domingo, 28 de agosto de 2011

Midnight in Paris

Acabo de terminar de ver Midnight in Paris de Woody Allen y es el Allen que me gusta. Hasta el momento, mi película favorita de este director era La Rosa Púrpura del Cairo mas, después de ver esta, tendré que darle un repaso para decidir si va a ceder su puesto a Midnight en mi lista de preferencias. Teniendo en cuenta que, además de la favorita de las de Allen, también ocupaba un lugar destacado entre las demás, indica cuánto he disfrutado con ella. Una parte de la película trata sobre la vida cotidiana de una pareja de visita turística en París, él escritor y ella pija intelectualoide. Ambos van de invitados de los padres de ella y, lo que refleja la obra en estos pasajes, es bastante convencional aunque no carente por completo de interés. Allen hace gala de unos toques de su ironía, que son los que le dan la gracia. La otra parte, de fantasía, tiene que ver con el mundo nocturno intemporal que se abre para el escritor en la mágica medianoche parisina. El contraste entre ambas historias le añade encanto a la segunda. Tanto la atmósfera de ese París, como los comentarios de los protagonistas de esa especial vida nocturna me han conquistado. También lo ha hecho Owen Wilson, que ha encarnado el tipo de personaje que suele hacer el mismo Allen, con todas las características de este, pero con un grado menor de histrionismo, lo que ha hecho que resultase muy fácil identificarse con él y meterse en la película. Y es una historia que merece la pena vivirse desde dentro: romántica, original, y con la dosis justa de sarcasmo inteligente y divertido. ¿Qué más se puede pedir? Supongo que tan sólo estar en los zapatos de Owen Wilson mientras pasea por "Paris sous la pluie". Esperemos que Allen no vuelva a hacer algo similar a "Vicky, Cristina, BCN" y continúe en esta misma línea de cine para soñar. Como parece que no va a volver a rodar en España, es fácil que no vuelva a dirigir un bodrio de esa "admirada" categoría.



martes, 23 de agosto de 2011

ATARDECER GADITANO

Y con esta despertaron las musas y empezó todo. Me pasé las vacaciones escribiendo hasta en los tickets de compra y, por supuesto, cualquier momento era bueno. Podía soplar el viento, hundirse la arena o empezar a chispear, que ahí estaba yo, papel en mano, apuntando la inspiración del momento. Por supuesto, las puestas de sol de las vacaciones gaditanas eran momentos casi sagrados, no nos perdimos ni una y aún las recreo en la memoria. Este año serán sobre el lago Leman en vez de sobre el Atlántico. Espero que siga habiendo musas por allí, aunque puede que sean más cosmopolitas y adineradas.



ATARDECER EN CÁDIZ
Olas de plata,
se adornan de encaje blanco,
para romperlo en la orilla,
¡espejo de arena y ámbar!

San Sebastián,
castillo de espíritu de barco,
hechiza el puerto fenicio,
guardado bajo su encanto.
Acuarelas en el cielo,
de amatistas y de brasas;
pinceladas de oro ardiente
bruñen sombras. Llueven llamas.
¡Ya no es cielo sino fragua!

Agua azul se torna acero:
denso, profundo e inmenso.

Reflejos de oscuridad
abren ventanas de estrellas.
Noche, luna,
ritmo de mar
y arritmia de viento
fundidos en el silencio.

lunes, 22 de agosto de 2011

Poema de música del mar

Me gustan más los cuentos, pero si la musa decide que toca poesía, pues hay que hacerle caso. Aunque no sea muy brillante, al menos sugiere imágenes bonitas y, si la idea me está rondando, ya sé que lo mejor es escribirla. Este poema lo tenía empezado y poco más pero, supongo que debido a la influencia de mi vena poética del otro día, me ha vuelto a la cabeza y he tenido que terminarlo. Así que aquí lo dejo.





SINFONÍA DE MAR

Violines de arcos de luz
y cuerdas frágiles de espuma
percuten sobre la arena
los compases de obertura.

Cadencia de faro,
crescendo de claridad
lento de sol y armonía
y largo silencio de bruma.

Andante tranquilo de ondas,
con blancas crestas y negros valles,
dibujan la partitura
de improvisados compases.

Arias de brisa
 y ecos de redondas olas
rizan escalas de mares
sobre fondos de corales.

Tonalidades solares
matizan el horizonte.
Adagios de sombras
y contrastes de rocas
se cubren de gotas 
de corcheas vibrantes.

Nocturnos de luz de luna, 
melodía hecha de sueños
de oscuridad y blancura.

sábado, 20 de agosto de 2011

"Cuento de Esther" para Sole

"Niña con paloma" Picasso
Hace no mucho tiempo, en una ciudad cálida y rodeada de olivos, existió una niña muy especial de nombre Esther. Era una pequeña alegre y cariñosa que además, soñaba con convertirse algún día en hada porque, al igual que los seres mágicos, Esther flotaba.

Sole, su madre, sabía que las hadas no pueden vivir mucho tiempo en el mundo de los humanos. Para que Esther pareciese una niña más, le confeccionó unos zapatos especiales, más pesados y con las suelas impregnadas de un potente pegamento que la sujetaban al suelo. Esther sabía que para permanecer con su “mami” no podía dejarse llevar por su deseo de flotar. Por mucho que lo ansiara, debía evitarlo o resultaría imposible que siguieran juntas ya que su madre sería incapaz de acompañarla en su ascenso. Uno de los peores inconvenientes de estar amarrada al mundo estribaba en que arrastrar esos zapatos, resultaba muy cansado y, en ocasiones, terminaba tan agotada que a duras penas conseguía controlar su don. En esos momentos, los objetos a su alrededor se contagiaban por el influjo de su aura y escapaban de su emplazamiento para volar a la deriva, a través de la habitación lo que, inevitablemente, generaba algún que otro percance.

