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viernes, 10 de mayo de 2024

Años de experiencia

La Señora no abandona el blog a la hora de felicitar el cumpleaños, con mención especial en esta ocasión al trabajo con mis pacientes de HHT y el reconocimiento como Centro de Experiencia en esta enfermedad. Después de leer el texto, es más que probable que el arquitecto del instituto de mi abuelo y el del hospital fuesen a la misma escuela.

 La felicitación de este año es felicitación doble, pues aparte de cumplir un añito más hay que celebrar ese reconocimiento de vuestro hospital como centro de tratamiento de la Telangiectasia hemorrágica etc por parte de la Comunidad de Madrid, lo que en román paladino viene a ser que por lo menos para esta comunidad hay conocimiento de tus muchas horas  dedicadas a los "Rendus" y del interés para mejorar sus condiciones de vida. 

   
   No ha sido tarea fácil conseguir de la administración este estatus de centro de referencia para esta enfermedad rara,a pesar del esfuerzo realizado por ti y a pesar los intentos de la Asociación de los enfermos de Rendu Osler. La búsqueda de personas que pudieran concienciarse del problema y que tuvieran alguna mano en las instituciones médicas o políticas -lo que tu abuelo Paco llamaba "dar con la tecla"- era una parte necesaria de tu trabajo, para que de este modo los enfermos tuvieran un acceso más fácil a los tratamientos en tu hospital.

 Cuando hablábamos de esa dificultad, recordaba situaciones de algún modo similares que a tu abuelo se le presentaban cuando él  y yo compartimos instituto, el Gregorio Marañón en el Barrio del Pilar. Él como Secretario tenía que resolver un montón de problemas estructurales para que el centro funcionara, pues aunque era un edificio totalmente nuevo, tenía una instalación eléctrica de lo más deficiente, así que la luz se apagaba por sobrecarga en cualquier momento y más por las noches en clases del nocturno; los accesos eran imposibles los días de lluvia, el tejado tenía goteras......, por cualquier parte que lo miraras aquello era una chapuza  y su idea era que al menos lo básico funcionara bien y se pudiera dar clase. Se necesitaba dinero. La "tecla" para conseguirlo estaba en la Delegación y había que dorarle la píldora a una administrativa algo prepotente y bastante insoportable, Blanca, que era la que manejaba los hilos de la distribución económica. Para tu abuelo era cuestión imposible lo de dorar la píldora, así que él y el Director, Rafael catedrático de Historia, se iban a la Delegación a hablar con Blanca, que de pronto en palabras de Rafael se convertía en Blanquita, tan simpática, tan mona..... con lo bien que le sentaba aquella blusita, con lo etc, etc. Rafael era de la provincia de Cádiz y todas esas lisonjas dichas con acento gaditano hasta resultaban creíbles, así que cuando Blanca estaba a tiro, tu abuelo sacaba su lista de peticiones y se volvían al instituto con la misión requetecumplida. 

   
En vuestro caso el procedimiento parece haber sido algo mejor, más profesional, afortunadamente. La dedicación de un día al año para las enfermedades raras ha propiciado que los políticos, al menos para ese día, se enteren de lo que en ese sentido se está haciendo en su entorno y de ese modo la Viceconsejera de Sanidad quedó muy bien impresionada por el trabajo que tú estás llevando a cabo. Me alegro. Ahora ya sois una Unidad reconocida. Es el momento de sacarle partido a lo conseguido. "Cuando los trabajos pasados se cuentan en prosperidades presentes, suele ser mayor el gusto que se recibe en contarlos, que fue el pesar que se recibió en sufrirlos." Ya lo que toca es aprovechar este presente y que sea por muchos años.. Felicidades. 

miércoles, 10 de mayo de 2023

Libros y viajes (por la Señora)

Todos los años, la Señora me escribe su felicitación especial para el blog. Son entradas entrañables para el blog, más aún en este año en el que los recuerdos han sido algo a lo que aferrarse para no dejarse llevar por la pena, y que la alegría de todos los buenos momentos compartidos permanezca con el mismo espíritu y la belleza de siempre. Valorar cada momento, intentar hacer honor a  la bondad y a todas las enseñanzas positivas que siempre formarán parte de nuestra vida, hace que todos los que fueron un gran ejemplo sigan presentes en el día a día. 

Siempre que llega el Día del Libro empiezo a pensar en cuál puede ser el motivo que sirva de eje a mi felicitación por tu cumpleaños. Me lo tomo con tiempo. Este año tenía la particularidad de que la felicitación tenía que salir de este lado del Atlántico, un entorno en el que hacía mucho mucho tiempo que no me encontraba y al que me había traído como guía un librito de Steinbeck que han reeditado recientemente. Había retomado con esta adquisición una de las costumbres que más satisfacciones me han dado y nos han dado en nuestros viajes a tu padre, la tita Chani, el tito Anto y a mí. Los cuatro hemos compartido ratos estupendos por las distintas partes del mundo y en la mayor parte de las ocasiones había un libro en el trasfondo que nos hacía disfrutar de una forma mucho más intensa del sitio escogido.  Me viene a la memoria el día que pasamos en Bomarzo, recorriendo el indescriptible mundo producido por la imaginación del noble Orsini, con aquella naturaleza extraordinaria y aquellas formas oníricas, tan alejado de la serenidad de los distintos paisajes artísticos italianos. Era un mundo prodigioso que nos impresionó tanto como la novela que todos admirábamos. Otras veces no teníamos que irnos tan lejos, sino que el libro que el tito Anto llevaba sobre la Historia de los Papas nos iluminaba Roma de un modo especial y nos ponía rápidamente en la situación histórica precisa con detalles a los que las guías turísticas no suelen nunca llegar. Además esos detalles muchas veces se adobaban con un poco de chiste y picardía y era fácil imaginar, entre comentarios de cierta comicidad, al papa corriendo por el passeto, a los soldados de Carlos V en pleno saco y otras situaciones más o menos reales que caricaturizábamos en nuestras charlas. 

La pandemia cortó en seco esa actividad tan placentera de nuestros viajes. La reanudación -que por desgracia ya nunca podrá ser como antes- ha estado asociada a motivos de otra índole, aunque aporte también su buena parte de disfrute. 

La suerte de que para este nuevo desplazamiento haya encontrado la obrita de Steinbeck me ha dado pie a retomar aquel hábito de la lectura relacionada con el sitio que se va visitar y  el punto de vista de este autor, por el que siento una gran admiración, pensaba que podía darme una visión más detallada y rica de los Estados Unidos. Lo que yo hasta ahora conocía de Steinbeck estaba asociado a la parte oeste, al mundo rural o costero de California donde él vivió por mucho tiempo. Sin embargo, en el libro que había adquirido, el autor inicia en el estado de Nueva York, a principios del otoño, un recorrido hacia la parte norte, camino de Canadá y luego las cataratas de Niágara; después seguirá más al oeste y al sur en su afán de conocer mejor un país como el suyo, tan sumamente grande. No se trata de contar el itinerario del premio Nobel (se lo concedieron un año o dos después de realizar su viaje), sino  de expresar mi gozo por encontrarme por escrito una experiencia que al leerla he sentido compartida en muchos de sus términos. Cuando estando en Canadá tu padre, tú y yo hicimos nuestro viaje hacia Massachusetts fue también a principios de otoño -solo que era de norte a sur- y la lectura del viaje de Steinbekc me trajo a la memoria detalles casi perdidos después de tantos años. Uno de ellos, muy curioso por su entronque con la actualidad, está relacionado con la imagen de Florida. Cuando estábamos en Montreal al llegar el mes de octubre comenzaba hacia Florida el éxodo de los pudientes que con capacidad económica suficiente podían invernar en alguna de sus costas y volver para mayo; pero como esto estaba al alcance de muy pocos, había gente que en febrero necesitaba perder de vista el invierno y se venía como fuera y el  poco tiempo que pudiera a Florida. Recuerdo que una profesora francesa, que trabajaba con tu padre, se hizo con su marido y dos niños tres días conduciendo para la ida, otros tres de vuelta  y estuvieron otros tres en alguna parte de este estado. (Disney en Orlando no existía entonces y he leído que ahora esa población "invernadora" se ha desplazado hacia Alabama porque Florida es muy caro). Ahora en Miami  creo que las cosas son muy distintas por la carestía de la vida, pero no deja de ser interesante pensar en el mundo idílico que esto fue no hace tanto tiempo.

