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miércoles, 20 de julio de 2016

BBT de "Cosas que escribí mientras se me enfriaba el café" de Isaac Pachón

Cosas que escribí mientras se me enfriaba el café, de Isaac Pachón, es un libro de relatos que descubrí hace casi un año gracias a la oferta de Kindle Flash del día. Lo primero que me llamó la atención fue el título, me pareció muy apropiado, una vez empiezas a escribir, el tiempo vuela y se te olvida el café, el té en mi caso, y sin darte cuenta, las horas se esfuman. De repente House pregunta "¿en esta casa no se cena?" y su voz te devuelve de golpe a la realidad. Normal que el café del autor se enfríe.

Curioseé un poco y mi siguiente sorpresa fue descubrir que el resumen estaba bien escrito. Es sorprendente la cantidad de libros que se presentan con un texto de redacción infame. Aquel escritor prometía, cuidaba el lenguaje como es debido. Compré el libro.

Me gusta escribir una pequeña reseña en amazon de mis lecturas, es un buen modo de no perderles la pista y, además, es algo que los autores indi agradecen, no tienen más críticos literarios que sus lectores y sus recomendaciones ayudan a dar a conocer sus libros. Los relatos me gustaron, escribí una buena opinión y busqué al autor por si había escrito más obras. Lo único que encontré fue su blog y me apunté.

No resultó ser un blog muy activo y poco faltó para que me olvidase de su existencia. Sin embargo, hace unas semanas, me llegó el aviso de una iniciativa para promocionar su libro, un book blog tour (BBT). La idea consistía en publicar una reseña o una entrevista en varios blogs literarios; mi blog tiene un poco de todo, de vez en cuando hablo de libros, pero procuro no abusar de un tema que no es de los más populares. Asumí que no me ajustaba a las condiciones del BBT, pero Isaac Pachón no compartió mis reparos y me invitó a participar. Como puede verse, acepté.

Releí el libro, habían pasado muchos meses como para escribir una entrada en condiciones sobre él. Muchas historias esconden una pequeña sorpresa, o algún tipo de misterio, que recordé durante la relectura. De todos modos, no me importó, el encanto de este libro no está en la intriga, sino en el ambiente: la puerta de una cafetería que deja pasar el invierno, una sala de autopsias en una funeraria en la que se prepara el cadáver de un mago para su última despedida, una residencia de ancianos en la que se acaba el tiempo, un guerrero que vigila la calma de un dragón sobre una montaña, un campo de margaritas pisoteadas con rabia...

Muchos de los relatos nacen de instantes aparentemente convencionales, de una frase que conduce a una reflexión, del hallazgo de unos zapatos, de un niño que juega, un embarazo... Muchas cosas dependen del cristal con el que se miren, o del punto de vista, y un ligero escorzo basta para que un hecho genere interés. Hay nostalgia, esperanza, sueños, romance e ilusiones.

No sería posible disfrutar de la lectura de un libro como éste si el autor no hubiese mimado el lenguaje, un cuidado que evita excesos y consigue un equilibrio entre la belleza de las frases y la narración. Quizá, en algún caso, se podría haber recortado algún adjetivo, pero esos casos son detalles puntuales que no cargan el estilo que, en una palabra, podría describirse como evocador.

jueves, 30 de junio de 2016

Junio en libros

Este mes ha sido bastante tranquilo en lecturas, pero con algunos libros muy recomendables, con los que empezaré mi diatriba literaria. Dejaré para el final lo prescindible para que así, el que se canse de tanta literatura, pueda abandonar la lectura de la entrada sin miedo a perderse nada que merezca la pena, al menos en mi opinión.

Ya sabéis que Steinbeck es de mis escritores favoritos y hace poco, por el día de la madre, le regalé a la Señora Cannery Row y Dulce jueves. Le encantaron (me figuraba que sería así, la verdad es que no imagino a nadie a quien puedan no gustar esos libros) y hablar de ellos con ella hizo que me entraran ganas de releerlos, así que son con los que he terminado el mes.

Cannery Row de John Steinbeck es un libro sobre la felicidad, no porque se busque sino porque está ahí, aunque las cosas no salgan como se esperaba, solo hay que disfrutarla, sin esforzarse en ello. Es divertido, tierno, entrañable, poético y sencillo. Es el lugar, la luz, los sonidos, el ruido del mar, de la música en el gramófono de Doc, de la noche y del amanecer. Cannery Row son sus habitantes, con sus defectos y sus virtudes: las chicas de Dora, los muchachos de Mack en el Palace Flop House, el tendero Lee Chong y Doc, gente que es feliz con poco, y aún más con algo de whisky, que se toma la vida como viene, sin pretender ser lo que no son y sin aspiraciones a más. Es un libro precioso que deja huella. "It has always seemed strange to me, said Doc, the things we admire in men, kindness and generosity, openness, honesty understandin and feeing are the concomitants of failure in our system. And those traits we detest, sharpness, greed, acquisitiveness, meanness, egotism and self-interest are the traits of success. And while men admire the quality of the first, they love the produce of the second". 

En Sweet Thursday Steinbeck retoma Cannery Row tras la 2ª GM. Algunos personajes no están, la tienda del Sr. Lee ahora la lleva el Patrón, Joseph and Mary, un mejicano con pocos escrúpulos y aún menos principios que admira a Doc, aunque no entienda su manera de pensar (honesta). El Bear Flag también tiene una nueva Madame, Fauna, con buen ojo para los negocios y un gran corazón, su gran orgullo es casar bien a sus chicas, y su candidata en esta historia es Suzy. Mack y los muchachos siguen en el Palace Flop House con sus buenas intenciones que nunca cuajan como imaginaban. Doc tiene problemas y todos se esfuerzan por ayudarlo, sin embargo él no desea ayuda y se resiste. Cuando todos pierden el ánimo, es Hazel el que decide tomar las riendas y pensar, algo que nunca había hecho hasta entonces. No sólo es divertido sino también romántico, entrañable y deja un gran sabor de boca. "You know Suzy, they ain't no way in the world to get in trouble by keeping your mouth shut. You look back at every mess you ever got in and you'll find your tongue started it"

Underfoot In Show Business es una historia autobiográfica de Helene Hanff. En ella narra con ligereza y sentido del humor sus inicios como escritora. Gran amante del teatro, intentó vender, sin éxito, alguna de sus obras para la escena. No tardó en aprender a comprender el lenguaje oculto de productores y agentes, y hay algunos ejemplos realmente divertidos en la novela. Su amiga Maxine, actriz, vive una situación paralela como intérprete, y las anécdotas referentes a su talento musical son impagables. Además, está la ley de Flannagan, por la que en el mundo del teatro las cosas nunca salen como sería lógico, siempre existe otra alternativa imposible de predecir... Es una historia que se disfruta y que provoca sonrisas al recordarla.

Un amigo de House, al que le gustó mucho mi Paloma, me prestó una serie de libros de Jorge Luis Borges para empezar a cubrir mis lagunas en el conocimiento de ese gran autor, del que había leído El Aleph y Atlas. Me encantó El libro de arena, una colección de cuentos breves que parecen reales, cuya atmósfera te atrapa como un sueño. Son relatos en los que cada palabra es la precisa, que no cuentan todo porque no hace falta. Una maravilla.

El libro de los seres imaginarios, también de Jorge Luis Borges, es un recorrido por la imaginación, los miedos, los mitos y los cuentos de las culturas de todo el mundo a lo largo del tiempo. Los capítulos son muy breves pero bastan para hacerse una idea de cada ser en cuestión y de su contexto. Es increíble como tan pocas páginas pueden albergar tantísima información.

Historia de la eternidad, también del préstamo de Borges, consta de una serie de ensayos breves pero densos, con muchas referencias, muy interesantes, pero que precisan algo de base sobre el tema que tratan (eternidad, metáfora, las mil y una noches...) o es fácil perder el hilo. Personalmente, encontré que me faltaba nivel, prefiero los cuentos.

En The Widow Ching--Pirate, Borges narra sus historias con un trasfondo de realidad e investigación que, aún formando parte del cuento, hace que sea difícil distinguirlos de un hecho real. Su escritura es impecable, muy culta, e incluso en ocasiones es fácil perderse con sus referencias, pero cuenta lo que quiere y como quiere, con unidad, a pesar de esa parte personal que impregna sus historias. Borges obliga a pensar.

Siempre tengo un hueco para la fantasía y para disfrutar como una niña de los cuentos, y hay algunos muy buenos, para cualquier edad. The Little Grey Men de B.B. (alias de Dennys Watkins-Pitchford) es un cuento de amor a la naturaleza y aventuras. Tres gnomos deciden emprender un viaje río arriba en busca de su hermano desaparecido durante esa misma empresa un par de años atrás. Es un viaje lleno de peligros, para tres seres tan pequeños y tranquilos el río tiene rincones peligrosos y, además, está el bosque guardado por el malvado gigante Grum. La historia está narrada despacio pero con un lenguaje muy cuidado que hacen que la lectura sea un placer, las descripciones son una maravilla: el río, el lago, el bosque, la isla... Hay todo un viaje a la naturaleza entre las páginas y, en mi opinión, más para adultos con nostalgia de infancia que para niños en sí. "it is understandable in man, because a fire is the only bit of wildness left in his house; his surroundings are artificial, but a fire makes him think of the days when he lived as we do, out in the opien with nothing but caves and hollow trees to shield him from the weather"

The Real Thief, de William Steig, es otra maravillosa historia de esas que no tienen edad, un cuento sencillo, muy bonito, muy bien escrito y muy entretenido. Su protagonista es un ganso, Gawain, un ser responsable y cuya honradez le ha merecido el puesto de guardián de las joyas de la corona, a petición expresa del rey. Cuando es acusado de robo, nada puede salvarle, ni siguiera su reputación. El único que podría hacerlo es el verdadero ladrón, al que, por desgracia, el miedo le impide hacer lo correcto. En esa situación, todos se sienten infelices. Está llena de valores: honor, honradez, valentía, perdón... pero sin resultar moralizante. Muy recomendable, como todo lo de William Steig.

