lunes, 17 de junio de 2013

Marco Aurelio y el deber

Levantarse cuesta más o menos según lo que nos aguarde al día siguiente. Cuando es algo que esperamos con impaciencia, apenas dormimos la noche anterior deseando que amanezca de una vez. Si no que se lo digan a hermanísima la noche previa a Reyes, o incluso a su cumpleaños (confieso que es algo que a mi también me ilusiona). Si se trata de cumplir con algún tipo de obligación, cualquiera, desde la más habitual de ir al trabajo hasta tener que ocuparse de algún trámite burocrático, lo que es aún peor, entonces la pereza se adueña de nosotros y supone un triunfo arrancar.

En Brainpickings descubrí estas reflexiones del emperador romano Marco Aurelio, que escribió mientras se encontraba con las legiones romanas en Europa Central entre los años 170 y 180. Al parecer él también necesitaba concienciarse para abandonar el lecho, y era algo que se tomaba muy en serio.

Cuando estas somnoliento por la mañana, y te resistes a salir de la cama, haz esta reflexión: "Debo levantarme para ocuparme de las labores que me incumben como un hombre. ¿Haré con desgana lo que nací para hacer, y por lo que vine al mundo? ¿Qué? ¿Acaso me crearon sin más propósito que permanecer tumbado a mi antojo en una cama cálida?" - Pero una cama cálida es cómoda y agradable, te dirás. "¿Naciste sólo para complacerte en vez de para llevar a cabo y ejercitar tus facultades? No ves a los mismos arbustos, a los gorriones, las hormigas, las arañas, las abejas, todos ocupados y en sus distintos puestos cooperando para adornar el sistema del universo?" 

"¿Y tu solo renuncias a cumplir con las obligaciones del hombre, en lugar de realizar con entusiasmo la parte que te corresponde por naturaleza?" - Pero un poco de descanso y relajación, insistirás, es necesario. "Es cierto, pero la naturaleza ha puesto límites a esta indulgencia, igual que lo ha hecho a comer y a beber. Soprepasas los límites de la moderación, de lo que es suficiente, en este caso. Aunque debo confesar, que en lo relacionado con los negocios, consultas tu situación y te mantienes dentro de un límite moderado." 

Esta claro que para el emperador romano la pereza de los lunes al empezar la semana (que luego se continúa con la del resto de los días laborables) no está justificada. Hay que ponerse en marcha para la batalla aunque, a diferencia de Marco Aurelio, la mayoría no contamos con legiones que nos ayuden a enfrentarnos al enemigo. Los tanques y un ejercito de vehículos ligeros nos esperan en la carretera y, tras superarlos, la tecnología de última generación (lo era cuando se abrió el hospital) se opondrá con frecuencia a nuestra estrategia. ¿Conseguiremos convencer a nuestro adversario?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Aiiiissss !!!!! Que nos espera y quien o quienes nos esperan......es lo que puede determinar si merecio la pena salir de la cama o no. POrque hay dias que es mejor hacerse una rosquita y seguir zzzzzzz. Marmotilla.

Manuel Márquez dijo...

Hola, Sol, buenos días; conclusión matutina de lunes (así, a vuelapluma): a Marco Aurelio no le gustaba mucho la piltra. A otros, te lo puedo asegurar, nos gusta bastante más (y los lunes por la mañana, más aún...).

Un abrazo y buena semana.

amigademadre dijo...

El deber de los lunes es más deber que el de los martes, miércoles, etc. A mí personalmente me gusta más el deber de los sábados, es de muchos azules y huele a lilas. Se ve que tengo un lunes póético aunque este bochornoso. Bss