lunes, 23 de diciembre de 2013

Maratón navideña

El Trineo estaba inutilizado. El hangar que lo guardaba formaba parte de un enorme bloque de hielo que, hasta hacía poco, muy poco, sólo era un trozo más de la lengua del glaciar. Ni toda la magia del mundo sería capaz de descongelarlo a tiempo. Papá Noel se rascó la mejilla preocupado. ¿Cómo arreglarlo? No era justo que el trabajo de los duendes no encontrase su recompensa en la sonrisa de los chiquillos. El taller había sido un turno continuo y a contrarreloj. Tanto correr para no ir a ninguna parte. ¿Correr? ¡Claro! ¡Esa era la solución!

Santa reunió a los duendes, que acudieron a su llamada desanimados y cabizbajos. No deseaban oír la mala noticia que esperaban. Seguro que este año los regalos sólo los repartirían los Reyes Magos. En el desierto no había ni glaciares ni hielo capaces de detenerles.

Papá Noel se subió a la mesa. Le costó un poco porque esos cambios bruscos de tiempo no le sentaban nada bien a sus huesos. No eran achaques de viejo, ya había discutido con varios médicos al respecto.
- Estimados duendes - comenzó - este año tendremos que idear una Navidad diferente. - Los rostros de muchos de sus oyentes se ocultaron tras los pañuelos al escuchar sus palabras. - No, no lloréis, no significa que haya que cancelarla, sólo se precisa ajustar algunas cosas.
Sonaron suspiros de alivio en la sala. La tristeza se transformó en expectación.
- Supondrá un esfuerzo agotador y no será fácil lograrlo, nada fácil. Todos tendremos que correr, sí, correr, literalmente, sin detenernos ni un momento: esta Navidad celebraremos una maratón de repartir regalos.
¿Una maratón? ¿Cómo? ¿Acaso iban todos a trotar como liebres a lo largo y lo ancho del globo terráqueo? Pues al parecer era exactamente eso.
- Nos repartiremos - continuó aquel loco con barba blanca que tanto se parecía a Santa. - Para los viajes más largos contamos con los vehículos de juguete de los niños y no hay duende que se precie que no sepa manejarlos. Sé que no aparento estar en forma pero es porque mis músculos abdominales son tan fuertes que están más desarrollados de lo habitual. Puedo vencer a cualquiera que se atreva a retarme, aunque es mejor ahorrar fuerzas hasta el  momento crucial.- No hubo voluntarios y Santa Claus agradeció aquel gesto de confianza. Afirmarlo no era lo mismo que demostrarlo.

Los duendes se miraron unos a otros dubitativos. ¿Funcionaría? ¿Serían capaces de conseguirlo? ¿Qué otra alternativa tenían? A nadie se le ocurrió ninguna idea mejor así que todos se pusieron en marcha. Cargaron los maleteros de cada barco, avión, moto y coche a escala que encontraron. Las bicis adquirieron el aspecto de montañas sobre ruedas, hechas de rocas con lazadas. Para los que no pilotaban nada era cuestión de calzarse las zapatillas y correr, correr como el viento, como una estrella fugaz, como un rayo y más que las manecillas de cualquier reloj. Las campanadas de la medianoche marcaron el disparo de salida. Fue una estampida que se extendió hasta el último rincón del planeta y se prolongó hasta la salida del sol.

A los más pequeños de la casa les extrañó no oír a los renos posarse en el tejado, ni la risa de Santa al despedirse. Ignoraban que el pobre hombre estaba sin aliento. Cuando se levantaron, preocupados por el silencio de esa Nochebuena, encontraron sus regalos bajo el Árbol y sonrieron con toda la ilusión de la Navidad.

3 comentarios:

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Hola, Sol, buenos días: imaginativo y humorístico, vaya que sí. Lo de la discusión con los médicos y los 'abdominales hiperdesarrollados' (como los míos, vaya...) me ha hecho mucha gracia. Que haya suerte y lleguen a tiempo a todo (eso sí, yo soy de Reyes Magos, conste...).

Un abrazo y buen día.

el tito Paco dijo...

Con el de la baronesa autoestopista te hubieran dado el premio.

Anónimo dijo...

Querida prima.... hoy mi hermana tiene un día bastante ajetreado no sé si le dará tiempo a leerlo o yo mañana pero le encantará...
Esta mañana está José Manuel, Rocío y los tres chicos allí y cuanto salgan mi hermana coger el coche para venirse a Castellón con mis padres.
Muy ingenioso, Santa siempre tiene alguna idea buena para repartir los regalos.
Feliz Navidad a todos y especialmente a ti y a tu costillita que espero que esté mucho mejor. Muuuaaac. Pal