"Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que cada uno pueda encontrar la suya." El Principito.
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viernes, 25 de diciembre de 2015
sábado, 13 de diciembre de 2014
sábado, 6 de diciembre de 2014
sábado, 29 de noviembre de 2014
sábado, 2 de agosto de 2014
lunes, 16 de junio de 2014
Un mundo por descubrir (y Grant Snider)
El Principito se levanta cada mañana con ganas de descubrir el mundo. No le basta una parte, sabe que hay más y quiere conocerlo todo. ¿Cómo va hacerse con un criterio propio si no? Son tantas las cosas que le esperan a lo largo del día que tiene que comenzar desde antes del amanecer. Necesita un maestro y no le queda más remedio que recurrir a sus padres para que le enseñen. Siempre pretenden dormir mucho más que él. ¿Para qué? Incluso remolonean cuando al fin los despierta y tiene que insistir. Lo mejor es que le lean un cuento. Tras imitar a todos los animales de la granja suelen levantarse.
Toca repasar la clase de gimnasia con papá: unas lecciones de baile, unas carreras por el pasillo, en las que papá trata de escaquearse y le toca perseguirle, e incluso buscarle si se esconde, y por supuesto, prácticas de equilibrio con acrobacias. Tras el calentamiento ya están listos para salir al mundo. ¿Qué hacen? ¿Se han sentado en el sofá? ¿No ven que ya se ha puesto la chaqueta y está al lado de la puerta? ¿Es que hoy no piensan llevarle a la guardería? ¿Así es cómo quieren que aprenda?
¡Qué emoción! El gran misterio del parque. ¿Cómo funcionan los columpios? No podrá averiguarlo sin probarlos a fondo. Más alto, más deprisa. Es cuestión de física y lo explicó alguien llamado Newton. No importa que sea una asignatura difícil, se aplicará, estudiar así resulta muy divertido. Hace calor. ¿Qué tal un bañito en la piscina? No es que vaya a estar pendiente del principio de Arquímedes, aún, pero dentro del agua el mundo se ve distinto y siempre es bueno observar las cosas desde diferentes perspectivas.
¿Hablarán hoy con la abuela? Si no la llama mamá lo hará él. A ver si esta vez no le quitan la tablet antes de conectarse. Tiene muchas cosas que contar. Ha soplado y apagado dos velas y comido tarta. También ha roto el papel de muchos regalos, con unas cajas muy chulas, tánto que ha metido un cojín en el interior de una de ellas y, con la ayuda de una cuerda, la ha transformado en un coche de tracción paterna. El día le ha recordado a la Navidad, aunque entonces estaba en la playa con los titos y las primas. Por cierto, ¿dónde termina el océano? ¿Qué hay al otro lado? Tiene todo un planeta por descubrir.
¡FELICIDADES PRINCIPITO!
Toca repasar la clase de gimnasia con papá: unas lecciones de baile, unas carreras por el pasillo, en las que papá trata de escaquearse y le toca perseguirle, e incluso buscarle si se esconde, y por supuesto, prácticas de equilibrio con acrobacias. Tras el calentamiento ya están listos para salir al mundo. ¿Qué hacen? ¿Se han sentado en el sofá? ¿No ven que ya se ha puesto la chaqueta y está al lado de la puerta? ¿Es que hoy no piensan llevarle a la guardería? ¿Así es cómo quieren que aprenda?
¡Qué emoción! El gran misterio del parque. ¿Cómo funcionan los columpios? No podrá averiguarlo sin probarlos a fondo. Más alto, más deprisa. Es cuestión de física y lo explicó alguien llamado Newton. No importa que sea una asignatura difícil, se aplicará, estudiar así resulta muy divertido. Hace calor. ¿Qué tal un bañito en la piscina? No es que vaya a estar pendiente del principio de Arquímedes, aún, pero dentro del agua el mundo se ve distinto y siempre es bueno observar las cosas desde diferentes perspectivas.