Podría añadir muchos más ejemplos de este tipo aportaciones propiciadas por los libros, pero creo que esta entrada se quedaría algo coja si no pasara a otras más imaginativas y constantes: me refiero a los múltiples viajes  que desde sus páginas los libros nos proponen siempre. Tú los descubriste muy pronto y desde muy pequeña has viajado por ellos. Afortunadamente ahora he podido constatar que los dos pequeños ya también viajan a gusto y solos. Hasta ahora siempre que había venido, el ritual de irse a la cama los infantes iba acompañado de un ratito de lectura por parte de los mayores, sin embargo esta vez, cada uno con una obra acorde a su edad dedican con gusto un rato a su libro de lectura, del que incluso a veces te comentan y relacionan. Creo que te gustará conocer esta actitud de los niños y creo también que contribuirá a que disfrutes un poco más de tu cumpleaños. 

Para Sol. Muchas muchas felicidades.

sábado, 14 de mayo de 2022

La belleza permanece

 La belleza, la alegría, el brillo de la mirada, los gestos compartidos con el tito, siempre llenos de amor, con esa complicidad y esa ternura; y su sonrisa, espontánea e inolvidable. 



«Oda a la inmortalidad»

Aunque el resplandor que
en otro tiempo fue tan brillante
hoy esté por siempre oculto a mis miradas.

Aunque mis ojos ya no
puedan ver ese puro destello
Que en mi juventud me deslumbraba

Aunque nada pueda hacer
volver la hora del esplendor en la yerba,
de la gloria en las flores,
no debemos afligirnos
porque la belleza subsiste siempre en el recuerdo…

En aquella primera
simpatía que habiendo
sido una vez,
habrá de ser por siempre
en los consoladores pensamientos
que brotaron del humano sufrimiento,
y en la fe que mira a través de la
muerte.

Gracias al corazón humano,
por el cual vivimos,
gracias a sus ternuras, a sus
alegrías y a sus temores, la flor más humilde al florecer,
puede inspirarme ideas que, a menudo
se muestran demasiado profundas
para las lágrimas.

1807

William Wordsworth

martes, 10 de mayo de 2022

Difícil tarea

Siempre me ha encantado el que mi cumpleaños casi coincidiese con el del tito Anto y la tita Chani, me hacía sentirme más cercana a ellos y por eso algo especial, como ellos. Este año el tito y yo nos hemos quedado sin nuestro tercero, el torbellino de alegría familiar y sus tartas especiales, las preferidas de cada uno, que preparaba por complacer al homenajeado, y a todos los demás. Con la tita, con sus ojos brillantes y su sonrisa, el ambiente se cargaba de entusiasmo, de planes y de actividad. Disfrutaba cada momento. Todos los recuerdos están impregnados de su energía inagotable, siempre tan positiva, sin perder el ánimo, pendiente cada momento de hacer feliz a todo el mundo. Ser feliz para hacer felices a los demás, dice el tito, y esa ha sido su vida y su mejor lección, como bien refleja la Señora en su felicitación de este año.

Cuando volví de Linares  a primeros de mayo es cuando me di cuenta de que estábamos a pocos días de tu cumpleaños  y que como suelo hacer todos los años cuando llegan estas fechas, tenía que ponerme a pensar en qué motivo podría ser apropiado  para  escribir y felicitarte, El problema era que estaba totalmente bloqueada y sin ánimo para escribir nada amable desde la pérdida de la tita Chani.  Pensaba y buscaba ideas, pero lo único que  encajaba en mi panorama interno eran unos versos extraídos  de  Cuadernos de Patología humana, un libro de poesía escrito por un médico mexicano, que resumían el día a día de vuestra profesión y de lo vivido por nuestra familia en Córdoba: 
                         (....) Diagnóstico.                                                                 Pronóstico.
                                 Tratamiento.
                                 En otros términos:
                                                      Destino.
 
Pensé entonces que como no encontraba la forma era el momento de dejarlo, que ya te felicitaría por teléfono y tú lo comprenderías, pero la imagen de la tita se me venía a la cabeza y me decía que de ninguna manera, que ella no puede ser la causa de esa decisión, que eso de que no sé qué decir lo puedo ir olvidando, que me ponga y ya veré como algo sale; por lo menos que te diga que todos te agradecemos lo que haces por la familia cada año para que nos sintamos mejor  y que si ella no ha salido del ictus no ha sido porque tus colegas de la UCI de Córdoba no se lo hayan tomado con todo el interés del mundo para sacarla adelante. Que recuerde  la advertencia de tu profesor, en la ceremonia final de carrera, de que  la Medicina no era una ciencia exacta y que esa inexactitud los buenos profesionales la suplís con esfuerzo, entrega, cariño, atención, cuidado, preparación, trabajo, pero que por desgracia en su caso no ha sido suficiente, mientras que tus enfermos de Rendu sí que se benefician de esos extras que le pones a tu profesión. Que después de una experiencia como la de los últimos meses tengo que insistir en ese agradecimiento por todo lo que te preocupas por nosotros.  
  .  
Sé que tiene toda la razón. Solo he tenido que retroceder un poco en el tiempo y la he sentido tan animosa como siempre, diciéndome en situaciones complicadas y como si fuera lo más normal del mundo, que hay que sobreponerse, - sí, sobreponerse-,  una palabra que ella practicaba y aconsejaba practicar cada vez que las cosas se torcían. (La pena es que en este caso se han torcido tanto que no se ha podido evitar lo inevitable).  Y en esta difícil tarea de sobreponernos estamos, ayudados de la memoria para mantener siempre su presencia y su carisma entre nosotros. 

Sintiendo su abrazo y su cariño te envío puntualmente estas líneas, como hubiera sido su deseo. A él nos unimos todos los que te queremos.para que tengas un muy feliz cumpleaños. 

lunes, 10 de mayo de 2021

Un recorrido complicado

Aquí está la clásica felicitación de la Señora por mi cumple:

Entre la felicitación del año pasado en plena pandemia y la felicitación de este año en plena vacunación han pasado doce meses que se podrían calificar por lo menos de difíciles, sobre todo para los que desempeñáis algún tipo de trabajo y en menor medida para los que estamos jubilados; pues todos hemos tenido que habituarnos a vivir de otra manera, no siempre fácil, por el peligro de contagio. 

Restricciones de movilidad, cierre perimetral o aforo restringido son algunos conceptos que reflejan el recorte que desde la administración se impuso a la actividad diaria y que obligaba a un aislamiento necesario de los demás. Esta lejanía obligada te protegía del Covid pero provocaba un fuerte desgaste anímico. En mi caso supuso no salir en un tiempo y luego poder dar algunos paseítos por el entorno, poca cosa esto último, pero mucho mejor que lo anterior. Para sobrellevar esas restricciones, Elvira y los niños en cuanto pudieron se vinieron a vivir a la urbanización, de modo que todo les resultara más llevadero y los pequeños tuvieran la posibilidad de salir y jugar al aire libre. Claro que no todo el mundo estaba en condiciones de hacer algo parecido, pero como  la capacidad de adaptación de los seres humanos es mayor de lo que uno pueda pensar, de forma más o menos consciente, buscamos otros modos de estar en contacto y de no sentirnos lejos.  Así los aperitivos del domingo en Tres Cantos se vieron sustituidos por visitas mañaneras, por encuentros en algún parque (en los momentos de confinamiento extremo, como el día de tu cumpleaños el año pasado) o por los pollos asados del tito Pacuelo, que o bien él nos traía a las distintas casas o bien en los momentos de cierta apertura nos los tomábamos en  su terraza. Durante meses para ver a Carmen me tuve que conectar a los videos de sus clases (y así de paso aprendía inglés), pues no estaban permitidos los desplazamientos; desde entonces ha quedado como costumbre su llamada telefónica todas las mañanas camino del colegio, en la que me pone al día de las distintas peripecias de sus alumnos, algunas para enmarcar.

Pero esto ha sido muy largo, mucho más de lo que se nos decía en un principio y la sensación de desgaste se fue acrecentando sobre todo en las fases más agudas de la pandemia. Se notaba mucho ese desgaste en los últimos meses del año, aunque como la Navidad siempre ayuda, en este caso trajo más que nunca un rayo de esperanza. Afortunadamente, a las reuniones familiares, con aforo limitado pero siempre proclives al optimismo, se les añadía la llegada casi inminente de la vacuna, el único remedio posible contra el virus.