Tom's Midnight Garden, de Philippa Pearce, es casi un clásico infantil, ganador de la medalla Newbery en 1958. ¿Qué es el tiempo? Esa es la pregunta que se hace Tom cuando el reloj del vestíbulo de la casa de sus tíos da la medianoche con 13 campanadas y, a partir de ese momento, se abre una puerta a un jardín que desaparece durante el día para reaparecer durante la noche. Allí el tiempo lleva un ritmo diferente. La vida de Tom cambia, durante el día sueña con que llegue la noche para escapar al jardín y descubrir sus secretos junto a Hattie. Me pareció que fallaba en el presente, durante las horas de sol. La convivencia de Tom con sus tíos es apenas un esbozo, y no muy halagüeño. Da la impresión de que con ellos se muestra huraño y reservado, no se aprecia un progreso en la relación ni tampoco hay detalles que denoten algo de agradecimiento, por mucho que los tíos se esfuercen en complacer a su sobrino. Cuesta entender que los adultos deseen que un chiquillo así prolongue su estancia. Aunque sea una novela juvenil, le falta profundidad.

The Unfinished Angel, es un libro de Sharon Creech, también ganadora de la medalla Newbery por Walk two moons (que leí y me gusto). El argumento es bastante original: un ángel que no sabe cuál es su función en el mundo se encuentra con una niña que sí que parece entender su tarea, y que le empuja a llevarla a cabo. Sin embargo, no se imaginan las repercusiones que puede tener sobre el resto de los habitantes del pueblo, su acogida de un grupo de huérfanos huidos. Poco a poco, la gente se vuelca con los niños y se olvida de sus amarguras. Quizá todo sea demasiado fácil, pero ese es el tono del libro y ya hay otras historias que se encargan de mostrar lo difícil que es la vida. Es una historia para sentirse mejor.

Aquí empieza la sección de críticas negativas, que no coincide con la de expertos en el tema.

Capítulos que se le olvidaron a Cervantes, de Juan Montalvo, se supone que es, según la crítica, el libro que mejor recupera al personaje de Cervantes. Siento discrepar, pero personalmente prefiero, con mucho, al Monseñor Quijote de Graham Green. Quizá el libro de Montalvo se inspire en el Quijote pero, en realidad, el personaje es un pretexto para una larga divagación que se inicia en el larguísimo prólogo, tan excesivo que se hace eterno, y que se continúa, en boca del caballero y de algunos personajes, en algunos capítulos. Los capítulos que, supuestamente, se le olvidaron a Don Miguel son una serie de desventuras y otra serie de pensamientos filosóficos en los que trasciende poco del encanto del protagonista, esa combinación de humildad, idealismo, cordura, locura, romance y sueños que ha enamorado a los lectores de la obra original. Montalvo, al no querer escribir para lectores que no tuviesen un altísimo nivel de cultura, lo que consigue es una obra a ratos muy tediosa, con una enumeración interminable de sus conocimientos sobre libros de caballería (en los que demuestra que él sí posee el nivel de cultura que exige a sus lectores) y que trata de amenizar con las locuras del caballero, sin darse cuenta de que su esencia no reside en eso.

Intemperie, de Jesús Carrasco, es un libro del que había oído unas críticas estupendas, no es que la idea de una historia sobre un niño que huye de su casa y un pastor me atrajera de entrada pero, ante las opiniones tan magníficas y dado que estaba en oferta, decidí darle una oportunidad. Es cierto que está bien escrito, aunque también lo es que se podría haber contado la misma historia en un relato mucho más corto (y no es que sea un libro largo pero se me hizo interminable). Hay gran profusión de descripciones tanto del paisaje, seco y agreste, como de los momentos más duros. La violencia se plasma con toda su crueldad y me resultó excesiva, tanto que confieso que, ya cansada y asqueada, una parte la leí en diagonal (y aún así se sigue sin problemas el hilo de la historia). Es un libro muy negativo. No me gustó.

Los caballeros las prefieren rubias. Pero se casan con las morenas, de Anita Loos, son las dos novelas protagonizadas por la rubia Lorelei Lee y Dorothy Shaw que dieron a lugar a las películas de Marilyn Monroe y Jane Russel. Aunque sean una continuación de la otra, ambas no comparten la misma calidad. Los caballeros las prefieren rubias es una novela muy, muy divertida, en la que la protagonista narra un diario con una sinceridad tan ingenua como calculadora y lo hace tan bien que, a pesar de su superficialidad y de revelar su manera de manipular a los hombres, transmite su encanto irresistible al lector. Es muy irónica y entretenida. La segunda parte, Pero se casan con las morenas, es mucho más floja y, según avanza, se hace incluso pesada. No tiene la chispa de la primera y me pareció bastante prescindible.

miércoles, 1 de junio de 2016

Fin de Mayo

Hablé de libros en la primera quincena de mayo y aún me quedaba finalizar el mes. He conseguido leer algo a pesar de andar pañuelo en ristre con la dichosa alergia, toda una alegría. Aunque la lluvia del pasado sábado fastidió algunos planes, no pude por menos que bendecirla porque arrastró todos los pólenes con ella (tampoco causó grandes daños, los planes se adaptaron y todo salió bien).

Tenía pendiente, desde ni sé cuándo, la lectura de Brave New World de Aldous Huxley, una historia sobre el individuo y la sociedad en la que se basan muchas de las distopías de las novelas de ciencia ficción. El título Brave New World, sacado de la Tempestad de Shakespeare, ya indica la importancia que la obra del bardo tiene en la historia. Shakespeare simboliza la belleza, la libertad, la individualidad, la pasión... todo lo que, en ese nuevo mundo, se ha perdido en pro de la perfección, la homogeneidad y la estabilidad de la comunidad. Me costó meterme en el libro, el proceso de creación de los humanos del principio me resultó algo pesado, sin embargo es una novela que mejora según avanza, que hace pensar, cuya trama es siempre congruente y que tiene un gran trasfondo, filosófico, religioso y sociológico, y aunque el desarrollo no podía ser otro, eso no la hace menos dura.

Storm Front (The Dresden Files, Book 1), de Jim Butcher, fue una recomendación de un amigo de House. Hay toda una serie de libros sobre las aventuras de este mago detective y decidí empezar por el primero, cuestión de lógica. Harry Dresden, el protagonista, vive en un Chicago aparentemente normal, aunque debajo de las convenciones se esconden poderes en los que pocos creen. Hay demonios, vampiros, hadas y verdaderos magos, como Harry. Unos asesinatos inexplicables llevan a Harry a involucrarse en una trama mucho más peligrosa de lo que parecía en un principio. Es un libro que se lee bien, con mucha acción y magia, bastante visual (no en vano la serie también está en cómic). No es mi estilo habitual de lecturas pero es mucho mejor y más original que otros libros de temas sobrenaturales. Va bien para desconectar.

Summer Morning, Summer Night es una una colección de historias cortas ambientadas en el Greentown de Ray Bradbury (el mismo Greentown de Dandelion wine y de Farewell summer). Son cuentos que evocan recuerdos del pasado o muestran las ilusiones o la incertidumbre de un futuro que comienza y que queda ahí, en el aire, para soñar sobre ello. Hay también relatos muy breves, reflexiones poéticas, pensamientos, enseñanzas, consejos... No tiene desperdicio, las palabras de Bradbury tienen magia.

Paris-Austerlitz, el último libre de Rafael Chirbes, y el primero que leo, es un libro sobre amor, homosexualidad, enfermedad, marginación y muerte que, sin embargo, me resultó demasiado frío. Está muy bien escrito pero te mantiene a distancia, quizá esa fuese la intención del autor, de hecho al protagonista (y narrador) se le acusa de indiferencia y no sé si ese es el motivo por el que el lector, al menos en mi caso, no llega a entrar en la novela.

Dreams of Distant Shores son varias historias de Patricia McKillip. Una de ellas Something rich and strange, es un libro que ya había tenía y que me supuso una decepción encontrar como si se tratase de algo nuevo. Del resto, me gustó muchísimo el cuento sobre Medusa, The Gorgon in the cupboard, un relato sobre un pintor y su musa, sobre el arte y la inspiración que, además de precioso, me parece una de las mejores historias de la autora.

Atlas de Jorge Luis Borges es una colección de textos inspirados por lugares, objetos, animales. Algunos son pura poesía, otras meras reflexiones, pero todos son magníficos, con esas frases para guardar. Seguí con su Autobiografía en la que el escritor da unas pinceladas sobre su infancia para centrarse más en su evolución como escritor hasta consolidar su estilo. No son unas memorias sino una mera reseña autobiográfica, algo más extensa de lo habitual, que el autor dictó en inglés para una revista americana.

Nostalgia de Cartarescu fue una de esas recomendaciones-ofertas de amazon que entré a curiosear y que, picada, compré. Cartarescu, al que no conocía, es el eterno candidato al Nobel de las letras rumanas y, después de leer esta novela, no hay duda de que se merece la nominación. No solo la atmósfera de las historias posee algo onírico, con sus cambios de escenario, de narrador y de tiempo, sino que está tan bien escrito y te engancha de tal modo que resulta hipnótico, te mete dentro del relato, del ambiente, de la psicología enfermiza de los personajes. Todo resulta tan real, imprevisible y creíble como un sueño.

