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lunes, 8 de diciembre de 2014

Piononos

El pionono es un pequeño pastel, para tomar en un par de bocados, compuesto por una base de bizcocho borracho, enrollado y relleno de crema pastelera, cubierto por una cúpula de esa misma crema rematada con una costra caramelizada. Los probé por primera vez en Granada, de donde son típicos, y me encantaron.

En Valladolid hacían un pastel parecido al que llamaban "Juanitas". Las comprábamos los domingos en Palacios (ahora Maro Vallés). Aquellas Juanitas eran bastante más grandes que los piononos de Casa Isla y estaban espolvoreadas con canela en lugar de la costra de caramelo. La base de bizcocho era más ancha, un poco más fina y sin emborrachar (no le hacía ninguna falta, de suave y tierno que estaba). Era uno de nuestros postres preferidos, aunque escoger un favorito entre aquellos pasteles se me antoja imposible.

En Madrid descubrí una pastelería en Chueca, de dueño granadino, que elaboraba los piononos a diario de manera artesana. Además de los pequeños también preparaba una versión de mayor tamaño, igual de rica, que suponía el colofón más suculento a una mañana de compras. Han cerrado así que tendré que dedicarme a buscar un nuevo proveedor o dedicarme a elaborarlos según la receta.

Según la tradición, la historia del "pionono" se remonta al año 1897, año en el que Ceferino Isla González se estableció en la Calle Real de Santa Fe en Granada y abrió su obrador de pastelería, en el mismo lugar en el que aún sigue ubicada la Casa Isla. Hay quien defiende que la receta del dulce es muy anterior a ese año. Se dice que incluso podría ser de origen morisco y algunos sitúan su procedencia en Cádiz. El nombre ha transcendido a otros continentes, aunque no con el mismo significado. En América se denomina pionono a lo que en España se conoce comúnmente como brazo de gitano (en Chile se llama brazo de la reina) y puede llevar un relleno tanto dulce, de chantilly, frutas o dulce de leche, como salado, de mayonesa y fiambre. En Puerto Rico se llama así a un plátano relleno de carne picada.

Aunque el origen se discuta, el nombre sí que procede del dulce granadino. Ceferino era muy devoto de la Virgen y bautizó así al pastel en homenaje al Papa Pio IX que, el  8 de Diciembre 1854, fecha que quedó asignada para la festividad de la Inmaculada, había publicado la Bula Ineffabilis Deus que rezaba: "...declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles..." Ceferino no sólo bautizó su pastel con el nombre del Papa (pionono), sino que además lo diseñó para que recordase a la figura eclesiástica: aspecto cilíndrico y algo rechoncho (bizcocho borracho enrollado sobre sí mismo) que reviste con un balandrán blanco (la canastilla de papel en la que se recogen los jugos) y que adorna con un copete de crema tostada (símbolo del solideo).

Pío IX (Pío Nono) tuvo el papado más largo de la Historia (exceptuando a San Pedro). Estuvo al frente de la Iglesia durante 31 años. También fue último Papa Rey. Pese a que intentó preservar los Estados Pontificios, estos fueron conquistados en 1860, a lo largo del proceso de unificación de Italia. Pío IX se negó a reconocer el reino de Italia y a establecer relaciones diplomáticas con él. Rechazó las garantías personales que se ofrecían y excomulgó al rey Víctor Manuel II de Saboya (excomunión que revocó antes de la muerte del monarca). Mediante la bula Non Expedit prohibió a los católicos, bajo severas penas canónicas, toda participación activa en la política italiana, incluido el sufragio.

PIONONOS (la receta no es mía sino sacada de Internet, aunque no recuerdo de dónde)

INGREDIENTES
Para el bizcocho
3 Huevos grandes
90 gr. de azúcar
60 gr. de harina de trigo para repostería con una pizca de sal
30 gr. de Maizena

Para la crema
150 gr. de azúcar
La corteza de un limón (sin lo blanco)
650 ml de leche
6 yemas de huevo
90 gr. de Maizena
100 gr. de Ron blanco

Para el almíbar borracho
75 gr. de agua
25 gr. de Ron blanco
100 gr. de azúcar

PREPARACIÓN
El bizcocho
Poner en un bol los huevos y el azúcar, ponerlo al baño maría y batir con varillas durante unos 6 minutos. Sacarlo del calor y continuar batiendo hasta conseguir una mezcla cremosa, espumosa y blanqueada.
Añadir la harina tamizada e incorporarlas despacio, con movimientos envolventes desde fuera hacía dentro, con la ayuda de una espátula no metálica (para que no baje).
Cocción
Verter el preparado en una bandeja (37 x 31 cm.) cubierta con un silpat o papel vegetal y extenderlo de manera homogénea por toda la superficie.
Cocer en el horno precalentado a 170º durante 8 minutos (no debe dorarse para evitar que se endurezca).
Enfriar fuera del horno cubierto de un paño húmedo para que no se endurezca y se convierta en galleta.

Crema
Poner todos los ingredientes en un cazo (menos la piel de limón y el ron) y batirlos a mano, con un tenedor o con varillas. Añadir la piel de limón. Poner al fuego sin parar de remover hasta que espese. Apartar del calor, agregar el ron y mezclar bien.
Verter la crema en una manga pastelera o bolsa. Evitar que quede aire dentro. Una vez fría, conservarla en la nevera.

El almíbar borracho
Poner el agua, azúcar y ron en un cazo a fuego medio durante 8 minutos.
Enfriar y reservar.

Montaje
Poner el bizcocho sobre el silpat con la parte de arriba hacia abajo. Pincelarlo con almíbar.
Extender una capa, de aprox. medio centímetro de grosor, de crema.
Cortar el bizcocho en dos partes iguales.
Enrollar cada bizcocho con la ayuda de papel film, vegetal o del silpat, presionando al mismo tiempo para que quede bien compacto.
Congelarlos durante un par de horas (para darles firmeza y evitar que se rompan al cortarlos).
Con la ayuda de un hilo cortar cada rollo en secciones de unos 3 cm de grosor (enrollar el hilo y estrangular el rollo hasta seccionarlo). Colocarlos por la parte del corte sobre una bandeja.
Con una boquilla de manga pastelera hacer un copete de crema encima de cada pionono.
Espolvorear con azúcar y quemarlo con el soplete.
Colocar cada pastel en una canastilla individual de papel rizado.

jueves, 10 de octubre de 2013

Oktoberfest

Con la excusa de la Oktoberfest han puesto un stand de cervezas en la Plaza Central de la Vaguada y, con la excusa de hacer la compra, he pasado por allí y me han invitado a una cata. ¿Necesito más excusas? Pues tengo otra. He aceptado para así poder ilustrar a los lectores del blog, no he pensado sólo en mí. ¿Más justificaciones? No suelo beber cerveza, aunque no me resisto a una Grimbergen Dubbel, a una Negra Modelo o a una Alhambra 1925, y para desesperación de House lo que sí suelo hacer es probar un traguito de su vaso.

Como buena alumna he sacado mi libreta para coger apuntes, otra cosa es que ahora entienda mi propia letra para transcribirlos aquí. He sido tan aplicada que he conseguido el título de Experto Cervecero Junior y tengo un diploma que lo atestigua. Conozco a la mayoría de mis lectores, no son otros que mi hermosa familia, y sé que todos sabéis de cervezas mucho más que yo, pero ninguno posee un título que certifique sus conocimientos.

Nuestro maestro cervecero del día, Gonzalo, ha comenzado con una introducción. Nos ha hablado de la historia de la cerveza, cuyo origen se remonta a hace más de 6000 años, en concreto a la civilización sumeria (los mismos que introdujeron la escritura) que empleaban nada menos que el 40% de su producción de cereales en la elaboración de cerveza. Los egipcios incluso mencionan la cerveza en su Libro de los Muertos. Su introducción en Europa se debe a los griegos y su popularidad a los romanos, especialmente en el centro y norte del continente. El cultivo de la cebada se adaptaba mejor a los climas fríos y la uva a los países mediterráneos. La cerveza no sólo se extendió por Europa. Los chinos elaboraban una bebida similar a base de arroz. En América los aztecas e incas partían del maíz.

