martes, 4 de junio de 2013

Exceso de sedentarismo

¿Es la medicina una actividad sedentaria?  Algunos así lo creen, incluso dentro de sus propias filas. Valga de ejemplo el servicio de Salud Laboral. Su miembros, con su título de Licenciados en Medicina en la pared, consideran que el trabajo de una enfermera embarazada es de alto riesgo a partir del 5º mes de gestación. Sin embargo cualquier doctora puede resistir perfectamente en su puesto hasta el momento de salir de cuentas. Debe de ser que sus úteros están hechos de diferente pasta, y los infantes de su interior también. Al hijo de médicos más le vale espabilarse desde bien chico, que en casa del herrero... Supongo que en el desconsiderado caso de que la doctora en cuestión se ponga de parto durante su jornada, lo que se espera de ella es que tenga la deferencia de terminar de atender la consulta citada antes dar a luz. Cambiar las citas a los pacientes es complicado, a pesar de que la Consejería opine que los clientes atendidos por médicos mayores de 65 años, a los que han jubilado por decreto, pueden ser vistos indistintamente por cualquier otro miembro del equipo. Supongo que la diferencia radica en que la fertilidad, a los 65, quedó muy atrás.

Una parte del trabajo del médico es la entrevista. Consiste en mantener una íntima conversación, repanchingado en el sillón, delante del ordenador, mientras se toman notas. Claro que si se pretende ir en hora funciona mejor el plan de preguntar sobre la marcha, de pie, mientras se realiza la exploración (y memorizar las respuestas para escribirlas en el informe al terminar). Dicha exploración tampoco supone ningún tipo de esfuerzo. Por supuesto, puntualmente, hay pacientes que se marean y que hay que sostener, otros sienten nauseas y te vomitan encima, los hay con dificultades para moverse y a los que es necesario echarles una mano para tumbar su cuerpo, rígido por la artrosis y el sobrepeso, sobre la camilla (y levantarles después). Son casos excepcionales porque, ya se sabe, la mayoría de los enfermos que acuden a las consultas son gente sana y físicamente activa. Van al hospital porque les gusta visitarlo y perderse por el laberinto de sus pasillos.

Los médicos también pasean por el hospital. Lo hacen para estirar las piernas, cansados de pasar tanto tiempo sentados sin moverse. De ese modo evitan aburrirse en los tiempos muertos. Aprovechan el paseo para ir a ver a los pacientes ingresados en la otra punta del hospital, a veces incluso dan alguna carrera a la UCI para que el ejercicio sea más aeróbico. Otra excursión consiste en acercarse a Radiología a charlar con los radiólogos con la excusa de consultar el resultado de alguna prueba, o a la Urgencia para tomar un café ( los facultativos preferimos el café de máquina bebido en medio de un pasillo al que se sirve en las mesas de la cafetería). Los larguísimos pasillos y las escaleras están  diseñados ex profeso para favorecer que el personal sanitario se mantenga en forma. La cantidad de ascensores se calcula según una regla inversamente proporcional al número de plantas (el edificio General de La Paz con 14 plantas dispone de 2 ascensores y la Maternidad de 3, ese aparato adicional no es una consideración hacia las embarazadas sino que sirve de montacargas para la parafernalia que acompaña a cada recién nacido).

El quirófano es tan tranquilo que se asemeja al sueño: durante horas y horas no es necesario ni beber, ni ir al baño, ni alimentarse. Para entretenernos nos gusta jugar al escondite con las enfermeras: ellas se esconden y hay que buscarlas para avisarlas de que el paciente puede pasar al quirófano. Para hacerlo más interesante todo se desarrolla a contrarreloj, ya que hay que terminar el parte en el horario previsto. Por eso conviene conocer los escondrijos más frecuentes y poder llevar a cabo una búsqueda rápida: los almacenes (no uno, sino tres: medicación, instrumental e intendencia), el baño (que no usan para lo mismo que los cirujanos, sino que su avanzado sistema de ventilación les sirve de salida de humos), la máquina del café o la sala del café (una de pie con médicos al lado y la otra con gente sentada), el vestuario del sótano (que también dispone de pasillos con ventilación) o el despacho de la supervisora (en el que es más difícil atraparlas). En ocasiones encuentran un nuevo lugar en el que ocultarse, de ese modo el juego ofrece más intriga y la diversión se prolonga. No vale tirar la toalla, si se da el caso se cuestionará el motivo por el qué no se ha llevado a cabo la persecución habitual. ¿Acaso nos falta interés?

