lunes, 10 de mayo de 2021

Un recorrido complicado

Aquí está la clásica felicitación de la Señora por mi cumple:

Entre la felicitación del año pasado en plena pandemia y la felicitación de este año en plena vacunación han pasado doce meses que se podrían calificar por lo menos de difíciles, sobre todo para los que desempeñáis algún tipo de trabajo y en menor medida para los que estamos jubilados; pues todos hemos tenido que habituarnos a vivir de otra manera, no siempre fácil, por el peligro de contagio. 

Restricciones de movilidad, cierre perimetral o aforo restringido son algunos conceptos que reflejan el recorte que desde la administración se impuso a la actividad diaria y que obligaba a un aislamiento necesario de los demás. Esta lejanía obligada te protegía del Covid pero provocaba un fuerte desgaste anímico. En mi caso supuso no salir en un tiempo y luego poder dar algunos paseítos por el entorno, poca cosa esto último, pero mucho mejor que lo anterior. Para sobrellevar esas restricciones, Elvira y los niños en cuanto pudieron se vinieron a vivir a la urbanización, de modo que todo les resultara más llevadero y los pequeños tuvieran la posibilidad de salir y jugar al aire libre. Claro que no todo el mundo estaba en condiciones de hacer algo parecido, pero como  la capacidad de adaptación de los seres humanos es mayor de lo que uno pueda pensar, de forma más o menos consciente, buscamos otros modos de estar en contacto y de no sentirnos lejos.  Así los aperitivos del domingo en Tres Cantos se vieron sustituidos por visitas mañaneras, por encuentros en algún parque (en los momentos de confinamiento extremo, como el día de tu cumpleaños el año pasado) o por los pollos asados del tito Pacuelo, que o bien él nos traía a las distintas casas o bien en los momentos de cierta apertura nos los tomábamos en  su terraza. Durante meses para ver a Carmen me tuve que conectar a los videos de sus clases (y así de paso aprendía inglés), pues no estaban permitidos los desplazamientos; desde entonces ha quedado como costumbre su llamada telefónica todas las mañanas camino del colegio, en la que me pone al día de las distintas peripecias de sus alumnos, algunas para enmarcar.

Pero esto ha sido muy largo, mucho más de lo que se nos decía en un principio y la sensación de desgaste se fue acrecentando sobre todo en las fases más agudas de la pandemia. Se notaba mucho ese desgaste en los últimos meses del año, aunque como la Navidad siempre ayuda, en este caso trajo más que nunca un rayo de esperanza. Afortunadamente, a las reuniones familiares, con aforo limitado pero siempre proclives al optimismo, se les añadía la llegada casi inminente de la vacuna, el único remedio posible contra el virus.

Sin embargo,  como en el circo,  esto ha sido el más difícil todavía: a principios de año la nevada de Filomena nos recluyó sin paliativos en la casa durante dos semanas, pues además de contraer el virus te podías romper cualquier hueso según estaba la calle de escurridiza y de ese modo la implantación de la vacuna se retrasaba otro tiempo más. Menos mal que la presencia cercana de los pequeños me permitía incrementar mi actividad  y pasar las tardes abajo con ellos mientras jugaban; otras veces compartía tiempo con Elvira y  aprovechábamos  para pasear y charlar por la explanada. Pero quizá lo más variado y divertido  solía llegar los viernes, cuando los chiquillos se venían a dormir y cenar con el tito Pacuelo: hacían peleíllas y jugaban a todo lo que se les ocurría hasta que se ponían como motos y había que parar porque luego no había quien los acostara. Para mí ese rato era más reconfortante que una película de los hermanos Marx.

Fue en febrero cuando por fin el panorama empezó a clarear. Entonces la vacuna se convirtió en un hecho real (con buen criterio y para tranquilidad de muchos las primeras que llegaron fueron para el personal sanitario) por lo que podría decirse que hubo casi un paralelismo entre la extensión de la vacuna y los primeros brotes de la primavera. Parecía una señal inmejorable. Y fue por esos días, en una de esas tardes de viernes, cuando Raquel, boca arriba sobre la cama del cuarto del pasillo, con la cabeza cerca de la ventana, me llama y me dice: -Abuela, mira qué cielo tan bonito. No estaba la tarde con uno de esos atardeceres deslumbrantes y luminosos tan frecuentes en Madrid allá por Gredos, sino que las nubes tapaban la línea del horizonte y el gris se imponía a la luminosidad  propia del momento. Me acerco adonde ella estaba y sobre nuestras cabezas descubro lo que ella veía:  un enorme  piélago de nubes cuyas blandas siluetas quedaban recortadas por la luz naranja del atardecer oculta en el fondo, y que en otro plano se proyectaba hacia nosotras. Producía un contraste  gris y rosáceo de una belleza espectacular   

Me quedé tan sorprendida......