Fue la Revolución Industrial lo que hizo posible su comercialización gracias al uso de máquinas de vapor para su elaboración, la posibilidad de conservación y refrigeración y su embotellado en vidrio. La cerveza cruzó fronteras tras Pasteur y su pasteurización, que destruía las bacterias que crecían junto con las levaduras y corrompían la cerveza.

El ingrediente principal de la cerveza es el agua (un 92%) a la que se le añade la malta germinada de cebada, tostada o sin tostar, (aunque ya he comentado que también se utilizan otros cereales) que fermenta por la acción de levaduras. Luego se cuela y se le añade la flor hembra sin polinizar del lúpulo, una planta aromática que le proporciona su característico amargor.

Hay 2 tipos de cerveza en función de su fermentación:
1. Ale o de fermentación alta: El proceso de fermentación se realiza a temperatura ambiente y las levaduras quedan en la parte superior del líquido. Se obtiene una cerveza con más cuerpo.
2. Lager o de fermentación baja: Fermenta a baja temperatura y las levaduras se depositan en el fondo. Es una cerveza más libera.

Dentro de estos 2 tipos encontramos diferentes estilos: Pilser, Pale, Abadía, Porter, Stout, Lambic...

Tras la parte cultural pasamos a la cata en la que debíamos evaluar las características organolépticas (visuales, olfativas y gustativas) de 3 cervezas diferentes.

La primera fue la Guinness Draught. Es de fermentación ale. Se sirve en vaso de pinta en dos tiempos. ¿Por qué dos tiempos? Porque es una cerveza nitrogenada y precisa un periodo de "swirling" en el que el nitrógeno se sustituye por carbónico (la otra versión de Guinness, la original, es carbonatada y no necesita esperar). Hay que inclinar el vaso 45º y verter la cerveza hacia el arpa dorada dibujada en el cristal del vaso original. Al llegar a la altura del arpa en cuestión es cuando hay que esperar los 60 segundos antes de añadir el resto de la cerveza (se supone que el tiempo ideal de servicio son 119,5 seg).
Visualmente presenta un color rojizo oscuro con una espuma espesa de tono marfil y burbuja muy fina y persistente. Conviene tomarla a una temperatura de 4-5º. Emite aromas de café, regaliz, ahumado y un matiz aceitunado del lúpulo. Para catarla hay que tomar un primer sorbo que inunde las papilas gustativas y un segundo sorbo en el que analizar los sabores. En boca el tostado le da un ligero dulzor en la punta de la lengua, muy poca acidez (en los laterales) y un amargor característico que se percibe en la región posterior de la lengua.

La segunda cata correspondió a una Paulaner. Es una cerveza ale que contiene un 40% de malta de cebada y un 60% de trigo malteado sin tostar (en la dorada) o tostado (en la Dunkel). ¿Sabíais que el 50% de la cerveza que se consume en la Oktober Fest alemana es Paulaner? Se sirve en vasos alargados de flauta que hay que inclinar hasta una posición casi horizontal porque produce mucha espuma. Es una espuma de burbuja grande y poco persistente, muy blanca y ligera. Contiene levaduras y hay que guardarla en posición vertical. Es turbia y debe servirse en dos tiempos. En el primero se vierte un 70% del líquido. El contenido restante se mueve ligeramente en círculo para recoger las levaduras y se añade entonces.

La Paulaner Dunkel presenta un aroma muy frutal, de plátano, piña y manzana, con olor ahumado por el proceso de tostado y especia de clavo que resulta muy refrescante. En cata es más cítrica que la Guinness, lo que se percibe como mayor acidez en los laterales de la lengua y con regusto frutal.

La última fue la Afflingem. Es una cerveza de belga de abadía, de tipo ale que además sufre una segunda fermentación en botella (se le añaden levaduras al embotellarla y eso le suma unos 0.3º de alcohol y algo de carbónico). Es una cerveza muy vivaz, con mucha actividad en el vaso. Hay varias versiones: Blond, Dubbel (tostada), Tripple (rubia con más graduación).
Se sirve en copa de caliz. Se vierte con una inclinación de 45º y se deja el 10 % final en la botella, que contiene las levaduras. Este 10% se puede servir en una pequeña copa aparte o junto con el resto de la cerveza. Debe almacenarse en vertical.
Es una cerveza turbia, con espuma blanca de burbuja pequeña. La Dubbel es ámbar con espuma ligeramente más oscura. En nariz es dulce con aromas tostados de caramelo y regaliz. En boca posee un amargor característico que recuerda a la cáscara de naranja con matices muy reconocibles de regaliz.

La cata duró casi una hora y fue tan entretenida que se me pasó volando. Os recomiendo que releáis este post cuando probéis alguna de las cervezas comentadas para valorar mejor sus propiedades.

Os añado una recetilla por si alguien se anima a intentar preparar su propia cerveza: 

CERVEZA CASERA
Ingredientes (para 10 personas)
10 litros de agua
500 gramos de cebada
500 gramos de azúcar rubia
250 gramos de maíz amarillo
13 gramos de lúpulo
13 gramos de levadura de cerveza

Elaboración
En una olla grande se pone el agua, la cebada y el maíz amarillo y se deja en remojo unas 4 horas. Luego se le agrega el azúcar y el lúpulo y se hierve durante 2 horas. Se retira del fuego.
Estando aún tibio se mezcla con la levadura, bien diluida en un poco de agua. Se tapa la olla y se deja reposar 48 horas en un lugar fresco para que fermente.
Al terminar, se filtra el líquido a través de un tejido de malla de hilo espeso y se envasa en botellas que han de cerrarse herméticamente.
Se guarda en lugar fresco y a la sombra. A los 6 días estarán listas para beber.

Si se desea hacer cerveza negra sólo es preciso tostar la mitad de la cebada y mezclarla con la segunda mitad sin tostar. El resto del proceso de elaboración es idéntico.

jueves, 15 de agosto de 2013

Pastel imperial de chocolate

"Sisi", por Francisco Javier Winterhalter
Durante mi infancia, Sissi encarnó el sueño de los cuentos hechos realidad. ¡Qué equivocada estaba! El mito cayó con los años al conocer su verdadera historia. Lejos de ser una feliz princesa de cuento, era una persona inestable y bastante desgraciada, aplastada por una vida de la que se sentía prisionera, en un marco político con el que no estaba de acuerdo y en cuyos compromisos no tenía ni voz ni voto.

La mentira de aquella romántica historia empieza desde el momento en el que se afirma que el emperador y ella se enamoraron profundamente. Si bien es cierto que su primo, Francisco José, la escogió por delante de su hermana Helena, ella no pudo negarse a aquella decisión y se casó, deshecha en lágrimas, no precisamente de felicidad, a los 16 años. La relación de su marido con su estricta suegra y la estrecha vigilancia a la que se la sometía en palacio hicieron que cayera enferma, aunque sus síntomas mejoraban, milagrosamente, en cuanto se alejaba de allí. Por ello se dedicó a viajar todo lo posible. Trató de convertir la política conservadora del Emperador en una más liberal, con poco éxito. Uno de sus pocos logros lo realizó al ser coronada Reina de Hungría, momento en que les otorgó a los húngaros una cierta autonomía. Tampoco alcanzó la felicidad con sus hijos: la mayor murió en la infancia, Rodolfo, el heredero, se suicidó en Mayerling a consecuencia de las secuelas psicológicas provocadas por los abusos de su preceptor, de los que su madre se enteró cuando ya era tarde, y que le desequilibraron y le condujeron al abuso de morfina. Fue a su última hija, Maria Valeria, a la que estuvo más apegada ya que al nacer en Hungría, fuera de la corte austriaca, se ocupó personalmente de su educación.

