jueves, 9 de febrero de 2012

La cara oculta



¡Hasta la luna tiene una cara oculta que nunca enseña!

¿Quién no tiene recuerdos de los que se avergüenza y que lo único que le provocan al rememorarlos es un reflejo, que a imitación del de las avestruces, le obliga a taparse la cara con las manos o a cubrirse con las sábanas? ¿Quién no es asaltado por temores que no se atreve a reconocer?  A veces estos son, simplemente, delirios absurdos, y por ello fáciles de desestimar. No obstante, en otras ocasiones, lo que le estremece contiene un poso de realidad y resulta, por tanto, mucho más preocupante. Una lo entierra en lo más profundo de sí y cree que, por ello, desaparecerá. No suele ser así. Por el contrario, lo que hace es consolidarse, por mucho que, el atribulado en cuestión, se esfuerce en superar sus miedos. Se intenta que los demás no se den cuenta del grado de desasosiego suscitado por esa neurosis, sin darse cuenta de que ésta aprovecha para avivarse la soledad y las crisis personales de frustración o inseguridad. Eso sí, un simple destello de felicidad, un mero abrazo, es suficiente para calmar esa desazón irracional.

No penséis que voy a desvelar aquí mis más íntimos secretos, ni que voy a revelar las facetas más oscuras de mi personalidad.  Habrá que esperar a que el astro nocturno muestre su otro lado y espero que lo haga en una imagen tan bonita como la de la luna polar que ilustra esta entrada. Sólo mirarla es terapéutica.


miércoles, 8 de febrero de 2012

Hermanísima en Lituania (1ª Parte)

Estos son los correos de hermanísima con la experiencia de su interesante viaje a Lituania. Tengo la esperanza de que amplíe la información en un futuro, ya que falta la crónica de su último día.


Día 1: Aterrizaje

Llegamos a Vilnius sin retrasos, ni problemas, ni maletas perdidas. Otra suerte tuvieron los ingleses, franceses y turcos que llevan ni sé las horas de retraso. Como dice mi compañera, hace un frío de pelotas. Lo bueno es que los sitios están bien pero no muy calientes por lo que no hay que desnudarse al entrar.
Está nevando a todo nevar y la verdad es que esta zona es un poco fea y encima oscura, oscura, ya que, a esta hora, es casi de noche. Se nota mucho que estamos en Europa de Este aunque ellos estén muy orgullosos de ser europeos.
Como no sé a qué horas podré conectarme ya que tenemos un plan de trabajo concentradíiiiiisimo, ire poniendo correitos cuando pueda y ya os cuento.


Día 2: Impresiones
Hola a todos desde Lituania donde estoy aprendiendo un montón de cosas. Os contaré algo sobre mi día de hoy:

Estoy segura de que no os podéis imaginar que hay ciudades que no se paran aunque tengan 30 cm de nieve por todas partes (como mínimo) Hoy ha sido el día en el que hemos conocido la ciudad y hemos ido a TODOS los sitios andando: hemos visitado el parlamento, la catedral, el museo de la moda, el museo Lituano, la puerta de Mater Misericordia y hemos subido a lo alto de un cerro a ver la ciudad.

El camino no tenía sal y era cuesta arriba pero gracias a las botas de hermanita ni se me han mojado los pies, ni he pasado frío ni en los pies ni en el cuerpo. El único sitio donde me he helado ha sido la frente y la sensación es horrible por lo que me he comprado un gorro muy mono y baratito que es impermeable (ha nevado durante TODO el paseo) y tiene pelito en las orejas y en la frente. No tenemos ni idea de lo que es pasarse un día entero andando bajo la nieve, llega un momento en el que no sientes el cuerpo pero no notas el frío.

Hablando de cosas más personales, la gente es encantadora. Los Lituanos son reservados y prudentes pero cariñosos. En general son bastante feos y muchos de ellos huelen a sudor (parece que lo de la ducha diaria no se estila por aquí). Todo su afan es ser y parecer europeos. La verdad es que no hay delincuencia y la gente es un poco como era la gente en España hace unos 20 años (más idealista e inocente). Están muy orgullosos de su independencia conseguida hace 20 años y dicen que se parecen a los Letones. Muestran un cierto desprecio hacia los rusos y los polacos. Su lengua también tiene la misma raíz que la letona y no que la rusa. La comida es deliciosa, el pescado es buenísimo y las sopas también y todo es más barato que en españa menos las marcas internacionales, esas son mucho más baratas allí. Los abrigos de piel buenos (de mutón y piel vuelta con mutón dentro y tratados por fuera para que no se calen con la lluvia) se pueden comprar desde 400 o 500 euros (los bonitos). La verdad es que me encantaría comprarme uno ya que sé que es algo para toda la vida pero creo que nuestra economía no está para estos dispendios por lo que me quedará el recuerdo de ellos ya que son muy originales y diferentes a esos de vieja que se encuentran en España.