Sin embargo,  como en el circo,  esto ha sido el más difícil todavía: a principios de año la nevada de Filomena nos recluyó sin paliativos en la casa durante dos semanas, pues además de contraer el virus te podías romper cualquier hueso según estaba la calle de escurridiza y de ese modo la implantación de la vacuna se retrasaba otro tiempo más. Menos mal que la presencia cercana de los pequeños me permitía incrementar mi actividad  y pasar las tardes abajo con ellos mientras jugaban; otras veces compartía tiempo con Elvira y  aprovechábamos  para pasear y charlar por la explanada. Pero quizá lo más variado y divertido  solía llegar los viernes, cuando los chiquillos se venían a dormir y cenar con el tito Pacuelo: hacían peleíllas y jugaban a todo lo que se les ocurría hasta que se ponían como motos y había que parar porque luego no había quien los acostara. Para mí ese rato era más reconfortante que una película de los hermanos Marx.

Fue en febrero cuando por fin el panorama empezó a clarear. Entonces la vacuna se convirtió en un hecho real (con buen criterio y para tranquilidad de muchos las primeras que llegaron fueron para el personal sanitario) por lo que podría decirse que hubo casi un paralelismo entre la extensión de la vacuna y los primeros brotes de la primavera. Parecía una señal inmejorable. Y fue por esos días, en una de esas tardes de viernes, cuando Raquel, boca arriba sobre la cama del cuarto del pasillo, con la cabeza cerca de la ventana, me llama y me dice: -Abuela, mira qué cielo tan bonito. No estaba la tarde con uno de esos atardeceres deslumbrantes y luminosos tan frecuentes en Madrid allá por Gredos, sino que las nubes tapaban la línea del horizonte y el gris se imponía a la luminosidad  propia del momento. Me acerco adonde ella estaba y sobre nuestras cabezas descubro lo que ella veía:  un enorme  piélago de nubes cuyas blandas siluetas quedaban recortadas por la luz naranja del atardecer oculta en el fondo, y que en otro plano se proyectaba hacia nosotras. Producía un contraste  gris y rosáceo de una belleza espectacular   

Me quedé tan sorprendida......

¿Quizá era una metáfora? Era todo tan hermoso.....  Ojalá, pensé.

Termino este recorrido con la gente en la calle celebrando a todo trapo el final del estado de alarma.

En el recuerdo de tus atardeceres veraniegos y con el deseo de un cumpleaños muy muy feliz

domingo, 10 de mayo de 2020

Días generosos

La Señora ha convertido en una pequeña tradición el escribirme una entrada en este día y es un detalle maravilloso, como ella.

¨La vida se alimenta de días generosos
 De dar y proteger¨ Joan Margarit, Premio Cervantes 2020

A lo largo de la etapa de reclusión ha habido tiempo para muchas cosas, entre ellas leer poesía, algo que tenía muy abandonado, así que me dediqué a repasar algunos de mis poetas favoritos y a descubrir a algún otro. Es lo que ha ocurrido con Margarit, del que apenas conocía algún poema. Estos versos del principio me parecieron muy apropiados para lo que están siendo estos últimos meses que estamos viviendo. Y sobre todo se os puede aplicar a las personas que como tú, en el cumplimiento de su compromiso con los enfermos, que son los que llevan la peor parte -siempre sueles hacer esta precisión- lo hacéis con tanta entrega y generosidad. Claro que en tu caso no es solo en el ejercicio de la medicina sino  también con la familia.

En el hospital durante esta etapa tan dura y difícil solo has pensado en llegar a todas las necesidades que se presentaran, pues considerabas la situación tan extrema que te ofrecías a ayudar en las urgencias, en la elaboración de informes o en lo que hiciera falta, al tiempo que tratabas de resolver los problemas de tus enfermos de Rendu Osler en la medida de lo posible. Y todo eso sin la protección necesaria, sin la ropa adecuada, con mascarillas inútiles por reutilizadas,.....en fin, en una situación caótica a la vez que extrema. Que haya una manifestación de reconocimiento como la que se produce cada tarde con los aplausos, solo puede deberse a que la sociedad percibe el esfuerzo tan enorme que los componentes de la clase médica estáis llevando a cabo.  Recuerdo que durante aquellos días tan angustiosos y de tanta tensión siempre tu conversación se iba hacia la forma de resolver los problemas que se presentaban y nunca hacia los riesgos que corrías. Todos sentíamos temor por ti y por Antonio,  pero en contraste con ese miedo nuestro, tu primer mensaje mañanero era un video musical con el que hacernos más agradable el comienzo del día. Cervantes decía que "la música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu" y tú quizá pensabas que a los que nos quedábamos en casa el ánimo se nos descomponía por esa reclusión obligatoria (libertad de movimientos restringidos, según el presidente) y eso exigía un plus de distracción en forma musical que debías proporcionarnos.

Ahora parece que lo peor ha pasado, pero cuando el problema empezó allá por marzo mi instinto, (buen amigo de Jaime) me decía que posiblemente se nos quedara en el tintero tu cumpleaños, como había ocurrido con el de Carmencita, solo dieciséis días después del de Inés, que sí celebramos. Entonces, al ser la situación como era y no poder en su día ofrecerle a Carmenola ningún regalo pensé en algún detalle especial con el que hacerle llegar mis felicitaciones y vino en mi ayuda una plantita, hija de la planta que le regalé el año pasado y que para el 16 de marzo echó dos flores y dejaba apuntando un buen  montón de capullitos. Era algo muy pequeño, pero tenía la virtud de ser algo exclusivo para ella.

Para ti quería algo exclusivo también, pero no tengo nada equivalente a otra plantita,  Pensé que quizá fuera posible una fiesta virtual, ahora que la virtualidad está tan de moda. Pronto descarté la idea al ser yo una total inutilidad en esas lides. Busqué entonces en mis lecturas, en las palabras, y la chiquitilla, me dio la otra  clave que ella maneja como nadie, la del "corasón". 
Sé que es muy poca cosa y solo tiene de especial el cariño puesto en su elección. Tomé de Margarit para ti, para tu cumpleaños, esta evocadora imagen
           ¿Sabes, al acabar la tarde,
           cómo será esta noche,
           noche de primavera? Vendrá gente.
           La casa encenderá todas sus luces.

Que seas muy feliz y cumplas muchos más. 

lunes, 16 de marzo de 2020

Madurar

When we are young, the words are scattered all around us. As they are assembled by experience, so also are we, sentence by sentence, until the story takes shape. Louise Erdrich

Cumplir años puede ser solo una celebración y regalos, un simple regreso a la infancia y a la ilusión de ese día, pero también significa crecer y con eso madurar. Madurar no es algo que todos los adultos consigan, por muchos años que tengan. El motivo no es otro que esa maduración no es fácil sino que viene de aprender, y no solo de las cosas buenas, del ejemplo de otros, sino de reconocer y corregir errores, superar desengaños y malos momentos. Asumir responsabilidades, preocuparse por los demás y ponerse en su pellejo no es algo que se consiga de la noche a la mañana. Se supone que todo pasa, lo bueno y lo malo, lo que ocurre es que lo segundo parece eterno. También hay momentos en que las bofetadas de la vida te caen encima una tras otra y aguantar el tipo y mantener el ánimo es cada vez más difícil.

¡Un cumpleaños en casa y sin salir! ¿Por qué? ¿Es un castigo? ¡No es justo, no se merece! Esa es otra lección, la vida no es justa, y ya puestos, la justicia humana tampoco. Sin embargo en este caso no hay castigo sino solo es una medida de protección. Es una llamada a la responsabilidad de todos y cada uno ante los demás, amigos, familia y desconocidos, en eso consiste la salud pública, en protegernos unos a otros, y por supuesto a los más débiles. Es una consecuencia de una medida necesaria ante una situación preocupante que desborda los recursos con los que se puede hacer frente a ella.