 Sole era consciente de los esfuerzos de su hija por someterse a la fuerza de la gravedad. Preocupada, estudiaba cualquier opción en busca de una solución. Así supo de un mundo mágico donde los cuentos se hacían realidad y en el cual el aire era tan especial que todos los niños podían flotar en él. Incluso los adultos revivían en aquel lugar la magia de su infancia. Los humanos se disolvían si permanecían demasiado tiempo en aquel ambiente aunque, si así lo solicitaban, se les concedía el privilegio de visitarlo por cortos periodos. Sole decidió llevar allí a la niña. La pequeña se adaptó sin problemas a aquel entorno: disfrutó de la libertad de soltar ¡al fin! el lastre de sus zapatos, así como del descanso resultante de volar y mecerse, ligera, entre ráfagas de aire. Recuperó las fuerzas y Sole la tranquilidad. Fueron días alegres, de momentos encantados, juegos y risas. Antes de regresar a casa, solicitaron ayuda a las hadas para mitigar la fatiga de la chiquilla. Estas les tejieron unas pulseras mágicas, como las que ellas mismas utilizaban cuando visitaban el mundo humano y que permitirían que la pequeña se mantuviese pegada al suelo con más facilidad, sin resentirse tanto por el esfuerzo. Pero también les dijeron que cuando Esther cumpliese 13 años, un número mágico crucial, sus poderes aumentarían y los brazaletes dejarían de hacer efecto; no podrían vencer la magia de la joven.

El retorno a la rutina fue duro. Pese a la ayuda de las hadas, dominar aquel don resultaba agotador: la constante sensación de peso, que la hacía sentirse continuamente aplastada contra el suelo, empeoraba según transcurrían los días. Siempre que les era posible, madre e hija escapaban al mundo mágico y, en él, recobraban las fuerzas perdidas. Allí, Sole podía despreocuparse mientras Esther volaba feliz. En cada nuevo viaje, la niña se parecía más a las hadas. Estas, les enseñaron a tejer las pulseras mágicas y, a la pequeña le encantaba combinar los abalorios de distintos colores para realizar originales diseños.

Esther fue creciendo. Cumplió la inquietante edad de 13 años. Su propia magia se hizo más intensa y, según habían vaticinado las hadas, su facultad de volar se volvió casi imposible de reprimir. A pesar de adornarse ambas muñecas con pulseras e incluso engalanar con ellas los tobillos, se despegaba del suelo. Elaboró además delicadas sortijas y coloridos pendientes engarzando las cuentas mágicas entre hilos de plata. Se cubrió con todas las alhajas al mismo tiempo y llegó incluso a recamar su ropa, en un intento infructuoso de resistir la inercia que la arrastraba hacia las nubes. Tuvo que recurrir de nuevo a los pesados zapatos, ¡tan cansados!. La joven sufría, le resultaba hasta doloroso el mantenerse pegada a la tierra. Sentía crecer por momentos aquel ansia de dejarse llevar por el impulso natural de flotar. Anhelaba relajarse y descansar y, aunque fuese tan sólo por un instante, liberarse de ese lastre abrumador que la aprisionaba. Por otro lado, al mirar a su madre, se resistía a abandonarse y sacaba fuerzas con las que sobrellevar su carga. Sole tampoco cesaba en sus pesquisas: ensayaba nuevos remedios para aliviarla y conseguir así retener consigo a su hija. Cualquier mínimo logro se revelaba cada vez más difícil y agotador. Aún así, ambas evitaban darse por vencidas.

"Snowdrop fairy" Cicely Marie Barker
 Un día las fuerzas de Esther se acabaron. Se había transformado en hada. El mundo humano no era para ella, le dolía. Había llegado el momento de volar, perseguir la magia y los sueños, formar parte de ellos. Para Sole era muy pronto. Para Esther también. Sin embargo, al empezar a flotar, a pesar de la separación, el peso se alivió, se notó ligera, sin cansancio, feliz. Se dejó llevar, libre, tranquila. El mundo de las hadas la acogió en su seno y colmó de magia su cuerpo debilitado. Radiante, la joven se prometió que ahora sería ella la que cuidaría de su mami.

viernes, 19 de agosto de 2011

Poema del Alfabeto

El otro día, en una asociación extraña de ideas, se me ocurrió intentar hacer un poema siguiendo el orden de las letras del abecedario. ¿Qué cómo puede alguien, mientras va pensando en la lectura, recordar la fase de aprender a leer y la cartilla y, de ahí, llegar a la idea de escribir una poesía siguiendo el abecedario? Si además, semejante ocurrencia le viene a una en el coche, mientras vuelve a casa y no le deja de rondar la cabeza hasta que aparca, momento en el que es obligatorio, pese a ser las 3 de la tarde de un día caluroso de Agosto, no salir del vehículo hasta que ha empezado a transcribir los versos que ya tiene en la cabeza, todo sugiere que, la mente en cuestión, no rige muy en condiciones, pero eso no es una novedad. También es achacable a un golpe de calor, con el consabido delirio. El caso es que nada mejor que abrir un apartado de poesía en mi blog y colgar allí el resultado. Se me da mejor la prosa, pero la inspiración no entiende de eso y, si decide un día que toca poesía, pues toca poesía. Son versos cortos, no soy Lope y no puedo hacer un soneto a petición de Violante respetando la métrica, la rima y el orden alfabético. Espero haberlo puntuado bien para que, al hacer las pausas, se vea que en realidad sí que rima (algo). Al menos lo hace si soy yo la que lo lee. A lo mejor tengo que grabarlo y colgarlo en su versión audio. Claro que mi voz no es precisamente radiofónica pero, para eso cuento con el otro grumpy de mi casa que sí que resulta muy seductor, y seguro que se presta a colaborar. Una muestra más de mi optimismo es que he dado el poema como satisfactorio aunque me falte la K, y la X sea una licencia.