¿Quizá era una metáfora? Era todo tan hermoso.....  Ojalá, pensé.

Termino este recorrido con la gente en la calle celebrando a todo trapo el final del estado de alarma.

En el recuerdo de tus atardeceres veraniegos y con el deseo de un cumpleaños muy muy feliz

viernes, 19 de marzo de 2021

Potingues

Hermanísima no necesita comprarse cremas, le paso todas las que no tolera mi piel sensible, a ella nunca le dan problemas. En mi adolescencia, con mi acné de paella, la piel sensible era una tortura, los tratamientos de acné me irritaban y me salían aún más granos, en un círculo vicioso y doloroso. Probé de todo, y aunque los dermatólogos no lo recomiendan, una de las cosas que mejor me ha ido siempre para bajar la inflamación de los comedones es la pasta de aspirina: nada más simple que humedecer una aspirina hasta convertirla en una pasta, ponerla encima del grano inflamado y dejar que seque el mejunje antes de retirarlo (ya sea sacudiendo el polvillo o con agua). 

Supongo que el acné y la piel sensible despertaron mi interés por la dermatología, un interés más personal que profesional. Dado mi trabajo, no está de más tener nociones de otras especialidades, en medicina todo tiene relación y la piel está en casi todas partes. No sé si por esas nociones, y por toda la información de internet, asumo que todo el mundo tiene un conocimiento básico sobre el cuidado de la piel, pero solo tengo que echar la vista atrás y recordar lo qué sabía en mi adolescencia para darme cuenta de mi error. Hermanísima me ha hecho ser consciente:

- Esto se pone por la mañana y esto otro por la noche- le explico tras contarme que lo hacía al revés.- Hay productos que se degradan por la luz. 

- El protector solar va encima del hidratante, es el último paso antes del maquillaje, se supone que crea una película para proteger la piel del sol y el resto va debajo.

-¿Y esto otro? ¿Qué es? ¿Para qué sirve? ¿Y esto?...- me pregunta hermanísima, perdida en un sinfín de muestras (mea culpa).

En fin, mejor escribo un post

El primer paso del cuidado básico de la piel es la limpieza. El limpiador no va a estar mucho tiempo en contacto con nuestra piel, por lo que no se necesita un producto caro que luego se van a llevar las tuberías. Si se tiene acné va bien uno con ácido salicílico, en el resto algo suave que no deje la piel como un pergamino, NADA DE JABÓN, el pH es muy agresivo. Si se usa agua micelar, hay que aclararla. Los dermatólogos recomiendan mucho el limpiador de CeraVe, personalmente me gusta el paño de microfibra que solo necesita agua templada y se lleva todo con apoyarla en la piel. 

Tras la limpieza y con la piel ligeramente húmeda, se usan los activos, habitualmente el serum , aunque también se incluyen productos antiacné (sin retinoides por la mañana y con por la noche), antioxidantes y tratamiento de la pigmentación (aquí irían la vitamina C, que tiene ambas funciones, por la mañana, y los derivados de la vitamina A, o sea retinoides, por la noche). 

Después de los activos, se puede aplicar una capa de ácido hialurónico que sella esos activos y los vuelve más potentes. Hay que tener cuidado cuando lo que hay debajo pueda ser irritante, como los retinoles, en ese caso es mejor dejar el hialurónico de lado. 

Sobre el hialurónico se pone una crema hidratante, más o menos ligera según el tipo de piel. Sin la hidratante encima, el hialurónico puede extraer agua de la piel y resecarla, así que no hay que olvidarse de la hidratante. Las hidratantes suelen contener ceramidas, que restauran la función barrera de la piel, ácidos grasos y otros emolientes como urea (en porcentaje menor al 10%, si no es exfoliante e irrita), alantoína...

