lunes, 14 de abril de 2014

Recuperador de paciencia

La entrada de hoy es, nada menos, que una brillante idea de Cuñadísimo: el Recuperador de paciencia. He seguido paso a paso sus instrucciones y ¡funciona de verdad! ¿Queréis saber cómo es? Os aseguro que no es complicado pero tampoco creo que encontréis una explicación mejor que la de su inventor. Sin entreteneros más con mi introducción os dejo con su exposición. Después de leerla estaréis conmigo en que semejante invento contribuirá, sin duda, a crear un mundo mejor y que se merece, como mínimo, el Nobel de la Paz. ¿Alguien discrepa?

Hace algún tiempo una señora me habló, con sabias palabras, acerca de la virtud de la paciencia, lo que me ha obligado a pensar más sobre ella. La paciencia es, para mi, una de las cualidades más importantes ya que, sin ella, sería complicada la existencia. Con frecuencia nos vemos rodeados de compañeros de trabajo, familiares y amigos que ponen a prueba la mencionada virtud.

Si bien no podemos describir, en principio, qué grado de paciencia poseemos en un determinado momento hacia una determinada situación / persona u objeto, lo que sí que he descubierto que podemos hacer es recuperarla y medirla. ¿Cómo? Es sencillo, para ello utilizaremos el MEDIDOR / RECUPERADOR DE PACIENCIA. Sé que el nombre suena raro lo que puede llevar a pensar que su fabricación es complicada pero que nadie se asuste, nada más lejos de la realidad. Voy a intentar explicar con unas sencillas instrucciones su fabricación y manera de usarlo.

En primer lugar nos debemos de hacer con la base, un palo-mamporro-porra-bate de baseball o similar, la única condición es que ha de ser algo largo y duro para que cumpla bien su cometido. Sobre dicho instrumento grabaremos una regleta, a modo de medida, teniendo en cuenta que cuanto más juntas estén las líneas mayor será la paciencia que nos proporcione sobre el evento en el que vayamos a aplicarlo. Como colofón añadiremos una cinta, papel, plástico o similar que, en función de cada caso, desplazaremos a lo largo de la regleta: cuánto mas cerca de la empuñadura se sitúe dicha cinta, menor será nuestra capacidad de paciencia en relación al objeto. Así expresado parece complicado, but don’t panic!! enseguida lo entenderéis con unos sencillos ejemplos. Para empezar mediremos algo inocuo y muy inglés: nuestra paciencia respecto al estado del tiempo. Pondremos la cinta del dosímetro en el día 4 de la regleta (cada raya expresaría días en este caso). Pues bien, si en 4 días el tiempo no es de nuestro agrado significará que habrá llegado el momento de liarse a mamporros con …. el aire en este caso concreto. ¿A que no es difícil? Para una mejor comprensión del sistema voy a pasar a explicarlo con otros ejemplos, más reales, así quedará claro del todo.

EJEMPLO 1: PACIENCIA CON SUCESO-EVENTO-COTIDIANO
Como cada día, te levantas a trabajar y, una vez en la carretera, te encuentras con los individuos de siempre, esos que no respetan las normas: se cruzan sin respetar las distancias, aprovechan el carril de la izquierda hasta el límite para luego, súbitamente, desviarse a la derecha, abusan de su condición de “coche grande” e intentan aplastarte, etc, etc. Pues bien, en previsión de tales imprevistos, no olvidamos guardar nuestro medidor/recuperador en el coche. Contamos y, al llegar a la medida elegida, salimos del coche cuidadosamente (por supuesto sin poner en peligro al resto de conductores) y ¡¡¡ ZAS ZAS ZAS ZAS ZAS!!! Faros, cristales, retrovisores reventados en un instante. ¡Uf! No, no arregla nada, nunca he afirmado que sirviese para eso, peeeero no veas cómo recupera (que es de lo que se trata).