"ALFABETO"
Alzado en su admirador ardiente, con el anhelo
de beber sus besos,
cayó su cordura
y despertó el delirio del deseo.
Entre la enajenación y la euforia,
en el frenesí de aquel flechazo,
ganó la gracia y gritó su gozo,
mas la hipnótica hechicera, herida,
le instigó a incendiar la
Joya de su juventud jadeante.
Las lagrimas de su lamento
llamaron con su llanto
a la merced y a la mentira.
Náufrago en la nebulosa nada,
ñoño cuan niño
obsesionado,
le perdieron las pasiones. Las penas
quemaron su querer quebrado.
Rogó sin respuesta.
Sollozó en silencio, sin suspiros. La soledad le hizo sentirse
tranquilo tras la tormenta,
único en el universo,
vacilante ante la verdad de su vida vacía.
Borracho de Whisky,
extraño en la extensión de su duelo,
su yo yacía, yerto y
zarandeado, en brazos de la zozobra.

lunes, 15 de agosto de 2011

Clase de Reiki


El verano pasado nos dieron un seminario sobre Reiki. Todo el mundo hablaba de aquello por el hospital así que me apunté por curiosidad. Además, pensé que con tanto lesionado a mi alrededor, me podría terminar resultando útil. No me ha hecho cambiar ni mucho ni poco mis planteamientos pero la experiencia, en sí, no tuvo desperdicio. Sacié mi curiosidad, que el saber nunca está de más, y los franceses dicen que hay que probarlo todo, al menos una vez. En este caso una y no más.

Como no progresaré hacia los siguientes "niveles" de la técnica me las tendré que apañar con lo básico, y aún con eso puede que me sobre. Si expreso un cambio de opinión, recordadme que me lea a mí misma y, si pese a ello no escarmiento, tenéis permiso para reíros de mí. Aunque en principio iba a correr el riesgo yo sola, finalmente engañé (perdón, quería decir enganché) a una de mis compis, que se apuntó al plan conmigo. Me alegré de entrada de contar con una aliada, y después supuso toda una ventaja, no sólo por la complicidad sino también porque las prácticas son en pareja y es mejor con alguien de confianza.

Compartimos mi comida, siempre es preferible evitar el rancho hospitalario. Sospecho que lo preparan para favorecer la afluencia de pacientes al servicio de digestivo, no conozco a ningún sanitario que sin problemas de esa índole. ¡Menos mal que la dividimos entre dos! Me debió pillar con hambre cuando la preparé, porque había suficiente para un regimiento. Pese al reparto, no pude tomarme el postre. Ya se sabe que a la hora de la alimentación mi herencia genética es más que generosa y eso que la parte paterna de mis genes, a la hora de comerse lo que han preparado los de la rama materna, posee un estómago de rumiante (con 4 espacios: aperitivo, primero, segundo y postre con sobremesa). Entre unas cosas y otras, la sobremesa también fue también digna muestra de la influencia familiar. Se nos fue la hora a lo tonto y llegamos al curso por los pelos.

Éramos todas féminas, con los pocos hombres que hay en este trabajo tampoco es de extrañar. Todavía son menos, si es que existe alguno, a los que les interesen este tipo de terapias alternativas. Llegamos por los pelos pero aún en hora, no así como una rubia de bote, y tan tonta como el mismo bote del que sacó el tinte, que carecía tanto de reloj como de cerebro. Además de llegar tarde se erigió en molesta protagonista pregunta-estupideces continua. No había manera de progresar en lo que interesaba, lógicamente la cuestión práctica. Las teorías de que si la energía universal fluye a través de los chakras, saber si estos son 7 o 9, conocerlos con detalle, con sus subdivisiones y semejantes cuentos, me parece precisamente eso: una invención apenas útil para explicar, con pretensiones de lógica, el efecto de las diferentes técnicas que se basan en ello. La base científica debe de ser similar a la de la magia (y por lo tanto poco, por no decir nada, relacionada con la leyenda). Prometo que hice un ejercicio de paciencia con la rubia hasta que llegué a mi límite. Entonces, no muy diplomáticamente (¡con lo qué soy yo habitualmente!), sugerí que con la práctica se entendería todo mejor y de paso dejábamos de perder miserablemente el tiempo (se había agotado mi paciencia y si no me había marchado aún era por respeto a la profesora y, porque con las teorías aquellas, mi curiosidad no estaba ni mínimamente satisfecha A fin de cuentas eso era lo que me había hecho apuntarme inicialmente).

Tras una pausa en la que la mayoría salió a fumar (debe de ser importante para la meditación oriental, la nicotina es energética ¿no?), pasamos a la "iniciación". Esta fase consiste en una ceremonia de transferencia de "poder" para poder dar Reiki (sin eso no es posible captar la energía universal que se ha de transmitir. Por supuesto que este acto es en realidad la base para poder crear una escuela de "maestros" y alumnos y los cursos correspondientes con sus diferentes niveles. Hicimos el teatro tranquilamente, no se trataba de nada peligroso, no te clavaban nada, sólo te tocaban y el mero contacto no contagia la tontería, al menos que se sepa. Con música de fondo, cerramos los ojos. Primero suena una campanilla y, al oírla, se ponen las manos juntas encima de la cabeza (imaginad la estampa, lo de los ojos cerrados es para evitar la risa de vernos unas y otras). Tras la segunda campanilla, las manos bajan al pecho, en posición de oración (con devoción, por supuesto). Llega el gran momento: la maestra coge las manos, las separa y transmite el poder, para lo que le basta con golpear con sus dedos en la palma (la imaginación de su fundador no daba para más). Una vez realizado el solemne rito, se juntan de nuevo las manos (el poder se queda entre ellas, sin escaparse, y no tiene más remedio que ir hacia dentro). Tras la tercera campanilla las manos se separan y se colocan sobre los muslos. Cuando para la música (muy New Age, si eso lo dice todo, teniendo opciones de oriental, clásica y jazz ponen "eso" que no es nada más que repetición ad eternum de un par de compases) se abren los ojos. Después de la ceremonia de iniciación llega el momento de la aplicación del Reiki. Toda esta puesta en escena explica por qué el curso dura 3 horas, como si una no tuviese otra cosa mejor que hacer.

