracias a su amor posibilita que el amado desarrolle su potencial. Al hacerle consciente de lo que puede ser y lo que sería, lo transforma en un hecho. (Viktor Frankl)
Love is the only way to grasp another human being in the innermost core of his personality. No one can become fully aware of the very essence of another human being unless he loves him. By his love he is enabled to see the essential traits and features in the beloved person; and even more, he sees that which is potential in him, which is not yet actualized but yet ought to be actualized. Furthermore, by his love, the loving person enables the beloved person to actualize these potentialities. By making him aware of what he can be and of what he should become, he makes these potentialities come true (Viktor Frankl).
miércoles, 10 de julio de 2013
El pequeño House va a la piscina
House ganó su primera copa de natación a los dos años. Esa fue también la edad a la que aprendió a nadar. Su padre no intentó enseñarle sino que lo apuntó a una piscina donde era, con diferencia, el más joven de los alumnos.
Llegó el último día de curso y se respiraban los nervios en el ambiente. Sin embargo la piscina estaba vacía, todos estaban fuera. Su padre le explicaba lo que se esperaba de él.
A pesar de su juventud, House aún recuerda su primer día, de pie, en el bordillo, al lado de su padre.
- ¡Al agua!- le ordenó su progenitor.
El chiquillo le miró dubitativo. ¿Habría entendido bien?
- ¡Al agua!- insistió su padre.
Pues sí, había entendido bien. Si él se lo ordenaba sería por algo aunque de entrada no le resultaba un plan demasiado tentador. Obedeció y se lanzó al agua. ¿Y ahora qué? Trató de asomar la cabeza pero aquel líquido no parecía dispuesto a colaborar. ¿Estaría su padre contento?
Aquella escena se repitió con frecuencia. El pequeño House hacía progresos día tras día. Aprendió a flotar de espaldas e imitaba los movimientos de brazos que le indicaba el profesor. Los repetía mentalmente para no equivocarse: uno arriba, otro abajo, uno arriba, otro abajo...
Llegó el último día de curso y se respiraban los nervios en el ambiente. Sin embargo la piscina estaba vacía, todos estaban fuera. Su padre le explicaba lo que se esperaba de él.
- Tienes que tirarte en esta calle y seguir por ella hasta cruzar toda la piscina. ¿De acuerdo?
El niño asintió. El otro lado estaba lejos pero allá iría si su padre se lo pedía. Se colocó en su puesto: Preparados. Listos. ¡Ya!
Se tiró al agua. Asomó la cabeza y comenzó su travesía. Contaba: uno arriba, otro abajo, uno arriba, otro abajo. Su padre le aplaudía y él seguía. Uno arriba, otro abajo. ¡Faltaba poco! Uno arriba, otro abajo. Tocó la pared y sintió los brazos de su padre que le sacaba del agua y le envolvía en una toalla. Todos le felicitaban.
Un hombre se acercó. Le regaló una copa brillante. Al parecer había ganado su carrera y su padre estaba orgulloso.
domingo, 10 de marzo de 2013
A lovely day - Ella y Louis.
La voz de Ella Fitzgerald suena exactamente igual que la felicidad cuando estoy acurrucada entre los brazos de House. En esos momentos, si cierro los ojos, puedo imaginar fácilmente que una parte de mí sale de mi cuerpo y flota con deseos de volar, de planear por el cielo a toda velocidad. No puede terminar de escapar porque la otra parte de mí, que aún está dentro de las fronteras de mi piel, está pegada a él, sujeta por el abrazo y también sometida a la pesada fuerza de la gravedad. Es una sensación increíble, que hace que todo se transforme ante mis ojos, que brille, y que mis labios se estiren, sin más remedio, en una sonrisa. Me embarga la alegría y me río, no lo puedo evitar y tampoco quiero hacerlo. No creo que exista nada mejor.
Para comprobarlo, escuchad la canción (funciona mejor entre los brazos de alguien querido). Espero que os suceda lo mismo.
Para comprobarlo, escuchad la canción (funciona mejor entre los brazos de alguien querido). Espero que os suceda lo mismo.
Isn't it a lovely day
The weather is fright'ning
The thunder and lightning
seem to be having their way
But as far as i'm concerned, it's a lovely day
The turn in the weather
Will keep us together
So i can honestly say
That as far as i'm concerned, it's a lovely day
And everything's o.k.
Isn't this a lovely day
To be caught in the rain?
You were going on your way
Now you've got to remain
Just as you were going, leaving me all at sea
The clouds broke, they broke and oh!
What a break for me
I can see the sun up high
Tho' we're caught in the storm
I can see where you and i
Could be cozy and warm
Let the rain pitter patter
But it really doesn't matter
If the skies are gray
Long as i can be with you it's a lovely day
¿No hace un día precioso?
El tiempo es espantoso
los truenos y los rayos
parecen hacer lo que quieren
pero en lo que a mí respecta, hace un día precioso.
El cambio del tiempo
nos mantendrá juntos
por lo que puedo manifestar
que en lo que a mí respecta, hace un día precioso
y todo está bien.
¿No es un día precioso
para estar atrapados por la lluvia?
Ibas a seguir tu camino
ahora tienes que quedarte.
Justo cuando te ibas, dejándome a la deriva
las nubes rompieron, rompieron y ¡oh!
qué respiro para mí
Puedo ver el sol en lo alto
aunque estemos atrapado en la tormenta.
Puedo ver dónde tú y yo
estaríamos cómodos y templados.
Deja la lluvia repiquetear
pero de verdad no importa
si los cielos están grises.
Mientras pueda estar contigo, será un día precioso.
The weather is fright'ning
The thunder and lightning
seem to be having their way
But as far as i'm concerned, it's a lovely day
The turn in the weather
Will keep us together
So i can honestly say
That as far as i'm concerned, it's a lovely day
And everything's o.k.
Isn't this a lovely day
To be caught in the rain?
You were going on your way
Now you've got to remain
Just as you were going, leaving me all at sea
The clouds broke, they broke and oh!
What a break for me
I can see the sun up high
Tho' we're caught in the storm
I can see where you and i
Could be cozy and warm
Let the rain pitter patter
But it really doesn't matter
If the skies are gray
Long as i can be with you it's a lovely day
¿No hace un día precioso?
El tiempo es espantoso
los truenos y los rayos
parecen hacer lo que quieren
pero en lo que a mí respecta, hace un día precioso.
El cambio del tiempo
nos mantendrá juntos
por lo que puedo manifestar
que en lo que a mí respecta, hace un día precioso
y todo está bien.
¿No es un día precioso
para estar atrapados por la lluvia?
Ibas a seguir tu camino
ahora tienes que quedarte.
Justo cuando te ibas, dejándome a la deriva
las nubes rompieron, rompieron y ¡oh!
qué respiro para mí
Puedo ver el sol en lo alto
aunque estemos atrapado en la tormenta.
Puedo ver dónde tú y yo
estaríamos cómodos y templados.