Durante el día, no hay que olvidar el protector solar, FUNDAMENTAL, los que tienen pigmento también protegen de la luz visible y la luz azul de los ordenadores (aunque es mínima comparada con la solar). Esta luz visible también se ha visto que daña la piel. La cantidad es importante, más o menos el tamaño de una moneda, hay que cubrir bien la piel, no se trata de maquillarla sino de protegerla, si se pone menos, el índice de protección se reduce (también se reduce por el uso de aceites).

Esta sería la rutina básica, a veces la crema hidratante ya viene con activos y se pueden unir esos pasos en uno, o el protector solar es hidratante y también funciona como paso conjunto. 

Ahora, la pregunta sería cuales son los principios activos y como combinarlos. El tema tiene su ciencia, cuando vienen mezclados en un producto, el laboratorio se ha encargado de estabilizarlos en la fórmula, cuando se juega a los boticarios en el baño, hay que tener en cuenta varios factores. 

La vitamina C, cuando viene como ácido ascórbico (y también el etil-ascórbico, más estable, menos irritante y con mejor absorción), es un ácido, y se inestabiliza a pH más altos y con la luz. Es antioxidante, antimanchas y estimula la síntesis de colágeno, pero puede ser irritante y es difícil de combinar porque se neutraliza y neutraliza activos con pH más neutro o básico, como retinoides y niacinamida, con el uso combinado con otros ácidos los vuelve más irritantes, como los exfoliantes químicos o el azelaico. Una vez abierto, se recomienda usar en 3 meses, si se oxida y se vuelve marrón, deja de ser eficaz. Hay derivados más estables a pH más combinables, aunque no está claro si son igual de potentes. Combina bien con otros antioxidantes. Skynceuticals tiene una fórmula con ferúlico más estable y combinable, aunque también carísima. Un truco es poner la vitamina C al levantarse, a los 15 minutos ya se ha absorbido y se puede limpiar la cara con una toalla húmeda y poner otros activos (por ej. niacinamida en caso de acné). The Ordinary tiene el Etyl-ascorbic acid a un precio más que razonable.

La niacinamida es calmante y ayuda al acné y al tratamiento de las manchas. En este caso más no es mejor, se recomienda al 5% porque si no es irritante. Se puede usar antes o después que otros activos, es indiferente. Salvo con ácido ascórbico o etil-ascórbico, se puede combinar con casi todo. Está presente en muchas cremas hidratantes. 

El retinol, ADEMÁS DEL PROTECTOR SOLAR, es la molécula antiedad por excelencia, y es el tratamiento de elección en el acné. Se presenta con distintas moléculas desde el retinil que se transforma en retinol y de ahí en retinaldehido y luego en retinoico que es la molécula activa. Para el acné, el adapaleno, un derivado del retinoico, se tolera mucho mejor. El retinoico es de prescripción médica en muchos países pero en España es barato y se compra en farmacia con el nombre de Retirides, por supuesto hay que empezar con dosis de 0.025 y a días alternos o cada 3 días, se puede tardar meses en poder aumentar a 0.05 y años en llegar a 0.1% (o nunca). El efecto antiedad depende de la constancia, no de la concentración que se use, así que lo importante es usarlo e insistir durante años. Se inactiva con la luz solar por lo que debe ponerse solo de noche. El Retinaldehido de Avene es excelente y se tolera mejor que el retinoico. Hay una versión para el contorno de ojos, más suave. Todos los retinoles están CONTRAINDICADOS en el embarazo.

Las noches que no se use retinol, se puede usar un exfoliante químico (no uno de partículas que además de arañar la piel, dañan el medio ambiente). En este grupo están el ácido glicólico, el láctico (más suave), el mandélico (todos estos hidrosolubles por lo que no se recomienda su uso con aceites), el salicílico (que al ser liposoluble penetra más en profundidad en el poro y se recomienda en acné). Si la piel es sensible, dejarlos actuar un rato y luego retirar e hidratar. Cantabria labs tiene un producto combinado de Retinol y Glicólico, excelente antiedad para el que lo tolere (no es mi caso), con el nombre de Retincare. 

Los péptidos son moléculas hidratantes que se supone contribuyen a la síntesis de colágeno y algunos tienen efecto botox (como la argirelina). Salvo con ácidos (exfoliantes y ascórbico) se pueden usar con cualquier otro activo. 

