sábado, 13 de octubre de 2012

Iniciativa "Paga Extraordinaria"

La paga extraordinaria, a pesar de que su nombre pueda inducir a error, no es ningún sobresueldo que el Estado regala a los trabajadores. En realidad lo que sucede es que el salario anual, en lugar de dividirse en 12 mensualidades, se divide en 14 pagas. Parece que, de este modo, el Estado ahorra por ti y te facilita esa parte para disfrutarla en las vacaciones y gastarla en los regalos de Navidad. ¡Qué considerados! Pues no, no es un acto altruista para fomentar el ahorro del trabajador, sino que durante el tiempo que retienen ese dinero, son ellos los que se benefician de los intereses que pueda producir.

Hay crisis, hay que apretarse el cinturón. No hay subida salarial, los sueldos se congelan para el próximo año
, de hecho bajan durante éste y además, por si la soga no estuviese aún lo suficientemente apretada, se aumenta el horario laboral. Hay que trabajar más por menos. Se hace de tripas corazón y una se resigna en lo posible. Aún así me indigna el engaño por el que el "pobre" Estado lamenta que en Navidad no va a poder pagar ese sueldo "extraordinario". Con una sencilla operación aritmética se concluye que esa medida supone aplicar una reducción salarial anual, encubierta bajo la capciosa palabra "extraordinario", del 7.14%. Parece increíble. Está claro, habrá que sustituir el cordero por conejo en las Fiestas (en el nombre no difieren demasiado) y hacer dieta (lo que desde el punto de vista médico no es ninguna mala idea, aunque visto así el marisco es bajo en grasas e hidratos, bien tolerado por diabéticos, y además es muy rico en proteínas y no engorda. Si esa es la idea subyacente ¿por qué no hacen una campaña para bajarle el precio y los impuestos por motivos de "salud"?).

¿Se puede hacer algo para evitarlo? Casi todos creíamos que no. Es cierto que algunos optaron por liarla, acción por la que acaban pagando justos por pecadores, y llevaron a cabo violentas protestas y amenazas que, como era previsible, no llegaron a ningún sitio. Sin embargo, al parecer sí que es posible llevar a cabo medidas más eficaces, pacíficas, legales y con posibilidades de éxito. 


Esta es la noticia que me ha llegado con las instrucciones de los pasos a seguir. Espero que la secunde y la difunda todo el que pueda.


"Se informa de la iniciativa popular emprendida para recuperar la PAGA de NAVIDAD que parece tuvo éxito en nuestro país vecino PORTUGAL:

Se trata de conseguir la inconstitucionalidad del Real Decreto-Ley 20/2012 y para ello la idea es que el Defensora del Pueblo tenga tal número de quejas que pueda interponer el recurso de inconstitucionalidad pertinente.

Es muy sencillo, sólo hay que seguir las instrucciones, con los pasos primero a quinto. No se tarda ni 5 minutos. Si os parece bien, pasadlo a todos los que podáis.

A través del siguiente enlace se trasladaría  la queja correspondiente a la Defensora del Pueblo, que debería actuar si se presenta un número considerable de quejas al respecto. Para empezar a rellenar la queja, pinchad en el enlace:
http://www.defensordelpueblo.es/

Primero
.- Pinchar en "Tu queja online"

Segundo
.- Modalidad: Sin certificado digital / Persona física (ciudadano) - SIGUIENTE

Tercero
.- Rellenar datos - SIGUIENTE

Cuarto
.- Pegar el siguiente texto (indicar el lugar de trabajo y la Comunidad Autónoma):

El 14 de julio de 2012 fue publicado en el Boletín Oficial del Estado el Real Decreto-Ley 20/2012, convalidado en el Congreso el 19 de julio.
Mediante este Real Decreto-Ley se procedía a la supresión de la paga extraordinaria de diciembre de 2012 a los empleados públicos. Como empleado
de __(lugar de trabajo)____________________________,
Comunidad de __________________________________ , directamente afectado, solicito de la Defensora del Pueblo que proceda a presentar recurso de inconstitucionalidad del citado Decreto-Ley, en base al artículo 14 de la Constitución Española, puesto que se ha procedido a discriminar a un sector de la población por sus circunstancias laborales y sociales, siendo dicho artículo susceptible
asimismo de recurso de amparo.

Quinto
.- ENVIAR.