Para rematar el mes seguí con Cartarescu, y en esta ocasión me decanté por un libro que describían como humorístico y más ligero: Las bellas extranjeras, sentía curiosidad por descubrir el sentido del humor de este escritor y, la verdad, no me entusiasmó, supongo que algunas cosas solo hacen gracia en su ambiente o cuando se comparte cierta intimidad. Las historias que componen el libro son anécdotas algo exageradas en las que Cartarescu se ríe de sí mismo y de los demás con una combinación de humor, sarcasmo, cinismo e ironía que, con frecuencia, resulta forzada o excesiva. Me gustó la primera, Antrax, con su aprensión y su sencillez; no me convenció Las bellas extranjeras, la más larga de todas, que se me hizo pesado a ratos, sobre todo en los que se nota el esfuerzo del autor por sacar punta a una situación, sin llegar a resultar divertido, aunque también tiene momentos impagables como el capítulo de la lectura en la cárcel de alta seguridad; me provocó algo de agobio El viaje del hambre, aunque me pareció que retrataba muy bien el ridículo afán de hacerse el interesante de los que se creen diferentes y mejores al resto del mundo.

Tengo que escoger mi primer libro de junio...

domingo, 15 de mayo de 2016

A mitad de Mayo


Seguro que alguno agradece que espere a final de mes para escribir sobre libros pero, esta vez, no va a ser así, estamos a mediados y me apetecía hablar del tema. De todos modos el ritmo de lectura ha sido mucho más moderado que en otras épocas, por lo que esta entrada estará lejos de ser un catálogo de biblioteca.

El primer libro de mayo fue La escapada, de William Faulkner, la última novela de su autor y, al parecer, una de las más asequibles. Hace tiempo empecé El ruido y la furia y confieso que abandoné enseguida, sin embargo Faulkner es uno de los autores más admirados de Steinbeck y debía darle otra oportunidad. La escapada es casi una novela de enredo. El narrador es un niño de 11 años que, junto con el chófer y un polizón, aprovecha un viaje de su abuelo para hacer una escapada en el coche de éste. Su destino es Memphis. En un prostíbulo de esa ciudad es donde empiezan sus problemas. La trama es de lo más entretenida, y bastante imprevisible, se lía por momentos: un trueque, una pérdida, un caballo, un viaje en tren, una carrera, una apuesta... Más que a todas esas complicaciones, lo que a veces cuesta es seguir es el hilo de las larguísimas frases del escritor (un rasgo característico del estilo de Faulkner). La recreación del ambiente es estupenda, los personajes y sus motivaciones de lo más singulares y el final de lo más emocionante. Realmente muy divertido y, sin duda, de lo más recomendable para empezar con este autor.

Por supuesto, Steinbeck no podía faltar en mis lecturas y, uno de los libros que aún me faltaban era The Pastures of Heaven (Penguin Modern Classics). Un valle, cuyo nombre original en español es las Pasturas del cielo, es el nexo de unión entre los relatos que conforman esta novela; sus habitantes son sus protagonistas y sus secundarios. Con frecuencia, el episodio relatado no es más que un fragmento del día a día, alguna pequeña contrariedad, algo que no sale como se espera, pero ese algo tan simple basta para dotar de humanidad y naturalidad a los personajes y también para abrir el espacio del escenario: las granjas, el cielo, la llanura, los caminos de tierra, las colinas y las montañas que limitan el valle. Las historias de Steinbeck no se leen, se respiran.

Viajes Con Una Burra Por Los Montes De Cévennes, de Robert Louis Stevenson, es una de las novelas que Steinbeck menciona, además varias veces, en uno de los episodios de The pastures of heaven. Se trata de uno de mis capítulos favoritos, supongo que porque encontré que guardaba un cierto paralelismo con Cannery Row y porque también comparte con esa novela su delicado sentido del humor y la misma visión sencilla de la vida. Con semejantes alicientes, tenía que leer el libro de Stevenson, que es casi una Biblia para sus protagonistas.  El autor escocés narra su marcha por los montes Cevennes, en el Sudeste de Francia, acompañado de una burra, Modestine, que no le presta la ayuda con la que él contaba al hacer sus planes. La ruta no siempre es la trazada, la lentitud del pollino, la noche, la lluvia y la falta de guía hacen que pierda el camino más de una vez, sin embargo no deja que los contratiempos le desanimen y continúa con su vagabundeo por esos lares. Además de las descripciones del paisaje, Stevenson hace referencia a la historia, en concreto a las guerras religiosas, el levantamiento de los Camisards a principios del S XVIII contra un decreto de Luis XIV que prohibía el culto protestante. A pesar de la recomendación de Steinbeck, me resultó un libro agradable, sin más.

A flor de piel, de Javier Moro, fue un préstamo de la Señora, y cuenta la interesantísima historia de la Real expedición filantrópica para introducir la vacuna de la viruela en América y Filipinas, una expedición complicada no solo por las reticencias ante algo tan novedoso como esa vacuna, sino porque los vehículos para transportarla son un grupo de niños a cargo de una mujer. Es una cruzada llena de aventuras, desventuras, éxitos, esperanzas y sinsabores en la que los paladines no siempre encuentran la ayuda esperada sino que, con frecuencia, han de enfrentarse a la ambición y a los intereses personales de los encargados de ayudarles en su misión. El libro está muy bien documentado y, aunque con altibajos, mantiene el interés. Merece la pena.

De viaje en viaje, ya sea por la Provence o dando la vuelta al mundo, no hay que olvidarse de los del Quijote. En El viaje de Don Quijote, al igual que hizo Azorín en el 300 aniversario de Cervantes, Julio Llamazares, en el 400, realiza tres trayectos, correspondientes a las tres salidas del hidalgo. En la primera coincide con "La ruta del Quijote" de Azorín que, junto a la novela de Cervantes, le sirve de referencia a la hora de comparar el entonces y el ahora. Azorín no hizo más rutas, viajar no era fácil por aquel entonces, pero Llamazares, con su coche, llega hasta Sierra Morena en la segunda, y comenta los episodios correspondientes de la obra de Cervantes, y a Barcelona en la tercera (aunque, a diferencia del hidalgo, se detenga en Zaragoza, como el de Avellaneda). En cada capítulo ofrece un pequeño repaso, muy conciso, de las aventuras más significativas del caballero en cada lugar. Es un libro breve, que se lee con facilidad y que sirve para ubicar la gran obra de Cervantes.

Ladrones de tinta, de Alfonso Mateo-Sagasta, nos habla de otro Quijote, el de Avellaneda. Su aparición, y la investigación sobre su autor, lleva a Isidoro Montemayor, el protagonista, y aspirante a hidalgo, a ponerse en contacto con algunos de los personajes más relevantes del siglo de oro: Cervantes, Lope, Tirso de Molina, Quevedo... La ambientación, tanto en los barrios altos como en los bajos fondos, es muy buena, y las menciones al contexto histórico resultan de lo más entretenidas además de quedar bien imbricadas en la trama de la novela, con menciones a Felipe III y su valido, el duque de Lerma, y las aspiraciones al virreinato de Nápoles del duque de Osuna. Las prácticas médicas dan pavor, no sé cómo los enfermos sobrevivían a los matasanos de entonces. Sin duda una buena novela, de esas que, además, sirven para aprender y afianzar conceptos.

Marcellin Caillou (Folio), de Sempé, es un cuento para todas las edades narrado a base de ilustraciones sencillas, con algunas viñetas y pies de página. Es un precioso relato sobre la amistad, sobre cómo los amigos nos hacen felices al tiempo que consiguen que olvidemos aquello que no podemos controlar, una historia sencilla que deja buen sabor de boca, aunque para esta edición (de bolsillo) conviene gozar de buena vista porque algunas viñetas son muy, muy pequeñas.


El curioso mundo de Calpurnia Tate de Jacqueline Kelly, es la continuación de La evolución de Calpurnia Tate, del que ya hablé en su momento, hace unos seis meses. Estaba de oferta en Kindle Flash y no pude resistirme. Diría que me ha gustado incluso más que el primero. Corre el año 1900, Callie Vee, la protagonista, prosigue sus estudios sobre la naturaleza bajo la tutela de su abuelo. Su interés por la ciencia crece cada día, así como su afán de aprender y estudiar para labrarse un futuro. Sin embargo, se encuentra con que sus padres no comparten sus inquietudes hasta el punto de no recibir la misma consideración que sus hermanos varones. Sin embargo, a sus 13 años, se resiste a aceptar un papel de mujer convencional y está dispuesta a cambiar las tornas. Gracias a su prima, víctima de un huracán en Galveston, descubre que puede pedir una remuneración por llevar a cabo pequeñas tareas con las que, además, aprende, como la de ayudar al nuevo veterinario. La historia, narrada en forma de episodios, es muy entretenida, y no solo está bien escrita, sino que los personajes tienen encarnadura. Está claro que la saga continuará, al final del libro te quedas con ganas de más, y ya estoy deseando que salga el siguiente para descubrir cómo se perfila el futuro de Callie.

viernes, 29 de abril de 2016

Entre Steinbeck, Murakami, Conrad y...

"Leer es como pensar, como rezar, como hablar con un amigo, como exponer tus ideas, como escuchar las ideas de los otros, como escuchar música (sí, sí), como contemplar un paisaje, como salir a dar un paseo por la playa.” Roberto Bolaño.

He sido muy buena, hasta ahora. ¿Por qué lo digo? Pues porque ha pasado el mes de Abril, estamos ya a 29, y ¡no había hablado de libros! Bueno, pues ya toca, así que mejor lo aviso desde el principio: esta entrada va de libros. Ha sido un mes de lecturas variadas, algunas memorables y otras para olvidar, lástima que luego la memoria funcione a su antojo y recuerde cosas que no hacen ninguna falta.

