martes, 7 de febrero de 2012

Dickens cumple 200 años

La literatura inglesa del XVIII, XIX y principios del XX se cuenta entre mis favoritas. Se han cumplido 200 años del nacimiento de Charles Dickens, acaecido el 7 de Febrero de 1812 en Portsmouth, ocasión que ha sido aprovechada para reeditar algunas de sus obras.

Dickens reflejó como nadie el ambiente callejero y de explotación infantil de la Inglaterra victoriana. Lógicamente, los protagonistas de buena parte de sus obras son niños. Supongo que ese es el motivo por lo que muchos consideran su obra como literatura infantil. Craso error, al menos en mi opinión. Pasar de los cuentos de hadas, aunque muchos de los de Andersen no tengan precisamente un final feliz, a la miseria de los suburbios de Londres puede resultar algo traumático. Al principio, una espera encontrar un paralelismo con la historia de La Cenicienta y, al cerrar el libro, relee el capítulo final con cierta incredulidad. Recuerdo pasar los ojos por los párrafos con la esperanza de que algún milagro hubiese borrado de la trama los malos tratos infligidos al sufrido protagonista.

Posiblemente la obra más conocida, por ser la más versionada cinematográficamente, es Oliver Twist. No obstante, esa historia dista mucho de contar entre mis favoritas.  Aún así, es sabido que los niños tienen un punto masoquista y, debe de ser por ello, por lo que, pese a terminar por aceptar que no hay ni mágicos milagros ni hadas madrinas, una lee y relee las desventuras de David Copperfield, la pequeña Dorrit o el mismo Oliver.

Otra obra que una agarra con ignorante inocencia, erróneamente sugestionada por la palabra "cuento" del título, es "Un cuento de Navidad". Se encuentra con que el protagonista es un viejo, gruñón y poco atractivo y, para colmo de males, cruel y roñoso (el único avaro que le gusta a los niños es el tío Gilito y eso es efecto de la magia de Disney). Aún así, el poder del título vence las reticencias del lector y prosigue con el relato para sumergirse en la desgraciada vida de Scrooge de la mano de los tres rencorosos espectros. ¡Menos mal que aparece el pequeño Tim! ¿Menos mal? Tras su escena, la infantil lectora rompe en un llanto inconsolable.  Eso sí, una vez que se empieza, hay que llegar hasta el final, para lograr consolarse.

Cuento de Navidad ha sido llevada al cine aún en más ocasiones que Oliver Twist. Por mucho que una pretenda evitar su visionado, resulta incluso más difícil que librarse del pase de Mujercitas en vacaciones. Siempre habrá algún canal en el que emitan alguna versión, de la que no habrá escapatoria posible, especialmente tras el comentario de algún sádico sobre lo "bonita" que es esa historia (en lo que se refiere a Mujercitas, es fácil que alguien diga que ¡menuda cursilada! y cambie de cadena para caer en Scrooge).

Con ese animado Dickens, cuando mi padre me llegó a los 8 ó 9 años con el grueso tomo de animado título "Los papeles póstumos del Club Pickwick" e intentó venderme sus bondades, yo estaba más que escarmentada y dejé su recomendación en la estantería. Todavía estaba fresca en mi memoria la reciente experiencia en la que me había convencido para leerme una versión comentada del Quijote en 20 tomos (con más anotaciones que texto), a la que sobreviví a duras penas, por lo que he de reconocer que no estaba muy receptiva a sus sugerencias. La psicología inversa de la que hizo gala mi progenitor durante una temporada no contribuyó a fomentar el atractivo del libro. Se convirtió en una espada literaria que flotaba sobre mi cabeza y la de mis hermanos y con la que se nos amenazaba, no sin algo de guasa, casi a modo de castigo. Lo cogí unos años más tarde, a escondidas, sin decirle nada a nadie, y descubrí, no sin cierta sorpresa, que mi antecesor tenía razón y el libro era divertidísimo. Por desgracia, pese a mi insistencia, o puede que por culpa de ella, mis hermanos no me creyeron. Supongo que, o no confían por completo en todos mis gustos literarios, o simplemente es que todavía no han superado la leyenda negra familiar que rodea este libro.

