lunes, 26 de noviembre de 2012

Sanidad pública vs privada por House

El autor de esta entrada, en la que queda todo dicho con la claridad que le caracteriza, es House. 

La sanidad universal gratuita es un "accidente" en la historia que pocos países se pueden permitir. Los que lo hacen lo consiguen a base de un sistema de regulación y control del gasto bastante estricto. En la mayoría de países no es así, sino que funciona como una actividad económica más de la que se benefician grupos empresariales y los propios médicos. Con esto se explican las razones "ocultas" por las que hay grupos empresariales con influencia política que quieren cambiar el modelo y terminar con el sistema. Es muy simple: tal y como está actualmente planteado no es rentable, no genera beneficios y, por lo tanto, debe ser cambiado. ¿Por qué no ganar dinero con algo que lo está dando en países como EEUU? Si pueden traer los casinos de Las Vegas, lo que sin duda resultará muy lucrativo para los implicados, ¿por qué no importar de paso su modelo sanitario? Además de la ganancia económica para unos pocos ¿qué implica esta transformación?

Lograr una sanidad con cobertura (aparentemente) amplia con los recursos económicos disponibles, y que además le dé dinero a los empresarios, pasa por: putear a los médicos (esto no es una novedad sino que ya se hace; en caso de discrepancia, léase el siguiente párrafo) y recortar el gasto (aunque esa medida obligue a dejar determinadas patologías sin cubrir y a desatender los procesos/pacientes que no son rentables. Esto englobaría enfermedades crónicas y oncológicas, ancianos con su pluripatología y polimedicación, síndromes congénitos... casos que, más tarde o más temprano, se quedarán sin atención, a merced de sus propios recursos.)

España es el país de la UE con sanidad pública en el que menos cobran los médicos. Nos han recortado el sueldo más de un 20% en los últimos 3 años y no hemos hecho ni un día de huelga por ese motivo, a diferencia de otros colectivos públicos. Corren malos tiempos, hay que atarse los machos y lo hemos hecho sin pestañear, después de todo tenemos trabajo y, de momento, seguimos cobrando cada mes. Tener médicos con un sueldo precario, y un contrato más precario todavía, permite aprovecharse de ellos y explotarlos con extrema facilidad. La cosa no termina ahí, sino lo que es más grave, en casos de gestión privada las decisiones puramente médicas pueden (y de hecho así sucede) condicionarse a un criterio económico manejado y dispuesto por el empresario.
¿Es esto una exageración? Pues para ejemplo un botón: no hay que olvidarse de que en Valencia fue un completo fracaso y en Cataluña ya dieron estos pasos para la privatización de la gestión hace más de 10 años y con eso han logrado, hoy por hoy, el servicio sanitario con las mayores listas de espera y las peores prestaciones (aunque eso habría que documentarlo) de todas las comunidades autónomas. Y también tienen la mayor deuda.

¿Qué sucede con la prensa? ¿Cómo es que no informan? ¿Por qué no denuncian esta situación? Creo que la triste realidad no le sorprenderá a nadie. Ha llegado un punto en el que los medios de comunicación también se han convertido en una actividad económica más que trabaja al servicio de los que controlan la riqueza y el poder político. Raramente publican toda la verdad o se ocupan de investigar en serio los asuntos realmente importantes, esos que inciden en la calidad de vida de la población. Siguen una estrategia de silencio, o de verdades a medias, que con facilidad puede convertir una situación de denuncia para el beneficio de los pacientes en otra de desprestigio a los profesionales. ¿Por qué si no es el New York Times el que se dedica a investigar las cuentas en Suiza de los políticos españoles? 

En resumen: el juego va de terminar paulatinamente con un sistema público, que no da dinero a casi nadie, para convertirlo en otro privado, o semi-público, con coberturas parciales para aquellos que lo puedan pagar. Esto redundará en el beneficio y enriquecimiento de los que ya tienen más que cubiertas sus pensiones y atención sanitaria, y se logrará a costa de la población más frágil y, por supuesto, de los profesionales que ya se han acostumbrado a no ganar mucho y que se van a ver forzados a tomar decisiones, que deberían ser puramente médicas, según criterios de rentabilidad económica si es que desean permanecer en sus puestos de trabajo. Se dispone de un numeroso excedente de profesionales a los que ya tienen acostumbrados a ganar sueldos irrisorios en relación a la responsabilidad que asumen por ellos y a la capacitación que poseen, aunque sea solamente en términos comparativos con otros países "ricos". Ahora tan sólo queda obligarles a que realicen su trabajo con el criterio añadido de ahorrar dinero para los que quieren ganarlo. Es solamente cuestión de amenazarles hasta que se sometan ante el miedo de quedarse en el paro. Para empezar nada mejor que con fecha 1 de Enero inaugurar el año poniendo en la calle unos 1000 profesionales sanitarios en la comunidad de Madrid. ¡Si eso no sirve de escarmiento!