Si se quiere tener constancia de la petición, se puede solicitar y, a continuación, se genera un justificante con un número de registro en formato ".pdf".

PS: Alguno de estos escritos parece que ha debido alcanzar su objetivo ya que el día 15 de Octubre Europapress publicó la noticia de que la Defensora del Pueblo le pedía al gobierno que alterase este recorte de forma que sólo afectase a la parte proporcional correspondiente al resto del año, y no al año completo. Habrá que seguir dando la lata para que la petición no caiga en el olvido e incluso ver si se consigue recuperar esa mensualidad. 

viernes, 12 de octubre de 2012

Mudanza al Colegio Mayor

La mudanza a Zaragoza no fue la primera de mi vida, antes vino el traslado desde Montréal, pero sí la primera de la que soy consciente. Contaba entonces con 5 años. Recuerdo la impresión que me produjo la casa en la que estuvimos las primeras semanas, antes de instalarnos en el Colegio Mayor, cuyo nombre, lleno de "erres" me costaba horrores pronunciar. Me impactó lo blanca que era la cocina, desde las baldosas del suelo hasta los azulejos de las paredes y la pintura del techo. Recuerdo a mi hermano de un año casi recién cumplido, reptando por las inmaculadas baldosas, demasiado inseguro aún como para arriesgarse a ponerse en pie.

Enseguida abandonamos ese primer apartamento para mudarnos al que sería nuestro piso definitivo, situado en la residencia de profesores. Recuerdo la entrada al edificio principal del Colegio, que daba a un enorme hall, al menos para mi tamaño de entonces. Me parecía magnífico, sus paredes y suelos de mármol pulido de tono tostado eran dignos de un palacio. Los techos eran muy altos y a él se abrían muchas puertas a través de las cuales se accedía a la capilla, al comedor y al salón de actos. Recuerdo que en este último exhibían películas algunos fines de semana. Allí vi la divertidísima "Sopa de Ganso" de los hermanos Marx. Me dejó alucinada, no se me olvida todo lo que me reí entonces. Por supuesto me lo pasé, nunca mejor dicho, "de cine" y me encantó el mudito.

Nuestra nueva casa no estaba allí, sino en otro edificio, el que hacía las veces de residencia. Entre uno y otro había un precioso y cuidado jardín, encuadrado por las tres alas que albergaban las aulas, cocinas y habitaciones de estudiantes. El jardín estaba rodeado de castaños que soltaban sus frutos durante el otoño. Eran castañas de aspecto brillante, la mar de apetecibles, pero al probarlas descubrí que las castañas pilongas no son comestibles (al menos no creo que haya quién se las coma por gusto) ¡Qué cosa más amarga! Cuando llovía saltábamos en los charco y cogíamos la tierra mojada para hacer albóndigas de barro a las que les tallábamos unas toscas caras (un par de agujeros para los ojos y otro para la boca). Mi madre no nos dejaba tener a nuestros artesanales muñecos en casa y dejábamos aquellas bolas por fuera de la ventana para que se secasen durante la noche. Me preocupaba un poco que estuviesen bien, sobre todo mientras en el exterior saltaban los relámpagos, retumbaban los truenos y la lluvia caía a manta. Al día siguiente, inexplicablemente, nuestras albóndigas de barro habían desaparecido. Todo un misterio sin resolver a mis cinco años. En invierno bajábamos bien abrigadas al jardín pelado y jugábamos a saltar escaleras y a deslizarnos por la barandilla de piedra de la entrada. En primavera el jardín se ponía precioso con los parterres cuajados de infinidad de rosas, que olían de maravilla. Aprendí que las flores no se cortan, por muy bonitas que sean: ese tipo de acción supone una regañina tanto del jardinero como de la autoridad paterna. También me enteré, demasiado tarde, de que las mariposas no se cogen, ya que al perder el polvillo que impregna sus alas pierden su capacidad de volar y se mueren.