Deja la lluvia repiquetear
pero de verdad no importa
si los cielos están grises.
Mientras pueda estar contigo, será un día precioso.
viernes, 27 de julio de 2012
Lo mejor que me ha pasado
Como si se pudiera elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al revés. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto.” Julio Cortazar.
Cuando tu pareja te hace desear ser mejor persona para estar a su altura está claro que es una joya y conviene cuidarla como tal. En esto consiste la característica más valiosa del carácter de House, por encima de su brillante inteligencia, su clase y su sentido del humor. No me ciega el amor, como él cree, sino que las experiencias compartidas a lo largo de nuestros años de convivencia me ratifican en mi impresión.
Nunca antes había sido víctima de un flechazo pero, tras compartir nuestro primer baile juntos, mi cerebro se vio invadido por toda una avalancha de sentimientos románticos. Afortunadamente fue recíproco y el baile se prolongó toda la noche. Ninguno de mis ex compartía mi afición por la danza y, está claro, que esa afinidad era necesaria para despertar la chispa (o más bien el fulminante relámpago) de la relación. En mis sueños, el príncipe azul siempre bailaba con la princesa del cuento.
Descubrir cosas nuevas en tu pareja se supone que contribuye a mantener vivo el romanticismo en la relación. House puede sorprenderme casi a diario. Me encantan los días en los que está cariñoso y sé que debo darle más espacio vital en los momentos en los que odia al mundo. Puede que no sea muy demostrativo, yo tampoco lo soy, pero eso no significa que no adore a la mayoría de su familia y esté allí cuando lo necesitan. Es flexible en su juicio, incluso cuando tiene argumentos con los que probar que lleva razón, no discute por lo que no merece la pena, y si es necesario ceder, cede. Se preocupa por sus pacientes tanto como disfruta con su trabajo, aunque tiene aún menos paciencia que yo con la estupidez humana (también es más inteligente y la capta antes). Sabe como evitar que le toreen aunque, el que le conoce un poco, sabe que sólo ladra y nunca muerde.
Es, sin duda, lo mejor que me ha pasado (y, por suerte, me han pasado muchas cosas buenas). Es una de las pocas personas lo suficientemente listas como para pensar antes de actuar y que trata de adaptar su superdotada inteligencia al nivel del resto del mundo, sin darse aires de superioridad como hacen muchos mediocres con un cociente intelectual que apenas roza los cien puntos. Posee la rara cualidad de ser fiel a sí mismo. Tiene claro que no necesita demostrar nada a nadie, ni busca la aceptación generalizada, tan sólo le interesa la opinión de los que aprecia y valora.
Aunque se pudiera pensar, en una primera lectura, que el título de "old grump", del nombre del blog, hace referencia a él, se estaría incurriendo en un error al asumir esta idea. House es, sin lugar a dudas, la " most beautiful person" que existe. Resulta imposible no quererle cada día más. ¡MUY FELIZ CUMPLEAÑOS!
Cuando tu pareja te hace desear ser mejor persona para estar a su altura está claro que es una joya y conviene cuidarla como tal. En esto consiste la característica más valiosa del carácter de House, por encima de su brillante inteligencia, su clase y su sentido del humor. No me ciega el amor, como él cree, sino que las experiencias compartidas a lo largo de nuestros años de convivencia me ratifican en mi impresión.
Nunca antes había sido víctima de un flechazo pero, tras compartir nuestro primer baile juntos, mi cerebro se vio invadido por toda una avalancha de sentimientos románticos. Afortunadamente fue recíproco y el baile se prolongó toda la noche. Ninguno de mis ex compartía mi afición por la danza y, está claro, que esa afinidad era necesaria para despertar la chispa (o más bien el fulminante relámpago) de la relación. En mis sueños, el príncipe azul siempre bailaba con la princesa del cuento.
Descubrir cosas nuevas en tu pareja se supone que contribuye a mantener vivo el romanticismo en la relación. House puede sorprenderme casi a diario. Me encantan los días en los que está cariñoso y sé que debo darle más espacio vital en los momentos en los que odia al mundo. Puede que no sea muy demostrativo, yo tampoco lo soy, pero eso no significa que no adore a la mayoría de su familia y esté allí cuando lo necesitan. Es flexible en su juicio, incluso cuando tiene argumentos con los que probar que lleva razón, no discute por lo que no merece la pena, y si es necesario ceder, cede. Se preocupa por sus pacientes tanto como disfruta con su trabajo, aunque tiene aún menos paciencia que yo con la estupidez humana (también es más inteligente y la capta antes). Sabe como evitar que le toreen aunque, el que le conoce un poco, sabe que sólo ladra y nunca muerde.
Es, sin duda, lo mejor que me ha pasado (y, por suerte, me han pasado muchas cosas buenas). Es una de las pocas personas lo suficientemente listas como para pensar antes de actuar y que trata de adaptar su superdotada inteligencia al nivel del resto del mundo, sin darse aires de superioridad como hacen muchos mediocres con un cociente intelectual que apenas roza los cien puntos. Posee la rara cualidad de ser fiel a sí mismo. Tiene claro que no necesita demostrar nada a nadie, ni busca la aceptación generalizada, tan sólo le interesa la opinión de los que aprecia y valora.
Aunque se pudiera pensar, en una primera lectura, que el título de "old grump", del nombre del blog, hace referencia a él, se estaría incurriendo en un error al asumir esta idea. House es, sin lugar a dudas, la " most beautiful person" que existe. Resulta imposible no quererle cada día más. ¡MUY FELIZ CUMPLEAÑOS!
sábado, 21 de julio de 2012
Florida (España)
Todos los que le conocen saben del cerebro privilegiado y del gran sentido práctico de nuestro particular Dr. House. Pese a mi insistencia en que se encargase él de escribir este post, me ha pasado a mí la pelota de reflejar sus brillantes ideas en el blog. Tras analizar la caótica situación económica del país y llegar a la conclusión de que lo que pretenden los políticos es destrozar lo que ya hay para, tras arrasarlo, empezar a levantar algo nuevo, lo que siempre sale caro y está abocado al fracaso de antemano ( entre otros muchos motivos porque se quedarán sin presupuesto a mitad de la primera fase, lo que empeorará aún más la maltrecha economía y, para enmendar su error darán marcha atrás y pretenderán reformar lo destrozado. El pueblo, tras haber sido machacado, estafado y engañado por su estupidez, se mostrará cada vez menos comprensivo y en absoluto dispuesto a colaborar con sus palos de ciego). Por tanto, el planteamiento más sensato sería: ¿Cómo aprovechar los actuales recursos para salir de la crisis? ¿Cómo conseguir el milagro con la mínima inversión y el máximo beneficio? ¿Cómo lograr que además nos inunden las divisas y nos lluevan sin parar las ayudas del resto de Europa? La respuesta nos la ofrece en bandeja un estado americano, justo al otro lado de nuestro Océano: Florida.
