When we are young, the words are scattered all around us. As they are assembled by experience, so also are we, sentence by sentence, until the story takes shape. Louise Erdrich
Cumplir años puede ser solo una celebración y regalos, un simple regreso a la infancia y a la ilusión de ese día, pero también significa crecer y con eso madurar. Madurar no es algo que todos los adultos consigan, por muchos años que tengan. El motivo no es otro que esa maduración no es fácil sino que viene de aprender, y no solo de las cosas buenas, del ejemplo de otros, sino de reconocer y corregir errores, superar desengaños y malos momentos. Asumir responsabilidades, preocuparse por los demás y ponerse en su pellejo no es algo que se consiga de la noche a la mañana. Se supone que todo pasa, lo bueno y lo malo, lo que ocurre es que lo segundo parece eterno. También hay momentos en que las bofetadas de la vida te caen encima una tras otra y aguantar el tipo y mantener el ánimo es cada vez más difícil.
¡Un cumpleaños en casa y sin salir! ¿Por qué? ¿Es un castigo? ¡No es justo, no se merece! Esa es otra lección, la vida no es justa, y ya puestos, la justicia humana tampoco. Sin embargo en este caso no hay castigo sino solo es una medida de protección. Es una llamada a la responsabilidad de todos y cada uno ante los demás, amigos, familia y desconocidos, en eso consiste la salud pública, en protegernos unos a otros, y por supuesto a los más débiles. Es una consecuencia de una medida necesaria ante una situación preocupante que desborda los recursos con los que se puede hacer frente a ella.
Es mala pata que el cumpleaños de Ciclón caiga en plena crisis de COVID-19. Afortunadamente Ciclón, pese a su apodo, es alegre y tiene buena disposición y lo ha asumido sin rebelarse. No significa que las cosas no le cuesten, sino que se enfrenta a ellas con una actitud positiva. Hay quien tiene suerte y nace con esa actitud positiva, y digo suerte porque esa actitud hace que ser feliz sea más fácil. No solo eso, es un don que bien administrado, ayuda a hacer felices a otros. Hay que tener cuidado, hay quien abusa de ese encanto innato en su propio beneficio, quien no aprende y nunca descubre que madurar es sacar lo mejor de uno mismo y compartirlo con el resto, sin embargo en eso consiste la verdadera felicidad, la que te deseo en este cumpleaños.
The weariest nights, the longest days, sooner or later must perforce come to an end. Emmuska Orczy
"Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que cada uno pueda encontrar la suya." El Principito.
lunes, 16 de marzo de 2020
domingo, 17 de noviembre de 2019
Un año sin ti (por hermanita)
El tiempo tiene dos caras, tiene dos dimensiones, la longitud va al ritmo del sol, la densidad al ritmo de las pasiones. Amin Maalouf.
El tiempo pasa sin sentir, vuela, un día y otro y otro y llega el final de una semana, un mes, un año. Sin embargo no todo el tiempo transcurre por igual, hay momentos que se quedan enganchados, que no fluyen con el resto en la corriente fugaz del tiempo; son instantes que perduran, y un año después, siguen ahí, como hoy, como ayer, como el pasado más reciente, ese que aún es presente. Las cosas cambian alrededor, la vida sigue su curso, pero ese momento es inmutable, regresa sin avisar y con él vuelven todas las emociones, tiemblan las manos, el corazón se sobrecoge, el nudo en la garganta, la incredulidad, las lágrimas... Al sentir que se acerca, se intenta bloquear, crear un muro de defensa para que el dolor no te alcance. Dice hermanita que la fecha salta ante ti, y con ella el dolor y los recuerdos, por mucho que te esfuerces no es un día más, un día cualquiera. Ha pasado un año y esta es su entrada.
"Recuerdo muchas veces los posts que mi prima Sole compartía en Facebook recordando cada año que pasaba sin su hija. Esa nueva manera de contar el tiempo, que la vida nos ha impuesto, tiene ahora un nuevo sentido para mí. Se enciende un reloj, se apaga otro, y ahí estás tú, en medio, completamente destrozada tratando de encajar las piezas de un puzzle que, por desgracia, no tiene solución.
Las fechas no son importantes. Repites y repites esa frase tratando de convencerte de cómo pasar ese día, uno más, un día que, sin embargo, parece saltar como un anuncio de neón en el camino que te toca vivir. Ahí está, parpadeando, esa fecha, un año, un número que has visto mil veces en mil papeles que habrías querido quemar. Parpadea otra vez y reaparecen los fantasmas, los recuerdos, las voces del peor día de tu vida.