"Boy hunting butterfly" Josef Süss
Vivíamos en la tercera planta, y el director en la segunda. De vez en cuando bajábamos a jugar a su piso. Me acuerdo de un magnífico acordeón, propiedad de uno de sus hijos, que solía andar tirado por cualquier rincón del salón. Era un instrumento muy vistoso, de madera de un color negro piano, bruñido, con botones de marfil blancos; una auténtica preciosidad. Eso sí, nunca lo escuché, ni tampoco vi a su dueño tocarlo (aunque sentía curiosidad supongo que debería alegrarme del ruido que se ahorraron mis oídos). En mi opinión aquel chaval estaba más interesado en cazar mariposas, de esas prohibidas para mí, que en cualquier tipo de estudio, especialmente musical. Después de atraparlas, las atravesaba cruelmente con un alfiler para clavarlos en un cuadro.  Los pobres bichos de aquella triste colección me daban mucha pena. Por si no bastara, para ratificar mi opinión sobre su maldad, recuerdo que encima de la mesa de su habitación tenía una cabeza reducida, de esas de los jíbaros que, aunque posiblemente no fuese real, me aterrorizaba. Jamás me atreví a tocarla y, aún hoy, tan sólo la idea me horripila.
(Continuará)

jueves, 11 de octubre de 2012

AJÍ DE POLLO

Comedor hospitalario. Entrada triunfal de la R1 a la hora de la comida en su primera guardia.
"¿Qué hay hoy de menú?"- pregunto mientras cojo una bandeja.
"Pollo"- me contesta alguien desde fuera del comedor.
¿Cómo lo sabrá? No ha podido verlo desde su posición. El menú debe de figurar en algún lado y no lo he visto. Es lo que dicen: el que no sabe es como el que no ve.
Me acerco a la zona de servicio y compruebo que, efectivamente, la voz de detrás de mí ha acertado. Me sirven un trozo de pollo asado con unas hojas de lechuga. Escojo una manzana para el postre (la alternativa es otra manzana). Lo pruebo. No está del todo mal, no comprendo por qué se queja todo el mundo.
Hora de la cena del mismo día:
"¿Qué hay de cena?"
"Pollo hervido o pescado en salsa verde" (en realidad es más bien translucida y lo verde son guisantes arrugados que flotan en ella).
He comido pollo, así que, pese a lo poco apetecible de su aspecto, optó por el pescado. Me llama la atención que nadie, salvo otro R1 despistado al que veo pasar poco después, escoge esa opción. Me miran con pena mientras me llevo un trozo a la boca. Se han equivocado, definitivamente eso no es pescado. Es más, estoy segura de que ese bicho, sea lo que sea, nunca ha estado en el océano. Dudo que ni tan siquiera pertenezca al reino animal. Por la textura yo diría que no es otra cosa más que un trozo tieso y correoso de papel de lija remojado en un caldo frío. Muchas guardias después averiguo que el bicho se cocina por la mañana y se marina en la insípida salsa desde entonces. Comprendo que nadie más caiga en la trampa. Voy a por dos manzanas para el postre.
Al día siguiente tengo curso de doctorado. Me tengo que quedar a comer de nuevo.
"¿Cuál es el menú de hoy?"
"Pollo en pepitoria."
"¿Otra vez pollo?" - me sorprendo.
Me miran. Acabo de demostrar que soy nueva en esto.
"El de ayer era asado"- me explican. 
¡Qué remedio! Las manzanas también son las mismas. Me llevo el pollo a la boca. Si voy a tener que degustar esta ave en sus distintos guisos, de momento prefiero el asado. Tras el curso me voy a casa.
"¿Queda algo de la comida de hoy para la cena?" - pregunto desfallecida al llegar.
- "Ha sobrado un poco de arroz con pollo" - me contesta la Señora.
Suspiro resignada. Me tomo el arroz y dejo en el tupper los trozos de pollo.
Vivo en el hospital durante la residencia. De hecho duermo en él muchas noches, mejor dicho no duermo porque estoy de guardia y me paso la noche luchando por acostarme y conciliar el sueño. El busca siempre vence y cada vez que cierro los ojos me arrastra con su llamada a la Urgencia, a la planta, al quirófano... Todos los insomnes de Madrid acuden al hospital. Algunos juerguistas hasta lo confunden con un After hours.