Los matrimonios consanguíneos propiciaron la locura en la familia (con el ejemplo de Luis II, el rey loco de Baviera). La emperatriz se preocupaba especialmente por este tipo de enfermos, a los que visitaba en manicomios, y le inquietaba su propia salud mental. Tenía motivos para ello: su grave anorexia que arrastró toda su vida (174 cm altura, menos de 50 kg de peso y una cintura de 40 cm, que mantenía con una estricta dieta, en ocasiones limitada a líquidos), su negación a dejarse fotografiar tras los 35 años (se cubría con velos) y los síntomas de agotamiento que presentaba en la corte, no eran más que manifestaciones de una depresión, posiblemente causada por las restricciones de aquel ambiente.

No creo que Sissi con su anorexia probase nunca este hipercalórico pastel. Su peculiar cocción mantiene el centro cremoso y el exterior crujiente. No lleva harina y eso le evita el sabor a masa semicruda del que adolecen la mayoría de los coulant (y que es el motivo de que no terminen de convencerme, aunque conozco a muchos a los que les encanta de cualquier modo).

PASTEL IMPERIAL DE CHOCOLATE

Ingredientes
200 gr mantequilla
500 gr chocolate
450 gr claras
100 gr azúcar
200 gr yemas

Elaboración
Trabajar el chocolate con la mantequilla al baño María.
Montar las claras con el azúcar
Batir las yemas.
Mezclar con la espátula todos los ingredientes.
Verter en moldes individuales y, una vez fría la crema, congelar.
Hornear en horno precalentado, 8 minutos a 200º.
Enfriar y volver a congelar.

Presentación
Colocar el pastel en el centro de un plato y hornear a 180º durante 3 minutos.
Acompañar de helado y teja.

viernes, 5 de abril de 2013

Chocolate Decadence Cake

Alfons Muncha
La palabra Decadence en este caso hace referencia al Decadentismo, movimiento literario y estético que nació a finales del S. XIX en Francia y se extendió posteriormente a Inglaterra y los Estados Unidos. El término nació de una crítica peyorativa a los trabajos de Víctor Hugo y los románticos y fue adoptado posteriormente como seña de identidad de los seguidores de esta corriente para marcar con él su rechazo al aburguesamiento, a la banalidad y la rutina. Defiende al héroe individual y desdichado, y explora la sensibilidad y el subconsciente.

Su vehículo de expresión era la revista "Le Decadent". La máxima expresión del decadentismo lo constituye la novela "A rebours" (A contrapelo), escrita en 1884 por el francés Joris Karl Huysmans cuyo protagonista se encierra en su casa de campo para "sustituir la realidad por el sueño de la realidad". Verlaine, Baudelaire, Rimbaud, Wilde, Munch son otros ejemplos de este movimiento. En España adquiere matices peculiares. Se podría considerar que el primer Valle-Inclán, con "Aromas de Leyenda", y las "Nympheas" de Juan Ramón Jiménez seguirían esta tendencia.

Esta tarta tiene de decadente el que busca deleitar los sentidos. Es en realidad una mousse de chocolate, cremosa y ligera, convertida en pastel. Se puede tomar en caliente, y sería un soufflé, o una vez que haya reposado y su interior se haya convertido en una crema cocida. A escoger la opción favorita de cada uno.

Chocolate Decadence Cake

Ingredientes
250 gr de chocolate negro
Media taza de mantequilla
8 huevos, separar yemas y claras
Media taza de azúcar
1 cucharadita de vainilla
Una pizca de sal

Elaboración
Derretir el chocolate con la mantequilla (en microondas serían unos 2 minutos, a potencia media. Basta con que se temple y conviene remover varias veces entre medias para deshacer poco a poco los pedazos)
Batir las yemas con 2 cucharadas de azúcar y la vainilla. Añadirlas al chocolate, aún templado, sin dejar de batir con las varillas.
Montar las claras con la sal. Añadir el resto del azúcar. Batir a punto de nieve muy fuerte.
Mezclar con cuidado las claras con la preparación del chocolate.

Cocción
Precalentar el horno a 180º.
Poner papel de horno sobre molde y untar con mantequilla el papel y el fondo del molde. Verter la masa.
Cocer en horno precalentado en la zona inferior a 180º durante 30-35 min, hasta que se rompa la superficie y un palillo salga limpio.
Enfriar sobre una rejilla (bajará).
Retirar del molde y separar el papel.

miércoles, 2 de enero de 2013

Toma de Granada

El 2 de Enero es la celebración de la Toma de Granada. Tras una guerra de 10 años se firmaron las rigurosas Capitulaciones de Santa Fe el 25 de noviembre de 1491. Los Reyes Católicos tomaron posesión definitiva de la Alhambra al amanecer del día 2 de enero de 1492, momento en el que  Boabdil el Chico entregó las llaves de la Alhambra a Gutiérrez de Cárdenas en el Salón de la Torre de Comares. 



GRANADA (de Federico García Lorca)

Granada, calle de Elvira, 
donde viven las manolas, 
las que se van a la Alhambra, 
las tres y las cuatro solas. 
Una vestida de verde,
otra de malva, y la otra, 
un corselete escocés 
con cintas hasta la cola. 

Las que van delante, garzas 
la que va detrás, paloma, 
abren por las alamedas 
muselinas misteriosas.
¡Ay, qué oscura está la Alhambra! 
¿Adónde irán las manolas 
mientras sufren en la umbría
el surtidor y la rosa? 

¿Qué galanes las esperan? 
¿Bajo qué mirto reposan? 
¿Qué manos roban perfumes 
a sus dos flores redondas? 

Nadie va con ellas, nadie; 
dos garzas y una paloma. 
Pero en el mundo hay galanes 
que se tapan con las hojas. 
La catedral ha dejado 
bronces que la brisa toma; 
El Genil duerme a sus bueyes 
y el Dauro a sus mariposas. 

La noche viene cargada
con sus colinas de sombra; 
una enseña los zapatos 
entre volantes de blonda;
la mayor abre sus ojos 
y la menor los entorna. 

¿Quién serán aquellas tres 
de alto pecho y larga cola? 
¿Por qué agitan los pañuelos? 
¿Adónde irán a estas horas? 
Granada, calle de Elvira, 
donde viven las manolas,
las que se van a la Alhambra, 
las tres y las cuatro solas.
               Federico García Lorca


Para terminar un recorrido por las joyas de la ciudad acompañados por el linarense Andrés Segovia que interpreta magistralmente Granada de Albeniz.


Y de propina, "Recuerdos de la Alhambra" de Francisco Tárrega, también en la guitarra de Andrés Segovia. 



martes, 1 de enero de 2013

Portadas de hace un siglo

Así se abrió paso 1912. En España el sufragio femenino no se reconoció hasta la Constitución de 1931 de la Segunda República.


Así se cerró...
Y así se inauguró 1913, con toda una lista de buenos propósitos (que no incluían un plan de insostenibilidad)


Entre los buenos propósitos se terminó la construcción del canal de Panama. La primera travesía se realizó el 7 de Enero de 1914 por la grúa flotante Alexander Lavalle aunque la  inauguración oficial tuvo lugar el 15 de Agosto de ese año por el vapor Ancón. 


Claro que se olvidaron de los buenos propósitos y el 28 de Julio de 1914 se declaró la I GM. 

En 1915 los que cruzaban Europa eran los distintos ejércitos


(...)

La guerra terminó el 11 de Noviembre de 1918 y, para celebrarlo, esta fue la portada de 1919.


jueves, 22 de noviembre de 2012

Thanksgiving: tarta de calabaza con especias

La fecha de Thanksgiving varía anualmente en el calendario. En EEUU 1798 George Washington estipuló su celebración el último jueves del mes de Noviembre. Este día se mantuvo así hasta 1941, en el que una proclamación del congreso determinó que la fiesta correspondiese al 4º jueves del mes de Noviembre.