Entonces pienso en los niños, en lo que decimos del miedo, que es oscuro y que no te deja ver y por eso hay que fijarse. El neón me da miedo, me da miedo el dolor tan grande que representa, porque lo conozco, lo he vivido y sé que es desgarrador. Pero puedo echar la vista atrás y ver cómo he llegado hasta aquí. Me he levantado, he llorado, he sufrido y he vivido ese primer año de primeras veces lleno de tristeza y dolor. Pero también están las primeras risas, esas que un día salen de verdad, y sé que la montaña que queda por subir es muy empinada, pero no está oscura, siento la luz que la ilumina y me ayuda a subir. "
El tiempo pasa sin sentir, vuela, un día y otro y otro y llega el final de una semana, un mes, un año. Sin embargo no todo el tiempo transcurre por igual, hay momentos que se quedan enganchados, que no fluyen con el resto en la corriente fugaz del tiempo; son instantes que perduran, y un año después, siguen ahí, como hoy, como ayer, como el pasado más reciente, ese que aún es presente. Las cosas cambian alrededor, la vida sigue su curso, pero ese momento es inmutable, regresa sin avisar y con él vuelven todas las emociones, tiemblan las manos, el corazón se sobrecoge, el nudo en la garganta, la incredulidad, las lágrimas... Al sentir que se acerca, se intenta bloquear, crear un muro de defensa para que el dolor no te alcance. Dice hermanita que la fecha salta ante ti, y con ella el dolor y los recuerdos, por mucho que te esfuerces no es un día más, un día cualquiera. Ha pasado un año y esta es su entrada.
"Recuerdo muchas veces los posts que mi prima Sole compartía en Facebook recordando cada año que pasaba sin su hija. Esa nueva manera de contar el tiempo, que la vida nos ha impuesto, tiene ahora un nuevo sentido para mí. Se enciende un reloj, se apaga otro, y ahí estás tú, en medio, completamente destrozada tratando de encajar las piezas de un puzzle que, por desgracia, no tiene solución.
Las fechas no son importantes. Repites y repites esa frase tratando de convencerte de cómo pasar ese día, uno más, un día que, sin embargo, parece saltar como un anuncio de neón en el camino que te toca vivir. Ahí está, parpadeando, esa fecha, un año, un número que has visto mil veces en mil papeles que habrías querido quemar. Parpadea otra vez y reaparecen los fantasmas, los recuerdos, las voces del peor día de tu vida.
Entonces pienso en los niños, en lo que decimos del miedo, que es oscuro y que no te deja ver y por eso hay que fijarse. El neón me da miedo, me da miedo el dolor tan grande que representa, porque lo conozco, lo he vivido y sé que es desgarrador. Pero puedo echar la vista atrás y ver cómo he llegado hasta aquí. Me he levantado, he llorado, he sufrido y he vivido ese primer año de primeras veces lleno de tristeza y dolor. Pero también están las primeras risas, esas que un día salen de verdad, y sé que la montaña que queda por subir es muy empinada, pero no está oscura, siento la luz que la ilumina y me ayuda a subir. "viernes, 1 de noviembre de 2019
L'isolement (Lamartine)

A menudo en el monte, a la sombra de un roble,
me siento tristemente mientras el sol se pone;
paseo al azar mi mirada sobre el llano
sobre el cuadro cambiante que a mis pies se abre.
Aquí gruñe el río de olas espumosas;
serpentea y se hunde en la lejanía oscura;
allí el lago inmóvil extiende su agua durmiente
y la estrella de la tarde se eleva en el azul.
En la cima de los montes, coronados de bosques,
el crepúsculo exhala su último rayo;
y la carroza vaporosa de la reina de las sombras
asciende y blanquea los bordes del horizonte.
Mientras, lanzado desde la flecha gótica
un son religioso se propaga en el aire:
el viajero se para, y la campana rústica
al ruido final del día une su concierto sacro.
Mas a esa dulce escena mi alma es indiferente,
no siente ante ellos ni encanto ni transporte;
contemplo la tierra como una sombra errante,
el sol de los vivos no calienta los muertos.