Mañana vamos al colegio: son cuatro horas de ida y cuatro de vuelta por las carreteras y todo eso. Los alumnos que han venido con las profes son encantadores por lo que ya os contaré mañana. Me voy a dormir.


Día 3: Colegio
Aquí es la una de la mañana y hemos llegado hace media hora después de levantarnos a las seis y media de la mañana. Menos mal que no ha nevado y hemos hecho las cuatro horas de ida y otras cuatro de vuelta en unas condiciones medio favorables (carreteras de doble sentido, temperaturas bajo cero y cuatro horas para doscientos kilómetros. El colegio era una pena: descascarillado, viejo feo, con un profesorado compuesto por viejas glorias (que parecían labradoras de películas rusas) y unos cuantos pobres diablos que deben de sacar adelante el trabajo y los proyectos. Somos muy afortunados de vivir como y donde vivimos porque el pueblo lo hemos visto de pasada y Sicilia 1920 es moderno comparado con él.

La verdad es que se puede decir que la población se divide en dos grupos: por un lado están los antiguos ciudadanos de lo que era la Europa del Este y por otro la gente de treinta años para abajo que es completamente europea y que tiene una visión de las cosas muy, pero que muy distinta a los mayores aunque todavía son sanotes. Son todos muy religiosos y son católicos, no son ortodoxos como yo creía.
El día a nivel de aprendizaje cultural está siendo muy interesante pero la verdad es que estos pobres no tienen de nada y ahora entiendo porque nos han traído a la capital todos los días en vez de que nos leudáramos en el pueblo. ¡Si no tiene ni una casa en condiciones! Los niños también se veían bastante desatendidos y con ropa y zapatos de mala calidad y escasos para las temperaturas. De todas formas los niños son niños y han escuchado nuestras presentaciones emocionados y además nos han representado una obra de teatro para cuya realización se han creado el vestuario con bolsas de plástico de mercadillo de distintos colores. El que quiere, puede aunque no tenga casi nada.

Las luces, el edificio, los baños, los pasillos...puede que lleven sus cincuenta años sin reformar tranquilamente. Vengo con una sensación agridulce y de pena por los profes tan encantadores que están al mando de otros que les ordenan y a los que obedecen sin rechistar aunque no tengan razón. Son muy orgullosos y si se equivocan (porque la organización y el horario son un desastre) no lo reconocen, le cargan el mochuelo a los que hablan inglés y encima les gritan delante de nosotros (puede que no sepamos lituano pero el lenguaje corporal y gestual se conoce en todas partes). Todo es muy diferente. Hay mucho que contar.Voy a llegar para que me lleven en parihuelas porque tengo unas agujetas de andar por la nieve que pa que.

martes, 7 de febrero de 2012

Dickens cumple 200 años

La literatura inglesa del XVIII, XIX y principios del XX se cuenta entre mis favoritas. Se han cumplido 200 años del nacimiento de Charles Dickens, acaecido el 7 de Febrero de 1812 en Portsmouth, ocasión que ha sido aprovechada para reeditar algunas de sus obras.

Dickens reflejó como nadie el ambiente callejero y de explotación infantil de la Inglaterra victoriana. Lógicamente, los protagonistas de buena parte de sus obras son niños. Supongo que ese es el motivo por lo que muchos consideran su obra como literatura infantil. Craso error, al menos en mi opinión. Pasar de los cuentos de hadas, aunque muchos de los de Andersen no tengan precisamente un final feliz, a la miseria de los suburbios de Londres puede resultar algo traumático. Al principio, una espera encontrar un paralelismo con la historia de La Cenicienta y, al cerrar el libro, relee el capítulo final con cierta incredulidad. Recuerdo pasar los ojos por los párrafos con la esperanza de que algún milagro hubiese borrado de la trama los malos tratos infligidos al sufrido protagonista.