¿Hablarán hoy con la abuela? Si no la llama mamá lo hará él. A ver si esta vez no le quitan la tablet antes de conectarse. Tiene muchas cosas que contar. Ha soplado y apagado dos velas y comido tarta. También ha roto el papel de muchos regalos, con unas cajas muy chulas, tánto que ha metido un cojín en el interior de una de ellas y, con la ayuda de una cuerda, la ha transformado en un coche de tracción paterna. El día le ha recordado a la Navidad, aunque entonces estaba en la playa con los titos y las primas. Por cierto, ¿dónde termina el océano? ¿Qué hay al otro lado? Tiene todo un planeta por descubrir.
¡FELICIDADES PRINCIPITO!
sábado, 7 de junio de 2014
Confianza
La confianza es un puente. Es algo que construimos pero cuyo material de construcción no pesa. Cada pilar aligera la carga interna que nos agobia, cada cable libera la tensión que mantenemos respecto al resto. Es la base de nuestra relación con el mundo. Es un soporte que nos da estabilidad y nos permite avanzar, salvar obstáculos, enfrentarnos a lo desconocido, no bloquearnos. Cada paso adelante nos abre nuevos caminos, perspectivas diferentes, posibilidades inimaginables. Aprendemos que no todo depende de nosotros pero nuestro "núcleo de confianza" nos aporta la fuerza necesaria para convivir con aquello que no somos capaces de controlar.
martes, 8 de abril de 2014
El arte del vino
La idea surgió a raíz de la exposición de Javier Comas en Café di Vino. Primero Javier nos dio las pistas, en forma de comentario sobre sus obras. Habló de su estrecha relación con las Canarias de la que había surgido "Atlántico" con sus matices turquesas, sus arenas blancas y sus rocas volcánicas. Explicó como la niebla en los árboles desnudos de un invierno interminable le había evocado la sencillez del arte chino para su serie de "Árboles". Nos contó como el azul oscuro del "Egeo" le había sacado del laberinto en el que se encontraba atrapado.
Con esas pistas debíamos descubrir el porqué de cada vino seleccionado. Se trataba de una cata ciega en la que el gusto y el olfato debían actuar de guías.
El primer vino era blanco, sabroso, algo salado. Sabía a fino pero era una manzanilla (en concreto Borbón-Orleans). Aprendí que la diferencia entre Jérez y Manzanilla es que, aunque ambas son de uva Palomino, la segunda se produce en Sanlucar de Barrameda, a orillas del mar, y por eso es más salada. Es muy trabajosa de elaborar ya que requiere una cuidadosa crianza en barrica bajo velo de flor, la capa de levaduras naturales que cubre el vino para su fermentación biológica, de ahí su maridaje con el Egeo.
El segundo vino era un vino con cuerpo pero ni áspero ni recio, con la densidad precisa, muy rico, con algo de madera y bastante sabor a fruta. Cuando descubrí que la uva era Tempranillo no me lo podía creer porque me supo muy distinto a los Riberas y los Riojas. Era un 13 Cántaros de Cigales, escogido para el evento por las nieblas vallisoletanas. Un vino muy económico y que me gustó mucho.
El tercer vino era un tinto diferente, más suave que el anterior pero sin resultar acuoso, tenía aromas de violeta, de pimienta y de miel y también algo de salinidad. Fue el favorito de muchos. Su DO supuso toda una sorpresa: el valle de la Orotava, al norte del Teide. Su nombre: 7 Fuentes.
Una vez catados los vinos y maridados con los cuadros había que comprobar qué tal casaban con algún alimento más sustancial. Mi conclusión final es que con unos tacos de queso Majorero componen una magnífica obra de arte (efímera pero muy satisfactoria).
lunes, 17 de marzo de 2014
Café di Vino
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| Ciprés- Javier Comas |
Me enteré de su existencia gracias a Javier Comas. El local se preocupa por su imagen, y han conseguido crear un ambiente realmente agradable: muy sencillo y acogedor. Por ese motivo le pidieron al artista si no le importaría exponer algunas de sus obras para la inauguración. Me invitaron pero no pude asistir porque coincidió con mi fin de semana de guardia. Aún así el plan quedó pendiente.