El ácido azelaico (Finacea en farmacias, además de estar en muchas cremas despigmentantes o acné) se puede combinar con casi todo salvo otros ácidos, como exfoliantes y vitamina C. 

La alfa-arbutina es una molécula despigmentante derivada de la hidroquinona pero más suave y sin los problemas de esta última (cuyo uso debe ser controlado por un dermatólogo). Además tiene la ventaja de que se puede combinar con todo. Los aceites, de los que hable hace tiempo, también combinan con todo, excepto protectores solares, y van especialmente bien con los retinoides. En caso de pigmentación, se deben evitar los que contengan ácidos grasos saturados. Se pondrían como último paso, su efecto es emoliente-hidratante. Cuando se necesite un oclusivo para proteger una zona, antes de poner un activo, o cuando se quiera potenciar, habría que recurrir a la vaselina. 

En resumen:

Acné: ácido salicílico/glicólico, azelaico, niacinamida y retinoides. También peroxido de benzoilo (no más del 5% por la irritación), antibióticos (tópicos y sistémicos) y por supuesto isotretinoina y espironolactona (un mineralocorticoide) sistémico. E

Antiedad: protector solar, retinoides, vitamina C, péptidos, exfoliantes.

Antimanchas: vitamina C, azelaico, niacinamida, exfoliantes, alfa-arbutina (además de ácido kojico, raíz de regaliz, hidroquinona...)

SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE: PROTECTOR SOLAR, en todos los casos. 


sábado, 21 de noviembre de 2020

Grumpy, la ladrona?


Salgo de la Vaguada y alguien dice: "¡Oiga, oiga!" con cierta insistencia. Me doy la vuelta y veo dos guardias de seguridad que se acercan a mí. 

-¿Ha estado en Nyx?- me preguntan.

-Sí, digo. 

-Pues han robado algunas cosas y la dependienta dice que ha sido Ud. 

No doy crédito. He entrado, he mirado y me he ido, un par de minutos como mucho. La dependienta estaba en la caja con otros clientes en el otro extremo de la tienda y si me ha visto ha sido porque me he despedido al salir (cuestión de educación). 

-Acompáñenos- me mandan. 

Pretenden que bajemos por unas escalerillas que dan a tierra de nadie, una rampa de la entrada al parking. Está oscuro. Me niego a ir por allí. El que lleven uniforme no significa que sean lo que parecen.

-Lo siento, prefiero ir por donde hay gente. 

Entramos. Cruzo el Corte Inglés flanqueada por los dos guardias. Es tal el bochorno que no veo, aunque procuro llevar la cabeza alta como si no fuese conmigo. Salimos al vestíbulo y me conducen a una puerta que ni sabía que existía. Bajamos unas escaleras. Me explican que otra compañera, una mujer, revisará mis cosas.

Me meten en un cuartucho y la mujer comprueba mi bolso y mi ropa. Lógicamente no hay nada. No sirvo para ladrona, ni por mi carácter ni por mi físico. El que piense que puedo robar algo y pasar desapercibida tiene muy poco pesquis, con el pelo rojo llamo mucho la atención, en casi todas las tiendas me recuerdan. Quizá ese haya sido el problema, que solo se acordaron de mí, aunque sea incapaz de robar un chupachups.


- ¿Y ahora?- pregunto.

- Tiene que esperar- me contestan- la dependienta estaba segura y viene la policía. 

Es surrealista. Me veo en el calabozo por culpa de la estupidez de la gente. No están haciendo su trabajo, no han mirado las cámaras ni nada. Simplemente se les ha cruzado el cable y yo pago el pato. Se me ocurre llamar a una de mis pacientes, su marido es policía y tengo mucha confianza con ellos. Le cuento lo que sucede. 

-No te preocupes. Te tomaran los datos y comprobaran los antecedentes y listo. No tienen donde agarrarse y no pueden retenerte por un hurto, tiene que ser por algo de más de 400 euros (siempre se aprende algo, aunque no vaya a aplicarlo).

Llega la policía. Otra vez me revisan, también una mujer. Esta vez me miran las botas, el sujetador incluso. En fin. No he cogido nada y no hay nada. Comprueban los datos, me piden el teléfono. Por fin soy libre. Estoy furiosa, pero también angustiada, no logro entenderlo. Decido ir a hablar con mi acusadora. 