Al igual que Florida, España dispone de sol, costas y buen clima. Allí también se cultivan naranjas, pero no son los naranjos a lo que me refiero. Su fuente de riqueza proviene de haber hecho de sus tierras pantanosas el refugio de la Edad de "Oro" de los americanos. Aunque el Estado Dorado sea California, el afectado por la Fiebre del Oro, el sitio al que acuden a gastarse los ahorros de toda su vida es a Florida (los que van a las Vegas se arruinan mucho antes). Una vez alcanzan la ansiada jubilación, se buscan un hogar acogedor en sus cálidas costas para retirarse a disfrutar con tranquilidad del resto de sus vidas.
En España sólo nos faltan los caimanes y los manglares, pero ni el clima, el mar, el sol, ni tan siquiera las naranjas le tienen nada que envidiar a los del "Sunshine State". No sólo eso, sino que además disponemos de una enorme ventaja: nuestra Sanidad. Esa Sanidad universal y gratuita, llena de médicos mal pagados y en paro, dispuestos a atender a los delicados abuelitos europeos que inviertan en nuestro país las pensiones de los suyos. En vez de "Marina D'(e horr)Or, ciudad de vacaciones", tendríamos las "ciudades de jubilaciones", con diferentes niveles de lujo y asistencia en función de la situación y el grado de dependencia de cada jubilado. No se trataría, como ya sucede, de que se empadronen en el Levante durante un año para obtener su prótesis de cadera gratuita, sino precisamente de evitar este abuso al concertar previamente con los sistemas sociales y seguros de sus solventes países de origen la facturación derivada del gasto sanitario. La costa está ya plagada de monstruosos "resorts" ¿por qué no potenciarlos en turismo de retiro para la tercera edad? En lugar del sitio ideal al que acudir con los niños, ¿no sería mucho mejor que estos críos fuesen los nietos y las familias pudiesen compaginar el turismo de playa con las visitas al abuelo?
Europa es un continente viejo en el que además la esperanza de vida aumenta año tras año. En España estamos a la cabeza en lo referente a ese dato, y no puede haber mejor publicidad que esa a la hora de promocionar nuestras bondades. En lugar de recortar en Educación y Sanidad, lo que convendría hacer es divulgar sus cualidades, poner de nuevo de moda la tradición de la cortesía, recuperar las normas básicas de urbanidad hacia los ancianos, enseñar los idiomas en serio, no como una medida política de falso bilingüismo, vender la atención sanitaria como el privilegio que es en realidad y, de ese modo, atraer un turismo maduro y pudiente, que no tiene más límite de tiempo que el impuesto por su propia naturaleza.
Al igual que Florida, España dispone de sol, costas y buen clima. Allí también se cultivan naranjas, pero no son los naranjos a lo que me refiero. Su fuente de riqueza proviene de haber hecho de sus tierras pantanosas el refugio de la Edad de "Oro" de los americanos. Aunque el Estado Dorado sea California, el afectado por la Fiebre del Oro, el sitio al que acuden a gastarse los ahorros de toda su vida es a Florida (los que van a las Vegas se arruinan mucho antes). Una vez alcanzan la ansiada jubilación, se buscan un hogar acogedor en sus cálidas costas para retirarse a disfrutar con tranquilidad del resto de sus vidas.
En España sólo nos faltan los caimanes y los manglares, pero ni el clima, el mar, el sol, ni tan siquiera las naranjas le tienen nada que envidiar a los del "Sunshine State". No sólo eso, sino que además disponemos de una enorme ventaja: nuestra Sanidad. Esa Sanidad universal y gratuita, llena de médicos mal pagados y en paro, dispuestos a atender a los delicados abuelitos europeos que inviertan en nuestro país las pensiones de los suyos. En vez de "Marina D'(e horr)Or, ciudad de vacaciones", tendríamos las "ciudades de jubilaciones", con diferentes niveles de lujo y asistencia en función de la situación y el grado de dependencia de cada jubilado. No se trataría, como ya sucede, de que se empadronen en el Levante durante un año para obtener su prótesis de cadera gratuita, sino precisamente de evitar este abuso al concertar previamente con los sistemas sociales y seguros de sus solventes países de origen la facturación derivada del gasto sanitario. La costa está ya plagada de monstruosos "resorts" ¿por qué no potenciarlos en turismo de retiro para la tercera edad? En lugar del sitio ideal al que acudir con los niños, ¿no sería mucho mejor que estos críos fuesen los nietos y las familias pudiesen compaginar el turismo de playa con las visitas al abuelo?
Europa es un continente viejo en el que además la esperanza de vida aumenta año tras año. En España estamos a la cabeza en lo referente a ese dato, y no puede haber mejor publicidad que esa a la hora de promocionar nuestras bondades. En lugar de recortar en Educación y Sanidad, lo que convendría hacer es divulgar sus cualidades, poner de nuevo de moda la tradición de la cortesía, recuperar las normas básicas de urbanidad hacia los ancianos, enseñar los idiomas en serio, no como una medida política de falso bilingüismo, vender la atención sanitaria como el privilegio que es en realidad y, de ese modo, atraer un turismo maduro y pudiente, que no tiene más límite de tiempo que el impuesto por su propia naturaleza.
viernes, 8 de junio de 2012
El comentario de House
House está saliente de guardia y su comentario al post del día es digno de una entrada propia, entre otras cosas porque por su tamaño no encaja en la casilla destinada para este uso. Para colmo se le ha ido la luz cuando estaba a media redacción, con el subsiguiente deleite del comentarista. Transcribo textualmente sus palabras:
"Decía, antes de uno más de los repetidos cortes de fluído eléctrico con el que nos obsequia nuestra precaria instalación, que hoy no es un gran día para que manifieste opiniones, porque mi aprecio por el mundo en general y la humanidad en particular está bajo mínimos por salir de guardia. Un desperdicio de medios como otro cualquiera.
Pasamos al apartado de repetir obviedades. No va a iluminar a nadie pero fluidifica la bilis:
- En España (sí, "este país" todavía se llama España) para ser político u ocupar un alto cargo de la administración, de los denominados "de confianza", desde director general a presidente de algún consejo o tribunal, no hace falta nada especial en cuanto a formación o méritos, se puede incluso ser analfabeto y concejal. Basta con figurar en una buena posición en alguna lista de las que votará el pueblo soberano, o ser familiar, amigo, conocido, sobornador, o acreedor (material o moral) de alguno de los que salen en esas listas. Sobre los logros y motivos que llevan a alguien a querer aparecer en ellas y hacerlo, mejor dejarlo para otro día. Hoy no estoy de humor.
- En esta misma España, para tener la capacidad legal de ejercer alguna profesión para la Administración Pública, lo que vulgar y generalmente se conoce como ser funcionario, hace falta una titulación de grado medio o superior, distintos niveles de capacitación postgrado y pasar un proceso de selección del tipo concurso-oposición. Un proceso que puede ocupar entre 4 y 10 o más años de tu vida, yendo todo rodado. Lógicamente la retribución por ese ejercicio profesional, se espera que sea acorde y proporcional al nivel de preparación y responsabilidad que conlleva.