Aún así, el genial Club Pickwick no es mi obra favorita del autor inglés, sino que el lugar de honor lo ocupa la maravillosa "Historia de dos ciudades". Como esta es una obra de madurez de Dickens y los protagonistas no son niños, no es obligado leerla en la infancia. Su evocadora introducción: «Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos. Era la edad de la sabiduría, y también de la locura. Era la época de la fe, y también de la incredulidad, la estación de la luz y la de las tinieblas; era la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo se nos ofrecía como nuestro, pero no eramos dueños de nada, íbamos directos al cielo pero nos precipitábamos en el infierno. En fin, era una época tan parecida a todas las épocas, que nada de lo que aquí voy a contar debería, en realidad, sorprendernos. Nada. Ni el perdón, ni la venganza, ni la muerte, ni la resurrección», su romántica trama, en el marco de la Revolución Francesa, con sus entrañables y humanos personajes, extraordinariamente retratados, sus valores y, su emocionante final, han hecho de este, uno de esos libros que dejan una huella inolvidable y, es por ello por lo que siempre necesito tener un ejemplar en casa.

8 comentarios:

Sole dijo...

Hace años que leí 'Historia de 2 ciudades', igual que algunos 'cuentos' de este gran autor...pero pasaba muy mal rato con esos libros. Con 9 o 10 años comparaba mi vida con la de esos niños de los que leía y no podía creerlo...creo que desde entonces he buscado concienzudamente libros que no me dejen mal sabor de boca.Besos

José Miguel Díaz dijo...

Grumpy se echaba de menos una entrada de este tipo.Ojalá sigas escribiendo entradas más concretas sobre obras que te hayan gustado especialmente, así me puedo apuntar unas cuantas. Teniendo en cuenta tu capacidad para escribir y tu apetito literario seguro que nos puedes hacer alguna que otra recomendación suculenta con la que ir a la librería más cercana.
Un beso.

Anónimo dijo...

Mi querida Grumpy, tu amena y acertada palabra,junto con esa delicadeza y arte para describir vivencias y expresar sentimientos me maravilla.
No te lo vas a creer pero me he leido un montón de entradas de este mes y el pasado que por diversos motivos no había podido, y con ellos, me he divertido, me he emocionado, me he reido, se me han saltado las lágrimas y se me ha hecho la boca agua.
Cada vez somos más tus seguidores. Me encanta y por supuesto que me leeré el libro.
PD: Ganarás el concurso de cuentos seguro!!
Pal.

Francisco A. Marcos-Marín dijo...

Malos tratos infligidos

Francisco A. Marcos-Marín dijo...

Estoy seguro de que tu progenitor se reía socarronamente, como le gusta, cada vez que os "amenazaba"con los Papeles Póstumos. Lástima que ese sentido del humor le sea tan peculiar. Me gustan más estos artículso que las visitas a zapaterías o las recetas, tan contrarias a la cruel exigencia de dieta. Los que más me gustan, sin embargo, son los familiares y ahora sé por qué: son recuerdos de Dickens metamorfoseados en una niña marginal, ninguneada, que sufre las miserias de su existencia, oprimida por un padre tiránico. Milagrosamente, se sobrepone a todo eso y se convierte en la más buscada, alabada y admirada de la familia.

Niágara dijo...

El blog refleja con claridad toda esa infancia traumática. Los pobres lectores se quedan acongojados ante los recuerdos de esa época. Estoy segura de que, a más de uno, se le escapa alguna lagrimita cuando los lee.

Anónimo dijo...

a mi sin embargo me encanta ir de tiendas contigo, ya que tu barrio favorito tambien lo es el mio, y las recetas uh ¡¡¡¡ las recetas una a una las voy haciendo y ganando el paladar de mi extensa exigente y amplisima familia, se debera a que soy una superficial ¡¡¡ pero por favor no dejes de deleitarnos con los consejos de shoping, las escapadas a los fogones y consejos de estilo, belleza, maquillaje, exposiciones, etc.... soy una admiradora.Marie.

Niágara dijo...

Muchas gracias. Me alegra que te gusten los consejos y disfrutes con las recetas.