En la tienda hay otro policía. Pido la hoja de reclamaciones y escribo lo sucedido. Cuando termino le pregunto a la dependienta por qué. Me explica que había repuesto unos lápices (hasta entonces no sabía qué era lo que supuestamente había robado) y que cuando había vuelto por allí, habían desaparecido. En ese momento había pasado el de seguridad que le había preguntado qué tal, y le había dicho "pues me acaban de robar". El de seguridad me había visto salir (sin fijarse en la pareja que salió también, no eran llamativos) y aunque la otra le dijo que no me había visto coger nada, el otro decidió apuntarse un tanto. Aprovecharía la oportunidad para quedar como un héroe. Montó la feria completa, sin cotejar nada. Al no confirmarse sus sospechas, y con la policía avisada, le echó la culpa de aquella certeza a la chica. El que la otra dijese que no había visto nada era un detalle sin importancia. ¿Mirar vídeos? ¿Para qué? El que yo siguiese tranquilamente mi paseo por el centro comercial también le debió parecer natural. Por supuesto, el toque de gracia de detenerme en plena calle iba a ser la puntilla para su estrella. 


La pobre dependienta se puso a llorar. Confieso que a mí me habría gustado poder hacerlo, liberar un poco de estrés. Sin embargo soy incapaz, las lágrimas me cuestan. De la indignación pasé a consolarla, a decirle que no se preocupara. Retiré la reclamación. Me dio pena, el liante había sido el otro, un estúpido con ínfulas que había abusado de su posición, y disfrutado con ello.

De vuelta a casa leo que mi amigo policía venía en mi ayuda, da gusto tener amigos-pacientes así. Le llamo para que se dé la vuelta, le explico que ya está todo arreglado. Llego a casa hecha un manojo de nervios. Me tomo un Lexatín, de entrada algo ayuda pero después del primer sueño me paso la noche dándole vueltas al tema. Tengo que exorcizar demonios. Pongo una queja en La Vaguada y en Securitas, la empresa que tienen contratada al interfecto en cuestión. Me fuerzo a recorrer el centro porque aún me siento avergonzada. De vuelta a casa, me siento con fuerzas de contarlo, aunque apriete los dientes. 


lunes, 28 de septiembre de 2020

La vida es bella por sobrinísima

La siguiente reflexión es una entrada-comentario de sobrinísima a la entrada del aniversario de hermanita. Las sobrinas eran unas niñas en la boda, sobrinísima estaba mala, con fiebre, pero llena de ilusión por su papel, y su hermana nos deleitó con todo tipo de acrobacias en el escenario durante la celebración.

La vida es bella es una de mis películas preferidas, es una película inspiradora y que invita a la reflexión. Recuerdo que la primera vez que la vi fue en el instituto, en la asignatura de Religión, y en aquel momento la recibí de forma muy diferente a las veces posteriores. En un primer momento, a lo mejor debido a mi inocencia y desconcierto (no aceptaba el final de la película) me hacía pensar que el mal lograba vencer al bien. Sin embargo, con el tiempo, comprendí que ese no era el mensaje con el que la película pretende que el espectador se quede, es uno mucho mayor. Así, la lección más importante que extraje de esta película fue la de buscar la luz incluso en los momentos más duros y más oscuros de nuestra vida, porque si estamos dispuestos, la hay y la encontraremos. No fue hasta hace dos años, que comprendí la importancia y la realidad de este mensaje. 

Recuerdo casi a diario a mi tío y creo que tanto a él como a mi tía les va como anillo al dedo esta película (que además eligieron como banda sonora para el día de su boda). Para mi, ellos han encarnado la misma lección que la que nos muestra “La vida es bella”: han disfrutando de los momentos más felices de su vida usándolos como combustible para seguir adelante en los más difíciles. 

El día de la boda de mis tíos fue de los momentos  más felices para mi hermana y para mi, primero porque estábamos deseando que por fin se dieran el sí quiero y segundo porque nos eligieron como damas de honor, lo que nos hacía una inmensa ilusión. Tan pletóricas estábamos que hasta queríamos sentarnos con ellos en el banco en frente de todos, lo cual no fue posible y a pesar de nuestra decepción y nuestra quejas, tuvimos que sentarnos en otra parte, aunque eso no nos importó en comparación con el hecho de que finalmente se casaran. De aquel día también recuerdo preguntarle a mis tíos por qué no entraban en la Iglesia uno detrás del otro, y ellos respondieron que lo harían juntos, y así, juntos y de la mano han caminado y hecho todo  siempre, como un equipo perfectamente compenetrado, y estoy convencida de que siguen estándolo. 

