jueves, 6 de marzo de 2014

La inspiración según Nabokov

La inspiración es inolvidable. Por mucho que se desee no puede retenerse, ni llamarse a voluntad, pero queda el consuelo de rememorarla una y otra vez. Se describe, más para uno mismo que para otros, en un esfuerzo de revivir cada detalle. Os dejo la descripción de Nabokov que sabe describirlo mejor que yo.

Se distinguen varios tipos de inspiración, que se entremezclan, al igual que todas las cosas en la fluidez de nuestro interesante mundo, mientras dan la apariencia de una clasificación. Un resplandor preliminar, no muy distinto del aura previa a un ataque epiléptico, es algo que el artista aprende a percibir temprano en su vida. Esta sensación de cosquilleo y bienestar se ramifica a través de él como los vasos rojos y azules de un dibujo sobre la circulación humana. Al extenderse disipa toda conciencia de incomodidad física, desde un dolor dental hasta las neuralgias de la edad. Su belleza radica en que, a pesar de ser completamente inteligible (como si estuviera conectado con alguna glándula o condujese a un climax esperado), no tiene fuente ni meta. Se expande, brilla y se apaga sin revelar su secreto. Mientras tanto se ha abierto una ventana, ha estallado una aurora y un hormigueo ha recorrido los nervios. En breve todo se desvanece: las preocupaciones regresan y el ceño dibuja su dolor; pero el artista sabe que está preparado. 

Pasan unos días. La siguiente etapa de la inspiración es algo que se anticipa con pasión - y que se define. La forma de este nuevo impacto es tan evidente que me fuerza a desistir de metáforas y recurrir a términos específicos. El narrador presiente lo que va a contar. Ese presentimiento puede definirse como una visión instantánea que se transforma en un discurso rápido. Si existiese algún instrumento que reprodujese este fenómeno excepcional y fascinante, la imagen surgiría como un destello de detalles precisos, y la parte verbal como una cascada de palabras entremezcladas. El escritor experimentado las anota inmediatamente y, en el proceso, transforma lo que es poco más que una corriente borrosa en algo con sentido, construye gradualmente frases tan claras y editadas como lo estarán finalmente sobre la página impresa. 

Se ve la inspiración que acompaña al autor en el trabajo de su libro. La musa le acompaña por medio de sucesivos flashes a los cuales el autor puede acostumbrarse de tal modo que una chispa en la luz ambiente le parece una traición.

No debe sorprender que, cuando un autor al que no le asusta reconocer que ha conocido la inspiración y aprende a distinguirla de la trivialidad de un ajuste, así como de la monotonía de la "palabra correcta", busque la misma huella brillante de ese entusiasmo en otros autores. El rayo de inspiración golpea constantemente: se observa en esta o aquella obra maestra, sea un despliegue de poesía, o un pasaje de Joyce o Tolstoy, o una frase de un relato, o un estallido de genio en un artículo de un naturalista, un investigador o incluso un crítico literario. Me refiero, naturalmente, no a los inútiles gacetilleros que todos conocemos, sino a los que son artistas creativos por derecho propio. Nabokov

3 comentarios:

P.L. Salvador dijo...

Está bien hablar de la inspiración; aunque la espiración también es importante. Es curioso que se la llame así, como al respirar: por algo será...

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Hola, Sol, buenas tardes; si te he de ser sincero, me pierdo un poco en los vericuetos de la definición de Nabokov (o será, como decía la canción aquella, cansancio vulgar nada más; estas cosas tendría que leerlas por la mañana...).

Un abrazo y hasta pronto.

Manolo Torres dijo...

Excelente texto de Nabokov sobre la inspiración, el que has escogido y que nos has hecho llegar a través de tu blog. Saludos, Manolo.

PD: No tienes ni que pedirme lo de la imagen. Por supuesto que sí. Están a tu disposición las fotos de mi blog y en general, las que tengo subidas a Flickr (http://www.flickr.com/photos/manolo_torres/)