He aprovechado la mañana del sábado para acercarme. Los cuadros de Javier Comas, cada vez más bonitos, decoraban el lado derecho de la pared. El primero es un océano Atlántico grande, luminoso y sereno, de tonos azules celestes y turquesas en una playa de arena pálida. Al lado crecen unas exóticas orquídeas, vestidas de naranjas, rojos, verdes y violetas, listas para acudir a la fiesta del jardín de las maravillas de Alicia. Preciosas. La intensidad de sus colores contrasta con el camino de blancos, grises y negros de los árboles desnudos, apenas perfilados, alineados sobre la nieve, que componen el siguiente cuadro. Es una serie muy delicada y una de mis favoritas.
Una estantería devuelve la atención a los vinos. En este caso los protagonistas son unos vinos dulces de lo más tentadores. Un poco más allá hay un cuadro pequeño perteneciente a la misma serie de árboles invernales y que, para mi gusto, resulta aún más bonito que el anterior. La nieve y algunas copas verdosas se cubren de reflejos borrosos y azulados de niebla. Javier se lo ha regalado al dueño que espero lo deje en la tienda para contemplarlo. Junto a él, unos árboles amanecen entre el arcoiris. A ambos cuadros les acompaña una muestra del desierto de Fósiles, que sustituye al Ciprés (de la ilustración) que ha vendido. Al fondo de la sala, en solitario, ruge la fuerza del mar Egeo.
Por supuesto, además de ver arte, me he dejado aconsejar y me he surtido de vinos y vinazos. Con la comida del fin de semana probamos uno de estos últimos, un César Príncipe del 2010 de Cigales y certifico que está riquísimo. Para la próxima semana les llegará un PX excepcional con 100 puntos en la guía Parker. No me quiero ni imaginar lo buenísimo que estará aunque no sé si tanto como el Ximénez Spinola, mi favorito. Por cierto, para los abstemios, también disponen de café. A House le he comprado uno del Salvador que me ha llamado a voces desde el estante.
sábado, 15 de febrero de 2014
Alegría
Poets are simply those who have made a profession and a lifestyle of being in touch with their bliss. Joseph Campbell.
Alegría es emoción, es un nudo en la garganta que te estremece y estalla. Es cerrar los ojos y descubrir la belleza escondida. Alegría es libertad, es bailar, girar, volar, correr sin pisar el suelo, disolverse en el agua y flotar. Alegría es la efervescencia de la pasión que burbujea en la sangre, que rebosa por los poros y se mezcla con el aire. Son destellos en la mirada, luz interior que se desprende, se refleja e ilumina a través de las formas y resalta su esencia. Es la nitidez de un día despejado, la claridad que disipa el miedo y lo transforma en empuje. Alegría es la cordura de sentir locura por la vida. Es soñar despierto, es poesía. Alegría es el roce en la piel, la caricia del viento, el sabor de un beso que funde el cuerpo. Es la fuerza arrolladora de un flechazo, enamorarse, amar y no desear nada más.
Alegría es emoción, es un nudo en la garganta que te estremece y estalla. Es cerrar los ojos y descubrir la belleza escondida. Alegría es libertad, es bailar, girar, volar, correr sin pisar el suelo, disolverse en el agua y flotar. Alegría es la efervescencia de la pasión que burbujea en la sangre, que rebosa por los poros y se mezcla con el aire. Son destellos en la mirada, luz interior que se desprende, se refleja e ilumina a través de las formas y resalta su esencia. Es la nitidez de un día despejado, la claridad que disipa el miedo y lo transforma en empuje. Alegría es la cordura de sentir locura por la vida. Es soñar despierto, es poesía. Alegría es el roce en la piel, la caricia del viento, el sabor de un beso que funde el cuerpo. Es la fuerza arrolladora de un flechazo, enamorarse, amar y no desear nada más.