Con mi recién adquirido "nuevo poder", le hice una sesión a mi compi. Supongo que le sentó muy bien, aunque de un modo algo paradójico. Lo digo porque la pobre, según empecé, se cogió una llantina de las buenas. Al parecer la necesitaba y le sirvió para soltarla y desestresarse. El principal efecto es precisamente ese, relajación, con lo que uno se encuentra mejor mentalmente y eso se refleja físicamente. La otra parte de la teoría, esa que habla de que tras la iniciación se consigue un nivel de energía superior que te hace estar conectado a otra gente con ese nivel de energía, no debió de funcionar en mi caso. Mi opinión sobre la auxiliar rubia, con la que sin duda debía haber sentido esa conexión, no cambió un ápice. No es que sea mala ni egoísta la pobre mujer, sino simplemente muy tonta. Está en ese nivel de estupidez en el que uno ni se da cuenta de ello, por lo que tampoco le preocupa, y se siente satisfecho consigo mismo. Es evidente que tampoco me ha vuelto más caritativa, aunque no sé si si se debe a que era tan sólo el Nivel 1, el físico (y suficiente). Al parecer el manejo psicológico requiere ciertas cualidades de las que carezco y que no se encuentran dentro de mis prioridades por el momento. Es posible que a la vuelta de vacaciones me sienta con fuerzas para afrontar algo así, pero lo dudo. Quizá después de varios años sabáticos, y no sé si entonces sería por los años o por el descanso, ya que mucho me tendría que aburrir para plantearme entretenerme de ese modo. Del nivel espiritual ni hablamos, dado que mi idea de las religiones se engloba en el de las leyendas.

Mi teoría final sobre el mecanismo del Reiki es que el contacto suave y con intención curativa despierta emociones de calidez y protección que ayudan a liberar endorfinas. Consigue que uno se encuentre mejor y, gracias al efecto analgésico de las endorfinas, los dolores se controlan, y las somatizaciones no digamos, que no hay nada como relajarse para quitarse pájaras mentales.

De momento practicaré el Reiki para controlar las ganas de morderles y tirarles algo a la cabeza a las Houdinis de mi trabajo. Os podéis imaginar que el sobrenombre es porque son las reinas del escapismo. Claro que sería un gran éxito si lograse alcanzarlas, porque eso significaría que no se han escapado tan bien como tienen por costumbre.

