lunes, 5 de mayo de 2014

Todo lo que tengo lo llevo conmigo - Herta Muller

Todo lo que tengo lo llevo conmigo es el segundo libro que leo de Herta Muller y se lo debo a la recomendación de Amigademadre. Gracias. El primero fue "Hoy hubiera preferido no encontrarme a mí misma" al que confieso que me costó engancharme a pesar de estar escrito con maestría, me sorprendió sobre todo la manera de hilvanar la novela. Las historias se enlazaban solas, como las escenas que se suceden a través de la ventana de un viaje en autobús según la mente divaga por el camino. La narración seguía el mismo proceso que el pensamiento normal, saltaba de una idea a otra a través de asociaciones inconscientes, con frecuencia sorprendentes, sin perder naturalidad. Me quedé con la belleza de esta frase porque además es algo en lo que también me había fijado: "En invierno, el tiempo transcurre en la madera, en verano, en el follaje."

"Todo lo que tengo lo llevo conmigo" me fascinó. No es un tema por el que me sienta habitualmente atraída, más bien lo contrario. Sin embargo está tan bien escrita que su lenguaje te arrastra, te hipnotiza, al tiempo que mantiene toda la fuerza de su argumento. Es una novela magnífica, reflexiva, dura y también poética. Sencilla y profunda. Las palabras se transforman en hechos, ambientes y  emociones, en personajes de piel y huesos, en esperanza y miedo, en hambre, en muerte. El ritmo fluye durante toda la narración para ajustarse con precisión al del transcurso de la historia. Es un libro que palpita, un libro hecho de frases con vida propia.
Una frase así te mantiene con vida. 
El frío corta, el hambre engaña, el cansancio pesa, la nostalgia consume, las chinches y los piojos pican. Yo quería negociar un trueque con las cosas que, sin vivir, no estaban muertas. 
Hay palabras que hacen conmigo lo que se les antoja. Son completamente distintas a mí y piensan de diferente manera a como son. 
Para luchar contra la muerte no se necesita una vida propia, sino una vida que no haya terminado del todo. 
Había llegado la tormenta. Crepitaron flecos de cristal y de golpe azotaron las cuerdas del agua. 

2 comentarios:

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Hola, Sol, buenos días; hay tantísimo tan bueno por leer, ver, escuchar... Mejor no darle vueltas a la idea, porque puede llegar a resultar desesperante. Pero es lo que hay. Paciencia. Y a la tarea...

Un fuerte abrazo y buena semana.

María José Rodrigo Hernández dijo...

Muchas gracias por compartirlo. Y un abrazo.