martes, 25 de agosto de 2015

Bizcocho de yogur

Tengo debilidad por los bizcochos, no sé si de nacimiento o como secuela de las visitas a Canena de mi infancia, donde las chachas sacaban bandejas de lo que ellas llamaban magdalena, una plancha de bizcocho de aceite, para agasajar a las visitas. Estaba tan rico que, cinco casas después, con sus correspondientes trozos de bizcocho, seguía sin poner ningún reparo a cumplir con las normas de educación y me tomaba mi trozo de magdalena correspondiente. Si de regreso a la Granja la abuela había preparado la cena, y especialmente cuando se trataba de filetes rusos, también le hacía los honores. Por aquel entonces era una preadolescente y en esa época era capaz de comerme una vaca y rebañar los cuernos.

¿Bizcocho? ¿Magdalena? En realidad no encuentro grandes diferencias entre ambos, salvo la cesta de papel y la presentación individual. Recuerdo que mi tía Lucky compraba unas magdalenas en la tienda de abajo. Venían en una bolsa transparente con letras azules y eran artesanas y locales, de unas monjas, y sabían tan deliciosas como el bizcocho canenero. Con esfuerzo limitaba mi dosis a cuatro unidades en el desayuno, eran magdalenas, no mojicones, aunque con gusto me habría tomado la bolsa entera. Mi sacrificio no servía de nada bajo el juicio implacable de la tita (sin)Virtudes que, con su bata negra y su gesto de amargura, me recordaba a un ave carroñera, siempre pendiente de lo que hacía y dejaba de hacer para fiscalizarlo, chivarse, quejarse y regañarme por ambas cosas. No es que tuviese su opinión demasiado en cuenta ya que la tita sin Virtudes criticaba hasta a mi perfecta tía Lucky y semejante falta de criterio la desacreditaba por completo ante mis ojos. Sin embargo tener a alguien que vigilaba cada uno de mis pasos, incluso en el baño, me resultaba enervante. Sé que no está bien criticar a los mayores, ni de niños ni después, pero cuando pienso en la Inquisición a la que sometía a todo el mundo aquella vieja imposible aún me enciendo. ¡Con qué gusto le habría preparado un chocolatillo! Por mucho que me esmere, no creo que nunca alcance el nivel de tolerancia de mis tíos.

En Canena el bizcocho no se hacía con yogur, esa variedad la descubrí después, cuando nos fuimos a vivir a Madrid. Lo preparaba una vecina y solía subirnos alguno a casa. Usaba yogures de sabores, prefería limón pero si lo que tenía era fresa también le valía (y a mí también). Es la misma receta que encontré en el blog de pasteles de colores. En el mismo blog descubrí una versión sin aceite, más ligera, que no conocía y que también transcribo.

BIZCOCHO DE YOGUR TRADICIONAL
INGREDIENTES
1 yogur natural, griego o de sabores.
2 vasos de yogur de azúcar.
3 vasos de yogur de harina de repostería.
4 huevos.
½ vaso de yogur de aceite de oliva virgen extra.
Un sobre de levadura Royal.
Opcional: ralladura de naranja o limón, canela u otro aroma.

PREPARACIÓN
Mezclar todos los ingredientes con una batidora de varillas.
Verter la mezcla en un molde untado de aceite o mantequilla y enharinado.
Meter en el horno precalentado a 180º, durante unos 25 minutos.
Comprobar si está hecho (pinchar el centro y comprobar que sale limpio) y enfriar sobre una rejilla.

BIZCOCHO DE YOGUR LIGERO, SIN ACEITE
INGREDIENTES
1 yogur
70 gr harina fina de repostería y 1 sobre de levadura Royal
4 huevos, separar yemas y claras
40 gr de azúcar

ELABORACIÓN
Mezclar el yogur con las yemas
Añadir la harina con la levadura. Tamizar para quitar grumos. Mezclar, no batir.
Montar las claras a punto de nieve con 3 gotas de vinagre.
Añadir el azúcar en forma de lluvia para que no se baje el merengue.
Mezclar el merengue, en 3 veces, con la mezcla de yemas, yogur y harina.

Poner la mezcla en el interior de un molde forrado con papel de horno, sin engrasar ni enharinar.
Cocer a horno precalentado a 160º, unos 70 minutos
Sacar del horno. Enfriar boca abajo sobre una rejilla para que el bizcocho se mantenga alto.
Desmoldar frío (pasar un cuchillo por los bordes para separarlo del molde)

2 comentarios:

Elvis dijo...

El menino ha heredado esa pasión por los bizcochos, algo que yo no aprecio tanto. En Brasil hay toda una variante hecha con harinas de sus diferentes tubérculos, aunque el que más me gusta es el de maíz, que es muy cremoso. Voy a probar el bizcocho ligero este fin de semana, siempre he preferido los bizcochos de claras a punto de nieve que de harina, me resultan mucho más suaves y esponjosos, sin quedar secos.

Jaime Ariza dijo...

Hola!!!me apunto estas recetas, seguro que estan buenisimas. A ver que tal me sale, intentare primero el tradicional. Por cierto, yo tampoco veo mucha diferencia entre bizcocho y magdalena.
PD: Acabo de descubrir tu blog, y ya te sigo y te invito a visitar mi blog
Un abrazo