sábado, 1 de febrero de 2014
jueves, 26 de diciembre de 2013
viernes, 6 de diciembre de 2013
viernes, 20 de septiembre de 2013
Los árboles de van Gogh
Hay pintores que dibujan la forma, otros a la persona, los hay que muestran la luz, que la descomponen, los que buscan la geometría de los objetos o el color de la música. Hay pintores del mundo consciente y del subconsciente. Van Gogh va más allá. Sabe que todo se relaciona al tiempo que cambia, lo puede ver y sentir. Desea plasmar en el lienzo su mente, sus emociones, sus inquietudes y su visión del mundo. Trata de despojar las cosas de su disfraz y de revelar su esencia con sus pinceladas, dejar sólo lo real, aquello que siempre será. Sus cuadros fluyen, al igual que sucede en la naturaleza, en la que cada elemento está unido al todo del que forma parte.
Por mi cumpleaños me regalaron un libro maravilloso "Vincent's Trees" del que he extraído unas cuantas citas de las cartas del propio van Gogh.
El deber de un pintor es estudiar el paisaje en profundidad y usar toda su inteligencia, poner sus sentimientos en su trabajo para hacerlo comprensible para otros.
En este momento debemos pintar los aspectos más ricos y grandiosos de la naturaleza; necesitamos buen ánimo y felicidad, esperanza y amor.
Ya conoces el paisaje de aquí: árboles soberbios llenos de majestad y serenidad.
La mejor vida, sin sombra de duda, es la vida hecha de largos años en contacto con la naturaleza exterior.
Ahora, mejor que al principio, veo la verdadera campiña de Provenza.
El otoño es el contraste de las hojas amarillas sobre tonos violetas.
Todo es ya de bronce y, tan sumamente hermoso, que la imaginación se queda corta.
Me encontraba rodeado de gráciles chopos cuyas hojas amarillentas uno podía oír caer.
Las hojas caen como copos de nieve.
No es posible imaginar una alfombra tan espléndida como ese marrón rojizo profundo que tapiza el bosque bajo el resplandor de una tarde de otoño.
En toda la naturaleza, en los árboles por ejemplo, veo expresión y alma, como era.
Una fila de sauces podados a veces se parece a una procesión de hombres huérfanos.
Si uno dibuja un sauce podado como si fuese un ser vivo, cosa que de hecho es, entonces el entorno le sigue más o menos naturalmente.
Del suelo brotaban jóvenes hayas que captaban la luz en un lado y eran allí de un verde brillante, en contraste con su parte sombreada de un fuerte y cálido verdinegro.
El olivo es demasiado bello para que me atreva a pintarlo y sea capaz de formar una idea sobre él. Su follaje de plata envejecida y bruñida verdece contra el azul del cielo.
Trato de hacer justicia a las formas flamígeras del ciprés, tan magnífico en líneas y proporciones como un obelisco egipcio. Su verde posee una cualidad distinguida. Es la mancha oscura en medio de un paisaje inundado por el sol, pero es una de la notas oscuras más interesantes, la que se me antoja más difícil de reproducir con exactitud.
Por mi cumpleaños me regalaron un libro maravilloso "Vincent's Trees" del que he extraído unas cuantas citas de las cartas del propio van Gogh.
El deber de un pintor es estudiar el paisaje en profundidad y usar toda su inteligencia, poner sus sentimientos en su trabajo para hacerlo comprensible para otros.
En este momento debemos pintar los aspectos más ricos y grandiosos de la naturaleza; necesitamos buen ánimo y felicidad, esperanza y amor.
Ya conoces el paisaje de aquí: árboles soberbios llenos de majestad y serenidad.
La mejor vida, sin sombra de duda, es la vida hecha de largos años en contacto con la naturaleza exterior.
Ahora, mejor que al principio, veo la verdadera campiña de Provenza.
El otoño es el contraste de las hojas amarillas sobre tonos violetas.
Todo es ya de bronce y, tan sumamente hermoso, que la imaginación se queda corta.
Me encontraba rodeado de gráciles chopos cuyas hojas amarillentas uno podía oír caer.
Las hojas caen como copos de nieve.
No es posible imaginar una alfombra tan espléndida como ese marrón rojizo profundo que tapiza el bosque bajo el resplandor de una tarde de otoño.
