viernes, 4 de abril de 2014

Leche frita de la escuela de cocina de Kika

¿Qué es lo primero que cocinasteis solos al fuego? Hermanísima y yo hicimos una tortilla francesa sin supervisión adulta (no había ninguno en casa) para cenárnosla cuando vivíamos en Valladolid. En realidad era el menú más lógico, no sólo porque cenásemos tortilla francesa a diario durante toda nuestra infancia, sino porque ya habíamos batido bastantes huevos durante nuestros juegos en la granja. En esa época la tortilla no era el único plato que repetíamos a diario. Mi madre se había tomado en serio el anuncio de Baloo y Mowgli y nuestro postre habitual consistía en un plátano.

¿Qué edad teníamos? No lo recuerdo exactamente, diría que unos 9 años (es posible que menos, ahora veréis por qué lo digo). Al ser la mayor yo era la chef principal lo que, en lenguaje llano, significa mandar.

Encendimos el fuego eléctrico que nos había indicado la Señora. Al cabo de un par de minutos le pedí a hermanísima que comprobase que lo habíamos hecho correctamente y que la placa se había calentado. Hermanísima me obedeció sin pensar (creo que esa fue la última vez que me hizo caso en su vida en algo relacionado con la economía doméstica, a partir de ahí pretendió dar ella las órdenes y, en esa faceta, demostró ser inasequible al desaliento porque ni el hermano ni yo le hacíamos caso, ni mucho menos cumplíamos lo que nos encargaba). El caso es que, en esa ocasión, la inocente criatura no acercó sino que apoyó toda su mano en la placa para cerciorarse de que funcionaba (por desgracia así era). Como consecuencia esa noche me quedé sin pinche y me tuve que ocupar de las tortillas de ambas yo solita.

¿Qué tiene que ver la historia anterior con la receta de hoy? Poco. No hay mucho que explicar sobre el proceso de elaboración de una tortilla francesa (aunque si se baten las claras a punto de nieve queda como un soufflé y gana mucho), así que pongo una receta con mucha escuela, nada menos que de Kika (la cumpleañera del día). ¡Feliz día!

LECHE FRITA

INGREDIENTES

4 yemas (60g)
80 gr de Maicena
1 litro de leche
250 gr azúcar
La corteza de un limón (sin la parte blanca para que no amargue)
1 rama de canela
Harina y huevo (para rebozar)
Aceite para freír
Canela en polvo y azúcar para finalizar.

ELABORACIÓN

1. Cocer la leche con la rama de canela y la corteza de limón. Recordar retirar el limón.
2. Mezclar el azúcar, la maicena diluida en un poco de leche fría y las yemas.
3. Añadir la leche caliente colada a la mezcla de las yemas y poner a cocer, a fuego bajo durante unos minutos hasta que espese un poco (IMPORTANTE: No dejar de remover para evitar que se agarre o salgan grumos.)
4. Echar en una bandeja untada con aceite de girasol en caliente hasta formar una capa de 1,5cm de grosor.
5. Dejar enfriar.
6. Cortar porciones de 5x5, o al gusto. Pasarlas por harina y huevo batido (una a una) y freírlas en aceite caliente.
7. Escurrir sobre papel absorbente y espolvorear con azúcar y canela.

Como nota personal: se puede tomar con mermelada de frambuesa, helado de vainilla... y queda muy rico. :)

1 comentario:

María José Rodrigo Hernández dijo...

Hoy ya no, que la he visto tarde, pero mañana me las preparo.
Cualquier día te cuento la experiencia de mi hermana y mía con el azúcar caramelizado del flan. Pensaba en Hermanísima poniendo la mano en el fuego por ti y me vino otra imagen muy similar a la memoria, jejeje.
Besos dulces.