Entro en una monótona rutina gastronómica: la de comer pollo. Para variar, pruebo a cenar hamburguesa. Saboreo la carne picada con su salsa durante la cena y el sabor continúa sin parar a lo largo de toda  la noche. A la mañana siguiente descubro que aún continúa asentada en mi estómago. Es la hora del desayuno: el infame café de quirófano lava un poco el sabor de la hamburguesa, pero es algo transitorio. A media mañana su recuerdo me invade, no precisamente con añoranza. En otra ocasión tomo tallarines pegados con salsa "cabronara" (la grafía es la correcta para denominar ese mejunje). En su segunda aparición se me revuelven las tripas con sólo ver la bandeja. Escojo pollo de nuevo, es lo más seguro: pollo asado, en filetes (que en realidad son de pavo), hervido, en pepitoria... Con los restos a veces hacen croquetas que caen con todo su harinoso peso en el estómago hasta socavar en él una úlcera de croquetas de pollo. Manzana y más manzana en los postres que a veces mezclo con el pollo y la lechuga viuda para convertir el plato en una ensalada. A veces se cuela alguna naranja entre las omnipresentes manzanas.

No como pollo en casa. A hermanita le pirra y la Señora le pone un cuarto en el horno con su cebollita y su limón. Sin embargo, se apiada de mí y me evita el ave. Seguro que cualquier otra cosa que me prepare no la tomo habitualmente, incluso suspiro por una tortilla francesa hecha con huevo de verdad. 

La receta de hoy es de pollo y proviene de una enfermera del hospital. Claro que la residencia la terminé hace años y éste es un guiso que nunca sirvieron en el comedor.

AJÍ DE POLLO

Ingredientes
Aproximadamente para 4 personas.

1 pollo en trozos o 4 muslos, 4 contra muslos o 4 pechugas (al gusto al consumidor).
1 hoja de laurel.
4 ó 6 ajos ya pelados.
1 cebolla grande picada.
1 Ají amarillo fresco o si es pasta de ají aproximadamente 6 cucharadas.
4 ó 6 rebanadas de pan mojadas en leche aproximadamente 150cc 0 200 cc
Un puñado de nueces picadas.
1 bote aceitunas negras sin hueso

Acompañamiento: Patatas cocidas cortadas en rodajas o arroz blanco.

Elaboración
Se pone la carne en una cazuela junto con la hoja laurel y agua suficiente como para cubrir las piezas de carne (aproximadamente 1,5 litros). Cocer durante 35 ó 45 minutos.

Se retira el pollo y se guarda la mitad del caldo. Se deshilacha la carne, tanto si tiene hueso como si son las pechugas. Se reserva.

Nancy Noel
Pochamos la cebolla en un chorrito de aceite hasta que esta pierda la"soberbia". Se añaden los ajos picaditos o bien machados, el ají (también muy bien picadito o las 6 cucharadas si es en pasta), por último agregar las nueces picadas.

Remover para que no se pegue. Por último, añadir las rebanadas de pan mojadas en la leche. Poner entonces la mitad del caldo reservado y rectificar de sal. Darle un hervor a fuego lento para que la salsa se ligue. Si no quedase bien amarilla se puede utilizar cúrcuma para darle color ( hay quien usa colorante de paella pero es más sabrosa esta opción).

Se sirve acompañada de patatas cocidas o arroz blanco. Se adorna con rodajas de huevo cocido y aceitunas negras.

martes, 9 de octubre de 2012

"Spam" familiar

Franco Matticchio
Suena el ping que indica que hay un nuevo mensaje de correo. El programa se vuelve loco y, de repente, suelta seguidos toda una ristra de esos ping. Parece la versión pesadilla de la película "Tienes un e-mail". La bandeja de entrada se satura, pasa de pantalla. El mensaje es el mismo "¡Felicidades!" ¿Cómo? - se pregunta la desprevenida víctima, extrañada - No es mi cumpleaños. ¡Ah, no es para mí! No conozco al remitente. Debe de tratarse de un error.

Al día siguiente, y tres pantallas después, todavía se cuela algún mensaje de los que se enteraron tarde. Ese mismo día, o puede que al siguiente, pero en esa misma semana aparece un nuevo mensaje. Es muy similar al previo, pero con un nombre diferente en el título. Durante el siguiente mes, gracias al correo, se entera del santoral y de todas las onomásticas del/los homenajeado/s del día. El texto no admite muchas variaciones, no hay muchas opciones de felicitación: ¡Feliz día! (cumpleaños, santo), !Felicidades! (muchas o muchísimas), en algunas ocasiones deseos de buen viaje, buena suerte o anuncios de próximos eventos. De repente lee el título de "próxima primada" o "primada sorpresa" ¿En qué consistirá eso? Un mes más tarde habría deseado no saberlo. Cada vez que aparece la palabra "primada" le entran todo tipo de temblores, picores y sudores de todos los colores. Poco a poco, aunque no en pocos mensajes, recibe todos los detalles del evento, con sugerencias y cambios, y al final podrá ojear incluso las novecientas fotos de todos los asistentes.