Es mala pata que el cumpleaños de Ciclón caiga en plena crisis de COVID-19. Afortunadamente Ciclón, pese a su apodo, es alegre y tiene buena disposición y lo ha asumido sin rebelarse. No significa que las cosas no le cuesten, sino que se enfrenta a ellas con una actitud positiva. Hay quien tiene suerte y nace con esa actitud positiva, y digo suerte porque esa actitud hace que ser feliz sea más fácil. No solo eso, es un don que bien administrado, ayuda a hacer felices a otros. Hay que tener cuidado, hay quien abusa de ese encanto innato en su propio beneficio, quien no aprende y nunca descubre que madurar es sacar lo mejor de uno mismo y compartirlo con el resto, sin embargo en eso consiste la verdadera felicidad, la que te deseo en este cumpleaños.

The weariest nights, the longest days, sooner or later must perforce come to an end. Emmuska Orczy

miércoles, 7 de agosto de 2019

Volcarse

We are cups, constantly and quietly being filled. The trick is, knowing how to tip ourselves over and let the beautiful stuff out. Ray Bradbury

Érase una vez... Sí, lo sé, así empiezan muchos cuentos, pero lo importante es que unos cuantos continúan con el nacimiento esperado de un hijo señorial y siguen con la descripción, con mayor o menor fortuna, del reparto de dones a la criatura por parte de las hadas. La mayoría de esos cuentos se escribieron antes de que Mendel formulase las bases de la genética, con guisantes en vez de con princesas, pero eso no quita que las pobres hadas se enfrentasen con una tarea difícil en los bautizos reales, con su magia tenían que adivinar y suplir las carencias de la herencia.

La Señora heredó, según las leyes de Mendel, una serie de grandes dones y esos dones no solo la afectan a ella, sino también repercuten en la vida de los que tiene alrededor. Me ha gustado la cita de Bradbury de volcarse para dejar salir lo mejor de uno mismo, porque eso es precisamente lo que hace la Señora, y lo que sucedía en la Granja. Un buen ejemplo, y muy reciente, es la organización de las vacaciones familiares en la que pone a disposición del que quiera, y pueda, la casa que alquila en la playa. Tras la experiencia de convivencia compartida, con todos los inquilinos con sus peculiaridades de carácter, y opiniones propias y arraigadas, cualquiera en su sano juicio se plantearía si repetir semejante plan es una gran idea, pero la Señora tiene claro que merece la pena. Lo curioso es que tras reincidir varios años en la complicada cohabitación veraniega, el tiempo parece darle la razón (o hace que se olviden los momentos de crisis); el caso es que, al año siguiente, todos vuelven.

Hay factores que contribuyen a que uno se vuelque y saque lo mejor de uno mismo. Eso es lo que le sucede al hermano con la Princesa. A la pequeña le brillan los ojos según ve a su tito, su favorito, me recuerda a la adoración que yo sentía por mi padrino a su edad, no había nadie como él: tan cariñoso y tan divertido; esperaba impaciente a que se levantara para estar a su lado y me sentía especial cuando jugaba conmigo o me tomaba el pelo. Me imagino el entusiasmo de los niños al ver al hermano con la Señora a la salida del colegio, este año ha ido a recogerlos un par de veces por semana de forma habitual, o la emoción de cuando apareció un fin de semana en la playa para darles una sorpresa y pasar unos días con ellos. El hermano se transforma cuando está con los sobrinos, irradia alegría, ilusión y amor por los chiquillos, verles juntos es un placer.

miércoles, 31 de julio de 2019

Empuje

"Un seul être vous manque, et tout est dépeuplé!" (Lamartine)

Una imagen que siempre me viene a la cabeza es la de hermanita cuando la llevaba al colegio y poco antes de la valla me decía adios y se convertía en un ser independiente dispuesta a enfrentarse al mundo. La veía avanzar sola, con su lazo blanco en su pelo rubio y su mochila de peluche, un oso panda, a su espalda. Verla tan pequeña y con esa decisión era una sensación extraña, una mezcla de orgullo y de instinto de protección.

Hermanita comparte con la Señora muchos rasgos de personalidad, es una líder nata que desde siempre ha tenido las cosas muy claras y con la que la mejor manera de discutir es razonar. Muchos recién nacidos ya dan idea de su temperamento y ella no ofreció dudas, desde bebé se la veía venir y con sus primeras palabras, a la tierna edad de 9 meses, nos mandó callar a todos. Nunca pasaba desapercibida. Su aspecto, su seguridad en sí misma, su carácter fuerte y positivo, su sentido común y su inteligencia hacían que fuese difícil resistirse a su encanto. No solo tenía facilidad para hacer amigos, sino que ha mantenido esas amistades en el tiempo, y sus amigas de toda la vida han estado ahí en los momentos buenos y malos, y ahora, cuando más las necesita, son un gran apoyo.

Por desgracia, su vida perfecta se desmoronó hace unos meses de forma dramática. A pesar de estar rota, buscó el modo de fabricarse una coraza para que su fragilidad no fuese evidente para el mundo. Al igual que la Señora, necesita dar una imagen de entereza, aunque apenas les quede ánimo para ello; esa fachada les da la intimidad necesaria para recomponer los pedazos que ocultan debajo. El dolor es algo privado, tan excesivo y profundo que no se puede sacar y compartir así como así. En este tiempo he revivido con frecuencia las sensaciones del pasado, el instinto de protección vuelve a estar ahí, el mismo que cuando la veía alejarse para entrar sola en el cole, pero también está ahí ese empuje casi arrollador que siempre la ha caracterizado y que, al igual que a la Señora, la impulsa a superarse y crecer como persona. Ojalá sus ojos vuelvan pronto a brillar de felicidad.

sábado, 27 de julio de 2019

Como él solo

¿Y como sigue House? me preguntan las titas. ¿Tan guapo, tan bueno y tan cariñoso como siempre? Se lo digo a House y se ríe, aunque sabe que comparto esa opinión, según él porque el amor me ciega, aunque se plantea si esa ceguera no depende de algún gen familiar.

Lo cierto es que pasan los años y House gana en porte y atractivo. Carisma nunca le ha faltado, y es un carisma que inspira confianza. Con él los pacientes se sienten seguros y también, en cierto modo, privilegiados, no es que haya pocos médicos como él, es que no hay nadie como él. ¿Perfecto? Se supone que nadie lo es, pero House se acerca mucho, al menos en los valores fundamentales, que son los que cuentan. Se esmera en superarse cada día, es buenísimo y sus principios son admirables, transmite una inmensa entereza, que buena falta me ha hecho. Es uno de esos seres maravillosos que contribuyen a convertir a una en mejor persona. Salvo a primera hora de la mañana, es sociable y cariñoso, y aún entonces me soporta cuando insisto en darle los buenos días, aunque tenga que recurrir a todo su autocontrol para no gruñirme. Tiene un sentido del humor afilado con el que se ríe incluso de sí mismo. No obstante es muy reservado, no le gusta alardear, y es más que posible que le abrume con este post (como cada año).

viernes, 10 de mayo de 2019

Entrega

Esta es la entrada que todos los años la Señora me escribe por mi cumpleaños, y aunque yo tenga el blog un tanto abandonado, ella no se ha olvidado de contribuir con su felicitación. Poco puedo añadir a sus palabras, la cita que ha escogido para terminar su entrada no podría ser más hermosa ni más apropiada. El amor, el cariño, aprender de los demás, ayudar y hacer a otros un poco más felices es lo que me hace sentirme mejor, incluso en los peores momentos. Gracias.  

Cuando empiezan a alargarse los días y suele llegar el buen tiempo (aunque este invierno ya nos lo trajo por adelantado) se nos añade el aliciente de celebrar los cumpleaños de los más madrugadores. En esta familia ese primer cumpleaños es el diez de mayo y siguiendo una tradición que se inició para sustituir en la entrada de este blog a su creadora -que entonces se prodigaba a diario- puntualmente  para esa fecha le he venido dedicando un articulillo que sirviera para agradecer sus muchos desvelos literarios y sobre todo sus más que desvelos médicos.  Pero este año -¡ay, qué difícil!- desde aquel aciago 17 de noviembre estamos boca abajo y no había manera de darle forma a nada, ni siquiera a las anécdotas protagonizadas por el duende de Raquel o a la magia que ella misma es capaz de hacer cuando la limpia su tito Pacuelo. Por mucho que lo intentaba no conseguía ligar tres frases.