El origen de esta fiesta proviene de la celebración de la cosecha, tanto por parte de los nativos como de los primeros peregrinos. Dado que, al principio, la colonia de Plymouth no tenía suficiente comida para alimentar a la mitad de sus 102 colonos, fueron los nativos de la tribu Wampanoag los que ayudaron a aquellos peregrinos: les dieron semillas y les enseñaron a pescar. La conmemoración del día se instituyó en 1621, aunque en el estado de Florida se data la primera celebración de la cosecha por los españoles en el año 1565. La práctica de llevar a cabo un festival de la cosecha como éste no se volvió una tradición regular en Nueva Inglaterra hasta finales de la década de 1660.

En Canadá, el día asignado para esta fiesta es el segundo lunes del mes de Octubre. Allí, la primera celebración de este día no estuvo relacionada con la cosecha, sino que proviene de una raíz religiosa. La efeméride se debe al explorador Martin Frobisher, marino inglés que emprendió tres expediciones con la idea de buscar de un  pasaje por el norte que le permitiese alcanzar el océano Pacífico y, desde allí, China y la India. Partió desde Inglaterra, subió por las Shetland hacia el Ártico. En su primera travesía uno de sus barcos naufragó, otro se vio obligado a regresar y sólo uno pudo bordear Groenlandia y alcanzar tierra al noroeste. En su segundo viaje, con financiación de la corona, el hielo le impidió desembarcar en Groenlandia y creó un asentamiento en la isla de Hall. En 1578, tras su tercer y último viaje a estas regiones, Frobisher llevó a cabo una ceremonia formal, en la actual bahía que lleva su nombre, para darle gracias a Dios y al cielo por haber sobrevivido al difícil periplo en aquellos mares tormentosos cuajados de icebergs.

La cena tradicional consiste en pavo acompañado de pan de maíz y el postre clásico es una tarta de calabaza, generalmente de corteza crujiente y relleno cremoso, hecho del puré de la cucurbitácea mezclado con azúcar, huevos y especias.

Esta receta está sacada de un cuaderno recopilatorio escrito por una asociación de abuelas de un "Hogar del Pensionista" de San Francisco y comprado en una librería de segunda mano en Berkeley.

TARTA DE CALABAZA CON ESPECIAS

Ingredientes
Base
- 600 gr de galletas tipo Napolitanas
- 80 gr de mantequilla muy blanda.

Relleno 
2 tazas de calabaza cocida y escurrida
3 huevos ligeramente batidos
1 taza y media de leche evaporada (se puede sustituir por una tarrina de 200gr de queso Philadelphia Light y media taza de leche)
2/3 de taza de azúcar moreno (1 taza si se ha utilizado queso Philadelphia)
1 cucharadita de canela molida
1 cucharadita de jengibre molido
Un cuarto de cucharadita de clavo molido
1 cucharadita de vainilla
Una cucharada sopera de Bourbon
Media cucharadita de sal (no poner si se ha usado queso Philadelphia en lugar de la leche evaporada)

Elaboración
Base
Moler las galletas y mezclarlas con la mantequilla blanda. Sobre la base de un molde desmontable, forrado con papel parafinado, colocar la mezcla de galletas bien prieta.
Enfriar en la nevera durante al menos 30 minutos.
Relleno
Mezclar todos los ingredientes del relleno con la batidora.
Verter sobre la base de galletas una vez ésta haya adquirido consistencia al enfriarse.

Cocción
Hornear a horno fuerte, 220ºC, durante unos 20 minutos, hasta que cuaje y la superficie no oscile al inclinarla.
Enfriar durante toda una noche para que se asiente bien.

jueves, 9 de agosto de 2012

Hay otra vida

La cena de gala del congreso de Edimburgo tuvo lugar en Gosford House, una de las mansiones del Earl of Wemys, digo una porque tiene unas cuantas repartidas por Inglaterra y decidió situar ésta en tierras escocesas simplemente movido por su adicción al golf. Wemys se pronuncia Wims (los apellidos aristocráticos británicos, por muy largos que parezcan escritos, siempre quedan reducidos a la mitad a la hora de pronunciarlos, 1 ó 2 sílabas es lo máximo que se puede recordar en un evento social, se consideraría una grosería hacia el resto de los invitados el presentarse con un apellido extravagante porque ¿cómo se acordarían si no del título que va a continuación si les cuesta digerir el complicado nombre? Eso sí, a la hora de agregarle letras extras al deletrearlo para los burócratas, cuantas más quepan, mejor. Wims suena muy similar a "whim" (que se traduce como capricho), así que supongo que el que le otorgó el título hizo gala de ingenio cuando lo escogió. Si la casita fue el antojo del séptimo conde para organizar sus partidas de golf,  tras visitarla, el término caprichoso adquiere una nueva dimensión. Supongo que esa razón justifica una nueva grafía para el término. Los que no llegaron a pillar el juego de palabras, o preferían utilizar un término afrancesado, tan en boga en esa época (la mansión se construyó a finales del S. XVIII, cuando el país sufría una invasión de aristócratas galos escapados de la Revolución) se referían a la mansión con el eufemismo de "la follie du Comte".

La casa data del 1800 y es de estilo Neoclásico. El arquitecto escogido para su diseño fue Adam, el principal artífice de la Ciudad Nueva de la cercana Edimburgo. Dispone de un cuerpo central y dos alas laterales que el 9º Earl quitó y que el 10º reconstruyó. Su propietario actual es el 13º Earl. Nuestra visita se limitó exclusivamente al ala Sur.

"Autorretrato en el tocador” Zinaida Serebryakova
Por supuesto tanta clase requería cierta etiqueta y así venía especificado en las recomendaciones del Congreso. Tanto House como yo metimos en la maleta una vestimenta adecuada para cumplir con el protocolo exigido aunque en mi caso me encontré con un pequeño dilema con el que no había contado. Si alguna vez alguien necesitó gritar la famosa frase de ¡Rupert, te necesitó! fue sin duda esta menda tras pasear bajo la niebla y la lluvia de la capital escocesa. Hasta House, que no opina sobre estos temas, entre otras cosas porque sus visitas a la peluquería se limitan a dos acontecimientos anuales (esperados, deseados y directamente sugeridos por la Señora y por hermanísima cuatro meses antes de que tengan lugar), me hizo el comentario habitual de la Señora Baronesa cuando nos veía despeinadas a alguna de las primas. No es que no hubiese intentado arreglármelo, incluso me pertreché en el Boots de un serum antiencrespamiento que dejó de funcionar en cuanto asomé la nariz a la calle. No podía ir a cenar así a un sitio medianamente elegante y menos aún a una mansión señorial. No me quedaba más remedio que recogerme hasta el último cabello, y al mismo tiempo procurar que resultase medianamente favorecedor. No estaba dispuesta a ir hecha un adefesio. Afortunadamente, el esquivar a mi madre con el peine cuando hermanísima y yo eramos pequeñas dio sus frutos y, además de librarnos de sus dolorosísimos tirones (no exagero, estoy convencida de que sus esfuerzos por desenredar nuestro pelo son una forma de tortura no contemplada en los manuales de guerra) ambas aprendimos a realizar casi cualquier tipo de peinado. Empecé con un par de trenzas de raíz que inicié desde ambos lados del flequillo, con cuidado de que no quedasen demasiado tirantes, que una cosa es hacerse un recogido y otra muy distinta parecerse a la Rottenmeier. En la nuca las junté las dos en una que enrollé hacia dentro sobre sí misma en un moño bajo. Conseguí un efecto de corona, muy adecuada para ir a cenar con la aristocracia y con la enorme ventaja de que mantenía cada pelo en su sitio (también, al igual que Jo en el baile de los Moffat, conté con la inestimable ayuda de las mismas 19 horquillas, aunque sin clavarlas en el cuero cabelludo como le sucedía a ella). Para el maquillaje me limité a unos arreglos básicos llevados al extremo y al bajar hasta me dijeron lo guapa que estaba (eso sí, por la noche, cuando sonó la alarma de incendios, yo aún conservaba los restos del peinado en la cabeza que había optado por no quitarme, así que no me quiero imaginar qué pensarían de mí el resto de los huéspedes al verme coronada con mi intrincada trenza a las cinco de la madrugada. Para más inri, y terminar de arruinar mi reputación de coqueta, mientras esperábamos a los bomberos, saqué mi inseparable pintalabios del bolso y me dí un toque de color, que además de animar los rasgos, también hace lo propio con el sentido del humor). House con su buena planta, su chaqueta, su corbata y sus pantalones de pinzas iba hecho un pincel, que no un figurín, así que ambos así ataviados nos encontramos con el resto de los congresistas en el hall antes de emprender camino en el autocar encargado de conducirnos hasta los terrenos del pobre conde.