En toda la naturaleza, en los árboles por ejemplo, veo expresión y alma, como era.
Una fila de sauces podados a veces se parece a una procesión de hombres huérfanos.
Si uno dibuja un sauce podado como si fuese un ser vivo, cosa que de hecho es, entonces el entorno le sigue más o menos naturalmente.
Del suelo brotaban jóvenes hayas que captaban la luz en un lado y eran allí de un verde brillante, en contraste con su parte sombreada de un fuerte y cálido verdinegro.El olivo es demasiado bello para que me atreva a pintarlo y sea capaz de formar una idea sobre él. Su follaje de plata envejecida y bruñida verdece contra el azul del cielo.
Trato de hacer justicia a las formas flamígeras del ciprés, tan magnífico en líneas y proporciones como un obelisco egipcio. Su verde posee una cualidad distinguida. Es la mancha oscura en medio de un paisaje inundado por el sol, pero es una de la notas oscuras más interesantes, la que se me antoja más difícil de reproducir con exactitud.
sábado, 14 de septiembre de 2013
sábado, 7 de septiembre de 2013
martes, 3 de septiembre de 2013
Pissarro en el Thyssen
Pissarro no sólo es una de las figuras fundamentales del movimiento impresionista, sino que es uno de sus fundadores. En 1873 redactó los estatutos de la cooperativa de artistas que iniciaría las exposiciones del grupo y fue el único cuya obra estuvo presente en todas ellas, desde la primera, en 1874, a la última, en 1886. Sin embargo el reconocimiento a sus méritos quedó eclipsado bajo la fama de su amigo Monet.
La exposición del Thyssen está dispuesta cronológicamente. Su temática se centra en el paisaje y, a lo largo del recorrido por sus 76 cuadros, se pone de manifiesto la evolución del pintor y la influencia que tuvieron en su obra los distintos lugares en los que residió y los pintores de los que se rodeó: Corot, Cezanne, Monet...
En sus primeros cuadros se plasman las enseñanzas de Corot: paisajes luminosos de reflejos suaves y transparentes en los que el progreso se muestra en las chimeneas de las primeras industrias. Posteriormente, a raíz del comienzo de la guerra francoprusiana, Pissarro se refugia en Londres, al igual que otros artistas. Junto con Monet visita numerosos museos en los que contempla obras de Turner y Constable. Con su estilo sutil, Pissarro busca el modo de sugerir en el ambiente los elementos meteorológicos.
De regreso a Louveciennes su técnica se vuelve más impresionista: escenas nevadas, silenciosas, frías y solitarias, con formas y figuras dentro de un conjunto creado por manchas de color de pinceladas delicadas. Posteriormente, en Pontoise, trabaja con Cezanne. Esa amistad se percibe sobre todo en la obra de “El camino en cuesta de la Côte du Jalet” en la que utiliza una perspectiva diferente, desde arriba, con bloques de pintura casi abstractos que, al relacionarse entre sí, producen formas reconocibles.
En Eragny su paisaje se vuelve rural, de campos trabajados y huertos, que muestran la mano del hombre sobre la naturaleza y la recompensa de su trabajo. En 1885 conoce a los jóvenes Seurat y Signac y, a pesar de las críticas que recibe por parte del grupo impresionista, experimenta con el puntillismo. Sus problemas oculares le impiden continuar por ese camino que abandona cinco años más tarde.
Es la enfermedad de sus ojos la que le obliga a pintar protegido tras las ventanas de París y Rouen para así evitar exponerse a la luz intensa. En esta época sus lienzos versan sobre un mismo tema: la vista a través de los cristales. Se interesa, al igual que su amigo Monet, por cómo afectan la luz y el clima a los colores, formas, brillos y sombras de calles, parques, jardines y puentes.
La exposición del Thyssen está dispuesta cronológicamente. Su temática se centra en el paisaje y, a lo largo del recorrido por sus 76 cuadros, se pone de manifiesto la evolución del pintor y la influencia que tuvieron en su obra los distintos lugares en los que residió y los pintores de los que se rodeó: Corot, Cezanne, Monet...