- En esta misma España, las grandes decisiones sobre la clase de país en el que queremos vivir, qué cosas gestiona y costea el Estado, qué cosas nos pagamos privadamente, qué servicios e infraestructuras deben ser de alto nivel y cuáles son secundarios o terciarios y potencialmente prescindibles, no las toman los profesionales, sino los políticos. Suponemos que eso debe ser bueno, es la esencia de la democracia pues los políticos en teoría cumplen el designio del pueblo. Gracias a eso la educación y sanidad son universales y gratuitas, existe justicia gratuita para los económicamente débiles, tenemos una red de autovías de libre utilización, etc.
- Todo eso se paga del dinero que aportamos con los impuestos, cotizaciones, contribuciones, multas y sanciones, tasas y aranceles. Los mecanismos de recaudación del Estado que son múltiples, variados y a veces arcanos. Lo que es aún más obvio es que para que el Estado tenga suficientes recursos es imprescindible que todos paguemos lo que nos corresponde y si con eso no alcanza, o bien el Estado deja de prestar servicios, o se endeuda. Por si no queda claro, España ahora mismo está endeudada y se está planteando limitar, o más bien eliminar servicios. Criticar por qué España está endeudada supera con mucho mis ganas de despotricar hoy.
Y ahora viene la parte menos obvia:
En la Comunidad de Madrid hemos tenido y tenemos el privilegio de ser gobernados por políticos que no solamente carecen de preparación, profesionalidad y rigor como los de cualquier otra zona del país, sino que forman parte de una oscura trama de financiación, comisiones y tráfico de fondos e influencias, que probablemente nunca lleguemos a conocer en toda su extensión y de la que claramente jamás responderán ante la opinión pública ni la justicia. Son estos elementos los que tienen decidido desde hace mucho tiempo que algunos servicios públicos son excesivos e imposibles de sostener. La diferencia es que ahora tienen el respaldo de un gobierno nacional con intereses similares y un entorno de crisis y preocupación que va a validar cualquier decisión que adopten.
Son conocedores del nefasto efecto que podría tener en su capacidad de resultar reelegidos y perpetuarse en el ejercicio de sus cargos, la eliminación esos servicios. No viene a cuento pero no puedo evitar preguntarme quién pillará tajada si el maldito Eurovegas termina en terrenos de la Comunidad de Madrid, o si nos dan las Olimpiadas.
A lo que iba que me disperso. Políticamente es útil dar cosas gratis, cuantás más y de mejor calidad, mayor fruto político. Uno de los problemas es que España no tiene ni ha tenido nunca, salvo cuando "importábamos" materias primas de las colonias, la capacidad de generación de riqueza, la infraestructura industrial, la tradición de innovación y de empresariado responsable, la voluntad colectiva de cumplimiento del deber, ni otras muchas cualidades necesarias, para sostener servicios que durante los últimos cinco o seis lustros ha sido "gratistotal". Ahora "alguien" tiene que poner límite a las prestaciones, tiene que aumentar la contribución del usuario a la financiación del servicio y puede llegar a tener que suprimirlo. Y es cuando en vez de dar la cara, reconocer, devolver y compensar lo que se ha robado, lo que se ha administrado mal, lo que se ha financiado a costa de crédito y ayudas exteriores, reordenar el sistema para que se pueda sostener, están optando por seguir tomándonos el pelo y continuar con el expolio. Los pasos a seguir:
- Recortar las remuneraciones de los profesionales hasta conseguir llevarlos a una situación insostenible que les obligue a tomar medidas de protesta. Lo cual llevará a un deterioro mayor del servicio afectado. Lo cual a su vez da la excusa perfecta para culpar a los profesionales, descargando de responsabilidad a los políticos que no supieron diseñar el sistema para que fuese funcional indefinidamente. En resumen, dirán que la sanidad y la educación se van al carajo por culpa de los médicos y los profesores, que no son solidarios en este clima de crisis y carencias. Es obvio, si trabajáramos gratis o por el sueldo de un destripaterrones, el sistema tendría alguna posibilidad más de sostenerse. Nos ha "molao" Mayo con sus flores.
- Crear una infraestructura paralela semiprivada, que asumirá la prestación del servicio cuando deje de ser gratuito. Eso en la CdM ya existe, tiene un nombre, unos administradores y gestores que se rumorea tienen relaciones, incluso de parentesco, con políticos actualmente en ejercicio de sus cargos. Si los periodistas de España tuvieran más vocación por desvelar hechos fraudulentos que por ganar influencia y ridículas migajas de poder, tal vez el pueblo soberano llegaría a saber la verdad y podría forzar que las cosas cambien.
- Seguir sacando tajada a escondidas y bombardeando el sistema desde dentro. Resulta que no hay dinero para pagar sueldos dignos, pero sí lo hay para seguir proporcionando "gadgets" a los usuarios para que tengan una percepción superior de la calidad del servicio que han recibido. Se puede gastar dinero en líneas de atención al cliente, --perdón, usuario-- que no resuelven nada, al contrario, generan más malentendidos y problemas; en páginas web aparentes pero completamente inútiles; en cuestionarios (impresos en papel dentro de carpetas de buena cartulina impresa en cuatricromía) que luego no se procesan ni modifican las prestaciones, pero aparentan interés. Todas estas ocurrencias por supuesto están proporcionadas por empresas externas al propio sistema, que naturalmente reciben puntualmente su dinero, no vaya a ser que quienes deciden cómo se maneja esto se queden sin su tajada. Mientras, las empresas que con sus productos permiten que el sistema funcione, llevan meses, algunas incluso años, sin cobrar.
Somos víctimas de nosotros mismos, de habernos creído que en España tenemos una democracia auténtica, de pensar que somos un país rico que pinta algo en la comunidad internacional. Por no saber, no hemos sabido ni tener una democracia con los tres poderes plenamente separados. Aquí los jueces pueden no procesar a un político, quien a su vez pude vetar que un juez dé explicaciones en el parlamento, mientras los que saquean el erario público consiguen hacer las leyes que además de hacerlo posible, evitan que les inculpen. Claro que si pensamos que semejante panorama nos justifica para no cumplir nuestras propias obligaciones fiscales y laborales, empezamos mal para intentar cambiar algo. Va a ser por eso que en Francia y Alemania no recortan tanto."
Pasamos al apartado de repetir obviedades. No va a iluminar a nadie pero fluidifica la bilis:
- En España (sí, "este país" todavía se llama España) para ser político u ocupar un alto cargo de la administración, de los denominados "de confianza", desde director general a presidente de algún consejo o tribunal, no hace falta nada especial en cuanto a formación o méritos, se puede incluso ser analfabeto y concejal. Basta con figurar en una buena posición en alguna lista de las que votará el pueblo soberano, o ser familiar, amigo, conocido, sobornador, o acreedor (material o moral) de alguno de los que salen en esas listas. Sobre los logros y motivos que llevan a alguien a querer aparecer en ellas y hacerlo, mejor dejarlo para otro día. Hoy no estoy de humor.
