martes, 24 de enero de 2012

Calzar a una novia

Tenemos boda en Junio y, la feliz novia sabe en lo que se mete al casarse con el más ocurrente de mis primos. El futuro marido afirma haberse corregido, aunque aún no parece haber puesto en práctica su nuevo modelo de conducta. Debe de estar esperando al matrimonio o, más bien, a tener que educar con su ejemplo a sus propios hijos, que más vale que se parezcan a su dulce madre en lo que a "idea" se refiere (físicamente pueden parecerse a ambos). Para ilustrar su falta de reforma valga esta historia, en la que nuestro modélico protagonista, llamó a otro de sus primos, un chaval tímido y retraído, al móvil mientras este estaba en el trabajo:
- Buenos días, ¿el Sr. D?
- Soy yo- respondió la inocente víctima.
- Le llamo del Corte Inglés para avisarle de que ya ha llegado su pedido de ropa interior femenina.
- ¡Yo no he hecho ningún pedido!- protestó el sorprendido Sr. D.
- Pues aquí hay una caja llena de tangas, enaguas y sujetadores y en la nota de encargo pone su nombre y este teléfono.
- ¡Qué yo no he comprado eso! ¿Para qué quiero una caja con enaguas de mujer?- argumentó el pobre chaval, totalmente ofuscado.
Entre tanto, la exaltada conversación había despertado la curiosidad de sus compañeras que compartían habitualmente con él la pequeña oficina y que escuchaban aquel intercambio de disparates, muertas de risa.
- Eso es cuestión suya, pero tendrá que venir a por ella - continuó mi primo en su papel de encargado.
- ¡Qué no es mía!- insistió, desesperado, "el cliente".
Mi primo no pudo más y se le escapó la risa. El Sr. D, blanco de múltiples bromas similares a lo largo de su existencia,  le reconoció y explotó: -¡Titón, eres un cabrón!

Este fin de semana la parejita ha estado por aquí. Ella quería aprovechar para buscar unos zapatos para su vestido: ¡zapaterías, prima, compras y, por si no bastase todo lo anterior: rebajas! Por supuesto me ofrecí encantada a hacerle de cicerone, sin saber que para las novias existe un universo paralelo y diferente en lo que a su trousseau se refiere. ¡Inconvenientes de no haber celebrado una ceremonia tradicional cuando me llegó el turno!


La recogí a buena hora en Tres Cantos, donde estaba con su futura cuñada y nos fuimos a Alonso Martínez, dispuestas a recorrer todas las tiendas de ahí a Chueca. A partir de la una del mediodía tenía que cubrir un tramo de la guardia por lo que me llevé el coche y lo dejé en el parking de la Plaza Villa de París (foto). Así aproveché para enseñársela (ya que me parece uno de los rincones con más encanto de Madrid). Esta plaza, originalmente, formaba parte del extenso huerto del Monasterio de las Salesas, fundado por Dª Bárbara de Braganza (inmortalizada en una estatua de Benlliure en uno de sus jardines). 

Era temprano y algunas de las tiendas aún no habían abierto. Ella no había desayunado, así que nos plantamos en Mama Framboise (C/ Fernando VI, 23) para disfrutar de la comida más importante del día. Lo difícil allí es escoger y resistirse a la tentación de probar un poco de todo (os he puesto el enlace para que os forméis vuestra propia opinión). La novia se decidió por un Tiramisú y, pese a haber desayunado al levantarme, hice como los hobbits y me tomé una tartaleta de crumble de manzana de "segundo desayuno". 

Ya repuestas las fuerzas, que falta nos hicieron, nos dedicamos a recorrer, infructuosamente, una tras otra todas las zapaterías que hallamos a nuestro paso. Los zapatos de novia no forman parte de los muestrarios de Augusto Figueroa ni, al parecer, ese tipo de calzado se encuentra entre el genero habitual de cualquier tienda no especializada en el tema de las bodas. Tras casi dos horas de entrar, mirar y salir (lo que requiere una gran fuerza de voluntad cuando el objeto a abandonar son zapatos), nos desplazamos al barrio de Salamanca. Fuimos a Tiffany, una zapatería en Lagasca que se ocupa de vestir los pies de fiesta. No tenían nada que se adaptase al estilo y el color del vestido, además de a los gustos de la novia. Hicimos una batida rápida por M, Seraphita, Lurueña e, incluso If, antes de darnos por vencidas y de que llegase la hora de recoger a House para ir a casa de mi madre a celebrar el santo de sobrinísima. 

Después de ponernos las botas en la comida, con tarta de queso que mi angelical prima me había preparado para mí (¡GRACIAS DE NUEVO!), y con el apoyo de mi otra prima de Tres Cantos, nos lanzamos de nuevo a la aventura.

Regresamos al barrio de Salamanca, ya que lo habíamos abandonado a medias esa mañana. Recorrimos la calle Goya (sin éxito). Visitamos Hangar con sus tacones de vértigo a los que la novia no está habituada.  No sé qué manía es esa de tener que subir a la pobre contrayente encima de unos zancos que, entre los nervios, la falta de costumbre y el baile, al final de la noche va a estar más preocupada por descalzarse que por desnudarse. Eso si no se pasa la luna de miel en la planta de Trauma con los tobillos fracturados. Lo debió de diseñar alguno que quería evitar a toda costa que la mujer escapase del lecho conyugal. Por supuesto, las féminas con frecuencia no sabemos resistirnos al encanto de esas obras de arte, por poco prácticas que resulten.

 En el muestrario de Cremades no había nada en blanco. Entramos y salimos de Boch y de otras muchas tiendas de las que ni recuerdo el nombre. Agotadas, hicimos una parada en Kálamo y otra en Almatrichi, para mirar ropa y desintoxicarnos (nunca habría pensado que asociaría ese término con el de los zapatos). A última hora encontramos una pequeña tienda "El Tocador de la Novia" en la C/ Castelló 51, con un buen surtido de todo lo necesario para vestir y adornar a la princesa del día, con precios razonables. Nos encantaron  varios de sus modelos pero, por desgracia, no quedaban de la talla necesaria. Tienen tienda en Internet, así que siempre se puede optar por ese recurso.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi gozo en un pozo. La verdad es que casi todos los zapatos que habían en el "Tocador de la novia", eran preciosos pero solamente tres eran de mi gusto. El único inconveniente es que llegue demasiado tarde para hacerme con unos de esos zapatos, así que seguiré buscando y sino siempre puedo ponerme unas zapatillas J´hayber, tal y como dice mi futuro marido. Seguramente, me quedasen divinas y sobre todo comodiiisimasssssss y además, las puedo aprovechar.

En cuánto al fin de semana, ha sido genial. Espero repetir de nuevo mas adelante.

Besos de pompidu.

José Miguel Díaz dijo...

Grumpy,conste que mi conducta ha mejorado enormemente, lo que pasa es que la influencia del Sr. Gonca y "Del Manolo" siempre es negativa para mi persona.
Por cierto después de leer todas vuestras andanzas y de tomarme varias biodraminas para el mareo, llego a la conclusión de que disteis más vueltas que un mariquita en el Rocio.
Ha sido un fin de semana Genial, con mayúscula.
PD 1: La idea de las deportivas pertenece al Dr. Hause, unas converse blancas serían ideales, según él.
PD 2: Para el Sr.D, propongo como seudónimo "Calzoncillos". Es su nombre en clave y no se va a enfadar.

Niágara dijo...

¿Calzoncillos? Estoy convencida de que ese nombre en clave le hace tan feliz como la ropa interior femenina. Creo que aún estás bajo las malas influencias del fin de semana.