lunes, 15 de agosto de 2011

Clase de Reiki


El verano pasado nos dieron un seminario sobre Reiki. Todo el mundo hablaba de aquello por el hospital así que me apunté por curiosidad. Además, pensé que con tanto lesionado a mi alrededor, me podría terminar resultando útil. No me ha hecho cambiar ni mucho ni poco mis planteamientos pero la experiencia, en sí, no tuvo desperdicio. Sacié mi curiosidad, que el saber nunca está de más, y los franceses dicen que hay que probarlo todo, al menos una vez. En este caso una y no más.

Como no progresaré hacia los siguientes "niveles" de la técnica me las tendré que apañar con lo básico, y aún con eso puede que me sobre. Si expreso un cambio de opinión, recordadme que me lea a mí misma y, si pese a ello no escarmiento, tenéis permiso para reíros de mí. Aunque en principio iba a correr el riesgo yo sola, finalmente engañé (perdón, quería decir enganché) a una de mis compis, que se apuntó al plan conmigo. Me alegré de entrada de contar con una aliada, y después supuso toda una ventaja, no sólo por la complicidad sino también porque las prácticas son en pareja y es mejor con alguien de confianza.

Compartimos mi comida, siempre es preferible evitar el rancho hospitalario. Sospecho que lo preparan para favorecer la afluencia de pacientes al servicio de digestivo, no conozco a ningún sanitario que sin problemas de esa índole. ¡Menos mal que la dividimos entre dos! Me debió pillar con hambre cuando la preparé, porque había suficiente para un regimiento. Pese al reparto, no pude tomarme el postre. Ya se sabe que a la hora de la alimentación mi herencia genética es más que generosa y eso que la parte paterna de mis genes, a la hora de comerse lo que han preparado los de la rama materna, posee un estómago de rumiante (con 4 espacios: aperitivo, primero, segundo y postre con sobremesa). Entre unas cosas y otras, la sobremesa también fue también digna muestra de la influencia familiar. Se nos fue la hora a lo tonto y llegamos al curso por los pelos.

Éramos todas féminas, con los pocos hombres que hay en este trabajo tampoco es de extrañar. Todavía son menos, si es que existe alguno, a los que les interesen este tipo de terapias alternativas. Llegamos por los pelos pero aún en hora, no así como una rubia de bote, y tan tonta como el mismo bote del que sacó el tinte, que carecía tanto de reloj como de cerebro. Además de llegar tarde se erigió en molesta protagonista pregunta-estupideces continua. No había manera de progresar en lo que interesaba, lógicamente la cuestión práctica. Las teorías de que si la energía universal fluye a través de los chakras, saber si estos son 7 o 9, conocerlos con detalle, con sus subdivisiones y semejantes cuentos, me parece precisamente eso: una invención apenas útil para explicar, con pretensiones de lógica, el efecto de las diferentes técnicas que se basan en ello. La base científica debe de ser similar a la de la magia (y por lo tanto poco, por no decir nada, relacionada con la leyenda). Prometo que hice un ejercicio de paciencia con la rubia hasta que llegué a mi límite. Entonces, no muy diplomáticamente (¡con lo qué soy yo habitualmente!), sugerí que con la práctica se entendería todo mejor y de paso dejábamos de perder miserablemente el tiempo (se había agotado mi paciencia y si no me había marchado aún era por respeto a la profesora y, porque con las teorías aquellas, mi curiosidad no estaba ni mínimamente satisfecha A fin de cuentas eso era lo que me había hecho apuntarme inicialmente).

Tras una pausa en la que la mayoría salió a fumar (debe de ser importante para la meditación oriental, la nicotina es energética ¿no?), pasamos a la "iniciación". Esta fase consiste en una ceremonia de transferencia de "poder" para poder dar Reiki (sin eso no es posible captar la energía universal que se ha de transmitir. Por supuesto que este acto es en realidad la base para poder crear una escuela de "maestros" y alumnos y los cursos correspondientes con sus diferentes niveles. Hicimos el teatro tranquilamente, no se trataba de nada peligroso, no te clavaban nada, sólo te tocaban y el mero contacto no contagia la tontería, al menos que se sepa. Con música de fondo, cerramos los ojos. Primero suena una campanilla y, al oírla, se ponen las manos juntas encima de la cabeza (imaginad la estampa, lo de los ojos cerrados es para evitar la risa de vernos unas y otras). Tras la segunda campanilla, las manos bajan al pecho, en posición de oración (con devoción, por supuesto). Llega el gran momento: la maestra coge las manos, las separa y transmite el poder, para lo que le basta con golpear con sus dedos en la palma (la imaginación de su fundador no daba para más). Una vez realizado el solemne rito, se juntan de nuevo las manos (el poder se queda entre ellas, sin escaparse, y no tiene más remedio que ir hacia dentro). Tras la tercera campanilla las manos se separan y se colocan sobre los muslos. Cuando para la música (muy New Age, si eso lo dice todo, teniendo opciones de oriental, clásica y jazz ponen "eso" que no es nada más que repetición ad eternum de un par de compases) se abren los ojos. Después de la ceremonia de iniciación llega el momento de la aplicación del Reiki. Toda esta puesta en escena explica por qué el curso dura 3 horas, como si una no tuviese otra cosa mejor que hacer.

Con mi recién adquirido "nuevo poder", le hice una sesión a mi compi. Supongo que le sentó muy bien, aunque de un modo algo paradójico. Lo digo porque la pobre, según empecé, se cogió una llantina de las buenas. Al parecer la necesitaba y le sirvió para soltarla y desestresarse. El principal efecto es precisamente ese, relajación, con lo que uno se encuentra mejor mentalmente y eso se refleja físicamente. La otra parte de la teoría, esa que habla de que tras la iniciación se consigue un nivel de energía superior que te hace estar conectado a otra gente con ese nivel de energía, no debió de funcionar en mi caso. Mi opinión sobre la auxiliar rubia, con la que sin duda debía haber sentido esa conexión, no cambió un ápice. No es que sea mala ni egoísta la pobre mujer, sino simplemente muy tonta. Está en ese nivel de estupidez en el que uno ni se da cuenta de ello, por lo que tampoco le preocupa, y se siente satisfecho consigo mismo. Es evidente que tampoco me ha vuelto más caritativa, aunque no sé si si se debe a que era tan sólo el Nivel 1, el físico (y suficiente). Al parecer el manejo psicológico requiere ciertas cualidades de las que carezco y que no se encuentran dentro de mis prioridades por el momento. Es posible que a la vuelta de vacaciones me sienta con fuerzas para afrontar algo así, pero lo dudo. Quizá después de varios años sabáticos, y no sé si entonces sería por los años o por el descanso, ya que mucho me tendría que aburrir para plantearme entretenerme de ese modo. Del nivel espiritual ni hablamos, dado que mi idea de las religiones se engloba en el de las leyendas.

Mi teoría final sobre el mecanismo del Reiki es que el contacto suave y con intención curativa despierta emociones de calidez y protección que ayudan a liberar endorfinas. Consigue que uno se encuentre mejor y, gracias al efecto analgésico de las endorfinas, los dolores se controlan, y las somatizaciones no digamos, que no hay nada como relajarse para quitarse pájaras mentales.

De momento practicaré el Reiki para controlar las ganas de morderles y tirarles algo a la cabeza a las Houdinis de mi trabajo. Os podéis imaginar que el sobrenombre es porque son las reinas del escapismo. Claro que sería un gran éxito si lograse alcanzarlas, porque eso significaría que no se han escapado tan bien como tienen por costumbre.

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