Empezaré con Murakami. Aproveché una oferta de Amazon con descuentos en varios de los títulos de este autor para hacerme con algunos de ellos. El primero que cogí fue "Sputnik, mi amor", una historia de amor, de amistad, de complementarse y de perderse. Habla también de sueños, de deseos, de sexo, de irrealidad y del impulso de escribir (ese tema tuvo mucho que ver con mi elección). La historia tiene altibajos y me resultó más interesante el principio que la segunda mitad de la novela, aunque la segunda parte posea más ese componente de irrealidad que suele atraerme de su autor. Murakami siempre escribe fragmentos que me encantan y por los que merece la pena leer el libro, y eso me sucedió con el primer párrafo de esta novela, para mi gusto lo mejor de todo el texto: "A los veintidos años, en primavera, Sumire se enamoró por primera vez. Fue un amor violento como un tornado que barre en línea recta una vasta llanura. Un amor que lo derribó todo a su paso, que lo succionó todo hacia el cielo en su torbellino, que lo descuartizó todo en un arranque de locura, que lo machacó todo por completo. Y, sin que su furia amainara un ápice, barrió el océano, arrasó sin misericordia las ruinas de Angkor Vat, calcinó con su fuego las selvas de la India repletas de manadas de desafortunados tigres y, convertido en tempestad de arena del desierto persa, sepultó alguna exótica ciudad amurallada. Fue un amor glorioso, monumental." Sin embargo, a pesar de ese principio tan prometedor, la sensación final que me quedó fue la de un poso de insatisfacción, que es posible que me la transmitieran los propios personajes porque, a ellos mismos, les falta algo en sus vidas.

Para no cambiar de autor, aprovecharé para comentar ahora "El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas". Aunque me quedan muchas obras por leer de este escritor, de las que sí he leído, ésta es, sin duda, la que más me ha gustado. Murakami siempre tiene algo de onírico que, con frecuencia, se pierde durante la narración sin llegar a cuajar del todo, y que suele ceder ante una realidad nihilista. Sin embargo, en esta ocasión, no sucede eso. En la historia se alternan la "realidad" del despiadado país de las maravillas y el subconsciente del fin del mundo en dos tramas diferentes que convergen y que, según se acercan, van explicando la una a la otra. Me ha encantado la parte del fin del mundo con su ciudad perfecta a costa de la pérdida del corazón de sus habitantes. Descubrir sus secretos y descifrar sus sueños es la tarea del protagonista, así como redescubrirse a sí mismo durante el proceso. Me ha parecido un cuento largo y precioso.

Por recomendación, y préstamo de la Señora, me pasé una tarde inmensa en pleno "Tifón", de la mano de Joseph Conrad (en una edición de la biblioteca Conrad de Alianza editorial, muy bien traducida). Es un libro magnífico, breve pero intenso, no creo que nadie haya descrito jamás el mar mejor que Conrad en esta novela. El mar te ahoga. Se puede notar el calor pegajoso y la calma inquieta previa al tifón, la violencia del viento, los golpes contra la cubierta del barco, la lucha por avanzar, el peso de las columnas del agua al desplomarse, el vacío tras las olas convertidas en montañas, los crujidos de la estructura, la voz ahogada por la fuerza desatada de la naturaleza, el miedo, la tensión, la resignación y la esperanza como lo último a lo que aferrarse. Una maravilla. (Después de la experiencia me he comprado las obras completas de Conrad en inglés para Kindle de Delphi).

Al igual que en meses anteriores, he seguido con la línea de John Steinbeck. Me faltaba comentar "The Wayward Bus", que leí en marzo. Un corto y accidentado trayecto en autobús da pie a Steinbeck para hacer un magnífico retrato de cada uno de los viajeros. No hay duda de que tiene un don, sin saber muy bien cómo, los personajes salen del papel e incluso te acompañan al alejarte del libro. Es una historia de gente de carne y hueso, hombres y mujeres imperfectos, que no siempre actúan movidos por la generosidad o las buenas intenciones, sino que se ven arrastrados por el egoísmo, el deseo de manipulación o los instintos carnales. Aún así, es el propio lector el que acaba por defenderles, aunque no esté de acuerdo con sus actos. Sin duda son muy pocos los escritores que consiguen semejante grado de empatía.

"Once there was a war" reúne los artículos de Steinbeck como corresponsal de guerra en 1943. Son crónicas desde UK, África y el Mediterráneo, siempre en lugares indeterminados, en viajes sin origen y sin destino. Relata los preparativos previos a la batalla, hasta el comienzo de la misma, en un ambiente de humo, polvo y ruido y tanto horror que hace que luego todo eso se olvide. Habla de los soldados, de los escuadrones, de los aviones y los barcos. Son historias breves del día a día con algunas anécdotas para dar un toque de humor a una situación dramática, cuyo dramatismo se minimiza para no preocupar en exceso a los lectores. Cuenta la guerra, aunque no le está permitido contarlo todo.

En "El largo valle" Steinbeck escribe sobre el valle de Salinas. Se puede sentir el polvo seco de la tierra, los arañazos de la maleza, el frío del atardecer, la humedad de la niebla. El paisaje tiene la fuerza de un personaje, y Steinbeck necesita pocas palabras para conseguir personajes vivos, de carne y hueso, llenos de emociones. Como siempre, leerlo es un placer.

"En La Jungla De La Noche" es una novela corta a medio camino entre la narrativa y el teatro. Hay un argumento y 4 escenarios. Con el mismo hilo de la historia, el escenario cambia, sin embargo eso es algo secundario. Los protagonistas son acróbatas, granjeros, marinos... pero en realidad eso no importa, todos son gente real. Un matrimonio, un amigo, un intruso conforman el elenco de la obra, y no se necesita más. Las cuestiones que se plantean dan lugar a una trama llena de reflexiones que llevan al lector más allá en sus planteamientos vitales. ¿Qué no se haría por amor? ¿Hasta dónde es posible aceptar? ¿Es uno capaz de recibir todo lo que el otro está dispuesto a ofrecer? Una joya engañosamente sencilla.

Había leído en Babelia un artículo sobre Elena Ferrante y pensé que podía resultar interesante. Poco después una amiga me comentó que había empezado "La amiga estupenda" y que le parecía fantástico. Tiene buen criterio y me fié de su recomendación (y de la de un sinfín de críticos que la ponen por las nubes). La amistad entre dos niñas da pie a la misteriosa autora a contar la vida de ambas, así como el ambiente en sus hogares y en su barrio napolitano. Los escenarios resultan algo sórdidos, aunque es la postguerra y ese entorno de pobreza es el que había y está bien conseguido. Sin embargo, así como los personajes de las niñas están bien trazados, sobre todo durante la infancia, los secundarios quedan algo desdibujados y también la figura de Lila pierde fuerza y personalidad en la segunda mitad del libro, cuando su magnetismo se centra más en su belleza que en su singularidad. La historia tiene partes fáciles de leer, pero las transiciones entre una de esas partes y la siguiente, sin ser largas, se me hicieron algo pesadas. Hay momentos brillantes aunque el conjunto no ha terminado de convencerme, lo vi algo folletinesco, supongo que tiene matices que no he sabido ver.

"En tiempo de prodigios" fue otra recomendación de otra amiga y, supongo que por eso, y porque fue finalista del Planeta, me esperaba mucho más. Una mujer joven, y llena de amargura, va a visitar al abuelo de su amiga que le cuenta una parte de su vida que, hasta entonces, mantenía en secreto. El qué le impulsa a sincerarse es un misterio, al menos para mí, pero esa confesión crea una historia dentro de la historia y es lo que salva el libro, porque los recuerdos del anciano son entretenidos y tienen cierto interés. El problema, o uno de ellos, es que de fondo está la parte de las comeduras de cabeza de la mujer, su evolución, su tristeza, sus inseguridades, el resentimiento hacia los médicos a los que culpa de la muerte de su añorada madre, en un monólogo consigo misma que se hace repetitivo y algo pesado, y que no aporta nada interesante. La voz del narrador, aunque supuestamente sea diferente en ambas partes, no cambia y todo el libro da la impresión de estar escrito en el mismo tono monocorde.

A veces se necesita algo con lo que desconectar. Por desgracia hay una gran cantidad de "literatura" ligera, con muchos bestsellers en sus listas, que no es otra cosa que mala literatura y cuya lectura ni siquiera se disfruta. Por suerte también hay libros olvidados que cumplen con creces esa función de entretener y divertir. "Information Received" (The Bobby Owen Mysteries) de E.R. Punshon es  una estupenda novela policiaca al estilo clásico. El robo de una importante cantidad de bonos y diamantes se comete en la mansión de un millonario de carácter difícil que también es asesinado. Bobby Owens, un policía sin experiencia en estos casos, se encuentra por los alrededores y se ve involucrado en la investigación. Todo resulta muy complicado: un matrimonio secreto, otro concertado, un misterioso merodeador y un invitado que no se presenta. Hay muchas piezas que no terminan de encajar en las distintas hipótesis, o lo hacen en una parte de la teoría pero no en toda. El asunto no acaba ahí pero los nuevos acontecimientos no explican lo sucedido. Es un libro que se lee bien, que engancha, que capítulo a capítulo da una vuelta más de tuerca y mantiene el ritmo y la intriga. Muy recomendable.