Al llegar fuimos recibidos por la música de un gaitero solitario sobre la terraza. Al igual que el violinista en el tejado, la imagen resultaba efectista y muy pintoresca. En la puerta nos hizo los honores el encargado de la finca que nos hizo pasar al South Hall, conocido también como la Sala de Mármol. Su nombre lo dice todo: una inmensa habitación de mármol, casi vacía, tan sólo con unos sofás y una alfombra delante de la chimenea encendida del fondo. A ambos lados ascendían sendos ramales de una escalera grandiosa que, tras un descansillo, se juntaban en uno central para terminar en una galería con una preciosa barandilla, por supuesto de mármol, alrededor. De las paredes de la galería colgaban varias decenas de cuadros entre las que se encontraban obras de Tiziano, Sargent y Raeburn (necesitados todos de una experta limpieza). Otra de las joyas de la familia era un águila imperial romana del S. I BC, en casi perfecto estado de conservación, pese a sus 22 siglos de antigüedad. Tanto en las habitaciones de alrededor, como en los pasillos, los cuadros apenas permitían apreciar la pared. Era una lástima que todos los lienzos estuviesen tan oscurecidos por el hollín.

Mientras nos servían un aperitivo, recorrimos las estancias. Un nuevo toque de gaita junto con el tradicional gong de las novelas nos avisó de que la cena iba a dar comienzo y nos guiaron hasta el comedor. Nos dispusimos por grupos en las distintas mesas redondas repartidas con holgura por la habitación. Un enorme ventanal, que daba acceso a una terraza de película, permitía ver la explanada de césped del jardín y los árboles del fondo. La finca posee 3000 hectáreas con 4 campos de golf. Supongo que el conde no quería correr riesgos y, si uno se inundaba, siempre disponía de otro en el que jugar.


La cena de gala, amenizada por un concierto de arpa, fue excelente. El vino francés, de Bordeaux, estaba delicioso y la comida aún mejor: pastel mousse de bacalao ahumado, un pequeño trozo de solomillo de vacuno Angus (la raza autóctona) con salsa de vino, y mousse, perfecta en sabor y textura, de chocolate negro al brandy. He llegado a la conclusión de que la cocina inglesa no es que sea mala, lo que sucede es que los cocineros buenos se los apropia la aristocracia y los cocineros medios son mediocres. Al acabar, nos hicieron pasar a otra sala en la que nos sirvieron café, té y una variedad de whiskies, con bandejas de bombones, toffee y chocolate. Regresamos a la galería para ver el espectáculo final. En la Sala de Mármol entró un grupo de gaiteros que nos ofreció una selección musical a ritmo marcial. Como dice House, con esa fuerza a cualquiera le entran ganas de entrar en batalla y, al oírlo, a una distancia de kilómetros, y sentir el estómago vibrar con los acordes y el corazón latir al ritmo de los timbales, el enemigo debía de echarse temblar con tan sólo imaginar el ímpetu y la energía de los guerreros que se les venían encima.

Al marcharnos de nuevo en el autocar, según veíamos pasar kilómetros y kilómetros de campos propiedad del conde, me resultaba difícil hacerme una idea de la escala en la que se mueve su vida. Lo que sí está claro es lo lejísimos que queda de la que conozco.

jueves, 2 de agosto de 2012

Historia de Edimburgo

Vidriera de St. Margaret
El origen del terreno en el que se asienta la ciudad de Edimburgo data de hace 350 millones de años, época en la que la zona la ocupaba una cadena volcánica. Tras extinguirse el volcán, dos millones de años de glaciación arrastraron en su deshielo el sedimento depositado sobre la roca y dejaron el basalto expuesto. Dada su privilegiada geografía, con un precipicio a un lado y un lago pantanoso al otro (Nor Loch, drenado en el S. XIX), Castle Rock se erigió en fortificación durante la época celta, y se han encontrado datos de asentamientos que datan del S. IX b.C. Su transformación en ciudad comenzó en el S. XII, con el Rey David I, en el que el Castillo se erigió en residencia Real. Su disposición en círculos concéntricos revela su función defensiva. En su interior se encuentra la pequeña capilla de Sta. Margarita de Escocia, princesa de Inglaterra, de la casa de Wessex, de donde se vio obligada a huir ante la ocupación de los normandos. Fueron acogidos en Escocia por Malcolm III que la convirtió en su segunda esposa en el año 1070. La reina murió en 1093, tres días después de recibir la triste noticia de la muerte de su marido y de su primogénito en el campo de batalla. Su bondad y justicia influyeron en la política de Malcolm III y, muy especialmente, en la de su hijo, el rey David I.

Al otro extremo de la Milla Real se alza el Palacio de Holyrood (con la antigua abadía de Holy Rood, fundada por David I, en ruinas desde el S. XVIII). Durante el S. XV la residencia asociada a la abadía se transformó en residencia Real en detrimento del Castillo, y tras la Reforma escocesa y la ruptura con el Papa en el S. XVI, adquirió el estatus de Palacio. Desde el Palacio de Holyrood hacia el Castillo huyó una embarazada María Estuardo en busca de refugio y protección ante sus enemigos y fue en este último donde dio a luz al que sería el futuro rey de Escocia e Inglaterra a partir de 1603 (Jacobo VI para los escoceses y I para los ingleses), tras la muerte de Isabel I de Inglaterra, la Reina Virgen.

El camino de unión entre el Castillo y el Palacio se asienta sobre la columna vertebral de la roca y es conocido como la Milla Real, al ser esta la distancia aproximada que separa ambas edificaciones. Muy cercana al Castillo se encuentra la Catedral de St. Gilles, actualmente perteneciente a la fe de la Iglesia de Escocia, cuya construcción data del S. XIV. A lo largo del S. XVI, para promover el asentamiento de la población en la zona se regalaron terrenos a los comerciantes con la condición de que, en el plazo de un año, se construyesen en él una vivienda. Esta medida gozó de gran éxito y surgieron pequeñas callejuelas transversales que se cortaban con la Milla Real, dispuestas en una distribución similar a la de las espinas en una raspa de pescado. Inicialmente los edificios se construyeron con la fachada hacia al calle, donde también se colocaba el mercado general, por lo que se convirtió enseguida en un lugar sucio y muy ruidoso. Los comerciantes más ricos huyeron de la mugre y del jaleo y escogieron para sus casas los patios interiores, a los que se accedía a través de pequeños callejones (conocidos como Close). Posteriormente se reservó el Lawnmarket de la Milla exclusivamente para los limpios y elegantes tenderetes de tejidos, mientras que los sangrientos puestos que exhibían los despieces de los carniceros fueron desplazados al más recóndito Grassmarket. El rápido crecimiento de la población y la escasez de terreno sobre la roca se resolvió aumentando la altura de las edificaciones que, gracias a eso, llegaron a alcanzar hasta 13 y 14 pisos, por supuesto sin ascensor. Eran las casas más altas de la época por lo que, en cierto modo, se consideran precursoras de los rascacielos. Actualmente quedan pocas en pie, dado que en 1824 un gran incendio destruyó la mayoría de ellas.

