lunes, 3 de diciembre de 2012

Mis arrugas

No quiero ocultarme tras una máscara perfecta. Quiero que los besos que he dado, y que he recibido, dejen su huella alrededor de mis labios. Deseo sentir cómo se humedecen, se secan, se arañan, se agrietan y se desgastan por el uso. Quiero que las líneas de sorpresa sigan grabadas en mi frente para no olvidarme nunca esos momentos especiales. Quiero que en mi rostro se refleje mi sonrisa, aunque no sonría en esos momentos. Quiero expresar mis emociones no sólo con mis palabras. Quiero que la elevación de mis cejas, el guiño de mis ojos, mis carcajada y mis lágrimas de felicidad o de nostalgia me dejen su marca.

No soy perfecta, lo sé. Entonces ¿por qué pretender mostrar otra cara al mundo que sí que lo sea? ¿A quién pretendo engañar? ¿A los demás? ¿De verdad creo que una arruga más o menos les importa? Pues la experiencia demuestra lo contrario. ¿A mí misma? ¿Para qué, si sé lo que hay debajo? No me imagino lucir un rostro de un ser que no soy yo, que no tiene dibujada mi vida en sus rasgos, que se parece a mí como un retrato pero que no reconozco en el espejo. No soy una muñeca de plástico inalterable hecha en serie como un clon de mujer estancada en el tiempo.

Quiero superarme, no esconderme. Mis propósitos para convertirme en una persona mejor no siempre me salen bien. Aprendo de mis fallos. Reconozco mis flaquezas y, con demasiada frecuencia, soy débil para resistirme a ellas. Hay momentos de esperanza en los que todo parece fácil. Me invade el optimismo. ¡Ojalá siempre fuera así! Intento tenerlos presentes ante las adversidades pero me olvido de ellos, los dejo en un rincón de mi mente y salen de ahí cuando ya no los necesito tanto. En esos instantes es bueno tener a alguien que me conoce tanto como para reconocer en mi rictus cuando estoy a punto de caer y pueda evitar que luego me arrepienta de ello.

Valoro la sinceridad, aunque me gusta preservar mi intimidad pero, sin por ello, ocultar la verdad a los que quiero. He conocido personas muy hermosas con bellas arrugas rebosantes de dulzura y también otras, con la piel casi lisa, en las que las líneas eran tan sólo eran una débil huella del paso amargo del tiempo. ¿Borrar todo lo que he escrito en mi cara a lo largo de mi vida porque, de ese modo, crea que pueda resultar más atractiva? Lo que quiero es diseñar bien su trazado para que mis nuevas arrugas sean cada vez más bellas.

9 comentarios:

Pacuelo dijo...

Si la tita Mercedes hubiese leído estas palabras, igual hasta habría dejado de echarse todas esas cremas "milagrosas" con las que tantas veces te pringaba al darte beso de buenas noches y que con tanta ilusión se ponía. Realmente ella sentía que la queríamos tanto que con eso suplía cualquier otra cosa que la vida no le hubiese dado. De hecho no solo la tita, yo mismo me siento mejor al ver las arrugas que empiezan a marcar mi rostro, esto es algo que se debería hacer leer a cualquier persona que esté pensando en ponerse un poquito de botox. Por cierto, muchas felicidades hermana, ayer pasamos un ratito muy agradable.
Besosss

Señora dijo...

A pesar de que las modas, la propaganda y el mundo de las celebridades van por derroteros muy distintos a los que recoge tu entrada en el blog, comparto totalmente tu punto de vista. Nunca he entendido el afán de muchas mujeres de ocultar su edad diciendo menos años de los que tienen, como en la etapa actual seguir intentando ese ocultamiento a base de botox, operaciones o lo que haga falta. La edad en sí es una cosa buena, porque demuestra que uno vive; el problema es que a partir de un cierto momento, coincidente con un aumento NOTABLE de las arrugas, los años vienen acompañados de numerosos achaques y merma de las capacidades. Este último aspecto sí que es importante, pero por desgracia para esta situación los avances estéticos sirven de poco. Mi idea es tratar de cuidar esta faceta con aquellas cosas con las que una es más feliz, porque si no retrasan el deterioro al menos te permiten pasarlo bien y eso no te lo puede quitar nadie.