Siempre tengo un apartado de literatura infantil, hay una parte de mí que no ha dejado de ser una niña, puede que sea nostalgia pero disfruto como cuando era cría. En esta ocasión la excusa, cómo si la necesitara, fue la visita de nuestro Principito, al que le encantan los cuentos. Como hay que fomentar esas inclinaciones, me entregué a la búsqueda del libro ideal para leerle por las noches. Escogí "El pequeño dragón Coco y sus aventuras" de Ingo Siegner. Creo que acerté, es un libro para leer a los niños sin aburrir a los adultos, muy imaginativo, en el que cada capítulo es una historia que se puede leer de manera independiente y cuyo estilo es sencillo, pero no simple, que los pequeños no son tontos.

"Mountwood School for Ghosts" de Toby Ibbotson es un gran cuento de fantasmas al que no le falta ningún ingrediente, derrocha imaginación y encanto. Como corresponde a un clásico, los malos son muy malos, pero también hay sorpresas y héroes inesperados. En algún momento el ritmo decae pero el desenlace es estupendo.

"The Flying Classroom" de Erich Kastner es una historia sobre un grupo de amigos de un colegio que, además de las asignaturas, aprenden el valor del honor, la amistad, la confianza, el coraje, el respeto y el agradecimiento. Hay encuentros, reencuentros, alegrías y sinsabores. La historia es muy amena y está bien contada, y sin duda resulta un gran libro para cualquier edad.

"The Moomins and the Great Flood", de Tove Jansson, es un cuento infantil muy bonito, uno de esos relatos con las que regresar a la infancia a cualquier edad. Mamá Moomin y su hijito buscan un lugar donde pasar el invierno, porque los Moomins son delicados y no toleran el frío. También quieren encontrar a Papá Moomin que partió en busca de aventuras y no regresó. Se adentran en el bosque, cruzan la montaña, llegan a una playa, hacen un viaje en barco, sufren un diluvio... Los dibujos son una preciosidad, muy sencillos pero llenos de encanto, como el cuento.

Tove Jansson, la autora de los Moomins, es una escritora finlandesa que también escribió algunas novelas de adultos. Después de los Moomins me animé a leer algo más de ella. Uno de sus libros más conocidos es "The Summer Book". En una isla diminuta del golfo de Finlandia es donde pasan sus veranos Sofía y su abuela, rodeadas de mar, algas y un pequeño jardín. La relación entre ambas es especial, comparten una camaradería que va más allá de lo habitual entre abuela y nieta. La abuela suele usar pequeñas tretas, que reflejan una gran sabiduría, para reconducir a la niña; sin embargo, en ocasiones, se enfurruña como si ella también tuviese seis años y, a tenor del resto del relato, esos enfados resultan un tanto chocantes. No es un libro divertido, aunque tenga algún punto de humor en relación con la astucia de la abuela, sí que es bonito, tierno a veces, exasperante otras y, sin ser nada trascendental, se lee con gusto.

"Travelling Light", de la misma autora, es una colección de historias cortas, muy bien escritas, con un trasfondo algo agobiante y bastante inquietantes en general. Con algunas se sufre pero, al estar tan bien escritas, te enganchan. Mi favorita fue la última, sobre dos ancianos que visitan el invernadero del jardín botánico, es la más ligera de todas, con un sutil sentido del humor.  

Ha habido más libros, pero opino que ya me he extendido bastante. Por las fechas decidí ponerme con las Novelas ejemplares de Cervantes pero, al intercalarlas con otras lecturas, aún tengo una buena parte pendientes. Confieso que el castellano del siglo de oro es un tanto trabajoso y me da pereza, además, la pluscuamperfecta gitanilla me resultó de lo más irritante. Otras obras que he leído, y algunas que he dejado, es mejor olvidarlas y no merece la pena comentarlas aquí.

jueves, 31 de marzo de 2016

Los viajes de Steinbeck

Hace tiempo comenté cuánto me había gustado "Viajes con Charley" de John Steinbeck, un recorrido por los USA que el escritor hace en una caravana, bautizada como Rocinante, acompañado por su perro. El propio Steinbeck cuenta sus motivos a la hora de emprender este periplo: "En Estados Unidos vivo en Nueva York, o me voy a Chicago o a San Francisco. Pero Nueva York no es más los Estados Unidos de lo que París es Francia o Londres es Inglaterra. Así que descubrí que no conocía mi propio país. Yo, un escritor estadounidense, que escribía sobre Estados Unidos, estaba trabajando de memoria, y la memoria es, en el mejor de los casos, un depósito defectuoso y deformado. No había oído el habla del país, ni olido la hierba ni los árboles ni las alcantarillas, ni visto sus cerros ni sus aguas, ni su color ni la calidad de su luz. Sabía de los cambios sólo por los libros y los periódicos. Pero, aparte de eso, llevaba veinticinco años sin sentir el país." Con su recorrido a lo largo de 34 estados, el escritor trata de retomar el contacto perdido y conocer de primera mano la idiosincrasia de los habitantes de los distintos estados. Nadie escribe sobre la gente como Steinbeck y la novela resulta de lo más entretenida,

The log from de Sea of Cortez es un viaje muy anterior al comentado, tanto que tiene lugar durante la 2 GM (que apenas se menciona en la novela, tan desconectados estaban de ella). En esta ocasión se trata de una travesía por el Golfo de California  junto a su amigo, el naturalista Ed Ricketts (su modelo para Doc en Cannery Row y Dulce jueves). Ambos recorren el golfo de California a bordo de un barco charter para recoger muestras de invertebrados de la zona. Es un libro escrito a dos manos, de hecho se basa en los diarios de viaje de Ed Ricketts, y eso se nota. Aunque este libro se supone que es la parte del viaje sin el apéndice de biología marina del tratado original, hay descripciones exhaustivas y entusiastas de todas las especies que encuentran. También se describe el paisaje, el mar, el clima y se cuentan numerosas anécdotas de la vida en el barco (las más divertidas las proporciona un caprichoso motor, que denominan la "vaca marina", que funciona de maravilla en condiciones idóneas de navegación pero jamás cuando ha de enfrentarse a algún tipo de inclemencia) (si pincháis en el nombre os llevará al texto donde enumera sus características, eso sí, en inglés).  Refiere el trato que encuentran en los distintos puertos en los que fondean aunque, para mi gusto, le falta algo de la humanidad característica de Steinbeck, por eso me da la impresión de que el autor basó su narración en los diarios de Ricketts, más preocupado por los habitantes del mar que por los del barco, y echo en falta que no llevase un diario propio.
Esa falta de humanidad se subsana al final del libro, en el magnífico apéndice que el nobel le dedica a su amigo. En ese apéndice es fácil establecer el paralelismo entre la realidad de Monterey, el laboratorio de Ricketts, el propio Ricketts y sus amistades, y la ficción de Cannery Row y Dulce jueves. Esa raíz en la realidad convierte a esas dos novelas, y a Ed Ricketts (y Doc) en algo aún más entrañable. Nunca me canso de recomendarlas, uno no se puede hacer idea de su genialidad y su humor, son divertidísimas, hasta que las lee.

En "A Russian Journal" Steinbeck y Frank Capa visitan la URSS tras la 2ª GM. Atraviesan el telón de acero armados de papel y pluma y de una temible cámara fotográfica, que requiere todo tipo de permisos para salir a la calle. No les interesa la política, solo la gente. Si fotografiar la Rusia de Stalin no es tarea fácil, viajar por ella tampoco, todo requiere un sinfín de burocracia, hasta comer en un restaurante. Steinbeck narra la crónica del viaje y de su convivencia con Capa con humanidad, ritmo y sentido del humor. Los aviones son viejos trastos de guerra que solo la habilidad de los pilotos consigue hacer volar, no hay cinturones de seguridad (en algunos casos los asientos tampoco cuentan con respaldo) y el equipaje se acumula en los pasillos. No existe el aislamiento término, nunca funciona el aire acondicionado (tampoco en los trenes) y conviene que cada uno se lleve su propia comida si no desea morir de hambre o sed en el trayecto. Todos los itinerarios parten de Moscú. Hay pocas carreteras asfaltadas y aún menos coches en buen estado. Visitan Ucrania, el granero de la URSS. Agosto es época de cosechas, no disponen de máquinas tras la guerra y los campesinos han de realizar el trabajo a mano. En el campo quedan pocos hombres jóvenes y casi ninguno entero, el trabajo lo hacen las mujeres. Es una tarea dura en la que emplean todas las horas de luz, lo que no les quita las ganas de divertirse durante la noche. De allí regresan a Moscú para viajar a Stalingrado que aún se recupera del largo sitio. La ciudad a orillas del Volga son muros medio derruidos y muchos de sus habitantes aún viven en los sótanos de sus antiguos hogares. Otra de las regiones que conocen es Georgia. Georgia se consideraba el paraíso ruso, el lugar de vacaciones, el del clima más benigno y el menos afectado por la guerra.
A pesar de las dificultades la gente es acogedora y pacífica, les asusta la idea de una nueva contienda y les interesa saber cómo es la vida de los americanos y cuales son sus preocupaciones. En todas partes se bebe vodka desde el desayuno y en las casas se sirven comidas pantagruélicas sin un intervalo entre una y otra para digerirlas. Son distintos países pero las diferencias son sobre todo geográficas porque, en el fondo, los hombres, y sus inquietudes, son similares en todas partes.

domingo, 13 de marzo de 2016

Entre más páginas

Hace tiempo que tenía pendiente El árbol de la ciencia, de Pio Baroja. El principio era lo que me esperaba, las impresiones de un estudiante de Medicina al empezar la facultad. Sin embargo, la carrera médica es el pretexto para introducir el tema al que alude el título, el árbol de la ciencia que no es otro que el árbol del Edén de la fruta prohibida y cuyo castigo supone la pérdida del paraíso. En su lugar, surgen la enfermedad, la muerte, el frío, la pobreza y la duda, temas con los que se enfrenta el protagonista de la historia, a su vez un alter ego de Baroja. Andrés Hurtado, primero como estudiante y luego como médico, vive su vida con desencanto, una vida marcada por ese árbol de la ciencia en la que la felicidad es efímera. Baroja no solo cuenta la vida de un individuo sino que, a través de sus conversaciones filosóficas, políticas, económicas y humanitarias, refleja una época y a toda la sociedad. Es un libro triste, negativo y bastante amargo.