Un año más tarde, y según el blog más de 70 cumpleaños después (y sus santos correspondientes), una despedida de solteros, una comida de cuatro generaciones y una boda, el "error" continúa. Cada vez se añaden más miembros a la cadena de correos con los correspondientes mensajes del resto para darle la bienvenida al "nuevo". Desesperado, nuestro destinario accidental tiembla cada mañana al abrir su navegador. Impotente trata de poner freno al alud que inunda su ordenador. No comprende cómo puede querer nadie entrar a formar parte de semejante cadena. ¿No se dan cuenta de que es un callejón sin salida? Una vez que se ha entrado en ella, es imposible escapar. Además, por mucho que uno se esfuerce, nunca se consigue limpiar la bandeja. Borrarlos todos es una quimera inalcanzable.

Aún no sabe cómo ha entrado allí. Mira su dirección, cuando la escogió estaba disponible y cumplía todos los requisitos de seguridad, incluso con números. Esos hackers deben de ser brillantes para conseguir infiltrarse así en su ordenador. Sin embargo parecen bien intencionados, sus mensajes siempre están llenos de buenos deseos y nunca faltan los besos a Posti (sin conocerle, compadece al pobre muchacho, con tanto abrazo no podrá ni respirar, sin duda debe de tener una paciencia infinita y ser tremendamente cariñoso). Los comienzos son siempre inocentes, pero según progresan las horas el tema degenera, especialmente cuando el cuñadísimo y el hermano organizan una competición entre ellos para ver quién encuentra la foto o el vídeo de la futura ganadora del título de Miss Universo Halloween sin necesidad de disfraz.

Como último recurso opta por enviar él mismo un mensaje de socorro a la cadena. Suplica que se le saque de allí. Confía en que así se solucione todo. Al revisar la lista de destinatarios, no impresiona de que haya nada extraño. ¡Ah, sí! una de las gemelas tiene dos direcciones. ¡Vaya! Al parecer esa "g" no es una abreviatura de "gemela".
Con la excelente disposición familiar se corrige el error. ¡Listo!

Pasan unos días. ¡No hay mensajes! ¡Parece que ha funcionado! ¡Qué alivio! no va a tener que abrirse una nueva cuenta de correo (si es que no se la había abierto ya).

Una semana después se da cuenta de que ha cantado victoria demasiado pronto. Aparece un mensaje de nuevo. Casi inmediatamente después llega una disculpa reconociendo el error y explicándolo: por comodidad, y para no olvidarse de nadie en el grupo, se recurre a editar mensajes antiguos que se reenvían de nuevo a todo el mundo. Para evitar que la cosa progrese, se publica un aviso en la cadena "buena" del que, desgraciadamente, no se entera la mitad. Aunque no se soluciona del todo sí se logra minimizar los daños. Sin embargo, unos días más tarde, al mandar el siguiente mensaje, no se puede evitar la sensación de haber perdido a uno de nuestros miembros más antiguos y asiduos. Muchos pensamos que las cosas ya no serán iguales sin él.

lunes, 8 de octubre de 2012

Mayores y medianos

Hermanísima siempre se quejaba de "todo lo que le tocaba padecer por ser la mediana", empero yo siempre he pensado que sería estupendo tener un hermano mayor. Mis hermanos pequeños me resultaban demasiado infantiles y no compartía con ellos el gusto por el tipo de juegos con los que se entretenían habitualmente. Tampoco comprendía el cómo hermanísima reincidía una y otra vez en los mismos errores al juntarse con el hermano y no se daba cuenta de que sus roces acababan indefectiblemente en pelea. De hecho, en muchos momentos llegué a estar un pelín harta de que, sin comerlo ni beberlo, me tocase en suerte el tener que salir en defensa de la sufrida y frágil "mediana" cuando las cosas se ponían feas. Su estrategia ante los conflictos violentos consistía en buscar refugio en nuestra habitación y, una vez a salvo, recurrir a mí (y a mi fuerza) para que me ocupase del trabajo sucio de pelearme con el hermano. Casi siempre terminaban como el rosario de la aurora. Si no era culpa de uno, lo era de la otra. El caso es que los dos eran unos ases en el arte de chincharse mutuamente. A hermanísima le encantaba organizar la vida de todo el mundo, aunque no siempre le acompañaba el éxito en sus disposiciones, y el hermano odiaba perder, situación que se repetía con más frecuencia de la que deseaba. Esto último tenía una explicación lógica: fue el pequeño durante sus primeros 6 años de vida, hasta la aparición de hermanita en escena, y la experiencia es un plus a la hora de jugar.