De colina en colina llevo mi vista en vano,
del sur del aquilón, de la aurora al ocaso,
recorro cada punto del panorama inmenso
y me digo: la felicidad no me espera en ningún sitio
¿qué me importan los valles, los palacios, las chozas,
simples objetos que han perdido su encanto?
Ríos, rocas, bosques, soledades queridas,
un solo ser te falta, ¡y todo se vacía!
Que el viaje del sol comience o se termine
con mirada indiferente sigo su camino.
En un cielo, nublado o limpio, se acuesta y se levanta,
qué importa el sol, no espero nada del día.
Cuando pueda seguirlo en su amplia carrera
mis ojos verán tan solo el desierto y el vacío:
no deseo nada de eso que ilumina;
no le pido nada al inmenso universo.
Pero puede que más allá del límite de su esfera,
en el lugar donde el verdadero sol aclara otros cielos,
si pudiese dejar mi piel en la tierra,
eso que tanto he soñado ¡surja ante mis ojos!
Allí, me embriagaré de la fuente a la que aspiro;
allí, reencontraré el amor y la esperanza,
ese es el ideal que cada alma desea,
y que no tiene nombre en la estancia en la tierra.
¡Que no pueda, llevado en el carro de la Aurora,
vago objeto de mis deseos, lanzarme hacia ti!
¿Por qué sigo aún en la tierra de exilio
cuando no hay nada que una a la tierra conmigo?
Cuando la hoja del bosque cae en la pradera,
el viento de la tarde se alza y la arrastra hasta el valle;
y yo soy como la hoja marchita:
llevadme como a ella, aquilón de tormenta.

L'isolement (Lamartine)
Souvent sur la montagne, à l'ombre du vieux chêne,
Au coucher du soleil, tristement je m'assieds;
Je promène au hasard mes regards sur la plaine,
Dont le tableau changeant se déroule à mes pieds.
Ici gronde le fleuve aux vagues écumantes;
Il serpente, et s'enfonce en un lointain obscur;
Là le lac immobile étend ses eaux dormantes
Où l'étoile du soir se lève dans l'azur.
Au sommet de ces monts couronnés de bois sombres,
Le crépuscule encor jette un dernier rayon;
Et le char vaporeux de la reine des ombres
Monte, et blanchit déjà les bords de l'horizon.
Cependant, s'élançant de la flèche gothique,
Un son religieux se répand dans les airs:
Le voyageur s'arrête, et la cloche rustique
Aux derniers bruits du jour mêle de saints concerts.
Mais à ces doux tableaux mon âme indifférente
N'éprouve devant eux ni charme ni transports;
Je contemple la terre ainsi qu'une ombre errante
Le soleil des vivants n'échauffe plus les morts.
De colline en colline en vain portant ma vue,
Du sud à l'aquilon, de l'aurore au couchant,
Je parcours tous les points de l'immense étendue,
Et je dis : " Nulle part le bonheur ne m'attend."
Que me font ces vallons, ces palais, ces chaumières,
Vains objets dont pour moi le charme est envolé?
Fleuves, rochers, forêts, solitudes si chères,
Un seul être vous manque, et tout est dépeuplé!
Que le tour du soleil ou commence ou s'achève,
D'un œil indifférent je le suis dans son cours;
En un ciel sombre ou pur qu'il se couche ou se lève,
Qu'importe le soleil ? je n'attends rien des jours.
Quand je pourrais le suivre en sa vaste carrière,
Mes yeux verraient partout le vide et les déserts:
Je ne désire rien de tout ce qu'il éclaire;
Je ne demande rien à l'immense univers.
Mais peut-être au-delà des bornes de sa sphère,
Lieux où le vrai soleil éclaire d'autres cieux,
Si je pouvais laisser ma dépouille à la terre,
Ce que j'ai tant rêvé paraîtrait à mes yeux!
Là, je m'enivrerais à la source où j'aspire;
Là, je retrouverais et l'espoir et l'amour,
Et ce bien idéal que toute âme désire,
Et qui n'a pas de nom au terrestre séjour!
Que ne puis-je, porté sur le char de l'Aurore,
Vague objet de mes vœux, m'élancer jusqu'à toi!
Sur la terre d'exil pourquoi resté-je encore?
Il n'est rien de commun entre la terre et moi.
Quand la feuille des bois tombe dans la prairie,
Le vent du soir s'élève et l'arrache aux vallons;
Et moi, je suis semblable à la feuille flétrie:
Emportez-moi comme elle, orageux aquilons!
viernes, 27 de septiembre de 2019
Aniversario
La siguiente entrada es de hermanita, con motivo de un aniversario diferente.