- En esta misma España, para tener la capacidad legal de ejercer alguna profesión para la Administración Pública, lo que vulgar y generalmente se conoce como ser funcionario, hace falta una titulación de grado medio o superior, distintos niveles de capacitación postgrado y pasar un proceso de selección del tipo concurso-oposición. Un proceso que puede ocupar entre 4 y 10 o más años de tu vida, yendo todo rodado. Lógicamente la retribución por ese ejercicio profesional, se espera que sea acorde y proporcional al nivel de preparación y responsabilidad que conlleva.
- En esta misma España, las grandes decisiones sobre la clase de país en el que queremos vivir, qué cosas gestiona y costea el Estado, qué cosas nos pagamos privadamente, qué servicios e infraestructuras deben ser de alto nivel y cuáles son secundarios o terciarios y potencialmente prescindibles, no las toman los profesionales, sino los políticos. Suponemos que eso debe ser bueno, es la esencia de la democracia pues los políticos en teoría cumplen el designio del pueblo. Gracias a eso la educación y sanidad son universales y gratuitas, existe justicia gratuita para los económicamente débiles, tenemos una red de autovías de libre utilización, etc.
- Todo eso se paga del dinero que aportamos con los impuestos, cotizaciones, contribuciones, multas y sanciones, tasas y aranceles. Los mecanismos de recaudación del Estado que son múltiples, variados y a veces arcanos. Lo que es aún más obvio es que para que el Estado tenga suficientes recursos es imprescindible que todos paguemos lo que nos corresponde y si con eso no alcanza, o bien el Estado deja de prestar servicios, o se endeuda. Por si no queda claro, España ahora mismo está endeudada y se está planteando limitar, o más bien eliminar servicios. Criticar por qué España está endeudada supera con mucho mis ganas de despotricar hoy.
Y ahora viene la parte menos obvia:
En la Comunidad de Madrid hemos tenido y tenemos el privilegio de ser gobernados por políticos que no solamente carecen de preparación, profesionalidad y rigor como los de cualquier otra zona del país, sino que forman parte de una oscura trama de financiación, comisiones y tráfico de fondos e influencias, que probablemente nunca lleguemos a conocer en toda su extensión y de la que claramente jamás responderán ante la opinión pública ni la justicia. Son estos elementos los que tienen decidido desde hace mucho tiempo que algunos servicios públicos son excesivos e imposibles de sostener. La diferencia es que ahora tienen el respaldo de un gobierno nacional con intereses similares y un entorno de crisis y preocupación que va a validar cualquier decisión que adopten.
Son conocedores del nefasto efecto que podría tener en su capacidad de resultar reelegidos y perpetuarse en el ejercicio de sus cargos, la eliminación esos servicios. No viene a cuento pero no puedo evitar preguntarme quién pillará tajada si el maldito Eurovegas termina en terrenos de la Comunidad de Madrid, o si nos dan las Olimpiadas.
A lo que iba que me disperso. Políticamente es útil dar cosas gratis, cuantás más y de mejor calidad, mayor fruto político. Uno de los problemas es que España no tiene ni ha tenido nunca, salvo cuando "importábamos" materias primas de las colonias, la capacidad de generación de riqueza, la infraestructura industrial, la tradición de innovación y de empresariado responsable, la voluntad colectiva de cumplimiento del deber, ni otras muchas cualidades necesarias, para sostener servicios que durante los últimos cinco o seis lustros ha sido "gratistotal". Ahora "alguien" tiene que poner límite a las prestaciones, tiene que aumentar la contribución del usuario a la financiación del servicio y puede llegar a tener que suprimirlo. Y es cuando en vez de dar la cara, reconocer, devolver y compensar lo que se ha robado, lo que se ha administrado mal, lo que se ha financiado a costa de crédito y ayudas exteriores, reordenar el sistema para que se pueda sostener, están optando por seguir tomándonos el pelo y continuar con el expolio. Los pasos a seguir:
- Recortar las remuneraciones de los profesionales hasta conseguir llevarlos a una situación insostenible que les obligue a tomar medidas de protesta. Lo cual llevará a un deterioro mayor del servicio afectado. Lo cual a su vez da la excusa perfecta para culpar a los profesionales, descargando de responsabilidad a los políticos que no supieron diseñar el sistema para que fuese funcional indefinidamente. En resumen, dirán que la sanidad y la educación se van al carajo por culpa de los médicos y los profesores, que no son solidarios en este clima de crisis y carencias. Es obvio, si trabajáramos gratis o por el sueldo de un destripaterrones, el sistema tendría alguna posibilidad más de sostenerse. Nos ha "molao" Mayo con sus flores.
- Crear una infraestructura paralela semiprivada, que asumirá la prestación del servicio cuando deje de ser gratuito. Eso en la CdM ya existe, tiene un nombre, unos administradores y gestores que se rumorea tienen relaciones, incluso de parentesco, con políticos actualmente en ejercicio de sus cargos. Si los periodistas de España tuvieran más vocación por desvelar hechos fraudulentos que por ganar influencia y ridículas migajas de poder, tal vez el pueblo soberano llegaría a saber la verdad y podría forzar que las cosas cambien.
- Seguir sacando tajada a escondidas y bombardeando el sistema desde dentro. Resulta que no hay dinero para pagar sueldos dignos, pero sí lo hay para seguir proporcionando "gadgets" a los usuarios para que tengan una percepción superior de la calidad del servicio que han recibido. Se puede gastar dinero en líneas de atención al cliente, --perdón, usuario-- que no resuelven nada, al contrario, generan más malentendidos y problemas; en páginas web aparentes pero completamente inútiles; en cuestionarios (impresos en papel dentro de carpetas de buena cartulina impresa en cuatricromía) que luego no se procesan ni modifican las prestaciones, pero aparentan interés. Todas estas ocurrencias por supuesto están proporcionadas por empresas externas al propio sistema, que naturalmente reciben puntualmente su dinero, no vaya a ser que quienes deciden cómo se maneja esto se queden sin su tajada. Mientras, las empresas que con sus productos permiten que el sistema funcione, llevan meses, algunas incluso años, sin cobrar.
lunes, 26 de diciembre de 2011
COMIDA NAVIDEÑA
El pavo de Navidad es la tradición que reúne todos los 25 de Diciembre a la familia House. Desde hace unos años se celebra en casa de sus primos y es en concreto su primo el que ejerce de chef y se encarga de preparar, con resultados espectaculares, el delicioso pájaro y todos sus aditamentos.La hora de cita de los, algunos más y otros menos, puntuales convidados se sitúa entre las dos y media y las tres, momento en el que puede dar comienzo el ágape con un clásico, y no por ello menos apetecible, aperitivo de langostinos. Como ayer hizo muy bueno, lo disfrutamos aún más tomándolo en la amplia y soleada terraza. Una vez dimos buena cuenta de todo, fue el momento de pasar a la mesa. Desde el interior no se pierde la amplia panorámica del balcón ya que, el salón es una gozada: enorme, con tres amplios ambientes: trabajo, comedor y ocio, luminoso y con acristalamiento en herradura salvo por el muro sur que da acceso a la cocina y una parte de la pared este, que limita con el resto de la casa.