En la segunda mitad del S. XVIII, ante la acuciante falta de suelo, se emprendió la construcción de la Ciudad Nueva. Los nuevos edificios son de estilo Georgiano (George III era el rey en esa época) y las calles se trazaron con un criterio considerado racional, según le correspondía al Siglo de las Luces en el que el auge de la cultura, el pensamiento y la razón pretendían disipar las tinieblas de la ignorancia en la humanidad. Las avenidas más anchas, paralelas entre sí, tomaron su nombre de los monarcas: George St, Princes St (por sus dos hijos) y Queen St. George St comienza en Charlotte Square, plaza en la que tiene su residencia el primer ministro de Escocia y termina en otra plaza, la de St. Andrew. Siguiendo el dibujo de una cuadrícula cartesiana, las amplias calles principales son atravesadas perpendicularmente por calles más cortas y algo más estrechas. La tierra sobrante de la construcción de la Ciudad Nueva se acumuló a la entrada de la Vieja y formó The Mound (el Montículo), donde se asienta la National Gallery. La gran cantidad de construcciones Neoclásicas, junto con el gran empuje de la Ilustración en la ciudad en la que residían importantes figuras culturales y notables personajes, impulsores de la Revolución industrial, entre los que destacarían: James Watt, inventor de la máquina de vapor, David Hume, filósofo, Robert Adam, arquitecto, Adam Smith, economista, Sir Walter Scott, escritor y creador del romance histórico, Robert Burns, considerado el mayor poeta escocés, le valió a Edimburgo el apodo de la Atenas del Norte.

Sheena Phillips: ‘Edinburgh Castle’

Sheena Phillips: ‘Edinburgh Castle’

"Edinburg Castle" Sheena Philips
La Ciudad Nueva, además de por su trazado cuadriculado, sus plazas y sus edificios, se caracteriza por el gran número de zonas verdes que posee. Al pasear por ella se observa que a un lado de la calle hay casas, mientras que el otro lo ocupa un hermoso parque. Curiosamente estos preciosos jardines son propiedad privada y su uso, mantenimiento y disfrute corre a cargo de los vecinos de la zona. Por supuesto el precio de la vivienda georgiana es prohibitivo para una economía media, y en vista del cuidado aspecto de los espacios ajardinados los gastos de comunidad no deben de ser desdeñables, claro que no tienen piscina comunitaria, al menos exterior. El único de todos los parques que está abierto al público es el de Princes St, y eso gracias a un acuerdo entre los vecinos y el municipio. Este inmenso jardín ocupa la zona del antiguo Nor Loch y en su zona de mayor depresión, parcialmente inundada durante nuestra visita, circulan las vías del tren (por Princes St, apenas unos metros más arriba, irá el polémico tranvía que tiene a la ciudad levantada desde hace un par de años, en los que las obras han avanzado apenas un par de metros, sí es que en todas las partes cuecen habas y las excavaciones urbanas deben de tener algún tipo de intención oculta además de la de aumentar el número de visitas a los talleres y traumatólogos locales). En la ladera de la roca, algunos caminos de cabras dan acceso a la Milla Real. Por desgracia, tras trepar por ellos en una aventurada expedición mañanera que me retrotrajo a las excursiones de mi infancia entre las altas hierbas de la granja en primavera, descubrí que era demasiado temprano y que la puerta de separación entre las dos ciudades estaba cerrada y encadenada. Algo más entrado el día, al ir a comer, pasamos por delante de ella de nuevo, en este caso desde  la Milla Real, y la encontramos abierta de par en par. La ventaja de su cierre es que no me quedó más remedio que desandar lo andado y prolongar mi solitario, agradable y campestre, aunque húmedo, paseo por esa zona.

domingo, 27 de mayo de 2012

Un pequeño paseo por el Universo

Este video fue creado con las imágenes tomadas del sistema Saturniano por la sonda Cassini. Es una maravilla que recomiendo ver a pantalla completa, en el enlace de YouTube. 



La siguiente imagen es una fotografía de las lunas y los anillos de Saturno, también tomada por la  misma sonda, a mediados del pasado mes de Abril. Cassini se encontraba entonces en el mismo plano que los anillos, aunque a un millón de kilómetros de estos. La perspectiva tangencial de la foto los muestra con un aspecto de lámina tan afilada, que resulta casi cortante.


Image credit: NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute

La brillante luna, situada más próxima en la imagen, es la pequeña y helada Enceladus, en fase casi llena desde este ángulo. El difuso satélite del fondo corresponde a Titan, la gigantesca luna saturniana, tan grande como un planeta (de hecho es mayor que Mercurio). Sólo la supera en tamaño la luna Ganímedes, de Jupiter. Se ve mucho más oscura que la radiante Enceladus. El motivo es que Titan está cubierta por una atmósfera densa (más que la de la Tierra) y nebulosa, compuesta básicamente por nitrógeno, que refleja tan sólo una quinta parte de la luz solar que recibe. Hasta la llegada de esta sonda su opaca atmósfera hizo imposible estudiar su superficie. Gracias a Cassini se ha visto que Titán es geológicamente joven, básicamente lisa, con pocos cráteres, algunas montañas y escasos criovolcanes. Está formada por hielo y rocas y presenta una grafía similar a la de la propia Tierra: con desiertos, ríos, lagos y deltas, que a diferencia de los de nuestro planeta se supone que contienen etano y metano líquidos. Se crearía así un ambiente prebiótico rico en hidrocarburos. Su clima es cíclico, con estaciones, viento y lluvia. Por el contrario, el hemisferio sur de Enceladus está salpicado de inmensos géiseres que lanzan hielo y vapor de agua a cientos de millas de la superficie de ese mundo. Al estar cubierta por hielo reverbera casi la totalidad de la luz que la alcanza. Enceladus se considera como uno de los lugares que con más probabilidad alberga vida microscópica en nuestro Sistema Solar. La diferencia de luminosidad de ambos satélites es, por tanto, real.

Curiosidades mitológicas: Los Titanes eran los hijos de Gea y Urano. Tras la castración de este último por el Titán Cronos, Gea fue fecundada por la sangre de Urano y engendró a los Gigantes. Enceladus era uno de esos Gigantes. Se decía que sus piernas estaban cubiertas de escamas y sus pies eran garras de dragón. Murió atravesado por una lanza de Atenea durante la guerra entre Dioses y Gigantes. Se considera que está enterrado en Sicilia, bajo el Monte Etna. Su respiración haría humear el volcán y las erupciones se conocen también como "ataques de Enceladus".

Por último, en este vídeo se explica cómo los astrónomos se las apañan para medir las distancias entre galaxias y estrellas. Es verdaderamente ilustrativo y muy, muy, interesante. 



viernes, 18 de mayo de 2012

viernes, 6 de abril de 2012

CORDERO PASCUAL

Historia: El cordero de Pascua es tradicional en las fiestas judías. Leonardo lo ilustra en su famosa obra: "La última cena". Para escoger la fecha de esta festividad se toma el día 14 del mes de Nisán, el primero del calendario hebreo bíblico, que conmemora la huida de la esclavitud de Egipto y que este año corresponde al periodo entre el 24 de Marzo y el 22 de Abril.  Se especifica con claridad en el capítulo 12 del Éxodo: “El animal será sin defecto, macho, de un año. Lo escogeréis entre los corderos o los cabritos (...) Aquella misma noche -el décimo cuarto día del mes de Nisán- comerán su carne. La comerán asada al fuego, con ázimos y con hierbas amargas. Nada de él comerán crudo ni cocido, sino asado”. Lo que no dice la Biblia es que los corderitos nacidos con la primera luna de invierno son los mejores de todo el año. Esto se debe a que las ovejas pastan intensamente para combatir el frío y su leche es mas rica en proteínas. Los corderitos, que aún no tienen fuerzas para encontrar comida, se alimentan sólo de leche y su grasa es tan suave que se funde al asarse y queda una carne perfumada, tierna, jugosa y magra. En la versión cristiana el pan lleva levadura y las hierbas, no siempre amargas, son las que conforman una fresca ensalada con su buen aliño de aceite de oliva. 