En sus primeros cuadros se plasman las enseñanzas de Corot: paisajes luminosos de reflejos suaves y transparentes en los que el progreso se muestra en las chimeneas de las primeras industrias. Posteriormente, a raíz del comienzo de la guerra francoprusiana, Pissarro se refugia en Londres, al igual que otros artistas. Junto con Monet visita numerosos museos en los que contempla obras de Turner y Constable. Con su estilo sutil, Pissarro busca el modo de sugerir en el ambiente los elementos meteorológicos.
De regreso a Louveciennes su técnica se vuelve más impresionista: escenas nevadas, silenciosas, frías y solitarias, con formas y figuras dentro de un conjunto creado por manchas de color de pinceladas delicadas. Posteriormente, en Pontoise, trabaja con Cezanne. Esa amistad se percibe sobre todo en la obra de “El camino en cuesta de la Côte du Jalet” en la que utiliza una perspectiva diferente, desde arriba, con bloques de pintura casi abstractos que, al relacionarse entre sí, producen formas reconocibles. En Eragny su paisaje se vuelve rural, de campos trabajados y huertos, que muestran la mano del hombre sobre la naturaleza y la recompensa de su trabajo. En 1885 conoce a los jóvenes Seurat y Signac y, a pesar de las críticas que recibe por parte del grupo impresionista, experimenta con el puntillismo. Sus problemas oculares le impiden continuar por ese camino que abandona cinco años más tarde.
Es la enfermedad de sus ojos la que le obliga a pintar protegido tras las ventanas de París y Rouen para así evitar exponerse a la luz intensa. En esta época sus lienzos versan sobre un mismo tema: la vista a través de los cristales. Se interesa, al igual que su amigo Monet, por cómo afectan la luz y el clima a los colores, formas, brillos y sombras de calles, parques, jardines y puentes.
En general la obra de Pissarro transmite calma, está llena de la armonía que otorgan el orden y la belleza. Se caracteriza por su perspectiva, con caminos que te adentran en la obra mientras que otros conforman una barrera entre la escena y el espectador. Sus verdes ofrecen unos matices inigualables, sus paisajes son abiertos, amplios, profundos, sus cielos se construyen de manchas de nubes, las orillas se cubren por velos de niebla que sólo dejan entrever las formas, y en sus calles se siente el frío de los tenues copos de nieve.
sábado, 22 de junio de 2013
Arte en el Monasterio de Santa María del Paular
Una exposición para un espacio / Un espacio para una exposición por María José Zapatero Molinero, profesora de Arte
Las obras expuestas se realizaron entre los años 60 del siglo pasado y la primera década del actual. Su autoría corresponde a artistas españoles y estadounidenses muy reconocidos - algunos vivos, otros fallecidos – que trabajan desde el expresionismo abstracto al pop, pasando por el minimalismo y el informalismo. Las obras de escultores, pintores y un fotógrafo - convenientemente seleccionadas de la colección de Alberto Corral - se distribuyen en el recién estrenado espacio de cinco salas con ritmo sereno y claridad visual. Chilida y Tapies, Frank Stella y Motherwell, Alfaro y Susana Solano, Pérez Villalta (magnífico su oleo Puerta en la primera sala) y Jasper Johns están, entre otros, presentes en la muestra.
Sorprende gratamente el sabio aprovechamiento del sobrio espacio expositivo al que se tiene acceso desde el Claustro del Monasterio y en el que originariamente estaban ubicadas en él las celdas de los monjes. Techos altos, ventanas como modernas saeteras sin jardín en el que distraer la mirada; el enjalbegado de las paredes, el negro delimitando vanos y las maderas y cementos vistos. La iluminación lateral natural excelente y la cenital artificial destacan el valor textural, espacial y temático de las obras que dialogan entre sí en cinco subespacios interconectados sabiamente. Ejemplo de esa interconexión son los diálogos que fluyen entre Busto de Leiro, Biblioteca de Barceló y Cañas de Schoosler, Cuadrado de Anthony Caro y Nenúfares y nubes de Lichtenstein.