Decidí entonces recurrir a los libros, que tantas ideas ofrecen siempre y que tan estimulantes han sido a lo largo de mi vida profesional, pues desde que la conocí he compartido plenamente la afirmación de  Borges: "que otros se jacten de las páginas que han escrito, a mí me enorgullecen las que he leído". Así que me puse a ello suponiendo que en el amplio  panorama literario disponible podría encontrar la ayuda necesaria.

Cervantes, como siempre, parecía abrir el camino "El sosiego, el lugar apacible, la amenidad de los campos, la serenidad de los cielos, el murmurar de las fuentes, la quietud del espíritu son grande parte para que las musas más estériles se muestren fecundas..."  Pues sí, podía ser - pensé- hay que ponerse en situación... El recuerdo de mucha tardes en ese entorno idílico me llevó al Jardín Botánico, que ofrecía una imagen primaveral esplendorosa, llena de color junto a la entrada y luego más recogida por los paseos, con el goteo apenas audible de sus fuentecillas. Era de agradecer el sosiego que el ambiente producía, pero posiblemente porque algo fallaba en la quietud de espíritu, las musas lo encaminaban todo por derroteros bastante sombríos y no era por ahí por donde tenía que ir mi mensaje de felicitación.

En ese bloqueo y a punto de rendirme llegó como si hubiera caído del cielo el homenaje de los Rendu a la "doctora Sol". Hacía unas semanas había tenido alguna noticia sobre algo de un homenaje, que con mis pocos conocimientos de soportes audiovisuales no sabía muy bien cómo se encauzaría, así que mi alegría fue mayúscula cuando en una especie de vídeo casero, de una  forma tan sencilla y a la vez tan sentida, aparecía en la pantalla la imagen de los pacientes de Rendu Osler para hacer llegar a todos los estamentos hospitalarios posibles, pero de modo especial a su doctora, sus palabras llenas de agradecimiento, su esperanza recuperada, sus más profundas manifestaciones de admiración y cariño. ¡Qué sensación tan especial de verlos felices y de querer que esa felicidad fuera compartida y valorada! Había tanta sinceridad y entrega en sus mensajes que se dejaba entrever en sus palabras todo el esfuerzo, todo el coraje y angustia que su doctora con total dedicación había compartido con ellos en tantas jornadas agotadoras. Me pareció todo un ejemplo.

Recordé entonces un pasaje del libro Catarsis, que salvo en la última frase encajaba perfectamente con esta situación: "El sufrimiento existe también para liberar amor, ese regalo desinteresado que hacemos con nuestro yo a otros, a los que sufren. De esta manera la medicina roza con lo que probablemente sea el sueño más poderoso de todo ser humano: el amor; amor que por regla general es un amor no correspondido".

Creo que eso es lo que muchos de esos pacientes han recibido y a lo que sí han querido corresponder.
Felicidades

jueves, 10 de mayo de 2018

Esperar

La Señora me escribe una entrada por mi cumpleaños desde que tengo el blog, y aunque el blog se renueva de forma errática últimamente, ella no ha faltado a la cita.

"Esperar es una actividad difícil en estos tiempos que corren pero que puede llegar a ser bastante placentera si se realiza en ciertas condiciones. Cuando combinaba el trabajo del Instituto con las tareas de casa y la educación de los hijos, la palabra esperar estaba solo ligada al futuro, a la evolución de los problemas, a los resultados que estaban por conseguir. Si se trataba de dedicar un tiempo a la consecución de algo que una creía inmediato, aquello era un contratiempo total. Con la de cosas que se podrían estar haciendo en lugar de estar allí sentada mientras corría el turno para entrar en en la consulta del pediatra o venía el tren o...


Con el paso de los años el tiempo se presenta de otra manera y aunque suelo tenerlo bastante lleno y muchos días las horas no me dan para todo lo que quiero hacer, sí que me toca muchas veces dedicar un rato a esperar y me pongo a ello con la tranquilidad requerida. Aprovecho para no desesperarme -lo primero- y me dispongo con buen ánimo a sacarle toda la rentabilidad posible a ese paréntesis obligado........ Seguro que mientras estoy en ello hay algo interesante en lo que fijarse o puedo organizar el plan del próximo viaje o si he traído un sudoku me pongo a hacerlo para que la mente no se oxide. Pero casi nunca tengo que recurrir a esto último ya que el entorno me ofrece más de lo que puedo observar y analizar de manera productiva, pues curiosamente ahora reparas en cantidad de cosas que antes ni siquiera veías y es que con los años miras con otra disposición. Claro está que esas esperas no son las de la caja del supermercado ni el laberinto de la compra de entradas, sino en sitios en los que, como diría un castizo, tienes que esperar sentado. Puede ocurrir, por ejemplo, en aeropuertos o estaciones, que dan para muchísimo. Pero hay una variedad tal de personajes desfilando delante de ti mientras  ponen la vía de tu tren que casi no puedes centrarte más que en elementos superficiales de lo que hay en tu entorno. No suele ser esta una espera muy enriquecedora.

Lo es mucho más la espera en la cafetería. Este año de invierno plenamente invernal y primavera invernal también, he tenido que recurrir a citarme con las amigas para tomar algo a media mañana y así tener una excusa para salir. Los bares y las cafeterías han sido los lugares de encuentro. Ahí la  gente de las oficinas, con aspecto activo, en su café mañanero, ofrece a través de sus conversaciones un panorama bastante completo de la complicación de las relaciones en el trabajo; son charlas que suelen ir trufadas en muchos casos de comentarios poco caritativos hacia los compañeros, mezclados con bromas de fútbol y chistes. Son personas ruidosas, dispares y se les nota cierta tensión, que no han podido dejar ni siquiera para este rato de descanso.  A su lado, la otra cara de la moneda: sentados en mesas (veladores, que se decía antiguamente) los jubilados. Los hombres, con aire un tanto decrépito y apagado; las mujeres, de peluquería, pintadas y recompuestas. Todos coincidimos en la tisana o el descafeinado, porque hay que cuidar la tensión, y la charla suele girar en torno a tiempos pasados, la salud, la pensión, Cataluña y, en el mejor de los casos, los hijos y los nietos  Somos conscientes de nuestra ubicación en la pirámide social, pero las ventajas que se nos brindan desde los distintos estamentos tratamos de aprovecharlas, medio llenando los autobuses de la EMT  y recorriendo Madrid, cuando se puede, de una exposición a lo que se tercie. Mientras planificamos esas actividades nos entregamos a una espera bastante distraída y provechosa.

Más incierta pero de ambiente más tranquilo suele ser la espera en el hospital. Si hace algún tiempo eran las estaciones el lugar de espera más frecuentado, en estos últimos años es el hospital donde pasa una más tiempo, con la ventaja de que el hospital de Alcorcón tiene las salas concebidas para ayudar a mantener el ánimo. Bueno, eso no ocurre en todas, como por ejemplo en las de radiología o análisis donde el sitio es estrecho y angosto y no ayuda mucho, pero las de colores y las que están ante las consultas, esas no inciden en la sensación de enfermedad. La de color rosa, con las paredes  y puertas de ese color es la antesala para ir a alguna cirugía rápida. Allí sale una enfermera que te llama y dentro hay varios quirófanos, por lo que hay bastante movimiento de personal sanitario y de gente. Una va allí con su pellizquillo en el estómago, pero como va a ser cosa rápida el ambiente no es de mucha tensión y puedes entretenerte en observar la variedad de aspecto de los pacientes. Si tienes además la suerte de que una de las enfermas de ese día venga acompañada de un grupo de más de veinte personas: marido, padres, hermanas, cuñados, tíos, sobrinos y amigos, repartidos entre la sala y el amplio pasillo que la antecede, el tiempo de espera se te  hace cortísimo  solo pensando en como se las van a arreglar todos para ubicarse y dejar espacio  por donde la gente pueda circular. Tratar de resolver el problema mientras llega tu turno es casi tan entretenido como un sudoku.