Para el primer plato, suele ser su tía la que se viene cargada con una enorme olla de cardo con salsa de almendras, elaborado según la receta familiar de la abuela, tan rico que una casi lamenta que no sea plato único. Este año el guiso llegó de la mano de su suegra y también estaba buenísimo, aunque llevaba un toque de pimentón que no es precisamente mi especia favorita. Por ello no me costó abstenerme de repetir y así hacerle mejor los honores al ave con su suculento relleno de castañas, ciruelas pasas y cebolla asada, su salsa de cebolla, y el acompañamiento de puré de manzana (que en alguna ocasión se ha beneficiado de la imaginación del cocinero con un original toque de pimienta y de hierbabuena, mmm...). El puré de patata fue sustituido este año por una innovadora crema de castañas con leche de coco que casaba muy bien con la carne del animal. Quedó perfecto. El chef nos confesó que nunca se acuerda de un año para otro por lo que sería aconsejable que anotase los trucos, tiempos y proporciones empleados esta vez. Es una suerte que el pájaro en cuestión pasase de largo los 5 kg porque, además de la segunda ración casi generalizada, nos agenciamos una parte de las sobras para traérnoslas a casa.
Una vez nos vimos hartos de pavo, para ayudar a bajar todo aquello sirvió una ensalada de escarola con naranja y granada. De ese modo, se supone que se hace hueco para el postre y los tradicionales dulces navideños. House y yo nos encargamos de estos, además de los vinos y el champán. Pensamos que sería buena idea comprar algo del yogur helado de Llao Llao con siropes surtidos a escoger, que tuvo mucho éxito en Nochebuena en casa de mis padres. Ni que decir que también fue muy bien acogido. Además, el viernes me fui a buscar unas "florentinas", finísimas pastas de almendra laminada con crujiente caramelo, que sé que les encantan. Antes las tenían cerca de casa pero cerraron y hace poco las encontré en la Pastelería Campos de Retana, en la C/ D. Ramón de la Cruz 40. Están casi igual de buenas que las originales. Las he probado también recubiertas de chocolate en Oriol Balaguer y son mortales, por lo que las tendré en cuenta para otra ocasión. Las he descubierto por Internet con envió a domicilio (foto y enlace). Entre los turrones llevamos uno que resultó ser un descubrimiento: Turrón de Jijona a la Piedra de "La Turronería" de Primitivo Rovira e hijos S.L. Cremoso y muy ligero, para nada empalagoso ni pastoso. Se deshacía en la boca con sabores de almendra, aroma de limón y un sutil toque a canela. No me gusta el Turrón de Jijona y este me ha encantado, ni siquiera creo que pertenezca al mismo grupo. Si es así, es con diferencia, el mejor que he probado, me recordaba al añorado helado de turrón de Mari Nieves de Linares.El menú fue regado con un estupendo vino tinto escogido por el Dr. House (un magnum de Hesvera Reserva), algo de cava, que no probé, y champán francés de Moet-Chandon ( por mucho que se esfuercen los catalanes no consigue igualarlo ni por asomo). El único cava que me gusta de verdad es el Codorniú Pinot Noir pero, al lado de un Moet Chandón Rosée no tiene nada que hacer (por no hablar del increíble Cristal, mi favorito y del que estoy deseando probar el rosado). Creo que el champán es la única versión de vino rosado que me gusta.
El tiempo se pasó volando y aunque la comida dió comienzo a las 3 de la tarde no nos levantemos de la mesa hasta más allá de las 7 (que en nuestro caso fueron las 8). Otros años, si hace frío nos colocamos con las bandejas de dulces alrededor de la acogedora chimenea junto con unos, supuestamente, digestivos gin-tonics (de los que me abstengo) y allí, antes de darse cuenta, las 8 se transforman en las 10.
La siguiente receta no es la del pavo de la familia de House aunque la he adaptado a esta. Su primo no lo marina previamente aunque sí que inyecta bien la carne el día de antes para emborrachar al animal y evitarle sufrimientos en el horno (que aunque ya esté muerto, una buena cogorza seguro que contribuye a congraciarle con su suerte).
PAVO DE NAVIDAD
INGREDIENTES (12 a 14 personas)
Para la marinada: 4 tazas de sal y 3/4 de taza de azúcar
1 pavo entero de unos 6 kilos, reservar los menudillos y el cuello
4 cebollas amarillas medianas, cortadas
3 manzanas reineta
Castañas peladas
Ciruelas pasas
1/2 ramillete de perejil fresco
6 cucharadas de aceite de oliva
Castañas peladas
Ciruelas pasas
1/2 ramillete de perejil fresco
6 cucharadas de aceite de oliva
1 vaso de brandy
12 salchichas caseras (1 por persona)
1 cucharada de harina de maíz para espesar la salsa
Salsa de soja.
Pimienta negra molida en el momento.
En una olla grande, echar la sal, el azúcar y unos 7 litros de agua. Remover hasta que se disuelvan. Sumergir el pavo en la salmuera y refrigerar de 4 a 6 horas. Aclarar y secar. Refrigerar de nuevo, sin cubrir, entre 8 y 24 horas.
Poner el pavo, con la pechuga hacia abajo, en el centro de una fuente de horno grande y pesada. Rellenarlo con un tercio de las cebollas, ciruelaas, castañas, perejil y una cucharada de aceite. Atarlo bien.
Colocar las salchichas, las castañas, el menudillo y cuello del pavo y el resto de la cebolla, manzana y ciruelas alrededor del ave. Verter sobre ello una taza de brandy. Embadurnar bien el pavo con el resto del aceite.
Hornear durante 45 minutos. Darle la vuelta de forma que uno de los lados con ala esté hacia arriba y prínguelo de salsa (añadir agua a la fuente si se estuviera quedando seca). Asar durante 15 minutos más. Voltear el pavo para que el otro lado quede hacia arriba. Salsear y hornear durante 15 minutos más. Colocar la pechuga hacia arriba, salsear de nuevo, y asar hasta que la temperatura interna de la pata registre 75ºC (entre 30 y 40 minutos más).
Con cuidado, colar a un recipiente todo el líquido de la fuente de asar. Dejarlo reposar unos minutos antes de retirar y tirar la grasa superficial de los jugos. También se puede usar un separador de grasa. Verter la salsa en un cazo. Añadir la carne del cuello y los menudillos a la fuente. Cocer la salsa. Disolver en un poco de agua la harina de maíz y añadir a la salsa. Hervir un par de minutos hasta que espese. Condimentar al su gusto con salsa de soja, sal y pimienta. Transferir a una salsera.
