sábado, 5 de noviembre de 2011

The Friendly Saturday Evening Post

Antes de que la receta de la Bica saliese publicada en el blog, se la pasé a mi amiga bibliotecaria para una reunión con amigos. Transcribo su experiencia según sus palabras (vía e-mail): 

"Esta mañana a las 10:00 en punto estaba pasando por delante de Pórtico y se me ocurrió preguntar si tenían sopletes de cocina. Me quedo muerta cuando me dicen que sí, que solo cuestan 10€ y que puedo elegir color. Lo compro y, rápidamente, cojo el coche y me dirijo al Gourmet a por el haba tonka y el ron añejo.

La suerte se tuerce y me dicen que han retirado toda el haba tonka por ódenes superiores y que ya no se vende ni en el Gourmet ni en Hipercor (en el caso, este último, que la hubieran vendido en algún momento).  A la pregunta ¿por qué? no hay respuesta. Pero decido investigarlo cuando llegue a casa.

Compro el ron añejo y me voy corriendo a preparar el kit Bica:

La Bica (comprada el viernes al salir del hospi)
La jeringuilla gigante (que le mandé comprar a mi señor esposo, entre otros encarguitos)
El ron
La vainilla (con sorpresa, ahora entenderás por qué)
El azucar moreno
Y mi soplete rojo de 10€

Llegamos a casa de nuestros amigos para comer y empezamos a preparar la Bica, emocionados por la novedad, por la logística y por las ganas de probar el resultado.

A los chicos les encargamos la tarea de esclarecer el funcionamiento del soplete (por aquello de ser ingenieros) y las chicas nos hemos dispuesto a calentar la leche con la vainilla cuando de pronto leo en el bote: "canela". Casi me da un soponcio, ¡me he confundido de bote y mis amigos no tenían en su despensa!. En un plis mando a los niños al super más cercano a por VAINILLA.

La infiltración también tuvo su aquel:

-¡No le eches más leche!
-¡Qué si, un poco más!
-¡No que se va a deshacer!
-¡Qué todavía permite más leche! ¡echa más!
-¡Qué sí...
-¡Qué no...

No sé cómo, pero estaba en su punto: muy cremosa.

Con el tema de la vainilla resuelto percibimos la tardanza de los chicos en sacar una llama del aparato rojo, cuando nos confiesan que el soplete no tiene gas, está vacío. ¿VACÍO? No daba crédito.

A pesar de todos los inconvenientes infiltramos la Bica y gratinamos la mezcla de azúcar y ron (previamente calentada en el microondas) hasta conseguir una costra en su superfície.

A las 7 de la tarde y para merendar nos hemos sentado alrededor de la mesa espectantes. Y con paciencia hemos soportado el ritual de la partición y reparto en los platos hasta el mismísimo momento de la cata.

Resultado: RIQUÍSIMA, RIQUÍSIMA, RIQUÍSIMA y mejorable. Es decir para otra ocasión calentaremos la leche con la vainilla durante más tiempo para que la leche tenga más sabor y utilizaremos el soplete para que el azúcar esté más caramelizado y no lo notemos al masticar.

Bueno aquí te dejo nuestra aventura, ¡ah! y buscando en la red he visto que "...Hasta que en 1868 se descubrió la cumarina, un compuesto químico contenido en el haba tonka y que actúa en el organismo como anticoagulante sanguíneo. Un consumo elevado de este componente puede ser mortal, por eso en muchos países está prohibida la comercialización del haba tonka, por ejemplo en Estados Unidos, donde se prohibió el uso de la cumarina en alimentos o como aditivo..." ¿será esa la razón de su retirada del mercado?"


2 comentarios:

Niágara dijo...

Me alegro de que os gustase la Bica pese a la aventura. Aunque el bizcocho en sí está rico,con la preparación gana mucho, en mi opinión. También creo que se podría hacer en versión individual, con las mantecadas de Astorga, bastante secas para mi gusto, y que se encuentran más fácilmente.
Sí que sabía lo de que el haba tonka en grandes cantidades puede ser tóxica, como ocurre con otras cosas si no se preparan bien: habas, altramuces... Claro que aquí se trata de rallarla para aromatizar la leche y luego se retira o se cuela. Cuesta un montón encontrarla. Al chocolate le da un toque delicioso. Hay trufas con haba tonka pero incluso en Ginebra hay que buscarlas con lupa. Como no es algo de uso diario tampoco hay que ser tan alarmista como para retirarla del mercado, creo yo. No es muy recomendable para los que tomen Sintrom.

Eulàlia dijo...

¡Desde ese día estoy a dieta...y siento decirte que no voy a leer más posts maravillosamente calóricos porqué lo que me como no consigo descargarlo de mis cartucheras! Sniff!

¡Me ha encantado la foto de "Caperu"!