Sorprende gratamente el sabio aprovechamiento del sobrio espacio expositivo al que se tiene acceso desde el Claustro del Monasterio y en el que originariamente estaban ubicadas en él las celdas de los monjes. Techos altos, ventanas como modernas saeteras sin jardín en el que distraer la mirada; el enjalbegado de las paredes, el negro delimitando vanos y las maderas y cementos vistos. La iluminación lateral natural excelente y la cenital artificial destacan el valor textural, espacial y temático de las obras que dialogan entre sí en cinco subespacios interconectados sabiamente. Ejemplo de esa interconexión son los diálogos que fluyen entre Busto de Leiro, Biblioteca de Barceló y Cañas de Schoosler, Cuadrado de Anthony Caro y Nenúfares y nubes de Lichtenstein.
Como colofón de la visita nos queda escuchar el diálogo muy sutil y sugerente entre los Carduchos del Claustro y las modernas obras del espacio ACB. Podemos sentir el leve peso del espacio expositivo perfectamente encajado en el añoso e histórico del recinto del Monasterio de Santa María de El Paular. Nos sorprende la capacidad de conexión/adaptación que se establece entre ellos. Esto se lo debemos a la comunidad de monjes que tan esmeradamente cuida del patrimonio monástico; a Alberto Corral, fallecido en 2008, y pionero en el coleccionismo de escultura contemporánea; a su viuda que seleccionó la obra; al arquitecto que concibió el espacio expositivo; y a los organismos oficiales que han apostado por las obras de la bellísima colección ACB para traerla a El Paular.
Con estas “nuevas miradas” podremos pasar una jornada de convivencia entre espiritualidad y cultura.
Con estas “nuevas miradas” podremos pasar una jornada de convivencia entre espiritualidad y cultura.
PS: Gracias a la autora por permitirme transcribir su texto en el blog.
Esta reseña está publicada en la página web del Monasterio en la sección de Actividades de Amigos del Paular: http://monasteriopaular.com/amigos/actividades.html
jueves, 13 de junio de 2013
San Antonio de la Florida
La pequeña ermita de San Antonio de la Florida, tras su fachada austera, de estilo Neoclásico, alberga una joya en su interior. Su planta de cruz griega, formada por una nave abovedada y una cúpula, está decorada por una de las grandes obras maestras de Goya. La historia de la ermita se remonta al año 1732, en la que se construyó una primer edificio, obra de Churriguera, próximo a la Puerta de San Vicente, en la que los devotos se reunían a venerar una figura de San Antonio de Padua. En ese mismo emplazamiento se construyó una segunda ermita, en este caso obra de Sabatini. Carlos IV la trasladó en 1792 a su localización actual y encargó la obra al arquitecto italiano Felipe Fontana, que diseñó la ermita definitiva. Los altares son de estuco italiano, rematados por ángeles del valenciano José Ginés. Los cuadros de las capillas laterales son obra de Jacinto Gómez Pastor. Una lámpara de bronce, obra de Domingo Urquiza, orfebre del palacio, cuelga de su centro con cadenas del Toisón de Oro. En 1919 los restos mortales de Goya se trasladaron desde Burdeos para ser enterrados en ella. Se reconvirtió en Museo y se creó una ermita gemela al lado dedicada al culto.
Goya comenzó el trabajo de los frescos en Junio de 1798 y lo terminó en Diciembre de ese mismo año. Fueron 6 meses en las que dio rienda suelta a toda su efervescencia creativa. Es un Goya maduro, recién salido de una grave enfermedad, que le dejó sordo como secuela. Su percepción del mundo era distinta, su visión se había hecho mucho más crítica, y reflejó estos cambios en su trabajo. Desarrolla una interpretación personal del tema, la composición y los personajes que se adelanta a su época y que supone un estudio de la naturaleza humana. Sus pinceladas sueltas y disociadas preludian el impresionismo. Se adelanta al expresionismo con trazos gruesos en los rostros y figuras que recuerdan a sus posteriores pinturas negras.