jueves, 11 de agosto de 2011

Chocolate

Una de mis grandes pasiones es el chocolate. No es que sea digestivo, precisamente, pero su disfrute bien merece un poco de indigestión. En el congreso de 2011 de la European Society of Cardiology (ESC), una comunicación de unos investigadores Británicos, más fiables generalmente que las fuentes francesas que son únicos publicando sus maravillosos resultados que luego nadie puede contrastar, informó que, los individuos que toman más cantidad de chocolate tienen un 37% menos de riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y un 29% menos de tener un ictus, en relación a los que toman menor cantidad de este y a los que no lo consumen. Dentro de unos días me iré a Suiza, donde, por supuesto, ya pueden ir haciendo acopio extra algunas de mis bombonerías favoritas, ya que hace mucho que no voy, así que he ido haciendo ganas. Pienso volver de mis vacaciones con mis factores de riesgo por los suelos. En concreto voy a dedicarme a asaltar La Bonbonnière, en la Rue du Rive, 11, enfrente de la Fnac, donde tienen unas trufas y unos pavées (adoquines de chocolate, típicos de allí) insuperables y Micheli's (en el chaflán de la Rue Micheli-du-Crest 1 (1205 Geneva Tel. +41 22 329 90 06) con el Boulevard de Philosophes) que hace unas almendras cubiertas de chocolate buenísimas, además de bombones de mazapán amarguito, tanto de almendra como de pistacho y de nuez, cubiertos de chocolate negro y, también tiene unos, con un toque de canela, impresionantes. Tengo que ir a conocer la de Philippe Pascoët en la zona de Carouge, que ostenta, ni más ni menos, que el título de la "Mejor Chocolatería de Ginebra" otorgado por la ciudad durante varios años seguidos, pero en esa el chocolate es más un arte que una profesión y, con ese temperamento artístico nunca se sabe si el dueño va a estar inspirado y abrirá, o habrá que probar otro día. Claro que, si es una obra de arte, habrá que insistir como ocurre con los buenos museos. En Madrid, posiblemente mis favoritos sean los bombones de licor de Santa, aunque también me gustan sus rocas de almendras enteras (una bomba, pero tan buena que merece la pena el riesgo). Por lo demás, suelo comprar tabletas de chocolate, por supuesto que negro, y he debido probar todas las marcas del club del Gourmet, además de las de Sampaka, chocolate factory, Alma de Cacao, etc. Del club del gourmet me gustan El Barco (de Ávila, el negro 70% de almendras es una pasada), Varlhona (tienen un ecológico buenísimo), Godiva (con su 72% la boca se llena de chocolate. Lástima que el 85% no lo tengan en tabletas y haya que comprar el surtido de cuadrados negros), New Tree también es muy bueno y era estupendo el de una marca italiana que tenían con el 80% y que ahora sólo hay hasta el 60 y, por desgracia, no es igual (Menichetti o algo así se llamaba). Del Sampaka no hay nada como los de las cajas blancas de La Joya y Choconousco (seguro que está mal escrito), y también el cacao en polvo puro desgrasado está de muerte (y curiosamente me gusta más que el sin desgrasar). Alma de Cacao tiene un 85% muy rico y unas almendras cubiertas de chocolate negro casi comparables a las de Micheli's. Como no siempre se puede ir a Ginebra a por estas últimas, ya van bien como sucedáneo. Por supuesto el chocolate Valor o el de Lindt están también muy ricos, y no requieren una expedición para ir a buscarlos. Pero la aventura del viaje también tiene su atractivo. En otro tipo de modalidades de preparación, el mejor helado de chocolate de Madrid, y también el de yogur, lo tienen en Alboraya, en la C/ Alcalá a la salida de la estación de metro de Ppe de Vergara. Son mis sabores favoritos y no siempre los tienen buenos. Es una pena que en muchos sitios el helado de chocolate sepa más a azúcar que a cacao, pero aquí no pasa eso. Han puesto yogur helado en Madrid, pero me han pillado después de probar el de Pinocchio en Linares y las de aquí no le llegan ni a la suela del zapato. Así que tendré que bajar a tomar helado de yogur en condiciones, porque en Alboraya el de chocolate está tan bueno que soy incapaz de cambiarlo por el otro. En Oriol Balaguer tienen unas cajas de trufas heladas negras negrísimas de las que hay que deshacer en la boca al tiempo que cierras los ojos mientras te transformas en chocolate. También tienen algunas tartas de texturas combinadas, pero resultan un poco pesadas. En ese aspecto, me gusta más la tarta Azabache del Pomme Sucrée, en la C/ Barquillo. Las de uno y otro sitio son parecidas de aspecto, pero esta última no se hace pesada. Además, ¡el sitio es tan bonito! Por supuesto, la tarta Caracas de Griottin, con su capa de cacao por encima de la mousse, es casi tan recomendable como la del Pomme Sucrée. En cuestión postres en restaurantes, a veces me da mucha rabia cuando sus postres de chocolate son de "chocolate blanco". Para empezar, eso no es chocolate, sino un invento inmundo más parecido a la leche condensada que a otra cosa. Menos mal que César, en el Antojo, tiene el Bombón de Haba Tonka, para el que siempre hay un hueco. Si además, previamente, en la carta había Kubak de langosta, la comida es, en ese caso, insuperable. No hay un Kubak como el suyo. También en el Boccondivino (que desgraciadamente ha cerrado) tenían una mousse de chocolate negro con unas frambuesas (que no molestaban como suele ocurrir), que es para enviciarse. Puede seguir a su tartar de buey o atún o al ceviche, o a los garbanzos con bogavante. En cualquier caso, en cuanto empecemos las vacaciones, esas que no parecen llegar nunca, vamos a tener que hacer una escapada para celebrarlo. O si no, a Linares, sin fallar en Los Sentidos, que debe ser el único sitio donde no echo de menos el chocolate en el postre, porque tienen las mejores natillas del mundo.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Trucos de cocina

SARTEN ANTIADHERENTE
1. Si quieres que ninguna sartén se te pegue, corta un diente de ajo por la mitad y pásale por toda la sartén, sobre todo por el fondo. Además de no pegarse, dejará un sabor muy agradable en lo que hagas en ella.
2. Cuando no se disponga de sartén de teflón se puede usar cualquier otra, lo importante es calentarla al máximo sin nada dentro. Cuando la temperatura sea elevada, poner dos a tres cucharadas colmadas de sal fina, esparcirla por todo el fondo y dejar que se caliente por uno o dos minutos. Después tirar la sal con cuidado (yo la paso a otra sartén para que se enfríe) ya que esta muy caliente y puede causar quemaduras serias. Dejar nuevamente la sartén en el fuego, poner aceite y fría lo que quiera sin temor a que se pegue o quede salado.

BAÑO MARÍA Para cuajar flanes, tocino cielo, pasteles de pescado, es aconsejable colocar tapa con paño cocina de felpa entre medias que absorba el vapor.

MASAS La levadura madre la puede hacer uno mismo. Para ello, mezcla en un vaso un dedo de harina y agua, hasta que tenga la consistencia de un puré ligero. Déjalo un día a temperatura ambiente (20 a 25º C) un poco destapado. Al cabo de ese día, añade un poco más de harina y revuelva hasta que quede un puré un poco más espeso. Cuando veas que se esponja y huele a ácido, ya tienes la levadura madre hecha.

FRITOS Cuando se fríe pescado o algún alimento rebozado en huevo, para que no haya espuma sólo hay que echar tres palillos al aceite cuando este caliente.
INGLESA.- Empanar a la inglesa consiste sobre todo en pasar por yemas de huevo batidas añadiéndole dos gotas de aceite a las yemas de los huevos batidas para evitar que el empanado se queme.

MARINAR.- Cundo se marina una carne, nunca se debe salar, ya que la sal cuece. Siempre hay que cubrirla con un poco de aceite para protegerla de la oxidación. No conviene marinar más de 24 horas.

BATIDORA.- Para que cuando se tritura algún condimento en cacerola y para que no te salpique, el truco consiste en tapar dicha cacerola con papel de aluminio, agujereando en el centro y pasar la batidora por dicho agujero.

MANTEQUILLA.- Para que se vaya el gusto de la mantequilla rancia inserta en ella una zanahoria cruda pelada.

LEGUMBRES SECAS.- No es recomendable dejar las legumbres secas en remojo, pues fermentan. Lo mejor es blanqueadas echándolas en agua antes de calentarla y en cuanto el agua hierva, se sacan y se escurren.
LENTEJAS.- Para que no se conviertan en puré, un truco consiste en saltear las lentejas previamente durante 5 minutos removiéndolas, la piel se agrieta y después en la cocción quedan enteras.

