sábado, 10 de junio de 2017

Disfagia

Disfagia (DRAE): Dificultad o imposibilidad para tragar. 

Hace unos años, empezaron a aparecer Unidades de Disfagia en los distintos hospitales. No es que nunca se hubiesen visto pacientes de disfagia en las consultas, pero lo cierto es que no se les hacía un estudio exhaustivo ni se les indicaban las pautas para rehabilitar su problema, eso quedaba para los rehabilitadores, que tampoco eran expertos en el problema. Sin embargo, la disfagia no es ninguna tontería; en ancianos, en pacientes de intensivos, en operados o en las enfermedades neurológicas, el que la comida se vaya donde no debe es causa de neumonías lo que agrava sobremanera su ya de por sí mal estado, alarga su estancia y aumenta el coste (como mínimo lo duplica).

A tenor de esa tendencia, mi jefe decidió que nuestro hospital no podía ser menos y que había que abrir una consulta de disfagia. Me preguntó si no me importaría ocuparme del tema y, aunque no me hacía ninguna ilusión, acepté (¡qué remedio!). La idea de mi jefe de empezar una consulta de disfagia no consistía en hablarlo con gestión de agendas para empezar a citar pacientes, sino en que viese los pacientes como extras en mi programación habitual y el día de urgencias hasta que aquello despegase.

No llevaba ni un par de semanas en el cargo cuando una de mis compañeras me pidió que le cediese la responsabilidad, le interesaba esa consulta. Vi el cielo abierto y me faltó tiempo para aceptar su oferta con todo, todo mi agradecimiento. Por aquella época ya había empezado a ver algunos Rendu y lo prefería con creces, esa dinámica, trepidante e intervencionista, iba más con mi carácter que la lenta, o nula, progresión de los enfermos con disfagia. Ella no tardó en organizarlo en condiciones, implicó al resto del personal, asistió a cursos de formación y empujó al jefe para conseguir no solo una agenda, sino una rehabilitadora que la ayudase. La rehabilitación es la base del tratamiento y es fundamental.

En estos años la consulta de disfagia ha crecido tanto que la jornada diaria apenas da abasto. No solo se ocupa de los citados sino de las interconsultas del hospital cuyos médicos, más de una vez, llaman al busca con prisas y exigencias para que sean vistas porque, al parecer, no pueden esperar uno o dos días (como si ese tiempo fuese a cambiar las cosas); no entienden que es posible nutrir a un paciente sin necesidad de darle comida por boca, se les olvida que existen vías venosas y sondas nasogástricas para alimentación. Si pudiesen sacar a mi compañera de quirófano para que atendiese a sus enfermos no dudo que lo harían (ya lo han intentado y ese día hice amigos porque fui yo, grumpy indignada, la que contestó al busca). La pobre aprovecha cada hueco (libre y no libre) para verlos; está sobrecargada, hace tests antes de la sesión, al final de la consulta, los días de planta, al terminar el quirófano y no se va ni un solo día a casa a su hora.

Es una tarea desagradecida, no solo por las exigencias de otros servicios sino porque son muchos los enfermos que apenas mejoran y eso después de un trabajo ímprobo. Cada paciente nuevo con disfagia (no ansiosa) supone cerca de una hora de historia, estudio e indicaciones. Muchos son casos tristes: ictus, parálisis cerebrales, enfermedades degenerativas, estancias largas en UCI, demencias. Muchas familias están cansadas, los enfermos no tienen fuerzas y no siempre les queda paciencia, la tiene que poner toda el médico. Afortunadamente también hay gente encantadora que compensa todos los desvelos, y es esa gente la que devuelve el ánimo a los profesionales en los momentos de desilusión o agotamiento. Los números mejoran según aumenta la asistencia, disminuyen las complicaciones relacionadas con la deglución, sobre todo el número de neumonías por aspiración y el gasto asociado, que es lo que interesa en las altas instancias, aunque nadie se preocupe por descubrir al responsable del milagro y aún menos en aliviar su carga.

4 comentarios:

Emerencia Joseme dijo...

Hola Sol, no sabía bien que era disfagia ¿algo relacionado con el esófago? bueno no me he perdido mucho. Interesante ese homenaje a tu compañera y al trabajo que realiza. Un beso

Sol Elarien dijo...

Disfagia es la dificultad para comer, según la localización puede ser orofaríngea (boca y garganta) o esofágica, por la causa puede ser motora (por problemas con el movimiento de los músculos) o mecánica (cuando hay algo que obstruye). Ese sería el resumen básico. Muchos besos.

señora dijo...

Np es un asunto menor el de la disfagia (como hemos visto recientemente con una allegada a la familia, a la que le va cambiando la vida a mejor desde que se la diagnosticaste) y agradezco a tu compañera que se haya hecho cargo de un problema tan latoso, tanto por lo que supone de especialización en una dolencia, como por el alivio de la tarea que comporta para ti, Desde aquí todo mi reconocimiento.

Carmen dijo...

Esta claro de que la sanidad pública necesita un empujoncito y que tanto tú como tu compañera como tantas personas que trabajamos de forma altruista para el estado deberíamos empezar a ver algún tipo de compensación que no sea sólo la humana. Me da mucha pena que en estos tiempos en que vemos como algunos políticos se han llevado dinero a manos llenas, nunca se reconoce en los medios de comunicación el trabajo de tantos profesionales que dedican (o dedicamos) muchas horas de nuestro tiempo a realizar actividades que no están remuneradas.
Voy a aprovechar este blog para expresar una gran queja. Este año, los profesores de primaria de quinto y sexto tenemos que corregir las pruebas de adquisición de competencias de tercero y sexto de alumnos a los que no hemos dado clase. Tenemos que corregir de forma gratuita y fuera de horario de trabajo; además hay que ingresar todos los datos en una plataforma digital para que "ellos" saquen sus estadísticas. Son unos 100 exámenes por profesor con aproximadamente 25 datos cada uno y no hay manera de negarse a hacerlo ya que la "CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN, JUVENTUD Y DEPORTE de la Comunidad de Madrid" en la Resolución de 8 de mayo de 2017 ya deja todo atado y bien atado para colarnos el gol por la puerta de atrás ¿Dónde estaban los sindicatos entonces? A estas alturas de curso, cuando estamos más que desbordados de trabajo, ponte a corregir pruebas por la tarde para aportar datos a las administraciones sin que ellos se gasten un duro. Hasta el curso pasado estas correcciones se realizaban a través de voluntarios y se remuneraban pero este año han decidido que es mejor hacerlo de esta forma tan barata.