Por desgracia esto no lo podemos resolver los médicos, sino que se tiene que concienciar la población, que son los que votan y los que deberían formar el grueso de las protestas. La oposición a este negocio tiene que salir de los hospitales a la calle, a través de los usuarios que, de momento, aún somos todos, y sí, hay que exigir que el  uso del sistema se racionalice aunque no a base de privatizar la gestión. Si se tolera que se empiece por ahí, en unos años se privatizará del todo y sólo tendrán acceso a sanidad de calidad los pudientes. El resto, para hacerse idea de lo que se avecina, tendrá que recordar cómo eran las cosas en los años 50: morir en la calle y verse en la tesitura de decidir si es mejor comprar la pastilla de la tensión o un pollo para comer. Claro que la repercusión de esto último en el sistema tampoco es tan dramático: en poco tiempo se ahorrarían un montón de pensiones. Así habrá más dinero para repartir entre los políticos y los que controlan sus hilos que, paradójicamente, no somos precisamente los que votamos.

Lo más triste es que conseguirán tergiversarlo todo y que parezca que el fracaso del sistema es culpa de los profesionales: "los médicos no quieren porque perderían su estatus" ¿Qué estatus? Es su jugada y han jugado tanto con ella que se conocen todos los trucos y la llevan muy bien estudiada. Al contrario que con la parábola de "Pedro y el lobo" siempre alcanzan su objetivo y convencen con sus argumentos al crédulo pueblo, dispuesto a escuchar su sarta de embustes sobre las ganancias personales de los facultativos en el asunto. Si se puede considerar ganancia el mantenimiento de un sistema sanitario universal, entonces sí que estamos defendiendo esa ganancia, aunque personalmente considero que son los enfermos los que más ganarían.

Desprestigiarnos es muy sencillo. Lo facilita tanta mala prensa acumulada, sin censura alguna, sin cotejo de datos. Lo que se promueve en los medios es la idea de que el médico es culpable hasta que demuestre su inocencia, y para entonces el morbo ha desaparecido y con él se ha perdido el interés en su caso. Es una de sus mejores bazas. En las conversaciones con la administración para negociar, no ya cuestiones económicas sino aspectos de la gestión, la amenaza es difundir primero verdades a medias o, si es necesario, directamente mentiras rastreras y completas. Todo vale con tal de poner a la opinión pública de nuevo en contra de los profesionales. Saben que ante la unión de médicos y pacientes tendrían casi garantizado el fracaso de sus intenciones.

LA SANIDAD ES DE TODOS, no es "algo" de los médicos. Somos unos privilegiados por contar con el sistema actual. Defenderlo nos incumbe a todos. Si el pueblo no se conciencia y actúa, se perderá mucho en este juego y luego será tarde para lamentarse. 

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Difundido en Facebook!!

Comas dijo...

Leido y compartido

Chema dijo...

Como de costumbre estoy de acuerdo con mi Maestro. Por cierto en este blog de alguien ajeno viene esta entrada que viene a cuento:
http://fraternidadbabel.blogspot.com.es/2012/11/somos-miles-y-nos-sentimos-solos.html

El tito Paco dijo...

Copio la nota que he puesto en mi Facebook:
La Libertad y la Igualdad son imprescindibles; pero no son nada sin la Fraternidad. La salud de la población beneficia a todos los ciudadanos. Si se descuida la salud pública, habrá problemas médicos que afectarán también a los que tengan dinero para pagarse una medicina privada o semi-privada. Pero en España, ya sabemos, cada vez que se plantea tomar una decisión, la respuesta es "ya se verá".

Cris M. dijo...

Qué gran verdad y qué bien expuesta!!

Primo Pavo dijo...

Olé.

Anónimo dijo...

Los servicios deben estar garantizados pero ¿sabems cuanto cuestan? ¿estamos dispuestos a pagar coste dividido por habitantes? Son matematicas, 6 ratones son solo 6 caballos en la Cenicienta, por eso hay que dejar de vivir del cuento.

Niágara dijo...

La cuestión es que si una gestión privada es capaz de obtener beneficios ¿por qué la pública es incapaz de hacer lo mismo? De ese modo los beneficios redundarían en la población. A lo mejor por donde hay que empezar es por buscar gestores en condiciones para el país, que no busquen su propio provecho y se enriquezcan a costa del dinero de todos.

Oscar dijo...

Os sigo leyendo casi a diario, y estoy totalmente de acuerdo con lo que exponéis. Espero que estemos a tiempo de poner freno a este desastre y entre todos hagamos entrar en razón a los "iluminados" que nos gobiernan, aunque mucho me temo que, si no imposible, la cosa va a estar muy cruda.