Igual que en “La vida es bella”, mis tíos han vivido momentos más felices y otros difíciles,  han aprovechado al cien por cien los primeros y han afrontado juntos los segundos, empleando  la fuerza que los primeros les había proporcionado para seguir adelante. Este mensaje es el que observo que mi tía les enseña a mis primos día tras día, ellos recuerdan a su padre pensando en los mejores momentos que han pasado con él y siempre con una sonrisa, a pesar de echarle de menos a diario y de estar tristes por su ausencia. Yo personalmente trato de recordar esto los días más duros, cuando el sentimiento de aquella primera vez que vi La vida es bella en un aula de instituto, de rabia y desconcierto, me asolan y no me dejan ver la luz al final de túnel ni recordar a mi tío como él se merece.  Me quedo con los momentos más dichosos y divertidos con él, además de con su gran vitalidad, y sobre todo con su herencia: Jaime y Raquel.

domingo, 27 de septiembre de 2020

La vida es bella, por hermanita

La vida es bella. Es bella y fácil o difícil y dura, tiene de todo pero el instinto de supervivencia nos hace agarrarnos a lo que merece la pena. La vida es un viaje en el tiempo con momentos eternos e instantes que nos gustaría que nunca acabaran. En cualquier caso, las cosas malas nos enseñan a valorar las buenas y descubrimos reacciones que nunca habríamos imaginado, aunque en ocasiones seguir en la ignorancia no parece tan malo. El caso es que para su aniversario en solitario, hermanita ha escrito la entrada de hoy. 

 

Me resulta muy complicado elegir una película o una canción favorita. Mi estado de ánimo, el tiempo que lleve sin verla o escucharla… todo ello puede influir en inclinar la balanza hacía una u otra opción. Sin embargo, si tuviera que quedarme con una, solo una, creo que sería la Vida es Bella. 

 

La primera vez que la vi en el cine salí completamente desconcertada, obsesionada por encontrar alguna fórmula que hubiera permitido a ese maravilloso personaje salvarse del soldado alemán y reencontrase con su familia. Las siguientes veces la vi en Italia. Contagiada por la fascinación compatriota que la imaginación y simpatía que aquel fantástico director inspiraba, me fui enamorando de cada detalle de la película, de su positividad y humanidad, hasta terminar aceptando el final como el mejor de todos los posibles. 

 

Recuerdo verla con Jorge muchísimas veces. A los dos nos encantaba la gracia y elocuencia del proceso de conquistay llorábamos juntos al final. Era para ambos tan inspiradora que fue la única pieza musical que elegimos conscientemente como melodía de entrada en la ceremonia de nuestra boda. Era tan importante que pedimos a las dos intérpretes que tocaron ese día que la prepararan, porque no la tenían en su repertorio.  

 

Las últimas veces que la vimos juntos, sin embargo, yo no la vi entera. Ese momento de ruptura en el que la película pasa de comedia a drama se convirtió en un punto de inflexión para mí y generalmente me dormía o, si estaba sola, la apagaba. Para Jorge era algo desconcertante, puesto que realmente la segunda parte de la película, a pesar de la tristeza, heredaba el poso de amor y positividad sembrado en la primera mitad, manteniendo la atmósfera casi mágica. 

 

En muchos momentos de estos últimos meses he pensado en la película y en mi vida, en ese corte penetrante y en esa segunda mitad contra el que ingenuamente me rebelaba y que ahora me toca protagonizar. Este segundo aniversario que no puedo compartir con Jorge recuerdo esa melodía al entrar en el salón de Cádiz, la felicidad con la que vivimos ese día y pienso en la estela de amor,viendo cómo continúa, sobre todo, a través de mis pequeños.

jueves, 20 de agosto de 2020

Noche de agosto


La noche entra por la ventana

disfrazada de fantasma, 

transparente entre las cortinas pálidas.

Se engancha en la tela y se cuela en la estancia,

se detiene, retiene el aliento

 y el aroma de eucaliptos en verano

descansa en la penumbra de entre las camas. 