ARROZ QUEMADO Cuando hacemos arroz, y vemos que se nos ha quemado lo mejor es poner una cebolla entera en medio del arroz, así evitaremos que a la hora de comer sepa a quemado
ARROZ Para evitar que se pase rehogarlos 4-5 min en sarten sin dejar de remover.

CARNES.- Si en un descuido la carne que tenías en el horno se te ha endurecido, no dudes en añadir unos cuantos tomates a la fuente, los ácidos del tomate te ayudaran a que se vuelva tierna.
CARNE EMPANADA PERFECTA: Antes de empanar la carne, debemos macerar la carne durante 4 horas en leche. Para que el empanado quede más crujiente, mezclar el pan rallado con kikos y copos de maíz triturados. De esta forma conseguiremos un empanado crujiente y una carne tierna y jugosa.
MARINAR CAZA:  Llenar una olla con 2 litros de vino, una cebolla cortada, 1 apio, 1 puerro, un poco de tomillo, romero, pimienta en grano, canela en rama. Hervir la mezcla hasta que se evapore todo el alcohol. Dejar enfriar antes de introducir la carne. Marinar durante 48 horas.
ABLANDAR CARNE: Las carnes duras si se ponen con yogur unas horas antes de cocinarlas (o la noche anterior) se quedan mucho más blandas. Sobre todo las guisadas. Tb va muy bien para el pollo, sobre todo si se quiere adobar porque el adobo penetra mucho más.
Para que el asado quede jugoso por dentro y crujiente por fuera, debemos procurar cerrar los poros de la carne. Si no queremos dorar la carne en aceite antes de ponerla en el horno, podemos poner el trozo de carne en un colador grande y rociarla con agua hirviendo por todos los lados. Dejarla escurrir, secar bien con papel de cocina y está lista para asar.
CONEJO.- El conejo no se debe cocer demasiado, pues su carne quedará fibrosa. Si quieres que la carne sea mas jugosa, ponlo en remojo con leche durante 24 horas.

GUISO SALADO.- Si un guisado de carne ó pollo, se te ha pasado de sal, no le añadas agua, lo mejor es añadir un vasito de leche fría, mueves la cazuela y verás que se le quita lo salado.
PICANTE.- Si te has pasado de picante, añade manzana rallada para contrarrestarlo. 
ESTOFADO DURO Se puede transformar en albóndigas: Por cada 300 gr carne 400 gr de patata cocida. Triturar. Añadir 2 huevos, ajo y perejil picados, un poco de leche, chorrito zumo limón, sal y pimienta. Trabajar masa hasta blanda y compacta. Moldear albóndigas, rebozar en pan rallado y freir.

CEBOLLAS.- Para que las cebollas al guisarlas te queden enteras, pélalas y practícales una incisión en forma de cruz en uno de sus extremos para que entre bien el agua o la salsa.

RECONOCER PESCADO FRESCO: Piel y ojo brillante, ojo transparente, branquias rojas y cuerpo consistente (no se dobla)
LANGOSTA.- Para cortar en dos mitades la langosta se corta en dos partiendo del extremo de la cola, al contrario que el bogavante, las langostas grandes son mejores que los bogavantes.
PESCADO FRITO Para evitar que se ablande no hay que salar hasta el final y hay que freírlo en aceite muy caliente.
PESCADO REBOZADO CRUJIENTE para conseguir un bacalao frito más crujiente y jugoso el truco está en el modo de pasarlo por harina: se pasa por harina una vez, se moja en agua muy fría y se vuelve a pasar por harina. Una vez hecho esto se fríe en aceite muy caliente.

PESCADO COCIDO Para evitar que se deshaga introducir con el agua hirviendo y dejar SÓLO 5 min (con temporizador) y sacar con espumadera.
CALAMARES.- Para que no te resulten duros en un baño de leche cruda unas dos ó tres horas.
CABALLA.- Para digerir mejor la caballa, aparte de eliminar la película que recubre las paredes del estomago, se aconseja dejarla marinar durante dos horas largas en vinagre y sal gorda, que destruye la grasa. Cuanto menos esté cocida la caballa, mas blanda estará. Se aconseja unos veinte minutos de cocción, nunca menos.

NO SE PEGUE TORTILLA PATATA: Para que no se pegue la tortilla de patatas en la sartén, echar antes un poco de sal gorda y calentar, (quitar antes de cocinar la tortilla)
HUEVOS.- Echa sal al agua de cocción para hacer huevos duros, de esta forma los pelarás mejor y para que no se te rompan al cocerlos puedes agujerearlos con mucho cuidado en uno de sus extremos.
Si el huevo se agrieta y la clara se sale, basta con añadir un poco de vinagre al agua y cerrará la grieta.
Acuérdate que los huevos se agrietan mas si están fríos, así que sácalos un poco antes de la nevera.

PATATAS COCIDAS SIN DESHACER: Para que las patatas cocidas no se deshagan al hacer ensaladas, ensaladillas u otros platos, se debe echar en el agua de la cocción unas gotas de vinagre, de esta manera cuando mezcles la patata, esta no se deshará y no se convertirá en puré. Cocer a fuego lento con 1 cucharada de vinagre blanco. Antes de cocerlas dejarlas 30 min sumergidas en agua fría.
PURÉ DE PATATAS SIN GRUMOS Cocer sin pelar y luego pasar por el pasapuré cuando estén bien calientes.

AJOS
Ajos fáciles de pelar: Para pelar los ajos con facilidad y que no se nos quede la piel pegada a los dedos, poner los dientes de ajo de remojo en agua durante 10 o 15 minutos. Saldrá la piel casi sola.
Aliento a ajo: Para eliminar el aliento a ajo, poner en la boca un poquito de perejil por unos instantes.