Después del pesimismo de Baroja necesitaba algo con lo que recuperar el ánimo. Regresé a Steinbeck con The Short Reign of Pippin IV: A Fabrication. Sin ser el mejor libro para devolver la fe en la humanidad, sí que sirve para reírse de ella, al menos de la escoria política. El protagonista es Pippin, un hombre tranquilo que no desea más que esa tranquilidad para poder contemplar las estrellas con su telescopio. Durante la 4ª república, la situación política en Francia es caótica pero, a pesar de ello, o quizá por ello, todos los partidos concluyen, aunque por motivos muy distintos, que hay que restaurar la monarquía. Nada mejor que remontarse a la línea Carolingia para lograr su propósito, y el inocente heredero de esa línea es Pippin IV. Pippin no desea ser rey pero no le queda más remedio que resignarse y aceptar el cargo, por el bien de Francia. Con la monarquía regresan los nobles, todos arruinados y todos dispuestos a recuperar su papel en la corte y a instalarse en el anticuado, y muy poco acogedor, palacio de Versalles. En su nuevo rol, Pippin no es feliz, sabe que es una marioneta, un muñeco que lucir ante el resto del mundo, pero su sangre ancestral de reyes no se conforma con ese cometido.

Steinbeck se ríe con ligereza de las ansias de poder de los políticos para los que cualquier táctica es válida con tal de mantener su puesto. Su estupidez es evidente durante sus reuniones, cuando a la hora de tomar decisiones prestan más atención a la forma que al fondo. Ni siquiera un rey bueno y preocupado por su pueblo logra cambiar las cosas, aunque nunca se sabe. Este mismo tema lo trata, aunque de modo más serio, en El invierno de nuestro descontento.

Una historia ligera, divertida con un gran toque de ironía, muy entretenida, con un protagonista de lo más entrañable y, por supuesto, muy bien escrita. Me llamó la atención la anécdota que refiere del robo de la Monalisa del Louvre, que se devolvió un año más tarde sin atrapar al culpable. Durante ese año se vendieron nada menos que ocho Monalisas "auténticas" a coleccionistas sin demasiados escrúpulos. Está claro que alguien hizo un gran negocio a costa del robo y que "quien roba a un ladrón..." Sin ser muy ético, hay que reconocer que fue un plan brillante.

lunes, 7 de marzo de 2016

Empezamos marzo

Sé que estas entradas de libros no se cuentan entre las favoritas del blog, son las que menos visitas y comentarios reciben. Sin embargo a mí me gusta escribirlas, me obliga a hacer una sinopsis de la historia, breve, concisa y ordenada pero sin revelar las claves, y a definir mis impresiones. A pesar de la falta de éxito, siempre he sido inasequible al desaliento y tiendo a hacer lo que me parece, sin supeditarme a la opinión o a los gustos de los demás, supongo que por eso insisto y aquí sigo con mis lecturas hasta que me dé por otra cosa (que ojalá sea un ataque de inspiración para una nueva historia). Está es la primera hornada de marzo.

La luna se ha puesto de Steinbeck es  una novela corta, de lo mejor que he leído últimamente. Es lo que tiene Steinbeck, que es un grandísimo escritor y, con unas pinceladas, dota de humanidad a los personajes y te traslada al ambiente de su historia. Su estilo es precioso, leerlo es un placer. Es la crónica de una ocupación. La primera reacción de un pueblo al verse invadido es de estupor, poco después la confusión se transforma en resistencia y los conquistadores comienzan a sentir la inseguridad y el miedo. Cada movimiento de defensa o de castigo se vuelve en su contra, el rechazo crece como una bola de nieve en una ladera hasta que se ven atrapados en el nuevo territorio que, con el paso del tiempo, se asemeja más a un papel cazamoscas que a un país sometido. Un ejercito tiene un líder, no así un hombre libre, cada uno es su propio adalid, no hay nadie al que descabezar para controlar su ansia de libertad. Esta pequeña novela está llena de frases brillantes: "La guerra es traición y odio, y torpezas de generales ineptos, tortura y muerte, y náuseas, y cansancio, y que cuando todo ha pasado, lo único que queda son nuevos desalientos y nuevos odios". Es un estudio humano de la desesperación y la esperanza, de que en la guerra no hay vencedores ni vencidos, y sí recuerdos que no deberían guardarse.

Sangre a borbotones de Rafael Reig es una novela algo rara, imaginativa, surrealista, medio policiaca y con conflictos éticos. Tiene un ritmo ágil, es ligera e, incluso en los momentos de tensión, no llega a producir inquietud. Se sigue bien y se lee con facilidad aunque me dejó la impresión de estar algo deslavazada. Me vino muy bien una noche de guardia que me llamaron por una hemorragia postamigdalectomía y tuve que ir al hospital (con semejante título... ¿acaso auguraba algo así? Por si acaso tendré más cuidado con lo que escojo los días de guardia). Por fortuna, el tema parecía haberse resuelto a mi llegada, no me pareció buena idea regresar a casa, era confiar demasiado en la suerte, con los sangrados siempre existe el riesgo de que se caiga la escara y vuelvan a las andadas. Me quedé en el sofá-cama del despacho totalmente desvelada, es lo que tiene la adrenalina, y me puse a leer; casi me la terminé antes de recuperar el sueño (aunque la paciente no volvió a sangrar esa noche, la comodidad del sofá no contribuyó al descanso).

The Ginger Tree de Oswald Wynd es un relato lento, escrito en forma de monólogo que, a pesar de que lo que narra no está exento de interés, no llega a transmitir emociones, le falta pasión y se hace pesado en ocasiones, con saltos y descripciones que afectan al hilo de la historia. La protagonista relata su vida en forma de diario, con algunas cartas entremezcladas. Su historia comienza cuando se embarca hacia China, a los 20 años de edad, para casarse con su prometido, destinado en Peking. Su matrimonio no resulta ser lo que esperaba. Embarazada de un militar japonés, huye a Japón donde se instala bajo su protección. Allí se enfrenta a las rígidas costumbres niponas y busca su independencia en un medio hostil. Quizá me esperaba más tras leer las buenas críticas de otros lectores de amazon.

The Pettibone name de Margaret Sidney es una historia algo anticuada, de mentalidad cristiana y devota y, en ocasiones, un poco ñoña, rasgo que no es del gusto de todos pero que tampoco disgusta en esta novela que, por su bondad y sencillez, resulta amable y tierna (sin pretender nada más). Antes de morir, Mr. Pettibone le confiesa a su hija Judith que ha hecho un nuevo testamento a su favor. Sin embargo, en el momento de la lectura del mismo, la herencia es para su hermano John y su familia. Judith se instala en casa de una amiga (la única persona que conoce su secreto) y cuida de sus sobrinos, les inculca aspiraciones y valores para que lleguen a ser personas de provecho. Cuando en su hogar surge un malentendido entre dos miembros respetables de la comunidad, Judith se siente responsable pero, a pesar de su prudencia y su diplomacia, se ve impotente a la hora de arreglarlo.

Something Rich and Strange de Patricia A McKillip guarda un cierto paralelismo con la Reina de las Nieves. En este caso la Reina del mar seduce con su canto de sirena a un humano que no puede resistirse a su llamada y está dispuesto a sacrificar cualquier cosa con tal de llegar hasta ella, aunque para ello tenga que enfrentarse a la muerte. Su amante va a rescatarlo por la escalera que une el mar y la tierra y busca la manera de liberarle de su promesa, aún a costa de sí misma. La historia es bonita, aunque lenta, porque McKillip se recrea en el preciosismo poético de sus descripciones. Su lenguaje está lleno de encanto y contribuye a la atmósfera onírica de la narración, aunque te tiene que gustar la prosa poética para disfrutarlo.


lunes, 29 de febrero de 2016

Remate de Febrero

El sábado fue un día muy fructífero en cuestión de libros, empecé por la mañana y terminé, por la tarde, Las hazañas del capitán Carpeto, de Rafael Reig. Lo escogí porque lo mencionaban en la página de Eraseunavez, en un artículo sobre libros inspirados en El Quijote. Trata de las aventuras de un hombre que, tras una tragedia personal, y después de leer un exceso de comics, decide asumir el papel de superhéroe para salvar la Hispanidad. Su Sancho es una enfermera en paro y metida en líos por culpa de una relación con otro internauta, los molinos son eólicos y los criados azotados, manteros inmigrantes. No hay Rocinante, nuestros protagonistas se mueven, con mala o peor fortuna, en camiones, autobuses, lanchas, pateras, helicópteros, AVE y taxis. Se publicó por entregas en un periódico y no se ha editado a la hora de reunir los episodios por lo que algunos se asemejan al resumen recordatorio de un culebrón, aunque en un género mucho más divertido. De este modo resulta muy fácil de seguir. Lo veo muy indicado no solo para el centenario de la muerte de Cervantes sino para la tesitura actual... ¿Aparecerá un superhéroe dispuesto a salvar la Hispanidad? (¡Ufff! espero que no tenga lazos con los culebrones venezolanos). El nudo del complot, que afecta a la Liga de fútbol, no llega a un desenlace, no sé si el autor tenía previsto una continuación (ojalá), aunque la premisa es tan descabellada que es difícil alcanzar una conclusión lógica, ni siquiera una explicación. Tiene encanto, es muy, muy ocurrente, disparatado y divertido.