Trinchar el pavo y repartir las salchichas, las castañas, la salsa. Acompañarlo de puré de manzana y regarlo con un buen vino o, como prefieren las tías de House sin necesidad de tener que esperar hasta los postres, champagne francés desde el principio. Sólo queda disfrutar del ambiente familiar y de la incesante conversación en la larga sobremesa.
12 salchichas caseras (1 por persona)
1 cucharada de harina de maíz para espesar la salsa
Salsa de soja.
Pimienta negra molida en el momento.
En una olla grande, echar la sal, el azúcar y unos 7 litros de agua. Remover hasta que se disuelvan. Sumergir el pavo en la salmuera y refrigerar de 4 a 6 horas. Aclarar y secar. Refrigerar de nuevo, sin cubrir, entre 8 y 24 horas.
Precalentar el horno a 200ºC con la rejilla en la posición más baja.
Poner el pavo, con la pechuga hacia abajo, en el centro de una fuente de horno grande y pesada. Rellenarlo con un tercio de las cebollas, ciruelaas, castañas, perejil y una cucharada de aceite. Atarlo bien.
Colocar las salchichas, las castañas, el menudillo y cuello del pavo y el resto de la cebolla, manzana y ciruelas alrededor del ave. Verter sobre ello una taza de brandy. Embadurnar bien el pavo con el resto del aceite.
Hornear durante 45 minutos. Darle la vuelta de forma que uno de los lados con ala esté hacia arriba y prínguelo de salsa (añadir agua a la fuente si se estuviera quedando seca). Asar durante 15 minutos más. Voltear el pavo para que el otro lado quede hacia arriba. Salsear y hornear durante 15 minutos más. Colocar la pechuga hacia arriba, salsear de nuevo, y asar hasta que la temperatura interna de la pata registre 75ºC (entre 30 y 40 minutos más).
Fuera del horno, cubrirlo con papel de plata y dejarlo reposar entre 20 y 30 minutos. Mientras el pavo reposa, extraer el cuello y menudillo del pavo de la fuente. Sacar la carne del cuello y trocearla con la del menudillo.
Inclinar el pavo y recoger el jugo en una fuente de horno y, después, transferirlo a una fuente de servir.
Inclinar el pavo y recoger el jugo en una fuente de horno y, después, transferirlo a una fuente de servir.
Con cuidado, colar a un recipiente todo el líquido de la fuente de asar. Dejarlo reposar unos minutos antes de retirar y tirar la grasa superficial de los jugos. También se puede usar un separador de grasa. Verter la salsa en un cazo. Añadir la carne del cuello y los menudillos a la fuente. Cocer la salsa. Disolver en un poco de agua la harina de maíz y añadir a la salsa. Hervir un par de minutos hasta que espese. Condimentar al su gusto con salsa de soja, sal y pimienta. Transferir a una salsera.Trinchar el pavo y repartir las salchichas, las castañas, la salsa. Acompañarlo de puré de manzana y regarlo con un buen vino o, como prefieren las tías de House sin necesidad de tener que esperar hasta los postres, champagne francés desde el principio. Sólo queda disfrutar del ambiente familiar y de la incesante conversación en la larga sobremesa.
domingo, 11 de diciembre de 2011
Médicos enfermos

¿Qué hace un médico cuando cae enfermo? Para empezar, ser mal paciente. La primera fase de "negación" no se acepta como falsa hasta que no es más que evidente que la febrícula y la debilidad no se deben tan sólo al cansancio. Al primer síntoma yo me tomo el primer antiinflamatorio para intentar frenar su evolución. El Dr. House no me pide una pastilla salvo que ya no resista más sin ella. Imagináos una casa con el Dr. Grumpy y el Dr. House arrastrando de su cuerpo a duras penas y, para más inri, ambos a la vez. Podría ser similar a la película de "la extraña pareja", pero no, estamos demasiado matados como para ser capaces de sacar el sarcasmo. Menos mal que, cuando esto ocurre, uno suele estar mejor que el otro, pero aún así, en la tarde de ayer no nos levantamos del sillón, ni tan siquiera a escribir un rato.
Estar enfermo es aburrido, no se puede leer demasiado porque cansa y, si sube la fiebre, es todavía peor. Una pasa de la sudada del calor a la tiritona del frío en cuanto se termina el efecto de los antitérmicos. Eso sin contar: la flojera, el dolor de cabeza, el mareo con estómago revuelto y el extra de irritabilidad. Afortunadamente me pongo enferma pocas veces, incluso menos que House. A los dos nos suele durar más bien poco. Ambos empezamos siempre con muy buenos propósitos la tarea de cuidar al otro, porque "el pobrecito, esta malo". Sin embargo, al cabo de unas horas recurrimos a arañar en el fondo de nuestras intenciones iniciales, en busca de algún resto de paciencia, con el que sobrellevar, sin alterarse, las ideas propias del experto paciente que tenemos entre manos.
Estoy convencida de que la mala leche tiene propiedades curativas. Sólo hay que ver que la gente que no se pone casi nunca enferma y, a la que por lo tanto no se piede de vista con facilidad, por muchas ganas que se tenga de ello, no es precisamente la más dulce. Es lógico, los bichos van a la miel y, si se equivocan, ya se dan ellos mismos buena prisa en salir del vinagre en el que han caído. No creo que haya estudios, pero si alguien los soportase como material de muestra, llegaría a la conclusión de que son individuos mucho más longevos que la media. ¡Qué ni las parcas los quieren de acompañantes!
Eso no significa que este tipo de "sanos" no vayan nunca al médico. Por el contrario, uno de sus pasatiempos favoritos para algunos de ellos es precisamente el de quemar la sangre del galeno. La mayoría de las veces hay que discutir con ellos hasta la saciedad, que a fin de cuentas es para lo que van, hasta "no convencerles" de que no tienen nada, y esquivar como se pueda el darles una nueva cita de revisión, en la que se empeñan. Se van de allí con una mezcla de satisfacción y disgusto. La primera porque ya tienen a alguien más al que incluir en sus críticas y, la segunda, porque no se han salido con la suya de conseguir la revisión. Claro que para eso les queda la baza del médico de cabecera, que hará todo lo que esté en su mano por quitárselo de encima.
jueves, 17 de noviembre de 2011
Wise men say...
Un sabio conocido familiarmente como Dr. House, me dio la pista fundamental para mejorar mi vida sentimental. Resumió su sabiduría en un principio inolvidable: "Las relaciones tienen que ser fáciles". Aunque parezca algo de perogrullo, no lo es, ni por asomo. El amor te ciega y te vuelve idiota. Te hace razonar de manera ilógica aunque, en la cabeza del enamorado, todo encaja y adquiere sentido. Sufrir por amor forma parte del "encanto" del mismo. Eres capaz de soportar lo que te echen con tal de seguir con tu desastroso romance hacia delante. Si no que se lo digan al genial Wilde que terminó en la cárcel por ser incapaz de rendirse a la evidencia de su destructiva amistad con Lord Alfred Douglas, tal y como reflejan sus dolorosas reflexiones en De Profundis. En resumen, hasta aquel momento, la mayoría de mis relaciones me habían llevado por la calle de la amargura. Aquella frase, tan obvia si se refiriese a otro tipo de asunto menos pasional, me abrió los ojos.