Posiblemente la obra más conocida, por ser la más versionada cinematográficamente, es Oliver Twist. No obstante, esa historia dista mucho de contar entre mis favoritas.  Aún así, es sabido que los niños tienen un punto masoquista y, debe de ser por ello, por lo que, pese a terminar por aceptar que no hay ni mágicos milagros ni hadas madrinas, una lee y relee las desventuras de David Copperfield, la pequeña Dorrit o el mismo Oliver.

Otra obra que una agarra con ignorante inocencia, erróneamente sugestionada por la palabra "cuento" del título, es "Un cuento de Navidad". Se encuentra con que el protagonista es un viejo, gruñón y poco atractivo y, para colmo de males, cruel y roñoso (el único avaro que le gusta a los niños es el tío Gilito y eso es efecto de la magia de Disney). Aún así, el poder del título vence las reticencias del lector y prosigue con el relato para sumergirse en la desgraciada vida de Scrooge de la mano de los tres rencorosos espectros. ¡Menos mal que aparece el pequeño Tim! ¿Menos mal? Tras su escena, la infantil lectora rompe en un llanto inconsolable.  Eso sí, una vez que se empieza, hay que llegar hasta el final, para lograr consolarse.

Cuento de Navidad ha sido llevada al cine aún en más ocasiones que Oliver Twist. Por mucho que una pretenda evitar su visionado, resulta incluso más difícil que librarse del pase de Mujercitas en vacaciones. Siempre habrá algún canal en el que emitan alguna versión, de la que no habrá escapatoria posible, especialmente tras el comentario de algún sádico sobre lo "bonita" que es esa historia (en lo que se refiere a Mujercitas, es fácil que alguien diga que ¡menuda cursilada! y cambie de cadena para caer en Scrooge).

Con ese animado Dickens, cuando mi padre me llegó a los 8 ó 9 años con el grueso tomo de animado título "Los papeles póstumos del Club Pickwick" e intentó venderme sus bondades, yo estaba más que escarmentada y dejé su recomendación en la estantería. Todavía estaba fresca en mi memoria la reciente experiencia en la que me había convencido para leerme una versión comentada del Quijote en 20 tomos (con más anotaciones que texto), a la que sobreviví a duras penas, por lo que he de reconocer que no estaba muy receptiva a sus sugerencias. La psicología inversa de la que hizo gala mi progenitor durante una temporada no contribuyó a fomentar el atractivo del libro. Se convirtió en una espada literaria que flotaba sobre mi cabeza y la de mis hermanos y con la que se nos amenazaba, no sin algo de guasa, casi a modo de castigo. Lo cogí unos años más tarde, a escondidas, sin decirle nada a nadie, y descubrí, no sin cierta sorpresa, que mi antecesor tenía razón y el libro era divertidísimo. Por desgracia, pese a mi insistencia, o puede que por culpa de ella, mis hermanos no me creyeron. Supongo que, o no confían por completo en todos mis gustos literarios, o simplemente es que todavía no han superado la leyenda negra familiar que rodea este libro.

Aún así, el genial Club Pickwick no es mi obra favorita del autor inglés, sino que el lugar de honor lo ocupa la maravillosa "Historia de dos ciudades". Como esta es una obra de madurez de Dickens y los protagonistas no son niños, no es obligado leerla en la infancia. Su evocadora introducción: «Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos. Era la edad de la sabiduría, y también de la locura. Era la época de la fe, y también de la incredulidad, la estación de la luz y la de las tinieblas; era la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo se nos ofrecía como nuestro, pero no eramos dueños de nada, íbamos directos al cielo pero nos precipitábamos en el infierno. En fin, era una época tan parecida a todas las épocas, que nada de lo que aquí voy a contar debería, en realidad, sorprendernos. Nada. Ni el perdón, ni la venganza, ni la muerte, ni la resurrección», su romántica trama, en el marco de la Revolución Francesa, con sus entrañables y humanos personajes, extraordinariamente retratados, sus valores y, su emocionante final, han hecho de este, uno de esos libros que dejan una huella inolvidable y, es por ello por lo que siempre necesito tener un ejemplar en casa.

lunes, 6 de febrero de 2012

Tom y Jerry

Hay relaciones en las que sus protagonistas se comportan del mismo modo que Tom y Jerry. No se pueden alejar demasiado pero, si están juntos, su manera de disfrutar de la relación se basan en chincharse uno a otro. Esto es típico entre hermanos, que compiten por su territorio y miden su influencia.   Cuando uno está tranquilo, el otro busca la manera de sacarle de su estado y de sus casillas. Poco a poco, estira de la cuerda, la tensa sin romperla, hasta hacerle estallar. Tras disfrutar un rato de la situación provocada, se las apaña para devolver la relación a un cauce de aguas más tranquilas y recuperar la mutua concordia.