Después del éxito, la tarde del sábado decidí seguir con Rafael Reig, ¿para qué cambiar?,  y su Guapa de cara.  Tras ser víctima de un asesinato, Lola recuerda su vida, su infancia en los 60, el amor imposible de su vida, su muerte, los momentos con sus padres, con los locos del sanatorio... Su guía en la muerte es un chiquillo preadolescente fruto de su mente literaria. Pensé que iba a ser una comedia del estilo de las Hazañas del capitán Carpeto, aunque con asesinato de fondo, pero es un libro sobre la vida de la protagonista en el que la muerte es la excusa para la reflexión y el recuerdo; no es tampoco una novela policiaca. Se lee con facilidad, de una sentada, y sin ser ninguna maravilla, deja una sensación grata.

El domingo por la mañana pasé a La maravillosa medicina de Jorge Roald Dahl.  Después de ver que está dedicado a todos los médicos, no comprendo cómo no lo he leído antes. Al leerlo me sentí como si volviese a jugar a las cocinitas de mi infancia en la granja, pero llevado al extremo (y eso que nuestras comiditas llevaban hasta vitaminas de conejos, pimentón de ladrillos molidos, sal de yeso y pan de cerdos). Al igual que entonces, pasé un buen rato, aunque algo más alocado e igual de divertido. ¿El argumento? La abuela de Jorge es una bruja que aprovecha cuando no están sus padres para machacar a su nieto. Jorge tiene que encargarse de darle su medicina pero la susodicha medicina no le hace ningún efecto a la vieja y el chiquillo decide inventar una nueva, mucho más eficaz. ¿Cuáles serán los ingredientes? (mejor dicho, ¿cuáles no serán los ingredientes?) La anciana necesita una buena dosis de todo. Los resultados son sorprendentes. ¿Se podrán reproducir?

Aún quedaba domingo, y al ser año bisiesto el mes me ofrecía un día más para leer. Hacía mucho que no cogía nada de Padura y me encontré en las manos con Vientos de cuaresma. Las novelas negras de Padura tienen más de literatura social que de investigación policiaca. En esta obra, el telón de fondo es el asesinato de una joven profesora del antiguo instituto del Conde, un crimen envuelto en una trama de drogas, influencias y sexo, pero en primer plano está el personaje del detective Mario Conde y es en sus sentimientos, sus amigos, sus recuerdos y su carácter en lo que se centra la historia. El escenario es, por supuesto, La Habana, una ciudad única a pesar de los problemas de sus calles y lo duro de su día a día. (Lo he terminado hoy lunes, con el mes).

sábado, 27 de febrero de 2016

En la segunda quincena...

Todo tiene su excepción a la regla, como dice el dicho, incluso la fiebre, cuando se trata de fiebre lectora no se sienten deseos de "curarse" sino de avivar el fuego con más y más libros. Es un hambre sin hartura. La segunda quincena de febrero ha transcurrido sin inmunidad contra el virus de las páginas.

Recuerdo una pregunta en un cuestionario sobre lecturas que hacía referencia a haber leído algún Nobel. En estas dos semanas han sido tres los autores premiados y cinco las obras correspondientes a los mismos. No ha sido algo intencionado, simplemente ha resultado así.

En esta ocasión, no sé si será mejor o peor, enumeraré los títulos uno a uno, aunque no guarde ningún tipo de orden.

Carlota en Weimar, de Thomas Mann, es un buen libro, muy bien escrito, como todo lo de este premio Nobel, pero que, a pesar de lo dicho, se me hizo más arduo que otras de sus novelas. Aunque Dr. Faustus, que leí en la remesa anterior, es un libro muy erudito, y que requiere unos conocimientos de música previos que hicieron que no me enterase de muchas cosas, sus reflexiones me resultaron de lo más interesante. Sin embargo en el caso de Carlota en Weimar me ha costado seguirlo sin despistarme, en sus divagaciones filosóficas e históricas mi atención también divagaba. A pesar del genio de su autor y su protagonista, me aburrí, no logré congeniar con los personajes, ni con Carlota, ni con Goethe.

Zero de Morgan Dark es una investigación enredada para descubrir la identidad de un ladrón de élite. Leí la reseña en un blog y pensé que iba a ser mejor de lo que es en realidad. Me apetecía algo ligero después de Mann y escogí este. Mantiene la intriga aunque en ocasiones las situaciones están un poco traídas por los pelos. El ritmo es solo regular, e irregular, y los personajes resultan planos pero la trama es interesante, es fácil de leer y engancha.

The Leavenworth Case de Anna Katharine Green es un asesinato lleno de emociones, sin nada que envidiar a Agatha Christie (se supone que la autora es la precursora de este tipo de novelas y ninguna de sus obras me ha defraudado). La investigación del misterioso crimen se envuelve en una trama de secretos en la que la belleza juega un papel protagonista. El amor, la pasión llevada a la locura, la avaricia e incluso el odio terminan de enredar la madeja. Adictivo (además de gratuito en gutenberg.org).

De la ceniza volverás (From the dust returned) es, en mi opinión, uno de los mejores libros de Ray Bradbury. Las historias de esta familia de fantasmas, momias, espíritus y vampiros son más poéticas que terroríficas y Bradbury despliega toda la magia y la belleza de su escritura en la narración. Precioso.

Los funerales de la Mamá Grande de García Márquez son cuentos de Macondo. Con palabras maravillosas, con frases que suenan a música, Gabo teje estos relatos en los que el lector conoce los hogares y las calles del pueblo, nota la humedad del aire tras la lluvia torrencial, el fango, el calor pegajoso, el sopor de la hora de la siesta, los mosquitos, y ve a sus habitantes con sus miserias y sus inquietudes, su oscuridad sombría y ese resquicio de esperanza que, pese a todo, les caracteriza.

La mala hora de García Márquez es una historia que comienza con unos pasquines que cuentan lo que todo el mundo dice y que rompen la aparente paz del lugar, una paz tras la que se esconden la corrupción política y los ideales de la oposición que no han muerto a pesar de la persecución. Aparecen personajes mencionados en los relatos de los funerales de la Mamá Grande. Como siempre, Gabo lleva la tensión y la atmósfera algo opresiva del lugar a cada página.

El general en su laberinto es otra joya de García Márquez. Nadie puede escapar al laberinto de la muerte, ni siquiera alguien que ha salido ileso en mil batallas. Simón Bolívar, en su último viaje, enfermo, apenas sin fuerzas, recuerda su vida y se resiste a rendirse y a olvidar el sueño de hacer un único estado del sur de América. Gabo cuenta, con su maestría habitual, la fuerza y las flaquezas del Libertador, su debilidad y su dureza, y dota de humanidad al personaje. Magistral.

Amor Se Escribe Sin Hache de Enrique Jardiel Poncela, el 18 de febrero fue el aniversario de su muerte y comentaban las maravillas de esta obra, no me convenció. La historia es una parodia de las novelitas románticas pero, a veces, demasiadas, el autor lleva la situación al extremo y el momento resulta más ridículo que cómico. Tiene sus puntos y el argumento final de la importancia de la "hache" es realmente genial. A pesar de su humor (a veces es gracioso), el exceso de patochadas y el abuso del cinismo hacen que la historia se haga pesada. El autor no tenía en gran estima a las mujeres, ni tampoco a los hombres que se enamoraban de ellas. ¡Pobre infeliz!


My Father's Dragon, de Ruth Stiles Gannett, es un cuento lleno de imaginación y recursos, tierno y muy divertido. Un niño, el padre de la autora, decide rescatar a un pequeño dragón de una isla plagada de animales salvajes que explotan a la pobre criatura. En el camino, deberá solventar los encuentros con las distintas fieras. Nada como un poco de ingenio para lograrlo. Una historia para disfrutar a cualquier edad.

Five little Peppers, de Margaret Sidney, es un libro infantil clásico que habla de inocencia, de sueños, de cariño familiar, de amistad pero también de trabajo y de esfuerzo. Quizá, a algunos, les resulte algo anticuado o les parezca que las situaciones están idealizadas pero siempre es un placer recrearse en historias positivas sobre gente buena. Después de leer el primer libro de la serie, gratuito en la página de gutenberg.org, he comprado la colección completa (por menos de 2€).

La ruta interior de Herman Hesse (el tercer Nobel) consta de tres historias engañosamente sencillas en las que se plasma la naturaleza humana a través de las reflexiones y las vivencias de los personajes. La primera es el relato de un niño que comete una travesura, casi obligado por las circunstancias, y al que luego reconcome la culpa. La segunda narra las divagaciones de un hombre que huye de sí mismo cuando duda de su propio carácter tras sentir su mente en consonancia con la de un asesino y que lucha entre la destrucción y la salvación. La tercera cuenta el último verano de un pintor en una sinfonía de paisajes, sensaciones, mujeres y color. Son historias interesantes pero probablemente requiera de varias relecturas para sacarle el jugo.

viernes, 12 de febrero de 2016

Lecturas (de lo que va de Febrero)

Sigo con fiebre lectora. En esta ocasión he intentado organizarme y escribir el post de lecturas poco a poco, según terminaba cada libro. No siempre lo he conseguido, algunas reseñas están escritas a pares, pero es todo un logro en comparación con los casi tres meses que dejé pasar en mi recopilación anterior. Gracias a eso, y a que aún no ha terminado el mes, caben todos los libros en un único post. Hay algunos muy interesantes.