“Grábame como un sello en tu brazo, como un sello en tu corazón, porque es fuerte el amor como la muerte, es cruel la pasión como el abismo; es centella de fuego, llamarada divina: las aguas torrenciales no podrán apagar el amor, ni anegarlo los ríos." Cantar de los Cantares
Tenía media mañana libre en el final de un viaje que había empezado con muchas dificultades y que terminaba en calma y tranquilidad. El mar, como siempre, había sanado parte del dolor y la pena con la que había llegado hasta Niza, además del paisaje y la compañía que me habían aliviado en mi soledad.
Retomaba mi rumbo sola, dirigiéndome al Museo de Matisse, cuando descubrí que, de camino, estaba el de Chagall. Decidí cambiar de pintor, había algo que me empujaba hacia él, algo que comprendí una vez allí. El Museo era pequeño y transmitía mucha tranquilidad, lleno de luz y armonía. Concentraba obra de carácter religioso, pero con ese carácter de ensoñación tan evocador y propio del pintor.
Entré en la sala del "Cantar de los Cantares" y sentí, casi como un golpe, que el amor invadía el espacio y me llenaba los ojos. Me fui recuperando poco a poco en aquella sala llena de ternura y sentimiento y empecé a recobrar la vista y comprender las imágenes que me rodeaban. Vi la primera plaquita, dedicada a su mujer, junto con las escenas de Raquel y Jacob flotando por las paredes, una historia que me había inspirado tanto en el pasado que elegí el nombre de Raquel como uno de los posibles para mi hija (su hermano lo hizo definitivo).
Y allí estaban, los dos enamorados. Unos novios que reflejaban ese amor trascendental, ese amor que hace rebosar de felicidad a quien lo disfruta y lo comparte. Allí estábamos los dos, en algún lugar del universo, en algún pliegue entre el espacio y el tiempo, en aquel lugar en el que el universo nos permitiría celebrar nuestro aniversario.
Las personas que hemos amado somos capaces de empatizar con ese sentimiento donde vayamos. Las que hemos perdido con quien compartirlo, imagino que buscamos esos lugares, imágenes o palabras que nos inspiren y permitan revivirlo, incluso bañados de nostalgia. El amor está allí y me hace compañía.
"Death ends a life, not a relationship" (cita de Robert Woodruff Anderson)
“Grábame como un sello en tu brazo, como un sello en tu corazón, porque es fuerte el amor como la muerte, es cruel la pasión como el abismo; es centella de fuego, llamarada divina: las aguas torrenciales no podrán apagar el amor, ni anegarlo los ríos." Cantar de los Cantares
Tenía media mañana libre en el final de un viaje que había empezado con muchas dificultades y que terminaba en calma y tranquilidad. El mar, como siempre, había sanado parte del dolor y la pena con la que había llegado hasta Niza, además del paisaje y la compañía que me habían aliviado en mi soledad.
Retomaba mi rumbo sola, dirigiéndome al Museo de Matisse, cuando descubrí que, de camino, estaba el de Chagall. Decidí cambiar de pintor, había algo que me empujaba hacia él, algo que comprendí una vez allí. El Museo era pequeño y transmitía mucha tranquilidad, lleno de luz y armonía. Concentraba obra de carácter religioso, pero con ese carácter de ensoñación tan evocador y propio del pintor.
Entré en la sala del "Cantar de los Cantares" y sentí, casi como un golpe, que el amor invadía el espacio y me llenaba los ojos. Me fui recuperando poco a poco en aquella sala llena de ternura y sentimiento y empecé a recobrar la vista y comprender las imágenes que me rodeaban. Vi la primera plaquita, dedicada a su mujer, junto con las escenas de Raquel y Jacob flotando por las paredes, una historia que me había inspirado tanto en el pasado que elegí el nombre de Raquel como uno de los posibles para mi hija (su hermano lo hizo definitivo).
Y allí estaban, los dos enamorados. Unos novios que reflejaban ese amor trascendental, ese amor que hace rebosar de felicidad a quien lo disfruta y lo comparte. Allí estábamos los dos, en algún lugar del universo, en algún pliegue entre el espacio y el tiempo, en aquel lugar en el que el universo nos permitiría celebrar nuestro aniversario.