Cuando eramos pequeños, mi padre solía organizar excursiones al campo los fines de semana. Los hermanos estábamos prevenidos con respecto a esas salidas y, antes de emprender ruta, nos informábamos sobre el tipo de excursión que nos esperaba. Entre las opciones se encontraba la deseable del "campo de los chorizos" en la cual montábamos una barbacoa (que con el tiempo dio origen a nuestra actual afición a las celebraciones en casa de mi hermano) y, mientras se asaban en la parrilla choricillos linarenses (hechos por mi abuela) y hamburguesas, podíamos corretear a nuestras anchas igual que hacíamos en las vacaciones en la granja. La opción temida era la del "campo de los castillos" en la que veíamos múltiples piedras sin pausa ni tregua y, para colmo, sin chorizos de recompensa. Este tipo de visitas dejaron su huella y hace que, en nuestras vacaciones, tenga la necesidad de recorrer todos los rincones para ver todas las piedras del lugar y sus alrededores. Esta afición es un gran motivo de satisfacción para el Dr. House, tan aficionado a las ruinas como yo misma en mi infancia. En otras ocasiones nos llevaba a tomar cordero asado a Campaspero, un pequeño pueblo de Valladolid. Siempre reservábamos en el mismo sitio de modo que ya nos conocían y nos instalaban en el acogedor comedor familiar para que estuviésemos nosotros solos. No sé si el objetivo de esta medida era nuestra comodidad o la del resto de comensales a los que, supongo, la idea de compartir su salida dominical con tres niños de corta edad, no debía hacerles gran ilusión. El resultado de la maniobra era que estábamos tranquilos y la mar de a gusto, totalmente entregados a la degustación del asado. El cordero era exquisito pero, lo que más llamaba la atención de mis hermanos y mía, era que lo cortaban con cucharas.

Sin un cordero de esa calidad y un horno de barro no se puede aspirar a obtener resultados ni remotamente comparables en la cocina de mi piso, así que me he inventado mi propia receta. Una vez controlados los tiempos es muy fácil de hacer y al Dr. House le gusta mucho.

PIERNA de LECHAL ASADO
Dar unos cortes a la pierna de lechal de unos 700 a 750 gr. 
Untar con aceite, sal Maldon y vinagre de Módena. Dejar reposar unos 30 minutos con el marinado. Ponerla sobre un fondo de cebolla en tiras (ésta toma muy buen sabor y evita que se reseque la carne) y unas hojas de perejil.
Precalentar el horno a 230º con el programa de calor por arriba y por abajo.
Asar 20 min el primer lado a  230º, hasta que se dore. Darle la vuelta, bajar el horno a 210º y asar 15 min. Si la pierna es más pequeña bajo un poco el tiempo. 
Envolverla en papel de aluminio. Si fuese necesario, no suele serlo, se le puede añadir un chorrito más de vinagre de Módena.  Dejar reposar 10 minutos en el interior del horno apagado (y la puerta entreabierta con un paño para que se conserve templado pero baje la temperatura). Debe estar bien envuelta para que se distribuyan los jugos de manera homogénea.
Al mismo tiempo suelo asar unas patatas, envueltas en papel de aluminio, para acompañar. 

jueves, 5 de abril de 2012

Torrijas

Las torrijas son un postre típico de estas fechas aunque, estoy segura de que, más de uno, las tomaría con gusto en cualquier momento del año. Su consumo habitual en Cuaresma se cree que viene motivado porque, ante la prohibición de comer carne, sobraba más pan en las casas y, para aprovecharlo, se recurría a este dulce.

Aparecen documentadas por primera vez en la época romana, en el recopilatorio de cocina "de re coquinaria" atribuido a "Apicius" (gastrónomo del S.I d.C) aunque el manuscrito que nos ha llegado de ese libro data del S. IV o  principios del V. A este postre se le clasifica como "Aliter Dulcia", sin un nombre propio. Aparece citado por Juan de Encina, ya con el nombre torrija en el S. XV, y en el texto se hace referencia a la necesidad de miel y huevos para su elaboración. La receta como tal se encuentra en el "Libro de Cozina"  de Domingo Hernández de Maceras (1607) y "Arte de cozina, pastelería, vizcochería y conservería" de Francisco Martínez Motiño (1611) (no son erratas sino el título con la grafía correspondiente a la época).  A principios del S. XX se servía con frecuencia en las tabernas madrileñas, y se acompañaban de un chato de vino.

Siempre las asocio a la cocina de mi tía Pepi, aunque las de mis tías Lucky y Li están igual de ricas. Supongo que, el hecho de asistir a su proceso de elaboración y la expectación e impaciencia durante este este, es lo que ha determinado el que se me quedasen grabadas las primeras. En Madrid también disfruto de deliciosas torrijas. Las hace buenísimas las mujer que nos ha cuidado durante años y años y que, aunque ya esté jubilada, se las prepara a House de vez en cuando (pese a conocerme desde mi adolescencia, o quizás por ello, por el que tiene auténtica debilidad es por mi marido). Este año nos las ha traído la señora que nos "intenta" arreglar la casa y, además de las normales, nos ha hecho unas con el truco de añadir un chorrito de ron en la leche, lo que le da un toque estupendo.

Una de las auxiliares del hospital tiene la buena costumbre de llevarlas a la consulta, para reponer fuerzas en nuestra sagrada parada de media mañana y, de paso, celebrar con ellas el comienzo de las vacaciones de Semana Santa. Toma en cuenta los gustos de todos así que, además de las tradicionales, hace unas bañadas en almíbar, otras en leche y, para los que han tenido algún paciente de esos que te provocan inclinaciones de entregarte a la bebida, también las emborracha con vino.

Tenemos un paciente que trabaja en la Pastelería "Valle Olid" de la C/ López de Hoyos, 110, que, además de tener el detallazo de regalarnos un enorme roscón de Reyes por Navidad y traernos rosquillas de San Isidro en Mayo, nos suele visitar en estas fechas bien acompañado por una bandeja llena a rebosar de torrijas pequeñitas, de bocado, que hacen honor al dicho de que las buenas esencias vienen en frascos pequeños. En mi opinión, son estas últimas, junto con las de hermanísima, las que más se parecen a las linarenses.

Me encantan también las versiones modernizadas de la Bica de Marcelo y la Falsa Torrija de Los Sentidos (de las que ya hablé en su momento).

Otras alternativas de los comentarios que añado al texto por interesantes (con mis agradecimientos a los autores):
1. Cambiar la leche por horchata, pasar por huevo y hornear sobre un "silpat" en vez de freír.
2. La versión catalana de la torrijas se llama "Croquetes de Santa Teresa". Son casi idénticas excepto en que: el huevo batido se le añade a la leche perfumada y, una vez fritas y muy calientes, se pasan por el azúcar y no se bañan en almibar. También varía el tamaño: son más pequeñas que las de Madrid. Se trata de un postre relacionado con la economía y del que se disfruta todo el año.
TORRIJAS

Ingredientes:

Pan del día anterior (las proporciones serían para unos 250gr), cortado en rebanadas de menos de 2 cm para evitar que, al mojarlas, el centro se quede seco o se deshagan por fuera)
Medio litro de leche
Cáscara de limón  (sin lo blanco)
125 gr de azúcar (vainillado o normal según se prefiera)
1 ramita de canela
2 huevos
Aceite de oliva virgen extra
Azúcar y canela molida mezclados para rebozar (si se prefiere se puede usar almíbar, leche con azúcar y canela o vino con azúcar pero a mí me gustan más sin caldos)

Elaboración:
Ponemos en un cazo a hervir: la leche, la cáscara de limón, una ramita de canela y azúcar vainillado al gusto. En cuanto hierva la apartamos del fuego, sacamos la cascara de limón para que no amargue y la dejamos templar. Una vez se haya enfriado la colamos para retirar los tropezones.