Anónimo dijo...

“La arruga es bella” hoy quiero felicitar a una mujer que es un Sol.

Un beso, especialmente fuerte, para que el surco de los besos se haga un poquito más profundo.

Que pases un bonito día, JMD.

PD. No dejéis de utilizar las cremitas no vayamos a mandar a más gente al paro.

House dijo...

A veces la miro cuando escribe, ante su portátil, concentrada, abstraída, ajena a lo que hago, a lo que miro o escucho. Disfruto de su gesto, de ese posar inconsciente tan fotogénico. Y soy feliz, porque ella lo es, porque el tiempo pasa, y lo sabemos, y no nos importa.

Siempre he pensado que la gente que dice menos años de los que tiene ha entendido mal "la trampa". La idea debería ser echarse años, así parezca que se es mucho más joven de lo que se dice. Eso si te importan tanto las apariencias como para mentir, algo que se puede hacer de palabra u obra. Creo que saber estar bien en el propio pellejo es un ingrediente importante de la felicidad. Por cierto, ¡felicidades esposa!

Anónimo dijo...

Me gusta poder volver a escribir en el blog sin tener que mandar a mi intermediaria mis comentarios (muchas gracias de todas formas), pero así puedo escribir justo despues de leer algo que me llega...
Me ha gustado mucho esta entrada; y me han gustado mucho los comentarios, en especial el de tu esposo...da gusto ver a una pareja así.
Felicidades, por tu santo y por todo lo demás.
Un beso.
Sole.

Anónimo dijo...

Hemos ido retrasando el momento de felicitarte y al final vamos a ser los primeros, pero del año que viene. Paloma, Marisol y nosotros hemos cantado en tu honor, lo de los pavos reales del patio de la casa de Merche y José Luis.
Como siempre un placer leer las entradas de tu blog. La publicación de tu libro será en breve, lo presentimos y en ”Mis arrugas”, has llegado a la exquisitez, los comentarios del articulo preciosos, pero por encima del buen gusto de ellos la esencia de House, “ser feliz por verte feliz”. ¡Que maravilla! ¿No es ser feliz, la finalidad de esta vida? Claro siempre que el método no sea el utilizado por Jack el destripador.
Entre la edad real y estimada de las personas, como en el ajuste del mecanizado de piezas, la tolerancia admitida tiene un pequeño margen. Un ejemplo la última vez que tu madre vio a tu tío le pareció diez minutos más joven.
Un beso de los cuatro y muchas felicidades para siempre. Y&G

Anónimo dijo...

¡Qué verdades más bien dichas y más bien escritas dices prima!
Si esta entrada, que me ha emocionado y encantado, estuviera en la entrada de las clinicas de cirujía estética, ahora no existirian!! Ja!!!
Muchísimas felicidades prima!!
Si alguna vez pienso en recarchutarme leeré tu entrada ji jiji, aunque no lo creo.. jijijij
Mil besos y muchísimas felicidades.
Pal

Mariajo, prima. dijo...

Hace mucho que no escribo,aunque sigo fielmente tu blog. Pero hoy no podía dejar de hacer un comentario para decirte que estoy totalmente de acuerdo con lo que has dicho. Me ha encantado. Cada año que cumplo hace que me sienta mejor conmigo misma, con más experiencia y más agradecida a la vida, y si el precio que tengo que pagar son algunas arrugas, pues bienvenidas sean! Yo no cambio mis vivencias y mi bagaje por la vida por nada. Tengo cuarenta años y alguna arruguita, pero nunca me he sentido mejor.
Gracias por tu blog!!

Emerencia dijo...

Mi estimada Sol, al leer estas arrugas, al pasear por las comisuras, cómo enflaquecen mi alma de fémina, cómo me emociona esta complicidad. Gracias por hacer honor a mis arrugas olvidadas y algunas veces maltratadas, porque cuando han cumplido años me han alargado la vida y me han acortado a veces la línea de la mano. Ya ves como estoy esta tarde, las dóminas me dejaron K.O. Besos