En algunos casos este proceder se perpetúa aún pasada la infancia. Para ello sólo es necesario que los dos miembros de la pareja se deleiten con esta práctica. Por el contrario, "si uno no quiere, dos no discuten", aunque el uno ponga en ello todo su empeño. Esto puede llegar a resultar frustrante. Sin el sabor de ese aderezo, la salsa de la vida es insulsa y aburrida y, el calor del momento, mantiene la llama encendida.

Por supuesto, al igual que en los dibujos animados, el papel de picajoso y picado se intercambian con frecuencia. Ambas partes se esfuerzan por darle la vuelta a la mayor tontería que se les ocurre. Para entretenerse con la dialéctica de una buena discusión de este tipo, nunca el irritante debe revestir verdadera importancia. Claro que, con frecuencia, los razonamientos no van más allá del de un diálogo de besugos. Para los ocasionales testigos puede suponer una causa de incomodidad. El tiempo les hará ver que no es más que una pauta diferente en el singular mundo de las relaciones y lo tratará como tal. Si son sensatos, lo dejarán correr sin inmiscuirse en los temas de pareja, so pena de ser ellos los escaldados.


viernes, 3 de febrero de 2012

TARTA DE QUESO CON CALABAZA

La sabrosa tarta de queso, no esas insipidas industriales que venden como tales, siempre ha sido una de mis favoritas. Si es la de mi tía, es indiscutiblemente la primera de la lista. Mi angelical prima lo sabe y me la prepara por mi cumpleaños. La mayoría de las veces no quedan de ella ni las migas pero, si se diese el caso de que los convidados no tuviesen suficiente hueco para devorarla por completo, me llevo los restos y me los desayuno al día siguiente. Es, sin duda, el mejor de los desayunos.

La combinación de cheesecake con calabaza sólo la he probado en una ocasión. Fue en el Cheesecake Factory de Los Ángeles. Llevaba además unos chocolate chips entremezclados. La calabaza contribuía con su peculiar sabor dulce a la personalidad del pastel y el resultado me encantó.

PUMPKIN CHEESECAKE

1 lámina de masa de hojaldre o pasta brisa. También se puede usar una tartaleta ya preparada o simplemente una base de galletas machacadas con mantequilla (medio paquete de Digestive o María con 60 gr de mantequilla). Un toque original se consigue al triturar las Oreo o las Chips-Ahoy (en estos dos casos no se precisa mantequilla, la grasa de la propia galleta es suficiente)

Para el relleno
1 taza de azúcar moreno
2 cucharadas grandes de harina
½ cucharadita de canela molida
½ taza de leche
1 tarrina de queso crema tipo Philadelphia (sirve el light de esta marca) de unos 200gr
4 huevos grandes (separar claras y yemas para conseguir una textura más ligera)
1 cucharadita de extracto puro de vainilla
1 taza de puré de calabaza a la que se le ha añadido ralladura de naranja y 1/2 cucharadita de cardamomo molido (se puede sustituir por jengibre).

Masa
Estirar la masa sobre una superficie ligeramente enharinada, formando un círculo de aprox 30cm. Enrollarla alrededor del rodillo de amasar y, sin estirar, colocarla dentro de un molde profundo de unos 23cm. Presionarla contra el fondo y los lados del molde. Recortar con unas tijeras los bordes de la masa hasta que sobresalga unos 2,5cm y plegar para dejar un borde elevado. Refrigerar mínimo unos 30 min.

Calentar el horno a 180°C. Pinchar la masa, cubrir con unos garbanzos para evitar que suba y cocer hasta que empiece a tomar un ligero color (unos 7-8 minutos)

Relleno
En un cuenco grande, batir el azúcar moreno, la harina, canela, hasta obtener una mezcla homogénea. Incorporar la leche, el queso, las yemas de los huevos, la vainilla y el puré.

Batir las claras a punto de nieve muy fuerte. Añadir con cuidado y poco a poco al resto de los ingredientes.