En una sartén honda, ponemos el aceite de oliva al fuego. Un truco para que no haga espuma es echarle un clavo metálico.

En un plato hondo se baten un par de huevos. Si se necesitan más, conviene añadirlos poco a poco para evitar que se pierdan con la leche que suelte el pan.

Partimos el pan en rebanadas de, más o menos 1,5 cm. Mojamos una a una las rebanadas de pan en la leche, que se empapen por los dos lados, sin pasarse o se desarmarían ( depende muchísimo del tipo de pan). Estrujamos ligeramente cada rebanada al sacarla de la leche y las pasamos por huevo, impregnándolas bien por todos lados.

Las freímos en abundante aceite caliente por los dos lados, con cuidado de que no se arrebaten. Es conveniente retirar los restos de huevo que se queden flotando para que no se nos queme el aceite. Si es necesario, incluso se puede colar a mitad del proceso.

Al sacarlas, mientras se templan las colocamos sobre papel absorbente, para secarlas y quitarles el exceso de grasa.

En un plato hondo ponemos azúcar y le añadimos una cucharada de canela molida. Lo revolvemos bien. Rebozamos las torrijas en la mezcla, mientras aún estén calientes, aunque sin que nos achicharren los dedos.

Están deliciosas en cualquier momento. Personalmente las prefiero recién hechas, en cuanto se enfrían lo suficiente como para hincarles el diente sin abrasarse. Lo de esperar no es lo mío. 

jueves, 29 de marzo de 2012

El Hospital de los Marqueses de Linares

El Hospital de los Marqueses de Linares es un precioso edificio de ladrillo de aire neogótico, formado por tres naves con un patio interior en el centro y  rodeado de jardines. Tras el cese de su actividad asistencial, ha sido restaurado y transformado en un pequeño museo. Su visita supone un recorrido por la compleja historia política, social, económica y sanitaria tanto de España como de Linares durante la segunda mitad del siglo XIX, tan imbricadas estuvieron las vidas de los marqueses con los cambios de la época.

D. José de Murga y Reolid, hijo de ricos comerciantes y educado en el extranjero por lo que dominaba varios idiomas, contrajo matrimonio con Dª Josefa Osorio y Ortega, de origen humilde, en 1856. La diferente posición social de ambos contrayentes resultaba atípica para la época. Debido al apoyo que D. José  le dio a Amadeo I de Saboya, esté le otorgó en 1873 el título de Marqués de Linares en agradecimiento a sus servicios. La división de la sociedad española entre Borbones, carlistas, nacionalistas, socialistas y anarquistas provocó la abdicación del rey. Éste, tras tildar al país de "ingobernable", abandonó España en Enero 1873 y regresó a sus Italia natal. El suceso da lugar a la 1ª República que se extiende hasta el  pronunciamiento en Diciembre de 1874 del General Martínez Campos que, un año después reinstaura la monarquía de la mano de Alfonso XII. La temprana muerte del monarca y la corta edad de Alfonso XIII hacen que sea sucedido por su esposa, la regente Mª Cristina. Alfonso XIII es coronado en 1902, a la edad de 16 años.

Durante este periodo, España sufre un duro golpe económico al terminar de perder sus colonias en 1898. Posteriormente la Guerra Mundial, la huelga general y la impopular Guerra del Rif, generan un creciente malestar social con grandes tensiones políticas que propician el golpe de estado y el inicio en 1923 de la Dictadura de Primo de Ribera, apoyada por el rey.

Es en esta segunda mitad del S. XIX  cuando se descubre galena argentífera en Linares. Con la explotación de las minas llega una gran cantidad de inversión extranjera, se abren bancos, se construye el ferrocarril y se inaugura la estación de Linares en 1877. La población pasa de 7000 habitantes a 40000 en tan sólo 7 años. La sociedad linarense de entonces abarca desde los ricos aristócratas, los ingenieros burgueses, los comerciantes y una gran masa de trabajadores y paupérrimos mineros, muchos de ellos inmigrantes.

Dadas las penosas condiciones laborales en la mina, con una esperanza de vida para sus trabajadores que no superaba los 30 años, los Marqueses inician en 1890 el proyecto del Hospital. Ese año compran y ceden los terrenos para su construcción. Un Patronato formado por el Ayuntamiento y la Iglesia lleva a cabo el proyecto. Las obras se inician en 1905. El arquitecto inicial fue Francisco de Paula Casado, aunque el artífice final fue Arturo de Navascues. El edificio se termina en 1909 aunque, por diversas discrepancias, no es inaugurado hasta 1917.

En 1918 los cuerpos de los marqueses son trasladados desde Madrid para su reposo en la cripta. Es ésta la verdadera joya del museo. Fue obra de Lorenzo Collaut Valera y ganó la segunda medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1908.  El Mausoleo de los Marqueses, de influencias renacentistas, reproduce sus figuras talladas en mármol blanco, inmaculado, de alta calidad y adornado a su vez con esculturas de mármol y bronce, a modo de homenaje a la vida y obra de los marqueses. En la cabeza y los pies se recrean alegorías de la Fe, la Esperanza y la Caridad, mientras que las figuras de los laterales representan la atención piadosa a los enfermos y la labor educativa de los niños, tareas que preocupaban especialmente a la marquesa. Además de la cripta central, hay sendas capillas laterales decoradas por las esculturas de San José con el niño y de San Raimundo, vestido con su hábito. Ambas son también obra de Lorenzo Coullaut Valera. El techo es un precioso artesonado de madera labrada. Justo encima del Mausoleo luce una vidriera en forma de cruz que se corresponde con otra en el suelo de la capilla, desde la que se accede a la cripta. Esta capilla, que actualmente se usa como sala de congresos, está realizada en el estilo ecléctico de la época. La nave central abovedada, da paso a las laterales a través de arcos de medio punto, decorados con columnas y frisos de escayola pintados en tonos pastel. El altar reposa bajo una cúpula azul con estrellas doradas y se puede acceder al coro neogótico por una de las escaleras laterales. Allí se exponen algunas pinturas de Francisco Baños, entre otros artistas jienenses. El patrimonio litúrgico original de la capilla se exhibe en las primeras salas del museo.

Hay una zona del museo dedicada a recordar el funcionamiento del Hospital que ha estado en activo hasta 1980. Los enfermos ingresados eran cuidados por las Hermanas de la Caridad. Se muestra el material de la época, desde los instrumentos obstétricos para el parto hasta las placas de osteosíntesis para soldar los huesos rotos de los mineros. También hay material de botica, entre el que se incluye un curioso pildorero y un molde de supositorios.

Para terminar la visita hay una sala dedicada a Manolete, que murió allí el 29 de Agosto de 1947, a los 29 años de edad, tras la cogida por "Islero", el 5º toro de la tarde de la Feria de San Agustín. El Miura le ensartó en el momento en el que Manolete, tras una gran faena, le clavó el estoque. Torero y toro entraron a matar. Se expone el parte médico, que cotilleé por simple deformación profesional, y un poco de curiosidad. En él se describe una herida en el muslo de 5 cm de profundidad en el triángulo de Scarpa, a la altura del cayado de la safena que se extiende 20 cm lateralmente y 25 medial y superiormente y que destruye el paquete vasculonervioso femoral. Curiosamente, el informe médico sitúa el desgarro en el muslo derecho mientras que la noticia del periódico refiere la cogida en la pierna izquierda. Esta discrepancia me llamó la atención, pregunté pero no pudieron resolver mis dudas. He investigado en reportajes fotográficos de la corrida y me parece que es el médico el que lleva razón, es en la zona del muslo derecho donde le comprime su cuadrilla para cortar la hemorragia, al sacarle del ruedo.