El aire está quieto, pesado de calor y sueño,

sombras, formas, un espejo, 

una mesa con adornos y un joyero, 

 el contorno de un armario

y un sillón bajo un perchero;

piezas que ya son recuerdos.

Fuera, en la calma de la era, 

sobre placas de galena 

cubiertas de arena seca,

la granja duerme bajo las estrellas.

Silencio, verano, tiempo...

Ya las últimas Perseidas

cruzan el cielo fugaces, 

en la estela de un instante. 


domingo, 10 de mayo de 2020

Días generosos

La Señora ha convertido en una pequeña tradición el escribirme una entrada en este día y es un detalle maravilloso, como ella.

¨La vida se alimenta de días generosos
 De dar y proteger¨ Joan Margarit, Premio Cervantes 2020

A lo largo de la etapa de reclusión ha habido tiempo para muchas cosas, entre ellas leer poesía, algo que tenía muy abandonado, así que me dediqué a repasar algunos de mis poetas favoritos y a descubrir a algún otro. Es lo que ha ocurrido con Margarit, del que apenas conocía algún poema. Estos versos del principio me parecieron muy apropiados para lo que están siendo estos últimos meses que estamos viviendo. Y sobre todo se os puede aplicar a las personas que como tú, en el cumplimiento de su compromiso con los enfermos, que son los que llevan la peor parte -siempre sueles hacer esta precisión- lo hacéis con tanta entrega y generosidad. Claro que en tu caso no es solo en el ejercicio de la medicina sino  también con la familia.

En el hospital durante esta etapa tan dura y difícil solo has pensado en llegar a todas las necesidades que se presentaran, pues considerabas la situación tan extrema que te ofrecías a ayudar en las urgencias, en la elaboración de informes o en lo que hiciera falta, al tiempo que tratabas de resolver los problemas de tus enfermos de Rendu Osler en la medida de lo posible. Y todo eso sin la protección necesaria, sin la ropa adecuada, con mascarillas inútiles por reutilizadas,.....en fin, en una situación caótica a la vez que extrema. Que haya una manifestación de reconocimiento como la que se produce cada tarde con los aplausos, solo puede deberse a que la sociedad percibe el esfuerzo tan enorme que los componentes de la clase médica estáis llevando a cabo.  Recuerdo que durante aquellos días tan angustiosos y de tanta tensión siempre tu conversación se iba hacia la forma de resolver los problemas que se presentaban y nunca hacia los riesgos que corrías. Todos sentíamos temor por ti y por Antonio,  pero en contraste con ese miedo nuestro, tu primer mensaje mañanero era un video musical con el que hacernos más agradable el comienzo del día. Cervantes decía que "la música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu" y tú quizá pensabas que a los que nos quedábamos en casa el ánimo se nos descomponía por esa reclusión obligatoria (libertad de movimientos restringidos, según el presidente) y eso exigía un plus de distracción en forma musical que debías proporcionarnos.

Ahora parece que lo peor ha pasado, pero cuando el problema empezó allá por marzo mi instinto, (buen amigo de Jaime) me decía que posiblemente se nos quedara en el tintero tu cumpleaños, como había ocurrido con el de Carmencita, solo dieciséis días después del de Inés, que sí celebramos. Entonces, al ser la situación como era y no poder en su día ofrecerle a Carmenola ningún regalo pensé en algún detalle especial con el que hacerle llegar mis felicitaciones y vino en mi ayuda una plantita, hija de la planta que le regalé el año pasado y que para el 16 de marzo echó dos flores y dejaba apuntando un buen  montón de capullitos. Era algo muy pequeño, pero tenía la virtud de ser algo exclusivo para ella.

Para ti quería algo exclusivo también, pero no tengo nada equivalente a otra plantita,  Pensé que quizá fuera posible una fiesta virtual, ahora que la virtualidad está tan de moda. Pronto descarté la idea al ser yo una total inutilidad en esas lides. Busqué entonces en mis lecturas, en las palabras, y la chiquitilla, me dio la otra  clave que ella maneja como nadie, la del "corasón". 
Sé que es muy poca cosa y solo tiene de especial el cariño puesto en su elección. Tomé de Margarit para ti, para tu cumpleaños, esta evocadora imagen
           ¿Sabes, al acabar la tarde,
           cómo será esta noche,
           noche de primavera? Vendrá gente.
           La casa encenderá todas sus luces.

Que seas muy feliz y cumplas muchos más.