GAZPACHO
Añadiendo un poco de zumo de lima y de limón, el gazpacho adquiere un nueva dimensión.
Gazpacho que no repita : Hazlo como siempre, y añádele una manzana golden, seguro que no te repite. ¡Ah! y si no le hechas pan se te conservará por mas tiempo.

JUDÍAS VERDES Para evitar que se decoloren al cocerlas echarlas siempre en agua ya hirviendo y con sal.

CONSERVAR MACEDONIA SIN ENNEGRECER: Guardar en tupper cubierta de agua con gas. Antes de servir añadir un chorro de limón.
FRUTA FRESCA: Guardar en nevera, separar de verduras de hoja que emiten sustancias que la deterioran más rápidamente.
EVITAR PLATANOS NEGROS: Para conseguirlo solo tienes que meter los plátanos junto a un limón (entero) en una bolsa de plástico. Cierras la bolsa, la metes en la nevera y listo, tus plátanos mantendrán su color amarillo sin ponerse negros.
MELÓN.- Elección de un melón: Es mejor el melón hembra que el macho, el melón hembra tiene el troncho mas ancho que el macho. Si el rabo del melón se resiste al retorcerlo, el melón no está maduro, tiene que romperse fácilmente. Es preferible el melón de piel granulosa al de piel lisa.

EVITAR SALPICADURAS ACEITE Si cae algo de agua en el aceite o al freír, para evitar que salte hay que añadir un poco de sal al aceite caliente.

CONSERVAR HIERBAS (PEREJIL, ALBAHACA, CILANTRO, MENTA...): Guardar las hierbas frescas en el congelador en una bolsa, cuando estén congeladas se cristalizan con lo que se pueden aplastar en la bolsa con las manos y se trituran de esta manera y sólo hay que ir sacando lo que se necesite (lo mejor con una cucharita desde la bolsa), una vez aplastadas no abultan nada.

MONTAR CLARAS Y YEMAS: Se montan mejor con los huevos a temperatura ambiente o tb poniendo el cacharro sobre una cacerola con agua hirviendo (aunque sin que llegue a tocarla, simplemente con el vapor). Se quedan más espumosos, firmes y con más volumen, y además mucho más rápidamente.
CONSEJOS PARA MONTAR NATA . Para poder montar nata con mucha más facilidad guardaremos el recipiente ovalado y metálico que utilizaremos (recipiente de pastelería) en el frigorífico hasta que se haya enfriado considerablemente.
Gracias a la acción del frío, la nata (que tb debe estar bien fría) se montará sin ningún problema.
Este consejo, es ideal para las natas que no son excesivamente frescas o que no han estado durante mucho tiempo guardadas en cámara o nevera

NO GRUMOS: Siempre que hagas postres en los que utilices harina refinada de maíz, mézclala con azúcar antes de utilizarla. De esa forma no se hará grumos cuando vayas la utilices.
Si lo que vas a hacer es una salsa, una crema o una papilla (en salado), disuélvela primero en un líquido frío (agua o leche) y luego ya puedes ponerla al fuego, ya que si echas la harina directamente en un líquido caliente se hará grumos y no habrá forma de deshacerlos.
HARINA SUELTA: Para evitar que la harina se apelmace, porque coge humedad, coloca una hoja de laurel dentro del paquete o tarro donde esté guardada la harina. La hoja de laurel absorberá la humedad ambiental y mantendrá la harina fresca y sin apelmazar.
GUARDAR PAN RALLADO Si tienes pan sobrante y quieres rallarlo, para que no se te estropee ni se ponga húmedo, mete el pan rallado en un bote y añádele una hoja de laurel. Te durará meses como el primer día.
GALLETAS CRUJIENTES Guardar en tarros herméticos. Tb poner unos terrones azúcar o garbanzos crudos para que absorban la humedad.

PESAR.- parámetros indicativos:
  1. Aceite.- 5 gr. Una cucharada de café .- 16 gr. Una cucharada sopera.
  2. Agua.- 5 gr. Una cucharada de café.-18 gr. Una cucharada sopera.
  3. Harina.- 5 gr. Una cucharada de café.- 15 gr. Una cucharada sopera.
  4. Mantequilla.- 4 gr. Una cucharada de café.-12 gr. Una cucharada sopera.
  5. Miel.- 5 gr. Una cucharada de café.- 18 gr. Una cucharada sopera
  6. Sal.- 5 gr. Una cucharada de café.-15 gr. Una cucharada sopera.
    Hasta aquí todas las cucharadas rasas.
  7. Azúcar.- 9 gr. Una cucharada de café.- 25 gr. Una cucharada sopera.
  8. Mantequilla.- 9 gr. Una cucharada de café..-22 gr. Una cucharada sopera.
  9. Sal.- 9 gr. Una cucharada de café.- 25 gr. Una cucharada sopera. Todas las cucharadas colmadas.

domingo, 7 de agosto de 2011

Barbacoas familiares


Las últimas celebraciones familiares han recaído sobre los hombros de mi hermano. Esto se debe al hecho de que su casa dispone de una hermosísima terraza en la que tuvo la brillante idea, al menos para los demás, de instalar una barbacoa. Gracias a ella ha conseguido que, ante cualquier ocasión, todos nos acoplemos allí sin muchos miramientos.  Las excusas que le vendemos son variadas: cumpleaños y santos por descontado (que hay que celebrarlo todo), el que haya venido alguien de la familia a pasar unos días (lo que no es infrecuente ya que, para ser una familia de gitanos sólo nos falta la raza, que el nomadismo, los vínculos hasta con primos terceros, y aún más remotos si se tercia, y el número ya los tenemos) o, simplemente,  nos juntamos porque hace bueno.