La técnica que empleó fue la del "Fresco con acabado en seco". En el fresco se emplean colores diluidos que se aplican sobre el mortero húmedo para que quede bien impregnado y se fije al secar. Se utilizan modelos de cartón que Goya modificaba sobre la marcha, usándolos a modo de esbozos, tal era su fiebre creativa. Cada jornada del pintor abarcaba una gran extensión. Pintaba rápidamente, los perfiles resultan casi abocetados, con pinceladas sueltas y transparencias que dotan de "magia" a la composición. El "acabado en seco", retoques realizados sobre el mortero ya fraguado, le permitió realzar y resaltar colores, siempre de una gran riqueza, sin depender del límite de tiempo impuesto por la técnica del fresco.No recurre a la Mitología. La cúpula está decorada con un milagro popular que el pintor traslada al Madrid de su época: San Antonio resucita a un hombre para que exculpe con su testimonio a su padre, acusado injustamente de su muerte. Un primer círculo de majas, chiquillos, campesinos y, por detrás de estos, una serie de personajes desdibujados, de tez olivácea y gestos de angustia, rodean el perímetro de la pintura, tras una valla, a modo de corso. Contemplan el milagro y su expresión refleja asombro, devoción, reverencia, apatía y también miedo. Murmuran y comentan entre ellos, algunos incluso se asoman y miran directamente al espectador, conectan con él. Los blancos de las camisas, los vitales rojos de las faldas, los azules de los mantos, destacan sobre los tonos apagados y grises del fondo con montes que representan la Sierra de Guadarrama.
La bóveda está decorada con unas hermosas "ángelas", de gran belleza, que descorren unos cortinajes, blancos, dorados y de fondo gris, en contraste con los colores más fuertes de la cúpula, como si pretendiesen mostrar el escenario de un teatro. Lucen vestidos blancos y ligeros, según la moda de María Luisa, con capas más pesadas de tejidos densos, en tonos oscuros y cálidos, que rompen esa suavidad y realzan el movimiento.
Para el ábside Goya escogió un tema bíblico tradicional, el de la Adoración de la Trinidad, y es esa zona la que trató de un modo más clásico. Rostros dulces y figuras con túnicas sueltas que flotan sobre un fondo liso y sencillo, en un suave y luminoso tono de pálido ocre que sustituye al acostumbrado azul celeste.
"San Antonio de la Florida"
Pinceladas vibrantes de genio
esbozadas sobre el yeso.
Trazos de luz y de aire,
grabados en el paisaje.
Unión de realidad y milagro,
de fervor, de horror y llanto.
Líneas de suaves contornos
realzan los dulces rostros
de ángeles que, tras las cortinas,
muestran la belleza divina
que guarda la regia capilla.
jueves, 2 de mayo de 2013
Sin lienzo
Otros días el paisaje está lleno de contrastes: un fondo liso de azul cielo con manchas rojas de ladrillos caldeados por el sol sobre las copas verdinegras de los árboles del parque. En el suelo yace el verde diferente de la hierba y el ocre amarillento de los caminos de tierra. Colores primarios, vibrantes que se combinan sin mezclarse, formas planas, superpuestas, propias de una primavera fauvista.
En la nitidez de las primeras horas de la tarde las formas geométricas de los edificios se recortan en el espacio de un cuadro cubista. Balcones rectangulares y ventanas cuadradas que reflejan en sus cristales los bloques del otro lado. Imágenes que se rompen en triángulos asimétricos de hojas y postigos entreabiertos. Aristas quebradas, paredes que se alzan sobre polígonos de sombras partidas con líneas de farolas, de aceras y carreteras.
En el horizonte las franjas marcadas del principio y del final del día comparten la fuerza de una obra expresionista. Luces y contraluces de pinceladas esbozadas en un trazo decidido, de límites precisos en figuras sin detallar. Bordes ondulantes y cambiantes, que se acercan y se alejan y que subrayan la conmoción del paso efímero del tiempo.
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