Verter la mezcla dentro de la masa. Hornear a 180º aproximadamente 1 hora, o hasta que el pastel cuaje, firme pero con un mínimo movimiento ondulante en el centro. Dejar enfriar sobre una base de rejilla. Servir a temperatura ambiente o frío.

jueves, 2 de febrero de 2012

Despilfarros

Decir que la Sanidad está en crisis no es ninguna primicia. Como el resto de los funcionarios, los médicos nos vemos obligados a apretarnos el cinturón para mantener un sistema sanitario del Estado de Bienestar con atención gratuita a todo el mundo. Este concepto incluye al Mundo en su totalidad, independientemente de su nacionalidad y su lugar de residencia habitual. Pasamos de un estado de bienestar a uno de beneficencia, pero no sólo para ciudadanos de países pobres y necesitados, sino que también se cubren los deficits de los seguros estatales de territorios europeos cuyos enfermos emigran, no sólo a nuestro sol, sino también a nuestros hospitales. Las prótesis "made in Spain" gozan de fama universal.

Las medidas anticrisis incluyen un aumento del horario laboral con una reducción del sueldo, que se supone iba a sufrir un incremento lento y progresivo tras las últimas negociaciones con las altas esferas para compensar la pérdida de poder adquisitivo de los médicos durante las últimas décadas. Esto ocurrió hace años y ha sido relegado al limbo de las promesas políticas. El problema surge cuando se ve cómo, desde los organismos estatales, se despilfarra el dinero. Antes que reponer el instrumental quirúrgico estropeado (que un día, no muy lejano, vamos a tener que usar los dientes para cortar los hilos de sutura), prefieren poner máquinas expendedoras de pijamas. Para obtener una de esas prendas de alta costura es preciso utilizar la tarjeta de empleado. Una vez hacen entrega del precioso paquete, no conceden otro hasta el día siguiente, por supuesto previa devolución del anterior. Más vale no mancharse con sangre o fluidos corporales de los pacientes durante las cirugías, so pena de tener que permanecer con los restos pegados en la ropa durante las 24 horas de una guardia. Eso, y tener suerte para que, la maquinita en cuestión, disponga de la talla adecuada del pijama, que enfundarse en uno en el que se cabe dos veces es casi igual de incómodo que cuando más que vestirse hay que embutirse en él (lo que ocurre cuando un cirujano XXL se encuentra con una talla S en la mano). Al menos unos pegotes de esparadrapo sujetan el pijama en su lugar cuando es demasiado amplio.

La vocación suple muchas cosas aunque el descontento de los pacientes por las listas de espera sea difícil de lidiar en el día a día. Las listas de citaciones están, no ya llenas sino saturadas, con los huecos duplicados para poder revisar la oncología cuando se debe y no cuando se puede. Se atienden pacientes imprevistos, sin cita o colándoles en días dedicados a otro tipo de asistencia diferente a la actividad de consulta. Aunque se carezca de espacio físico para la visita, el problema se subsana con la cooperación del resto de los afectados, y unas buenas cortinas. ¡Viva la intimidad y la ley de protección de datos!

Por supuesto se construyen nuevos centros sin tener en cuenta la estructura de los ya existentes, pensada en su origen con la idea en la cabeza de su necesidad de expansión. Claro que esto no tiene el mismo tirón electoral que el vender la finalización del proyecto de un nuevo hospital (aunque el precio lo haya pagado el incauto votante). Desde hace dos años no se paga a los laboratorios farmacéuticos, claro que el aumento del número de farmacias hospitalarias redunda en su beneficio, aunque sea de su deuda.

Eso por no hablar de todo el sinsentido con que llevan a cabo el concepto de "hospital sin papeles". Se imprimen y se plastifican octavillas con las preguntas del checklist, sobre el que aún no se han puesto de acuerdo en cómo hay que llevar a cabo. Debe de ser que, en previsión a los recortes en la conexión a Internet en los ordenadores de quirófano, si la informática no funciona siempre se tiene la "chuleta" a mano. Igualmente se han sustituido los clásicos sobres en los que meter el informe de alta por unas carpetas de cartón (supongo que debe de ser reciclado y la ecología justifica el cambio) con todo tipo de notas y encuestas para el paciente. No sé si la idea es despistar de esa manera la inclusión de la factura informativa con los gastos derivados por su ingreso. Me pregunto si van a incluir también el precio de la carpeta en esa información.