No mejoraron las cosas con el cambio de roles tras la llegada de hermanita, y aunque en su nuevo estatus de mediano perdió algunos privilegios, no por eso participaba de las desgraciadas circunstancias que marcaban la trágica vida de "hermanísima la fantástica". La nueva pequeña se convirtió rápidamente en víctima voluntaria de sus juegos. La diferencia de edad no consiguió que la chiquilla se comportase de manera dócil y complaciente, sino más bien al contrario. Desde el principio hizo gala de su carácter, firme y reivindicativo, y, nuevamente, me vi obligada a ejercer de "abogado de pleitos pobres". El caso es que, sin tener nada que ver en la génesis del conflicto, inevitablemente acababa inmersa en el fragor de la batalla, con nombramiento de capitana (era el único momento en que no había voluntarias para tomar el mando) y frecuentemente única adalid del bando femenino.  ¿Por qué lo hacía? Supongo que porque compartía el cuarto con hermanísima y debía evitar la invasión de mi territorio por el hermano: cuanto antes lo echase de allí, antes podía volver a mi libro, aunque fuese con algún moratón, a modo de condecoración, en la espinilla. Mientras yo luchaba en el frente, las dos culpables o desertaban del ejército o se mantenían a distancia en la retaguardia.

Suponía que un hermano mayor, simplemente por el hecho de ser más maduro, no se vería implicado en ese tipo de estupideces infantiles y compartiría más gustos conmigo. Habría leído más que yo y me pasaría sus libros para que los comentásemos. Sería tranquilo, no buscaría líos y dejaría a los demás en paz. Durante mi adolescencia incluso llegué a pensar lo bien que me habría venido que hubiese sido varón para entender mejor a los hombres (¡pobre ilusa!). Ahora sé que seguramente mi hermano soñado no habría cubierto mis expectativas, incluso aunque me hubiese sacado bastantes años. Habría necesitado un gemelo de personalidad casi idéntica, no un hermano mayor, y no sé si el resto de la familia habría resistido un par de grumpys simultáneos. Es muy posible que ni yo misma soportase a mi doble. También es cierto que, a poco que aquella idealización que me había creado se pareciese a mí, lo más probable es que no me hubiese hecho ni el más mínimo caso y, al igual que yo misma, hubiese ido a lo suyo sin preocuparse para nada de su desgraciada hermana "mediana".

Eso sí, la que habría salido más perjudicada, como siempre, habría sido hermanísima, que se habría encontrado conviviendo con un par de marcianos semiautistas y consanguíneos. Por si eso no bastase, en el colegio le habría tocado pasar por los profesores después de no uno, sino dos hermanos mayores tragalibros. Sin duda la pobrecilla habría salido terriblemente traumatizada tras la horrible experiencia. Claro que dado el carácter abierto y extrovertido de mis hermanos, un hermano mayor posiblemente se habría parecido más a ellos que a mí, y yo hubiese seguido siendo la rarita huraña de la familia. No todo eran desventajas, al menos no daba mucha guerra detrás de mis libros, tan sólo cuando me veía forzosamente alistada a la lucha por el resto de la jauría. Pese a que hermanísima siempre afirmaba lo duro que era ser la mediana, me pregunto qué habría opinado de haber sido la mayor.

sábado, 6 de octubre de 2012

III Concurso Internacional de Gastronomía de Apicius

Apicius, autor del interesante blog culinario que figura a pie de página: "La cocina paso a paso", en el que además de aprender a guisar platos básicos y avanzados, tradicionales e innovadores, se pueden encontrar curiosidades históricas sobre gastronomía, ha convocado el III Concurso Internacional de Gastronomía de La Cocina Paso a Paso de Apicius. Pretende darle toda la difusión posible al evento y para atender su petición pongo este anuncio.  Al terminar recopila las recetas presentadas en un estupendo recetario que se puede descargar desde su página (y que merece la pena). Toda la información al respecto se encuentra al pinchar en este link que muestra la noticia original en su blog.