Manalive (traducido como "El hombre vivo") es una comedia de enredo de G.K. Chesterton, el autor del muy recomendable Padre Brown. Me recordó al guión de una película de Gary Grant, o incluso de los hermanos Marx, una historia en la que la alegría de vivir y de disfrutar del mundo están por encima de las convenciones y hasta de la sensatez, al menos en apariencia. La vida deja de ser rutina para convertirse en un juego que no todos entienden y que algunos pretenden juzgar. Semejante juicio tiene consecuencias inesperadas aunque confieso que, hacia el final, el desenlace se me hizo un poco largo. ¿Se necesitan tantas explicaciones? Supongo que esa es una más de las cuestiones del libro.

El espejo en el espejo de Michael Ende es un libro de relatos no infantiles del famoso autor alemán. Todos los cuentos de este libro poseen una cualidad inquietante, algunos son incluso verdaderas pesadillas de las que no se puede despertar. Son historias que atraviesan el espejo de la realidad y ahondan en la mente en un laberinto sin final que te mantiene atrapado.

El árbol de las brujas, sin ser de los mejores libros de Bradbury, es muy imaginativo y se lee con gusto. A través de un grupo de niños disfrazados para Halloween, Bradbury hace un recorrido rápido y lleno de emociones por el día de los Muertos de las distintas civilizaciones. La resolución es estupenda, y eso es algo que siempre contribuye de manera favorable a la impresión final. Bradbury, además de entretenido, es garantía de buena escritura.

Bomb: The Race to Build--and Steal--the World's Most Dangerous Weapon de Steve Sheinkin es, más que una novela, un reportaje periodístico completo pero con la tensión añadida de un thriller bélico de espionaje. La historia ata todos los cabos, da breves apuntes biográficos de los personajes, menciona de un modo asequible las bases científicas de la física atómica y el proceso de construcción de la bomba, tanto a nivel físico, químico y de ingeniería. Desde el punto de vista histórico, narra la evolución de la guerra, menciona las reuniones de Churchill y Roosevelt y, a su muerte, Truman, la relación de conveniencia sin confianza con Stalin, describe los tentáculos del comunismo en América y su relación con la red de espionaje de la URSS (lo que explica mucho de la política "paranoica" de McCarthy). En algunos momentos, la acción es digna de una película de Bond, como el episodio del sabotaje del agua pesada noruega para así entorpecer las investigaciones alemanas en el campo de la energía atómica. Mantiene el ritmo y la emoción. Es instructivo y engancha.


Gogde Giovani Papini, es un libro que te descoloca, que te deja sin saber qué pensar y, que por eso mismo, a lo que se añade su originalidad y su gran narrativa, te atrapa. Su protagonista es un millonario demente ingresado en un manicomio. En un puñado de hojas, que entrega al autor, ha plasmado su vida, sus viajes, sus encuentros con personajes relevantes y sus reflexiones sobre la humanidad, la religión, la soledad, la mezquindad, la muerte, la magia y el mundo en general en un puñado de hojas. El escritor, tras leer esas páginas, agrupadas sin orden ni concierto, las selecciona, censura y transcribe. Resulta en ocasiones cómico, cínico en otras muchas, macabro en algunas, esperpéntico con frecuencia e interesante siempre.

Gog (de nuevo a través de Papini) escribe una continuación de su diario 20 años después, El libro negro, que por supuesto, tenía que leer. No es un libro demente como el primero aunque no por eso resulta menos interesante. Me gustó el manuscrito de Cervantes sobre la juventud de Don Quijote, muy apropiado además para el año que corre. Me llamó la atención uno de los capítulos por ser una crítica descarnada a la industria editorial, con una creación literaria en cadena. Hay nuevas entrevistas (Frank Lloyd Wright, Molotov...), oportunistas con ideas disparatadas, análisis del universo, descripciones de la vida eterna, hallazgos literarios y filosofía desde otro punto de vista.

La luna era mi tierra de Enrique Araya es una novela de humor agridulce. El protagonista es un soñador cuyos sueños interfieren con la realidad de su vida ya desde su infancia: sueña en el colegio, su primer amor es Venus, se pierde en las Matemáticas, lleva la contraria por sistema a su profesor de Filosofía (porque la Filosofía permite discrepar), va a Bellas Artes cuando está matriculado en Derecho y trata de construir su propia explotación agrícola a base de créditos basados en humo. Lo curioso es que no es un optimista sino un superviviente aferrado a sus sueños.
En un párrafo magnífico, he descubierto el secreto de la sinfonía de las olas: Los tres compases de cada ola llegan a mis oídos desde la playa de Lilén como la música más emotiva que conoce mi alma primitiva de muchacho Primero, el seco estampido de la ola que revienta y retumba en los espacios; después, el ronco bramido de la espuma turbulenta que se arrastra como hirviendo, y, por último, ese son característico que emiten las aguas al desgranarse sobre la arena húmeda y brillante que parece pedir silencio al mundo. 

Half Magic de Edward Eager me resultó demasiado infantil. Las aventuras de cuatro hermanos que encuentran un amuleto con la particularidad de conceder deseos a medias me pareció una premisa interesante. El problema es que los chiquillos enseguida se las apañan para pedir deseos enteros y eso le quita la mitad de la gracia al libro.

Petite fabrique des rêves et des réalités de Philippe Claudel es una novela cinematográfica que no me convenció. El primer tercio del libro es estupendo, en esa parte el autor reflexiona sobre su papel de director de una película: habla de la luz, los actores, el escenario, el montaje, los rostros, la historia, las emociones, el vacío, la música, el silencio... Son reflexiones pausadas en un lenguaje sencillo y musical que te mete poco a poco en el ambiente del rodaje, están además muy bien escritas y resultan muy agradables de leer. Después de esa parte, viene el guión en sí que, lamento decir, no me interesó en absoluto.

viernes, 5 de febrero de 2016

Un libro tras otro (4)

A childhood without books – that would be no childhood. That would be like being shut out from the enchanted place where you can go and find the rarest kind of joy. Astrid Lindgren.

No sería yo si no hubiese dedicado parte de mi tiempo a la literatura infantil, un genero minusvalorado en mi opinión. Pienso que es imposible no engancharse a buen libro para niños, los pequeños son lectores muy difíciles de satisfacer, se distraen con facilidad y se aburren. La narrativa infantil debe tener ritmo, acción, imaginación y emoción. No es cuestión de infantilizar el lenguaje, no se trata de escribir para niños tontos porque entonces los listos se ofenderían, y los niños listos leen mucho más que los tontos. Los libros infantiles son la puerta al mundo de la literatura y un pequeño tragalibros difícilmente olvidará su pasión por la lectura al llegar a la edad adulta.

La literatura infantil no sería lo mismo sin Michael Ende. Hace tiempo me comentaron que mi libro de Paloma recordaba a "El ponche de los deseos" y, aunque no conocía esa historia en concreto, me sentí muy halagada.  Después de leerlo fui consciente de la magnitud del cumplido. Es una historia fabulosa, muy imaginativa y divertida. De lo más recomendable son también los dos libros de Jim Botón, pensados en su origen como un único tomo, que he leído durante las Navidades, la época en la el espíritu infantil toma fuerza, "Jim Boton y Lucas el Maquinista" y "Jim Boton y los trece salvajes". Jim Boton vive en el pequeño reino de Lummerland, un reino tan diminuto que no caben más habitantes y por ese motivo los protagonistas parten en busca de su nuevo lugar en el mundo y encuentran aventuras inesperadas. Son historias que derrochan imaginación, están llenas de valores sin ser por ello moralizantes, graciosas, dulces sin empalagar y muy, muy entretenidas.

También en Navidad da gusto regresar a los cuentos de toda la vida y "Todas las hadas del reino" de Laura Gallego es precisamente eso: un cuento de cuentos, un cuento de hadas en el que la protagonista no es la doncella encantada sino un hada madrina saturada de trabajo que termina agotada cada jornada (y eso no es bueno). El desarrollo me recordó a Maléfica, la película de Disney, una visión de la Bella durmiente que me gustó mucho, sin embargo la segunda mitad de "Todas las hadas" me pareció más lenta y menos inspirada que su principio. De la misma autora es "Alas Negras", la segunda parte de "Alas de fuego" (que leí hace años y me gustó). Creo que es una de las novelas mejor trabadas de Laura Gallego, la conclusión es emocionante y te mantiene en vilo sin despegar la nariz de sus páginas a lo largo de toda la trama. Cierto que va dirigido a un público adolescente y a veces los personajes tienen reacciones infantiles e irritantes que no encajan con otras muestras de carácter más maduro. Personalmente, opino que eso le resta calidad al conjunto, porque hay partes que son realmente buenas y con estupendas reflexiones.

Tenía pendiente "The Penderwicks in Spring", el cuarto libro de la saga de Jeanne Birdsall. En esta última entrega la protagonista es Batty, la pequeña de las Penderwick originales (ya hablé de ellas en noviembre). Batty es una protagonista encantadora. Con el crecimiento de la familia se ha convertido en la mayor de los jóvenes Penderwicks y sobre ella recae el cuidado de los pequeños, en lo que recuerda mucho a su hermana mayor Rosalynd. La gran pasión de Batty es la música y, además de en la familia, la novela se centra en ese tema. Todo va bien hasta que en un punto todo se tuerce. En mi opinión se tuerce demasiado y el desencadenante de la tragedia es realmente dramático, no me parece que encaje con lo narrado en las novelas anteriores. No es un mal libro pero no está a la altura de los anteriores, es una pena que la autora haya forzado tanto la trama.

Creo que este es el recuento completo por el momento (41 libros en algo menos de 3 meses no es mala media). En estas entradas me falta mencionar los "33 desnudos en bata", de María Pasquín, que ya comenté con detalle en el enlace (pinchad en el título para leerlo).