Claro que a pesar de que el color rosa me gusta mucho, de todos los espacios hospitalarios la espera mejor, desde mi punto de vista, es la de ORL. Es un lugar amplio, con sus ventanales grandes y asientos en varias filas, casi como en un cine. La pantalla, aburrida en este caso, es donde aparecen los números de las citas. Aquí casi nunca he estado por problemas médicos míos, sino por ver a mi hija, una de las otorrinos y la mayor parte de las veces el tiempo de espera ha sido una sorpresa: en unas ocasiones por lo largo (porque no para y no hay quien la encuentre) y otras por la variedad de personas que allí he conocido.  La última vez fue la señora de la butaca de al lado.  Me preguntó nada más sentarme, pero con mucha delicadeza, que a quién venía a ver y cuando le dije que a mi hija coincidió con que era su otorrino, la que la está curando de su Rendu Osler y a la que estaba también esperando. La emoción, el cariño, el agradecimiento, la admiración que Nieves, el nombre de la paciente, mostraba por mi hija en aquella conversación son imposibles de reproducir, son de esos sentimientos sinceros que una sabe nacen muy hondos. Me quedé con todos ellos en la memoria junto con sus inquietudes: que no le ocurriera nada a la doctora Sol por exceso de celo en su trabajo, pues es mucho el desgaste, y su esperanza de que pudiera encontrar a alguien que le ayudara en tan tremenda tarea.
Como no podía ser de otro modo, me sumé a sus deseos y con frecuencia evoco aquella charla tan entrañable en otros ratos de espera."

miércoles, 28 de febrero de 2018

Principios para la vida de John Perry Barlow

Just do right. Try to live your life in a way that you will not regret years of useless virtue and inertia and timidity…. You make your own choices… pick up the battle and make it a better world, just where you are. Maya Angelou.

Sobrinísima cumple 19 años y esta mañana me he dado cuenta de que no le había puesto una entrada en el blog. 19 años es el final de la adolescencia, supongo que el siguiente paso es la madurez, aunque esa es una fase que no todo el mundo consigue en todos los aspectos de la vida, muchos se limitan a sumar edad, y porque eso es algo biológico, pero de ahí a considerarlos maduros hay un abismo.

Después de leer los siguientes consejos, me pareció que John Perry Barlow era un hombre muy inteligente, con madurez y con aspiraciones a mejorar como persona. Esta es su lista, que he personalizado con algunos comentarios (por si no fuese suficiente, aunque al hacerlo creo que he ido contra el punto 16).

1. Sea paciente, sin importar el motivo (a veces no se sabe el motivo y cuando se descubre puede hacer que uno se arrepienta de haberse precipitado en sus juicios).
2. No calumnie. Asigne responsabilidades, no culpas y asuma su propia responsabilidad. No diga nada de nadie que no diría si ese alguien estuviese presente.
3. Nunca asuma que los motivos de otros son, para los otros, menos nobles que los propios.
4. Expanda sus miras (intente asumir el punto de vista de los demás, trate de comprender sus opiniones y motivos).
5. No se preocupe por aquello que no puede cambiar (escoja sus batallas, y tampoco pierda el tiempo con tonterías y nimiedades que solo le amargan a uno y no mejoran nada).
6. No espere de nadie más de lo que uno mismo puede dar.
7. Tolere la ambigüedad, no todo es blanco y negro, hay colores y muchos matices.
8. Ríase de sí mismo con frecuencia (nadie es perfecto y no merece la pena amargarse por las meteduras de pata).
9. Preocúpese por lo que es justo en vez de por quién tiene razón, lo importante son los hechos y para eso hay que hacer algo, no solo planearlo.
10. Nunca olvide que, a pesar de su certeza, puede estar equivocado (doy fe de lo acertado de este punto).
11. Abandone los deportes sangrientos, solo traen heridos.
12. Recuerde que su vida también le pertenece a otros. No la arriesgue sin motivo. El dolor de una pérdida lo llevan esos otros, y la carga de las secuelas también.
13. Nunca mienta, si es necesario, calle.
14. Fíjese en las necesidades de los que le rodean y respételas, a veces solo necesitan es un poco de espacio propio, no lo invada.
15. Evite la búsqueda de la felicidad per sé. Busque definir su misión en la vida y persígala, eso le hará feliz.
16. Reduzca el uso del "yo, me, mí, conmigo", preocúpese por los demás e intente ponerse en su pellejo.
17. Alabe al menos tanto como menosprecie (en esto lo ideal es la máxima de mi abuelo: para decir algo desagradable, es mejor callarse).
18. Admita sus errores con rapidez (justificarlos no le ayudará a corregirlos).
19. No sospeche de la alegría (es ingenua y espontánea, hace que nos sintamos mejor, y alegrarse por lo bueno que le sucede a otros hace que compartamos su felicidad).
20. Comprenda la humildad (si las cosas salen bien hay que alegrarse, no pavonearse, y no es por genialidad, sino por esfuerzo).
21. Recuerde que el amor olvida todo (se quiere a las personas a pesar de sus defectos, amarlas por sus virtudes es la parte fácil).
22. Fomente la dignidad, no pisotee la de otros por la propia, eso es indigno.
23. Viva de forma memorable, haga las cosas por las que le gustaría ser recordado e intente evitar aquello de lo que luego pueda arrepentirse.
24. Quiérase a sí mismo, más vale aprender a sentirse bien dentro del propio pellejo, es con el que le ha tocado vivir.
25. Aguante, tolere, transija, resista (todos cometemos errores, todos tenemos malos momentos, no se pregunte quién tiene razón, qué es la razón... no pierda el tiempo en discusiones y filosofías, simplemente haga lo que crea que es correcto).

martes, 20 de junio de 2017

El catedrático y la Medicina

A veces mi padre me sorprende, no sé si es que en algunos aspectos somos tan parecidos que él ya ha pasado por algo similar y entonces tiene las cosas más claras, pero uno de sus mayores aciertos es el de empujarme a estudiar Medicina. Si se suman los factores del momento, aparte de mis buenas notas y mi inclinación a la Biología, no había nada que indicase que aquel consejo fuese a resultar acertado: no soy una persona sociable (he mejorado mucho pero aún así soy rara, aunque como sucede con las rarezas de uno mismo, no suelo ser consciente de ellas), la sangre me impresionaba, odiaba las agujas y la idea de poner una inyección me angustiaba. Sin embargo hice caso a mi padre, rellené la preinscripción a la universidad con Medicina como primera opción, con la intención de escoger una especialidad de laboratorio, y no me arrepiento.

Pasarse más de un año en contacto con cadáveres, a diario, hace que te cures de muchas tonterías. Al principio también es causa de muchas pesadillas, pero lo cierto es que es más molesto el olor a formol que la impresión que puede provocar un muerto acartonado al que se diseca por capas. Los profesores de la asignatura de Anatomía también me provocaban mucho más pavor que los inofensivos cadáveres. Hacia el final de curso me tocó ser subjefa de mi grupo de disección y realizar algunas disecciones, las correspondientes al área de cabeza y cuello (¿casualidades?), aquella fue mi primera parotidectomía, disequé la glándula salival para identificar las ramas del nervio facial. Desde entonces he aprendido muchos trucos para esa cirugía (en mi especialidad es una operación que hay que realizar con relativa frecuencia y controlar el nervio es la base de la técnica); localizo el orificio estilomastoideo, por el que el nervio facial sale de la base del cráneo, situado detrás y debajo del conducto auditivo externo, pegado al hueso, entre la mastoides del oído y la alargada y fina apófisis estiloides en la zona anterior. Es una hendidura que se toca bien con el dedo una vez que aprendes cómo es su tacto y es la mejor referencia y la más rápida para encontrar el nervio.

Mi padre también puso su granito de arena para motivarme a seguir. En mi época de pesadillas, cuando los zombis me perseguían por los pasillos de la facultad cada noche, me planteé cambiarme a Farmacia, pero el Catedrático no estaba dispuesto a quedarse sin un médico al que recurrir para sus recetas y así me lo dio a entender. No soy rebelde, nunca me ha gustado discutir, nunca se me ha dado bien y además sabía que era una batalla perdida, así que seguí adelante.

Una vez superada la Anatomía, todo fue mucho mejor. Las asignaturas de laboratorio me gustaban, me encantaron la Histología y la Anatomía Patológica (preparaciones de tejidos teñidos para observarlos microscopio), y las rotaciones hospitalarias lo hicieron todo más entretenido. Cierto que la primera vez que entré en un quirófano me mareé, era una operación de Neurocirugía y al paciente le estaban cortando un trozo de la zona posterior del cráneo para acceder a su lesión en el cerebelo. Oír el crujido del hueso al romperse bajo las tenazas me causó demasiada impresión. Sin embargo ahora disfruto con el martillo y el escoplo mientras corto trozos del tabique nasal, dicen que la marquetería es relajante.