Definitivamente los médicos sufrimos de exceso de sedentarismo. Por eso al llegar a casa nos cansamos por nada. Carecemos de resistencia, necesitamos hacer deporte.

9 comentarios:

Carol dijo...

Me encanta!
Que bien expresado...

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Hola, Sol, buenos días; fina ironía la de hoy, vaya que sí. Alguna sonrisilla se me ha escapado...

Un abrazo y hasta pronto.

Perri M. dijo...

Ahora habría que leer la otra versión,¿no? la de los enfermeros con respecto a los médicos.
Humm...yo reconozco que durante la estancia en el hospital de mi padre, eran ellas las que estaban al pie del cañón. Nunca las eché en falta. Por contra al médico, muchas veces.
Supongo que generalizar es sencillo. Pero hablo desde mi experiencia. Humilde.

Sol Elarien dijo...

Hola Perri M.
Totalmente de acuerdo en que en hospitalización son las enfermeras las que están ahí al pie del cañón y las primeras en atender al paciente y las que avisan en caso de que surjan problemas (algunas tienen tanta experiencia que saben más que el pobre residente, que aprende mucho de ellas. En concreto las de La Paz son fabulosas).
Un beso.

Señora dijo...

Ironía e hipérboles son los componentes básicos de esta entrada. Resulta de lo más divertido. Su componente crítico está en el fondo -está claro- pero esas idas y venidas, carreras y escondites sirven para hacernos sonreir más que para denunciar. Creo que es como hay que tomarlo.

Anónimo dijo...

Noto una gran dosis de sarcasmo en el comentario de hoy.
Para decir las cosas con claridad y contundencia hay que saber decirlas y eso requiere inteligencia, valentía y estar cargado de razón. Para decirlas con ironía y sarcasmo, se necesita, además, mucho ingenio, el que a ti te sobra.

Un beso, JMD.

Yo misma dijo...

Paciencia de sant@s la de l@s médic@s en l@s que los pacientes, o potenciales pacientes, o familiares, nunca pensamos desde este puntos de vista.

Probablemente, santa paciencia, también, la de l@s enfermer@s, desde su punto de vista,

Que yo me veo muy en el papel de buscar al colaborador invisible, por un lado, y de estar en un pasillo con,salida de humos, por otro.

Y, saliéndome de la fina ironía del relato, y pasando a un estilo más bestia, me pregunto, en serio, aunque parezca demagogia ¿no mejoraría la
vida de tod@s: médic@s, enfermer@s y pacientes con un tfno móvil?

Manda huevos que lo tengan todos los cargos públicos y médic@s ynenfermer@s tengan que jugar al escondite!

O lo que es lo mismo: que se deje respirar a l@s profesionales para hacer bien su trabajo y que se les dé los medios para hacerlo, sea móvil o lo que haga falta

Una manera muy divertida, inteligente y real de hacernos vivir las dificultades del "otro lado".

Besos y gracias porque la siguiente vez que vaya al médico seguro que veo todo de otra manera

Anónimo dijo...

Ja,jajajajaja me parto .
Nunca deja de sorprenderme tu sentido de humor, ja,ja,ja,ja.
Enhorabuena, te superas maja, cada día.
Marie.

Carmen dijo...

Estoy segura de que mi hermana no habla en esta entrada de todas las enfermeras y no ha nombrado a ningún enfermero. Estoy segura de que tampoco habla de que todos los médicos sean geniales y estén siempre al pie del cañón haciendo su trabajo al cien por cien. Esta era una entrada irónica y como tal hay que entenderla. Es difícil captar la ironía cuando uno no es muy inteligente y me pregunto ¿Por qué hay tantas personas que se han picado al leerla? Yo jamás me molestaría cuando se habla de esos profesores que son unos vagos y que no dan ni chapa, jamás me he sentido identificada con ellos. Cada uno debería hacer examen de conciencia y reflexionar sobre el grupo al que pertenece. Yo desde luego duermo a pierna suelta. Igual algunos deberían hacérselo mirar.