EJEMPLO 2: PACIENCIA CON HIJO / A
Imaginad cualquier situación en la que se hace necesario repetir un millón de veces una orden: hacer camas, recoger, meterse en la ducha, acostarse etc. Pues bien, tened siempre a mano el RECUPERADOR y, llegado el límite del millón más uno ¡¡¡ZAS!! Mamporrazo. En este caso resulta muy persuasivo.

EJEMPLO 3: PACIENCIA CON OBJETO
Un familiar/amigo gracioso le ha regalado un juguetito "musical" a vuestro hijo, ya sea por su cumpleaños o por cualquier otro motivo. ¡Qué mono es al principio y cúanto te acuerdas del responsable del regalo cuando suena a deshoras y compruebas que la pila no se gasta jamás! ¿Qué hacer para sobrellevarlo? No es complicado: mamporro a mano, calibración y ¡ZAS ZAS ZAS ZAS ZAS ZAS! se acabó el juguete (o el amigo).¡Uuuuf, qué recuperación, Dios bendito!!

EJEMPLO 4 : PACIENCIA CON SUJETO
Un día vas a trabajar y llegas tarde, y agobiado en proporción al atasco de turno que te has tragado. Al entrar al trabajo el típico anormal te mira sonriente y te dice "buenas nooooches". Sabes que, acto seguido, se va a dedicar a contarlo, y si es posible te sacará los colores en los círculos más inapropiados. Le conoces, ya no engaña a nadie con sus bromas. Paciencia, una regla de oro es que nunca hay que perder la paciencia con los cretinos. Gracias al recuperador esto es posible. Se ajusta el medidor en su lugar y, al día siguiente, ¡ZAS ZAS ZAS ZAS!, los dientes en Toledo y la oreja en Teruel.

CONTRAINDICACIONES – PRECAUCIONES:

1.       A veces se pierde la paciencia con uno mismo, en esa situación esta totalmente CONTRAINDICADO el uso del RECUPERADOR.
2.       En su uso con objetos se recomienda que en su fabricación se tome de base algo duro, pero no en exceso. Por ejemplo, contra un coche es bueno el aluminio, tiene menos retroceso que la madera y, además, es deformable.  El objetivo es que el “rebote” no dañe al usuario. Conviene probar todo tipo de materiales pero es preferible relegar el vidrio y el cristal. Mi experiencia es que una porra de cuero rellena de arena cumple perfectamente el cometido.
3.       Para su uso sobre personas se recomienda un material más blando, para reducir el riesgo de efectos secundarios indeseables. Por supuesto se puede optar por cualquier otro, a veces es cuestión de disponibilidad, pero si uno se decanta por un material más duro se aconseja el uso adicional de pasamontañas y el tener la precaución de escoger un momento sin testigos.

Mi propuesta también viene con oferta de lanzamiento, en anticipación a las rebajas de verano. Pensad si os viene bien y, si no, RECORDAD QUE NO LO VOY A DECIR 2 VECES, que yo ya tengo uno.

Interesados contactar al "paciente" Cuñadísimo. Manicomio de SAT.


3 comentarios:

María José Rodrigo Hernández dijo...

Amos, cuñadísimo, lo que viene siendo el "jarabe de palo" de toda la vida, actualizado para los tiempos modernos. Me lo apunto. Si a mi abuelo le dio resultado, ¿por qué a mí no? las cosas cambian, pero no tanto.

ELVIRA dijo...

Muy divertido, pero a ver si os volvéis pronto que se os está contagiando la justicia texana...

Carmen dijo...

Me he partido de risa. Para los que no conocen a cuñadísimo y su peculiar sentido del humor igual este post es muy fuerte. Puro cachondeo para pasar el rato y hacer un poquito de terapia. De todas formas, a más de uno le vendría muy bien el método aunque sea para darle golpes al colchón y desahogarse, yo creo que voy a empezar a utilizarlo al volver del trabajo porque si lo tuviera que emplear en el Legacy Middle School, no nos iban a dejar salir del país y os aseguro que: Eso sí que no!!!!!