Las personas que hemos amado somos capaces de empatizar con ese sentimiento donde vayamos. Las que hemos perdido con quien compartirlo, imagino que buscamos esos lugares, imágenes o palabras que nos inspiren y permitan revivirlo, incluso bañados de nostalgia. El amor está allí y me hace compañía.
"Death ends a life, not a relationship" (cita de Robert Woodruff Anderson)
miércoles, 7 de agosto de 2019
Volcarse
We are cups, constantly and quietly being filled. The trick is, knowing how to tip ourselves over and let the beautiful stuff out. Ray BradburyÉrase una vez... Sí, lo sé, así empiezan muchos cuentos, pero lo importante es que unos cuantos continúan con el nacimiento esperado de un hijo señorial y siguen con la descripción, con mayor o menor fortuna, del reparto de dones a la criatura por parte de las hadas. La mayoría de esos cuentos se escribieron antes de que Mendel formulase las bases de la genética, con guisantes en vez de con princesas, pero eso no quita que las pobres hadas se enfrentasen con una tarea difícil en los bautizos reales, con su magia tenían que adivinar y suplir las carencias de la herencia.
La Señora heredó, según las leyes de Mendel, una serie de grandes dones y esos dones no solo la afectan a ella, sino también repercuten en la vida de los que tiene alrededor. Me ha gustado la cita de Bradbury de volcarse para dejar salir lo mejor de uno mismo, porque eso es precisamente lo que hace la Señora, y lo que sucedía en la Granja. Un buen ejemplo, y muy reciente, es la organización de las vacaciones familiares en la que pone a disposición del que quiera, y pueda, la casa que alquila en la playa. Tras la experiencia de convivencia compartida, con todos los inquilinos con sus peculiaridades de carácter, y opiniones propias y arraigadas, cualquiera en su sano juicio se plantearía si repetir semejante plan es una gran idea, pero la Señora tiene claro que merece la pena. Lo curioso es que tras reincidir varios años en la complicada cohabitación veraniega, el tiempo parece darle la razón (o hace que se olviden los momentos de crisis); el caso es que, al año siguiente, todos vuelven.
Hay factores que contribuyen a que uno se vuelque y saque lo mejor de uno mismo. Eso es lo que le sucede al hermano con la Princesa. A la pequeña le brillan los ojos según ve a su tito, su favorito, me recuerda a la adoración que yo sentía por mi padrino a su edad, no había nadie como él: tan cariñoso y tan divertido; esperaba impaciente a que se levantara para estar a su lado y me sentía especial cuando jugaba conmigo o me tomaba el pelo. Me imagino el entusiasmo de los niños al ver al hermano con la Señora a la salida del colegio, este año ha ido a recogerlos un par de veces por semana de forma habitual, o la emoción de cuando apareció un fin de semana en la playa para darles una sorpresa y pasar unos días con ellos. El hermano se transforma cuando está con los sobrinos, irradia alegría, ilusión y amor por los chiquillos, verles juntos es un placer.
miércoles, 31 de julio de 2019
Empuje
"Un seul être vous manque, et tout est dépeuplé!" (Lamartine)
Una imagen que siempre me viene a la cabeza es la de hermanita cuando la llevaba al colegio y poco antes de la valla me decía adios y se convertía en un ser independiente dispuesta a enfrentarse al mundo. La veía avanzar sola, con su lazo blanco en su pelo rubio y su mochila de peluche, un oso panda, a su espalda. Verla tan pequeña y con esa decisión era una sensación extraña, una mezcla de orgullo y de instinto de protección.
Hermanita comparte con la Señora muchos rasgos de personalidad, es una líder nata que desde siempre ha tenido las cosas muy claras y con la que la mejor manera de discutir es razonar. Muchos recién nacidos ya dan idea de su temperamento y ella no ofreció dudas, desde bebé se la veía venir y con sus primeras palabras, a la tierna edad de 9 meses, nos mandó callar a todos. Nunca pasaba desapercibida. Su aspecto, su seguridad en sí misma, su carácter fuerte y positivo, su sentido común y su inteligencia hacían que fuese difícil resistirse a su encanto. No solo tenía facilidad para hacer amigos, sino que ha mantenido esas amistades en el tiempo, y sus amigas de toda la vida han estado ahí en los momentos buenos y malos, y ahora, cuando más las necesita, son un gran apoyo.