El factor meteorológico influye pero sólo en el caso de que caigan chuzos de punta, de otro modo, se considera adecuado para barbacoa. Incluso someterse al riesgo de insolación es aceptable. Tengo clarísimo que mi hermano tiene una resistencia al calor suficiente como para sobrevivir a una erupción volcánica: más de 40 grados a la sombra (y muchas veces ésta apenas está presente en su terraza) y ahí está él, al pie del cañón, en este caso la parrilla, avivando el fuego y vigilando que todo quede perfecto (cosa que consigue). Otro rasgo de la familia es el buen diente del que gozamos, siempre y cuando lo servido tenga calidad. Se puede decir que somos los invitados ideales: exigentes, gourmets y tragones. También hay que reconocer que mi hermano ha conseguido llevar el papel de anfitrión a límites con los que resulta difícil competir. Creo que incluso disfruta con ello.

Ayer, con el cumpleaños de mi hermana y el reciente santo del dueño de la terraza hace unos días, había doble motivo para la barbacoa, así que allí estuvimos. Ni que decir que fue un rotundo éxito del que no quedó ni rastro de las viandas que se llevaron: más de 5 kg de carne, 2 bandejas de chorizos, ensaladas para ayudar a bajarlo todo (incluso la ensaladilla rusa con su patata y mayonesa entra en esta categoría), unos quesos variados que habíamos traído de Suiza, tartas de cumpleaños (chocolate y zanahoria) y un surtido de chocolates suizos (tableta, trufas y avellanas recubiertas de caramelo y chocolate negro) para picar en la sobremesa, por si a alguien aún le quedaba algún hueco que rellenar en el estómago. Por supuesto, todo se despachó a su ritmo: llegamos antes de las 15h y nos fuimos después de las 20h.

Tampoco faltó la conversación, o conversaciones que, desde bien bebés soltamos la lengua con fluidez (mi hermana pequeña apuntó maneras desde los pocos meses de edad, cuando sus primeras palabras fueron: ¡calla, calla, calla!,  pensaba que el ser la última en llegar le daba derecho a tener la última palabra, aunque esa posición, con los años, ha descubierto que está muy reñida. Tampoco es que importe, porque luego cada uno hace lo que le peta y "aquí paz y después gloria" como dice el refrán). Es también cierto que nuestra locuacidad deriva con frecuencia en que las conversaciones no sean muy participativas, sino más bien del tipo monólogo, con todos y cada uno de nosotros contando el suyo al mismo tiempo. ¿Quién "se supone" que escucha? Eso no admite dudas: los cuñados (y el resto de la familia política en las celebraciones a las que asisten). En realidad, tan sólo lo suele hacer esta última que, cosa extraña, pese a la aturdidora verborrea a la que se ven sometidos, nunca han buscado excusas para eludir nuestras invitaciones. Lo que son los cuñados en sí, ya están escarmentados y, saben que les basta con poner cara de interés mientras hacen oídos sordos. Seguir todo lo que se dice es imposible, quemaría los circuitos de cualquier computador. Tampoco importa, no damos ninguna clave para resolver los problemas del mundo y, además, se puede contar con que el relato de las anécdotas se repetirá, con regularidad, en un futuro próximo (a veces sólo precisa unos minutos hasta encontrar un interlocutor desprevenido al que abordar) y, si encima es gracioso o jugoso, la historia será aprovechada hasta la saciedad y, con alguna pequeña exageración propia de nuestra sangre andaluza, alcanzará la posteridad.

viernes, 5 de agosto de 2011

Bistró Madrigal

Esta entrada es en realidad para exorcizar demonios y desahogarme. Tenía ganas de plasmar mi opinión sobre la vergonzosa comida con la que nos obsequiaron, afortunadamente hace tiempo, en este restaurante con pretensiones.  Es una de las peores experiencias gastronómicas que recordamos, tanto el Dr. House como yo. Por desgracia, de puro mala, resultó inolvidable.

 Después de conocer la cocina de Andrés Madrigal en su paso por el Alboroque, íbamos con grandes expectativas y, no sólo es que no se cumpliesen, sino que se acercaron tan poco a conseguirlo que lo que sí lograron sin dificultad es que saliese de allí rebotada y terriblemente decepcionada. Nada que ver con las veces que habíamos comido en Alboroque. Ni siquiera el local tenía el mismo encanto sencillo de este sino que, en el Bistró, hasta la decoración era pretenciosa.

Tomamos el Menú Bistró. Para empezar fastidiaron el pan, de nueces y pasas, mi favorito, con lo que antes de probarlo iba bien predispuesta. En el Alboroque no tenía competencia, sin embargo aquí estaba seco, duro y no parecía ni del día. Las sardinas tenían bastantes espinas, detalle que el Dr. House lleva peor que mal. El chipirón era uno y pequeño y, la bullabesa de trigo estaba tan aderezada con pimienta, que no dejaba apreciar el resto de los sabores. La carrillada tenía una salsa de vino muy pasada de azúcar (pero mucho, tanto que era casi caramelo y su dulzor predominaba sobre el gusto de la carne). El postre de mojito no sabía a tal y, como a mí de entrada no me van mucho los cocktails, me prepararon otro de pestiños, que tampoco era nada especial. Echamos de menos los del Alboroque: la insuperable creme brulée, a la altura de mi favorita en un restaurante de Estocolmo, o la leche-cacao-avellanas... que eran espectaculares.

Salí furiosa tras la tomadura de pelo. Y, para rematar el asunto, precios subidos a la parra.

Fue hace más de un año y no hemos vuelto, ni pensamos hacerlo. Pero conviene avisar para que, el que vaya, lo haga bajo su criterio y sepa lo que se puede encontrar. Es una lástima que alguien con talento demostrado se dedique a desperdiciarlo de esta manera.

Por cierto, les escribí un resumen de mi opinión en su página web a los de Diverxo, en su apartado "los clientes opinan". No lo busquéis allí porque lo han borrado y sólo encontraréis pelotilleros halagos. Espero que, al menos, hayan tomado buena nota y mejoren los puntos a los que hago referencia.