Supongo, y no soy la única, que la idea del gobierno es cabrear a los trabajadores hasta llevarles a tomar medidas con las que se "vean forzados" a instaurar el famoso copago. Pero entonces la culpa será achacable, como siempre, a los poco colaboradores sanitarios.

miércoles, 1 de febrero de 2012

"MAGOS"


"Erase una vez una pequeña Comunidad de Magos. Pese a su reducido tamaño, su magia resultaba segura y poderosa. Esto era consecuencia del fuerte vínculo que unía a sus miembros entre sí. Su nexo pulía los dones de cada uno de sus individuo, lo que reforzaba y estabilizaba sus hechizos. 
Un día, uno de sus Grandes Magos, notó que tenía que usar más esfuerzo y energía para realizar sus encantamientos. Advirtió que había perdido parte de sus poderes y que, estos, se desgastaban, poco a poco, lenta pero inexorablemente. Sin comentarles nada a sus compañeros, para evitar preocuparles prematuramente, decidió consultar a un famoso Archimago de otra Comunidad. Pensaba que éste, con su gran sabiduría, podría ayudarle a recuperar sus habilidades. Al exponerle el problema, el sabio se preocupó. Nuestro mago padecía una extraña dolencia tan infrecuente que, aunque él era un gran Neuromago, le recomendó que acudiese a un Brujo del Nuevo Mundo más versado en ese tipo de males. Le avisó de que, pese a que el reputado experto había resuelto casos como el suyo, el tratamiento no estaba exento de riesgos.

Dispuesto a recuperar su Magia, nuestro Mago decidió arrostrar los peligros que implicaba la travesía al Nuevo Mundo. Se vio obligado a dejar su pequeña Comunidad momentáneamente abandonada. Para salvar el Espacio Salvaje que separaba el Viejo del Nuevo Mundo, su compañera se encargó de convencer a las brujas encargadas de la Compañía de Superescobas voladoras que, en las noches de tormenta, ocultas entre las nubes, realizaban la arriesgada travesía. Gracias a la habilidad de la Bruja-piloto, consiguieron vencer los escollos con los que el Agua y el Aire Salvajes, se resistieron al cruce. Entre velos de niebla esquivaron rayos que iluminaban la oscuridad en su persecución, sortearon remolinos y cabalgaron sobre turbulencias hasta que, mareados y exhaustos, alcanzaron, al fin, su destino en el Nuevo Mundo.


El agotado Mago, se preparó para partir en busca del Brujo. No fue necesario. Este había previsto su llegada y le estaba esperando. Reconoció su delicado estado. El Mago se encomendó a él pese a que éste le exigió que le entregase toda su Magia. De otro modo no le sería posible realizar el sortilegio necesario para su curación. En esta demostración de fe radicaba la primera prueba del Brujo. Como premio a su entrega, el sabio ejecutó un complicado conjuro con el que purificó y repuso sus poderes más básicos. A base de esfuerzo y trabajo, estos crecerían de nuevo y le permitirían recobrar el resto.

Al principio, al sentirse tan desvalido, el Mago se asustó. No obstante, dejó de lado sus miedos, confió en la palabra del experto y realizó al pie de la letra lo que este le había ordenado. Luchó con tesón por restablecer sus mágicas habilidades. Para ayudarle, su familia compartió sus dones con él. Gracias a su generosidad, adquirió nuevos poderes pero, para ser capaz de mantener sus nuevas dotes, descubrió que dependía de ellos. No sólo eso, los suyos, al haber puesto su magia a su servicio, le necesitaban aún más que antes. Este hecho no le permitía regresar de nuevo a su pequeña Comunidad. 



En su ausencia, la Comunidad había sufrido grandes cambios. Tristemente, había perdido a su Mago Explorador, al ser este requerido, de manera ineludible, por las Altas Esferas. Se había visto obligado a partir a recorrer Mundos Desconocidos y esperaba hallar en ellos respuestas a su curiosidad insaciable. Desde un Mundo Nevado del Norte llegó una alegre Meiga de las Nieves. Tras la pérdida del explorador, se presentó una inquieta Maga saltimbanqui que levantó los ánimos con su sonrisa. Para ayudar a recuperar la estabilidad que el Gran Mago aportaba, del otro lado del Mar Salvaje, acudió una reconocida Hechicera, muy sabia, dulce y buena. Poco después, apareció también una pequeña bruja recién terminado su Aprendizaje.  
Aún así, la Comunidad siempre guardará un puesto de honor para su Gran Mago." 

Para CR.