Por desgracia, su vida perfecta se desmoronó hace unos meses de forma dramática. A pesar de estar rota, buscó el modo de fabricarse una coraza para que su fragilidad no fuese evidente para el mundo. Al igual que la Señora, necesita dar una imagen de entereza, aunque apenas les quede ánimo para ello; esa fachada les da la intimidad necesaria para recomponer los pedazos que ocultan debajo. El dolor es algo privado, tan excesivo y profundo que no se puede sacar y compartir así como así. En este tiempo he revivido con frecuencia las sensaciones del pasado, el instinto de protección vuelve a estar ahí, el mismo que cuando la veía alejarse para entrar sola en el cole, pero también está ahí ese empuje casi arrollador que siempre la ha caracterizado y que, al igual que a la Señora, la impulsa a superarse y crecer como persona. Ojalá sus ojos vuelvan pronto a brillar de felicidad.
Una imagen que siempre me viene a la cabeza es la de hermanita cuando la llevaba al colegio y poco antes de la valla me decía adios y se convertía en un ser independiente dispuesta a enfrentarse al mundo. La veía avanzar sola, con su lazo blanco en su pelo rubio y su mochila de peluche, un oso panda, a su espalda. Verla tan pequeña y con esa decisión era una sensación extraña, una mezcla de orgullo y de instinto de protección.
Hermanita comparte con la Señora muchos rasgos de personalidad, es una líder nata que desde siempre ha tenido las cosas muy claras y con la que la mejor manera de discutir es razonar. Muchos recién nacidos ya dan idea de su temperamento y ella no ofreció dudas, desde bebé se la veía venir y con sus primeras palabras, a la tierna edad de 9 meses, nos mandó callar a todos. Nunca pasaba desapercibida. Su aspecto, su seguridad en sí misma, su carácter fuerte y positivo, su sentido común y su inteligencia hacían que fuese difícil resistirse a su encanto. No solo tenía facilidad para hacer amigos, sino que ha mantenido esas amistades en el tiempo, y sus amigas de toda la vida han estado ahí en los momentos buenos y malos, y ahora, cuando más las necesita, son un gran apoyo.
sábado, 27 de julio de 2019
Como él solo
¿Y como sigue House? me preguntan las titas. ¿Tan guapo, tan bueno y tan cariñoso como siempre? Se lo digo a House y se ríe, aunque sabe que comparto esa opinión, según él porque el amor me ciega, aunque se plantea si esa ceguera no depende de algún gen familiar.
Lo cierto es que pasan los años y House gana en porte y atractivo. Carisma nunca le ha faltado, y es un carisma que inspira confianza. Con él los pacientes se sienten seguros y también, en cierto modo, privilegiados, no es que haya pocos médicos como él, es que no hay nadie como él. ¿Perfecto? Se supone que nadie lo es, pero House se acerca mucho, al menos en los valores fundamentales, que son los que cuentan. Se esmera en superarse cada día, es buenísimo y sus principios son admirables, transmite una inmensa entereza, que buena falta me ha hecho. Es uno de esos seres maravillosos que contribuyen a convertir a una en mejor persona. Salvo a primera hora de la mañana, es sociable y cariñoso, y aún entonces me soporta cuando insisto en darle los buenos días, aunque tenga que recurrir a todo su autocontrol para no gruñirme. Tiene un sentido del humor afilado con el que se ríe incluso de sí mismo. No obstante es muy reservado, no le gusta alardear, y es más que posible que le abrume con este post (como cada año).
Lo cierto es que pasan los años y House gana en porte y atractivo. Carisma nunca le ha faltado, y es un carisma que inspira confianza. Con él los pacientes se sienten seguros y también, en cierto modo, privilegiados, no es que haya pocos médicos como él, es que no hay nadie como él. ¿Perfecto? Se supone que nadie lo es, pero House se acerca mucho, al menos en los valores fundamentales, que son los que cuentan. Se esmera en superarse cada día, es buenísimo y sus principios son admirables, transmite una inmensa entereza, que buena falta me ha hecho. Es uno de esos seres maravillosos que contribuyen a convertir a una en mejor persona. Salvo a primera hora de la mañana, es sociable y cariñoso, y aún entonces me soporta cuando insisto en darle los buenos días, aunque tenga que recurrir a todo su autocontrol para no gruñirme. Tiene un sentido del humor afilado con el que se ríe incluso de sí mismo. No obstante es muy reservado, no le gusta alardear, y es más que posible que le abrume con este post (como cada año).
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