En relación a las agujas, también fue el Catedrático el encargado de hacerme superar mis miedos. A la primera inyección que necesitó, posiblemente alguna vacuna para uno de sus viajes más exóticos, me obligó a ponérsela. Protestar no sirvió de nada, yo sabía la técnica, pinchar en el cuadrante superolateral del glúteo para no dañar el nervio ciático, aunque nunca había clavado una aguja a un ser humano vivo. Mi inexperiencia no desalentó a mi progenitor que sufrió mi banderillazo estudiantil sin pestañear (y encima dijo que no le había dolido). ¡Las cosas que un padre es capaz de hacer, no sé si por sus hijos o por sus ideas, o por una combinación de ambos!

¡Feliz cumpleaños! (y gracias).

viernes, 16 de junio de 2017

Cumpleaños del Principito

En mi cumpleaños, el Principito preguntó cuándo le tocaba a él el turno. Le explicaron que primero iba el mío, después el de cuñadísimo y luego el suyo. Lo que no le contaron es que los intervalos entre uno y otro eran de casi tres semanas, así que el pobre chiquillo a los tres días no podía más de impaciencia (no sé a quién me recuerda).

Para aliviarle la espera, y fomentar el amor a la lectura, decidí aprovechar las reuniones familiares para regalarle algún libro. Descubrí al pequeño dragón Coco de casualidad y ha sido todo un hallazgo, creo que el sobrino y yo estamos enganchados a sus aventuras (hasta la Señora ha dicho que están muy bien, y eso que leyó una de las más flojitas). Su madre se las apaña para dosificárselas cada noche, no sé cómo lo logra porque no me parece nada fácil dejar la historia a medias, yo me los devoro en media hora, claro que no soy madre.

Lo cierto es que el chiquillo es muy bueno, tanto que a veces te sorprende. Es el único niño que no solo no tiene miedo a los médicos sino que además colabora en la exploración e incluso un día incluso le recordó a su pediatra que se le había olvidado mirarle los oídos (para entonces tenía 3 años). No me extraña que el susodicho pediatra (brasileño) llorase amargamente al despedirse de él cuando regresaron a España, me figuro que con pocos pacientes mantenía una relación semejante, siempre le decía a hermanita que ese niño iba para médico, algo que el propio sobrino declaró después de su estancia en mi hospital por donde pasó para ponerle unos drenajes en los oídos. Dada la demanda, más vale que alguien de la familia tome el relevo y de momento el Principito es el único que ha mostrado esa inclinación. Tampoco le falta imaginación, y eso es otro punto a favor, muchas veces en medicina es preciso imaginarse lo que le pasa al paciente, eso que algunos llaman ojo clínico tiene tanto componente de experiencia como de imaginación.

Recuerdo una anécdota que me llamó la atención en la última barbacoa del hermano. Mis sobrinas mayores iban a bajar a por chuches y el chiquillo le pidió dinero a su madre para acompañarlas y comprarse algo. Como hermanita no llevaba nada encima, le remitió a su padre que sacó un billete de 5 euros una fracción de segundo antes de que su mujer le avisase para que no le diese al niño un billete. Para cualquier otro habría sido demasiado tarde, pero no para el Principito, que no tocó el billete y esperó a que lo cambiasen por una moneda. Como su padre no tenía, cuñadísimo y el catedrático sacaron el suelto que llevaban en el bolsillo. El niño miró a su padre para que le indicase qué hacer y, al no obtener respuesta, lo echó a suertes, no miró cuánto tenía cada uno, ni se le ocurrió coger lo que ambos le ofrecían, o el billete que su padre aún tenía en la mano, sino que se limitó a sortearlo y pedírselo al agraciado. ¡Pura inocencia! Claro que si aspira a ser médico más vale que conserve esa falta de interés por el dinero, porque en España no es una profesión para hacerse rico.

Hoy, por fin, ha llegado el cumpleaños tan esperado. ¡5 años! Espero que disfrute de su día y de sus regalos.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Especialidad y sobrinos

La entrada de hoy es de la Señora, es algo que ya se ha convertido en una tradición de cumpleaños y ¡me encanta!

Estaba oyendo uno de los programas de la mañana de Radio Clásica cuando anunciaron para el día siguiente en un apartado que se dedica a Música y Ciencia  una sección  dedicada a una combinación tan curiosa como  Música y Genética. Me llamó la atención que se pudiera establecer un vínculo entre ambas materias y pensando en ello empecé a recordar el papel de la Genética en la elección por tu parte de la carrera de Medicina. De ahí vinieron otros muchos detalles relacionados con aquel proceso que me llevaron hasta la evocación del verano de preparación del MIR, con aquellas doce horas seguidas y larguísimas en la biblioteca del hospital de Puerta de Hierro; luego la salida como una sonámbula a las nueve de la noche durante meses y así hasta hacer el examen, que curiosamente fue casi un paseo. Los resultados estaban claros, el número era muy bueno y permitía escoger cualquier especialidad, pero la inclinación a la Genética se había quedado ya lejos y la elección recayó en Otorrinolaringología.  A más de uno nos parecía una especialidad no muy atractiva (me lo comentaba el oncólogo que me trataba entonces), con tanto moco contra el que hay que luchar, mientras que Endocrinología parecía como con más empaque. Pero no, el asunto estaba claro y era otorrino lo que te gustaba.

Los años posteriores nos han demostrado a los ignorantes que aunque no tiene la aureola -social-  de la Neurología o Hematología, tiene facetas de gran complejidad e interés, como la del Rendu Osler, que me tiene muy impresionada, y sobre todo tiene un aspecto desde mi punto de vista muy práctico y positivo: es la especialidad más demandada por nuestra familia, pues el que no tiene desviación del tabique nasal, tiene sinusitis o infecciones de garganta, aunque son las otitis y vegetaciones las que se llevan la palma, ya que las padecen o han padecido los cuatro sobrinos en todas sus variaciones posibles.

Esto, que no deja de ser un incordio para la tita, que tiene que intervenir, tiene, sin embargo, además de la eficacia de los resultados, otros aspectos muy positivos. Por ejemplo, en relación con la última intervención familiar, las dos señoritas mayores aseguraron que a Jaime se le iban a quitar todos los males, que si seguía con problemas en el oído, a pesar de que hacía dos años lo habían operado en Sao Paulo, era porque no había sido su tita Sol la que lo había hecho, que en cuanto la tita lo operara el niño se quedaba nuevo. Esa fe en su tía en plena adolescencia creo que es digna de ser tenida muy en cuenta.

Sin embargo, no queda la cosa en ese merecida y compartida valoración familiar, sino que con motivo de la operación del infante las perspectivas de futuro del muchacho parecen tomar un rumbo nuevo. Ya sabes que hasta ahora, que es "caballero", las profesiones que baraja para su porvenir son las de policía, basurero y bombero. Bueno, pues después de su paso por el hospital el chiquillo ha pensado en ser como su tita Sol. Y el otro día demostró que lo tenía bien aprendido. Resulta que llega a su casa su abuela Lucía a verlo la tarde de la intervención y le pregunta cómo había sido todo. Él, como vive las cosas tan intensamente, pensó que lo mejor era hacerle una demostración de lo bien que había ido la operación y para ello le dijo a la abuela que él era la tita Sol y ella era Jaime. Entonces la sentó en el sofá y le dijo que estaba en la camilla y que la enfermera le iba a poner una vía - Pero no te va a hacer daño, solo te va a dar luego un poco de sueño. (Después, como si hablara con una enfermera) Es Jaime, mi sobrino, y lo voy a operar de los oídos. (Hace como que le pone la vía y entonces se tienen que ir hacia el quirófano, en este caso era por el pasillo hacia el dormitorio, llevando a la abuela como si empujara la camilla). Y moviendo la cabeza de derecha e izquierda va diciendo a quien se supone que va encontrando: Es mi sobrino, es mi sobrino, es mi sobrino...... con la sonrisa de su tita pintada en la cara.

