domingo, 4 de mayo de 2014

Embriáguense, lo dice Baudelaire

Hay que vivir embriagado, abrir los ojos al cielo, sentir el aire en el cuerpo, oler la tierra, las hojas, el mar y la noche. Embriagarse de pasión, de besos, de abrazos, de música, danza y cuentos. Vivir libre, enamorado, extasiarse ante la belleza, rebosar de alegría y sonreír al mundo hasta que nos devuelva la sonrisa. Hay que soñar con la luna, volar con alas de viento para alcanzar las estrellas. Dormidos, despiertos, embriáguense de vida y disfruten del momento.

¿Alguien duda? ¿No me cree? ¿Por qué? Si es un consejo de Charles Baudelaire:

Hay que estar ebrio siempre. Todo reside en eso: ésta es la única cuestión. Para no sentir el horrible peso del Tiempo que nos rompe las espaldas y nos hace inclinar hacia la tierra, hay que embriagarse sin descanso.

Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca. Pero embriáguense.

Y si a veces, sobre las gradas de un palacio, sobre la verde hierba de una zanja, en la soledad huraña de su cuarto, la ebriedad ya atenuada o desaparecida ustedes se despiertan pregunten al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, pregúntenle qué hora es; y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj, contestarán:

“¡Es hora de embriagarse!"

Para no ser los esclavos martirizados del Tiempo, ¡embriáguense, embriáguense sin cesar! De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca.
Charles Baudelaire

5 comentarios:

Comas dijo...

Me encanta, no podías elegir mejor entrada!

Señora dijo...

Es un domingo paraseguir los consejos de Baudelaire. Está todo tan lleno de primavera que los sentidos están a tope (con la única pena de que también lo están las alergias). Pero hay que salir y disfrutar del entorno que ahora más que nunca nos lo pone fácil para embriagarnos. Feliz domingo.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Hola, Sol, buenas tardes; soy yo de pocas ebriedades, más bien de goces de paso corto y run-run cotidiano. Pero es otra forma de ser razonablemente feliz (o la que nos está reservado a los metódicos, supongo...). Eso sí, a quien le vaya lo de la embriaguez, adelante y a disfrutallo; respetando al prójimo, todo vale...

Un fuerte abrazo y feliz semana.

Maria Jose Alvarez dijo...

Muchas gracias!! Baudelaire esta entre mis favoritos y esta cita conocida, por supuesto. Un besazo!!

María José Rodrigo Hernández dijo...

Lo malo que tiene la embriaguez es que siempre le sigue una terrible resaca, donde las realidades de las que uno pretende huir se magnifican hasta lo infinito sazonadas con dolor de cabeza y estómago revuelto. Ahora toca decidir si compensa… Buen día, Sol.