Cupido tiene un peculiar sentido del humor. Su ironía me ha recalcado que, en cuestiones de amoríos, nunca digas: "de esta agua no beberé". Basta con que la idea se asome por la cabeza para que se afiance y tome fuerza hasta que no te la puedas quitar de encima. De esta manera me fijé en mi primer gran amor según empecé el instituto. No fue un amor a primera vista, sino todo lo contrario. Inicialmente no me causó ninguna gran impresión. Ese fue, a grosso modo, el fugaz pensamiento que se me cruzó por la mente en aquel instante. Por pura ley de contrarios, lo que provocó es que me fijará más en él, para revelar lo equivocada que estaba e, inevitablemente, terminar colada por su persona de mala manera. Por supuesto, pasó de mí. Lejos de olvidarle, me dediqué a buscar indicios de que le gustaba. Y si buscas, algo encuentras, sobre todo cuando cualquier atisbo de camaradería bastaba para autoconvencerme de que así era. Finalmente en COU tiré la toalla y, a partir de ahí (no podía ser de otra manera), se percató de mi existencia. Claro que, para entonces, yo ya no creía que eso pudiese ocurrir y atribuí su galante comportamiento a mi cambio de actitud y a la amabilidad que le caracterizaba. En estos temas, si lo que deseas es "ver", la fantasía te parece real y, si no quieres o no te interesa, te vuelves ciega a la evidencia. Incluso salía con otro, del cual también, en su momento, había pensado que no era mi tipo. Al terminar ambos el instituto, empezó nuestra historia. Durante los cuatro años largos que estuvimos juntos hubo momentos buenos y malos. De estos últimos te consideras responsable, segura de que, sin querer, has sido la causa de su disgusto y te torturas ad eternum con tus sentimientos de culpabilidad. Mucho más adelante, te das cuenta de cuales eran los verdaderos motivos que los provocaron y te sientes treméndamente aliviada de que la relación terminase. Paradójicamente, yo tenía razón desde el principio, ninguno de los dos era mi tipo.
A partir de ahí, mi vida amorosa fue más surtida y muchísimo más desastrosa. Si me enamoraba, me tomaban el pelo y, si no lo hacía, me faltaba algo esencial. En el segundo caso recuperaba la autoestima perdida con los anteriores y me ahorraba un sinfín de penas pero, tal y como era previsible, tampoco funcionaba.
Con mi marido mi frase profética fue la de: "nunca saldré con un fumador", afirmación categórica que, por supuesto, me ha sido recordada, con recochineo, hasta la saciedad. También puedo decir que se ha realizado. Me sorprendió con ello por mi 40 cumpleaños y aquel gesto fue, sin lugar a dudas, el mejor de mis regalos. Aparte de ese detalle, que debió de ser el que azuzó a Cupido, la relación evolucionó a su guisa, sin forzarla, y eso que las condiciones no parecían muy propicias: ¡Grumpy con el Dr. House! Sin embargo la química fue instantánea, un auténtico flechazo. Y después de aquel brillante consejo, ¡cómo para dejarle escapar!
Mi recomendación final es: haced caso al Dr. House, leed a Wilde y escuchad a Elvis que, en su canción, expresó lo dicho infinitamente mejor. Eso sí, lo hace de forma tan romántica, que induce a enamorarse:
Cupido tiene un peculiar sentido del humor. Su ironía me ha recalcado que, en cuestiones de amoríos, nunca digas: "de esta agua no beberé". Basta con que la idea se asome por la cabeza para que se afiance y tome fuerza hasta que no te la puedas quitar de encima. De esta manera me fijé en mi primer gran amor según empecé el instituto. No fue un amor a primera vista, sino todo lo contrario. Inicialmente no me causó ninguna gran impresión. Ese fue, a grosso modo, el fugaz pensamiento que se me cruzó por la mente en aquel instante. Por pura ley de contrarios, lo que provocó es que me fijará más en él, para revelar lo equivocada que estaba e, inevitablemente, terminar colada por su persona de mala manera. Por supuesto, pasó de mí. Lejos de olvidarle, me dediqué a buscar indicios de que le gustaba. Y si buscas, algo encuentras, sobre todo cuando cualquier atisbo de camaradería bastaba para autoconvencerme de que así era. Finalmente en COU tiré la toalla y, a partir de ahí (no podía ser de otra manera), se percató de mi existencia. Claro que, para entonces, yo ya no creía que eso pudiese ocurrir y atribuí su galante comportamiento a mi cambio de actitud y a la amabilidad que le caracterizaba. En estos temas, si lo que deseas es "ver", la fantasía te parece real y, si no quieres o no te interesa, te vuelves ciega a la evidencia. Incluso salía con otro, del cual también, en su momento, había pensado que no era mi tipo. Al terminar ambos el instituto, empezó nuestra historia. Durante los cuatro años largos que estuvimos juntos hubo momentos buenos y malos. De estos últimos te consideras responsable, segura de que, sin querer, has sido la causa de su disgusto y te torturas ad eternum con tus sentimientos de culpabilidad. Mucho más adelante, te das cuenta de cuales eran los verdaderos motivos que los provocaron y te sientes treméndamente aliviada de que la relación terminase. Paradójicamente, yo tenía razón desde el principio, ninguno de los dos era mi tipo.
A partir de ahí, mi vida amorosa fue más surtida y muchísimo más desastrosa. Si me enamoraba, me tomaban el pelo y, si no lo hacía, me faltaba algo esencial. En el segundo caso recuperaba la autoestima perdida con los anteriores y me ahorraba un sinfín de penas pero, tal y como era previsible, tampoco funcionaba.
Con mi marido mi frase profética fue la de: "nunca saldré con un fumador", afirmación categórica que, por supuesto, me ha sido recordada, con recochineo, hasta la saciedad. También puedo decir que se ha realizado. Me sorprendió con ello por mi 40 cumpleaños y aquel gesto fue, sin lugar a dudas, el mejor de mis regalos. Aparte de ese detalle, que debió de ser el que azuzó a Cupido, la relación evolucionó a su guisa, sin forzarla, y eso que las condiciones no parecían muy propicias: ¡Grumpy con el Dr. House! Sin embargo la química fue instantánea, un auténtico flechazo. Y después de aquel brillante consejo, ¡cómo para dejarle escapar!
Mi recomendación final es: haced caso al Dr. House, leed a Wilde y escuchad a Elvis que, en su canción, expresó lo dicho infinitamente mejor. Eso sí, lo hace de forma tan romántica, que induce a enamorarse:
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