¿Qué te parece? No sé si ser como su tita Sol es ser otorrino o dedicarse al teatro, pero desde luego lo calcó la criatura.

jueves, 16 de marzo de 2017

Sweet sixteen

Sé que Ciclón no me iba a echar en cara que no le escribiese una entrada por su cumpleaños, pero eso no significa que no piense que no le vaya a hacer ilusión, así que, aunque no se me ocurre nada en particular, aquí le haré su pequeño homenaje.

Hay cosas que no cambian nunca, cuando te lo cuentan, no te crees que la vida es cíclica, pensamos que somos diferentes y nos choca descubrir rasgos que nos revelan que no es así. Un día nos damos cuenta de que los papeles se han invertido y nos oímos repetir frases de nuestros mayores mientras que los jóvenes reproducen actos de un comportamiento pasado que alguna vez fue el nuestro, y que casi habíamos olvidado. Me hace gracia ver todas estas cosas reflejadas en mis sobrinas.

Aunque ya es una adolescente completa, y el perfecto prototipo de lo que son los adolescentes tanto de antes como de ahora, con sus historias de chicos, de instituto, sus ganas de fiesta, y su adicción enfermiza a la tecnología, mi sobrina mediana todavía hace honor a su alias de infancia y cuando sale cada mañana al instituto, según informes telefónicos de hermanísima, deja su habitación como si hubiese pasado por allí un tornado. En ese cuarto solo duermen ella y el gato, pero ya se sabe que los leones también son felinos y la fama que tienen las leoneras, así que no creo que toda la culpa sea de la chiquilla, seguro que la naturaleza del minino contribuye a que el dormitorio no presente el aspecto que hermanísima desearía. De todos modos, contentar a hermanísima en cuestiones de orden no es tarea sencilla, lo sé por experiencia. Ni siquiera la convivencia conmigo moderó sus instintos, ni los míos (a pesar de que aquello fue toda una terapia de choque para ambas).

El que el gato haya escogido al Ciclón como compañera de cama, a pesar de todas las perrerías que le hace, tiene su explicación: mi sobrina es la alegría en persona. Posee una alegría despreocupada, sabe relativizar la importancia de las cosas (un don que en ella es casi innato, y que por desgracia otros nunca aprenden) y se ríe hasta de su sombra. Es optimista y positiva. Le encanta sacar punta a las cosas, y lo hace con mucha naturalidad, y aún más guasa. Además del animal, la otra víctima de sus bromas es su hermana mayor. Ambas son como el perro y el gato, Ciclón no puede resistirse a tomarle el pelo a sobrinísima, y eso que sabe que a la otra le falta tiempo para entrar al trapo y tomarse la ofensa a pecho. Hermanísima se pasa el día oyendo sus quejas, y a veces les hace más caso del que merecen, parece que se hubiese olvidado de lo que era ella a esa edad (y el hermano no le iba a la zaga, aún recuerdo con pavor algunas comidas familiares en las que nadie tenía reparos en airear las vergüenzas de los otros).

Esto me devuelve al principio, hay cosas que nunca cambian, y espero que la alegría de Ciclón y su modo de ver la vida sea una de ellas para que sea siempre muy, muy feliz.

martes, 28 de febrero de 2017

A Sobrinísima por sus 18 años

El otro día me preguntó House qué diría si tuviese que hablar durante 10 minutos al mundo y todo el mundo estuviese obligado a escucharme. ¡Demasiada responsabilidad! No creo que nada de lo que yo tenga que decir sea tan interesante. De hecho llevo varios días, mejor dicho semanas, dándole vueltas a esta entrada. Sobrinísima cumple 18 años y ya el año pasado me recriminó, no sin razón, que no escribiese nada ese día en el blog. En esta ocasión aún tendría más razón para abroncarme.

No pude evadir la cuestión de House. Intenté escaquearme, pero él insistió. De nada me sirvió tratar de devolverle la pelota, al parecer era yo la que tenía que hablar, no él, y el problema es que, de verdad, no tengo mucho que aportar, ni a sobrinísima ni al resto del mundo.

Divagué un poco. Supongo que algunos hablarían de dinero, de poder, de arreglar el mundo (¡cómo si fuera posible!), de amor, de espiritualidad... No es lo mío, si algo me caracteriza es mi sentido práctico, cuando algo no es útil no tiene sentido darle vueltas, así que en mi discurso hablaría del día a día, de esas cosas pequeñas que contribuyen a la felicidad.

Es curioso, la felicidad está en uno mismo, al menos en cada uno reside la semilla para ser feliz, si uno cede la responsabilidad de su felicidad a los demás, no conseguirá nada. Sin embargo la felicidad no es egocéntrica, al contrario (al menos la mía), es un sentimiento expansivo que precisa contagiar a otros para desarrollarse.

La sonrisa es un requisito, no solo mejora el aspecto del que lo luce, como ya he comentado anteriormente, sino los ojos con los que le valora el resto. Al sonreír a alguien, la respuesta normal es que te devuelvan esa sonrisa y que con ese gesto caiga alguna barrera, no en vano se dice que se cazan más moscas con miel que con vinagre. Sonreír es fácil, pasear la sonrisa alegra un poco el día.

Una de las cosas mejores de mi profesión, y que hace que cada vez me guste más y disfrute más con lo que hago, es la posibilidad de ayudar a otros. Saberse útil hace que la vida cobre sentido y se sume otro punto a la propia felicidad. ¿Vocación? Dudo que la tuviese cuando empecé, opino que en el caso de la Medicina la vocación se desarrolla junto con la profesión. Disfrutar del trabajo también contribuye a la felicidad, todo tiene su parte positiva y su negativa, nada se salva de su sambenito, no obstante hay que aprender a apreciar lo bueno que hay en casi todo. No sé si mi optimismo es fruto de mi pragmatismo o al revés, pero ambos están muy relacionados: ¿para qué perder el tiempo en algo abocado al fracaso? Si se intenta es porque es posible.

Los seres humanos estamos llenos de contradicciones, tenemos días buenos y malos, muchas veces actuamos de forma distinta a nuestras ideas, no dedicamos el tiempo a lo que nos parece importante sino a algo superficial o directamente a nada. Nos equivocamos y hemos de asumir nuestros errores para madurar. Para juzgar existen los jueces y su tarea no es fácil ni algo que se pueda practicar alegremente; mejor ir por la vida sin criticar, y mucho menos cuando con frecuencia no conocemos todos los hechos. Ya lo decía mi abuelo, para decir algo desagradable, uno mejor se calla, y gracias a ese consejo se ahorran errores de juicio y discusiones estúpidas. Es mucho más fácil ser tolerante con uno mismo que con los demás, solo con la práctica se consigue aplicar a los demás el mismo rasero, y eso no siempre. Hay que intentar ponerse en el lugar del otro para comprenderlo. La comprensión es la base de la paciencia, al menos de los que no la tenemos de manera innata.

Igual que la felicidad propia repercute en otros, lo mismo sucede con la felicidad ajena, es un círculo vicioso, hacer a alguien feliz hace a uno mismo más feliz. No hay que ser médico para lograrlo, están la familia, los amigos, y en realidad cualquiera, los gestos de cariño, o la simple amabilidad, hacen que todo el mundo se sienta mejor. Siempre hay pequeños detalles capaces de despertar ilusión y también pequeños detalles por los que no merece la pena amargarse la vida, otra cosa que hay que aprender es a poner las cosas en perspectiva y no dar a las nimiedades más valor del que tienen (casi ninguno), solo son irritantes cuando se les presta atención.

Son cosas pequeñas, sencillas, aunque cuesta descubrirlas, y que al practicarlas, crecen. Después de perfilar mi "discurso", House me confesó que la idea se le había ocurrido por la generalización de las redes sociales, entre ellas mi blog, como una ventana al mundo. La gente habla de su look, del último bolso que se ha comprado, se centran en ellos mismos como si fuesen algo relevante, no miran alrededor, que no es nada más que eso que gira en torno suyo. Lo llamativo es la popularidad que muchos consiguen con ese sistema. No obstante, en palabras de House: "El ser humano, cuando progresa y crece, es cuando mira a las estrellas, no cuando se mira su propio ombligo."

Para terminar esta entrada solo me queda desearle mucha felicidad a Sobrinísima en su mayoría de edad y espero que mi experiencia le sea útil para lograrlo. Por supuesto no debo pasar la oportunidad de plantearos la pregunta: ¿de qué hablaríais vosotros al mundo en esos 10 minutos?